SEMINARIO UMIP · «Los padres no sabemos lo que hacen nuestros hijos o no queremos saberlo».
VALENCIA 19 SEPT. Para el catedrático de psicología José Ignacio Navarro, codirector del seminario «Tres retratos de violencia: hijos tiranos, alumnos violentos y bandas juveniles», que ayer se inauguró en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia, el tipo de vida actual ha hecho que, sobre todo en las grandes ciudades donde ambos padres trabajan, no exista supervisión sobre los niños, que pasan mucho tiempo ante la tele, conectados a internet o enganchados a los videojuegos. Las familias, añade, han delegado la responsabilidad de educar, algo que tiene muy difícil solución pero que es muy preocupante porque tiene gran incidencia en el fenómeno de la violencia juvenil.
La violencia vista como positiva
En esta misma línea, el defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades, incidió en que una de las causas de la violencia juvenil está en que los menores, a través de la televisión, los videojuegos e internet, perciben la violencia de forma positiva. «Ellos comprueban cómo los violentos consiguen lo que quieren y triunfan, así que incorporan a su vida este comportamiento y utilizan la violencia para resolver sus conflictos. La consecuencia más importante de esta situación es que los actos delictivos se producen a edades cada vez más tempranas y son cada vez más graves».
Síndrome del emperador
Pero la violencia de los menores no sólo se refleja en la escuela o en su vida social, sino en su propia familia. Para Vicente Garrido, profesor de teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, un ocho por ciento de los niños son violentos con sus propios padres, principalmente con la madre. Estos menores sufren el llamado «síndrome de emperador», caracterizado por maltratar física y psíquicamente a los padres de forma continuada, sin que estos puedan ser considerados como «malos padres».
La pérdida de la capacidad educadora y socializadora de la sociedad, y en particular de la familia, ha contribuido, según este experto, a la expansión de la violencia de los hijos. Asimismo, Garrido destacó que actualmente la probabilidad de que los hijos sean egocéntricos es cada vez mayor porque se ha eliminado la «culpa» de la educación.
«Hemos cometido un error de gran calado, creer que la conciencia y el sentimiento de culpa era algo obsoleto, propio de ideologías caducas o de una religión trasnochada, pero la culpa es lo que nos hace humanos ya que, por ejemplo, los psicópatas no sienten culpa alguna», afirma Vicente Garrido.LUZ DERQUI abc.es
VALENCIA 19 SEPT. Para el catedrático de psicología José Ignacio Navarro, codirector del seminario «Tres retratos de violencia: hijos tiranos, alumnos violentos y bandas juveniles», que ayer se inauguró en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia, el tipo de vida actual ha hecho que, sobre todo en las grandes ciudades donde ambos padres trabajan, no exista supervisión sobre los niños, que pasan mucho tiempo ante la tele, conectados a internet o enganchados a los videojuegos. Las familias, añade, han delegado la responsabilidad de educar, algo que tiene muy difícil solución pero que es muy preocupante porque tiene gran incidencia en el fenómeno de la violencia juvenil.
La violencia vista como positiva
En esta misma línea, el defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades, incidió en que una de las causas de la violencia juvenil está en que los menores, a través de la televisión, los videojuegos e internet, perciben la violencia de forma positiva. «Ellos comprueban cómo los violentos consiguen lo que quieren y triunfan, así que incorporan a su vida este comportamiento y utilizan la violencia para resolver sus conflictos. La consecuencia más importante de esta situación es que los actos delictivos se producen a edades cada vez más tempranas y son cada vez más graves».
Síndrome del emperador
Pero la violencia de los menores no sólo se refleja en la escuela o en su vida social, sino en su propia familia. Para Vicente Garrido, profesor de teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, un ocho por ciento de los niños son violentos con sus propios padres, principalmente con la madre. Estos menores sufren el llamado «síndrome de emperador», caracterizado por maltratar física y psíquicamente a los padres de forma continuada, sin que estos puedan ser considerados como «malos padres».
La pérdida de la capacidad educadora y socializadora de la sociedad, y en particular de la familia, ha contribuido, según este experto, a la expansión de la violencia de los hijos. Asimismo, Garrido destacó que actualmente la probabilidad de que los hijos sean egocéntricos es cada vez mayor porque se ha eliminado la «culpa» de la educación.
«Hemos cometido un error de gran calado, creer que la conciencia y el sentimiento de culpa era algo obsoleto, propio de ideologías caducas o de una religión trasnochada, pero la culpa es lo que nos hace humanos ya que, por ejemplo, los psicópatas no sienten culpa alguna», afirma Vicente Garrido.LUZ DERQUI abc.es






