Las amenazas están a la orden del día · Situación que se vive en un centro público de Leganés, en Madrid ·
El acoso constante que sufren los profesores en este colegio ha llevado a uno de sus docentes a denunciar la situación, aunque ha preferido mantenerse en el anonimato
DdN 25/09/06 Carlos -así se identifica- ha sido testigo en los últimos años de insultos, amenazas y hasta de agresiones físicas a sus compañeros por parte de los alumnos del centro. Afortunadamente, él no ha llegado a sentirse acosado, por el momento, ya que, según explica, "al ser Catedrático he tenido la suerte de poder elegir mis clases". Este profesor de Educación Secundaria irradia rabia por los cuatro costados al comprobar cómo, ante tales actitudes, la dirección del centro "se lava las manos".
Uno de los casos que más le ha conmocionado es el que tuvo lugar hace un par de cursos. "Un profesor había llamado la atención a una alumna por hablar por teléfono móvil en clase. Esa misma tarde apareció su tío en el colegio y le propinó una paliza", recuerda. Carlos asegura que los golpes recibidos por este familiar lo destrozaron, no sólo físicamente, sino también psicológicamente, por lo que el claustro de profesores animó al agredido a denunciar lo vivido ante un juez. "No se atrevía por temor a que la familia volviera. De hecho no se lo quiso contar ni a su propia madre para no asustarla", explica. El centro, lejos de sacar la cara al empleado y castigar a la alumna, resolvió la situación trasladando al profesor agredido a otro colegio. "Nunca más se volvió a hablar del tema", añade Carlos. En las aulas, incluso en los pasillos de este centro de Leganés, las amenazas están también a la orden del día. Algunos alumnos que han tenido un comportamiento incorrecto intimidan a su profesores para que no se chiven al director del centro con frases del tipo "ojito con lo que vas diciendo" u otras de contenido más fuerte como "te voy a meter la polla en la boca como digas algo".
Incluso se han llegado a dar casos en los que alumnos han suplantado a otros compañeros en los exámenes ante la impotencia de los profesores. "Es algo habitual que los profesores salgan llorando de sus aulas, de hecho, los alumnos se jactan de conseguirlo y se felicitan unos a otros", asegura.
Carlos afirma que a pesar de que denuncian los sucedido, la dirección no quiere actuar por el efecto que pueda tener ante la opinión pública. "Temen que el centro pierda prestigio y prefieren mirar para otro lado", indica. Así pues, como Carlos, el resto profesores de Leganés se han acostumbrado a trabajar bajo presión y a ser motivo de mofa en sus clases. "Nos sentimos como las mujeres maltratadas", asegura. noticiasdealava.com/ediciones/2006/09/25/
Los psicólogos de la Rioja piden mayor autoridad para el profesor
El Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja apoyó ayer en un comunicado la solicitud de pedir una mayor autoridad al profesorado en las aulas. Este Colegio Oficial añadió que, «sin restar ni un ápice de importancia a la educación familiar, entorno donde verdaderamente se crea al individuo en creencias, valores y normas, la escuela pasa a ser el segundo lugar donde, fuera del vínculo afectivo de la familia y a través de sus iguales, el niño va creciendo».
EFE/LOGROÑO 18 OCT Según los psicológos riojanos, «de la misma manera que los padres son modelos para sus hijos, el paso a la escuela también requiere modelos y el profesor se convierte para el menor en el referente a imitar». Sin embargo, agrega el comunicado, «según las teorías educativas del modelamiento, un modelo no puede existir si no se le inviste de autoridad, es decir, un niño tan sólo imitará a alguien poderoso e importante y cuando un profesor pierde esta autoridad en clase porque no puede tomar ningún tipo de medida que le ayude a poner orden, el modelo se derrumba para el niño, que buscará en el aula a otros a quien imitar», dijo.
El Colegio defiende que «el poder empleado correctamente es una necesidad humana más y tan sólo a través de él se puede liderar, no digo manejar o manipular, a un grupo y el profesor lidera un grupo y si le desvestimos de autoridad, se queda en el vacío». larioja.com
El acoso constante que sufren los profesores en este colegio ha llevado a uno de sus docentes a denunciar la situación, aunque ha preferido mantenerse en el anonimato
DdN 25/09/06 Carlos -así se identifica- ha sido testigo en los últimos años de insultos, amenazas y hasta de agresiones físicas a sus compañeros por parte de los alumnos del centro. Afortunadamente, él no ha llegado a sentirse acosado, por el momento, ya que, según explica, "al ser Catedrático he tenido la suerte de poder elegir mis clases". Este profesor de Educación Secundaria irradia rabia por los cuatro costados al comprobar cómo, ante tales actitudes, la dirección del centro "se lava las manos".
Uno de los casos que más le ha conmocionado es el que tuvo lugar hace un par de cursos. "Un profesor había llamado la atención a una alumna por hablar por teléfono móvil en clase. Esa misma tarde apareció su tío en el colegio y le propinó una paliza", recuerda. Carlos asegura que los golpes recibidos por este familiar lo destrozaron, no sólo físicamente, sino también psicológicamente, por lo que el claustro de profesores animó al agredido a denunciar lo vivido ante un juez. "No se atrevía por temor a que la familia volviera. De hecho no se lo quiso contar ni a su propia madre para no asustarla", explica. El centro, lejos de sacar la cara al empleado y castigar a la alumna, resolvió la situación trasladando al profesor agredido a otro colegio. "Nunca más se volvió a hablar del tema", añade Carlos. En las aulas, incluso en los pasillos de este centro de Leganés, las amenazas están también a la orden del día. Algunos alumnos que han tenido un comportamiento incorrecto intimidan a su profesores para que no se chiven al director del centro con frases del tipo "ojito con lo que vas diciendo" u otras de contenido más fuerte como "te voy a meter la polla en la boca como digas algo".
Incluso se han llegado a dar casos en los que alumnos han suplantado a otros compañeros en los exámenes ante la impotencia de los profesores. "Es algo habitual que los profesores salgan llorando de sus aulas, de hecho, los alumnos se jactan de conseguirlo y se felicitan unos a otros", asegura.
Carlos afirma que a pesar de que denuncian los sucedido, la dirección no quiere actuar por el efecto que pueda tener ante la opinión pública. "Temen que el centro pierda prestigio y prefieren mirar para otro lado", indica. Así pues, como Carlos, el resto profesores de Leganés se han acostumbrado a trabajar bajo presión y a ser motivo de mofa en sus clases. "Nos sentimos como las mujeres maltratadas", asegura. noticiasdealava.com/ediciones/2006/09/25/
Los psicólogos de la Rioja piden mayor autoridad para el profesor
El Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja apoyó ayer en un comunicado la solicitud de pedir una mayor autoridad al profesorado en las aulas. Este Colegio Oficial añadió que, «sin restar ni un ápice de importancia a la educación familiar, entorno donde verdaderamente se crea al individuo en creencias, valores y normas, la escuela pasa a ser el segundo lugar donde, fuera del vínculo afectivo de la familia y a través de sus iguales, el niño va creciendo».
EFE/LOGROÑO 18 OCT Según los psicológos riojanos, «de la misma manera que los padres son modelos para sus hijos, el paso a la escuela también requiere modelos y el profesor se convierte para el menor en el referente a imitar». Sin embargo, agrega el comunicado, «según las teorías educativas del modelamiento, un modelo no puede existir si no se le inviste de autoridad, es decir, un niño tan sólo imitará a alguien poderoso e importante y cuando un profesor pierde esta autoridad en clase porque no puede tomar ningún tipo de medida que le ayude a poner orden, el modelo se derrumba para el niño, que buscará en el aula a otros a quien imitar», dijo.
El Colegio defiende que «el poder empleado correctamente es una necesidad humana más y tan sólo a través de él se puede liderar, no digo manejar o manipular, a un grupo y el profesor lidera un grupo y si le desvestimos de autoridad, se queda en el vacío». larioja.com







