21 de Septiembre · 2004 - 2006





- Con un golpe de sangre
volviste a la tierra,
con un solo grito,
con un solo golpe de sangre.
Más vivo estás ahora, amigo mío.
Y estás en esas flores
azules, y en el aire que las mueve,
como en las nubes, amigo, amigo mío,
y en el alto nivel del mar tranquilo.
Los poemas que no alcanzó tu mano
volvieron a la tierra consumidos
por la muerte y la llama que depura,
hechos todos amor: tierra a la tierra.
Te siento, amigo, amigo mío,
en la brisa que tanto perseguiste,
en el mar que hacía resonar tu sangre,
en los blancos manzanos agitados,
y en esta paz, amigo, amigo mío,
del silencio y la noche que nos cubre
con sus bóvedas de música sin alma,
de música quieta, en una muerte clara.
Gabriel Celaya








