A la espera de solución para la escolarización • Educación remite una orden para la inspección • «Me pegaron porque no tenían a quien vacilar, me decían a gritos»
La menor lesionada fue ingresada en el Hospital del Bierzo y hoy cumple una semana en su domicilio recuperándose de las heridas, y sin querer regresar a las aulas por miedo a que se repita lo que ha vivido. Sus padres han interpuesto una denuncia en la comisaría de Policía y el centro sanitario ha hecho lo propio, adjuntando el parte médico de lesiones a las diligencias judiciales.
La agresión tuvo lugar el pasado miércoles 25 de octubre. Según la versión de la lesionada y su familia, la adolescente había sido objeto de insultos y mofas en el recreo, y después de salir de clase, (a eso de las 14.20 horas), las tres compañeras del instituto volvieron a increparla en la calle y comenzaron a seguirla por las avenidas Gómez Núñez y Valdés hasta que llegó por la calle Alcón a la calle Ramón y Cajal. La niña iba cargada con una mochila a la espalda y, presuntamente, por dos ocasiones recibió agresión directa de las otras tres menores. La tiraron de los pelos y la empujaron. En una de esas refriegas, la agredida cayó hacia atrás y ya no se pudo levantar del suelo. Tenía rota la pierna derecha por tres puntos y también moratones en la cabeza.
Según relató a este diario, pidió auxilio a gritos. Fue así como dos personas mayores que pasaban por el lugar intervinieron en su defensa y las otras tres estudiantes, al ver lo sucedido, escaparon corriendo del lugar. La niña herida intentaba zafarse de las otras en dirección al lugar donde trabaja su madre. Uno de los mayores que la socorrió la cogió en sus brazos y la acercó hasta la céntrica cafetería San Remo, en la plaza República Argentina. Allí, en ese momento, se encontraban en el local dos médicos, los doctores Pablo Abad y Julián Justo. Los dos fueron los primeros en atender a la niña y se dieron cuenta de inmediato que tenía rota la pierna. Llamaron a una ambulancia y la trasladó al hospital. La menor tiene cita el 10 de noviembre en el centro para conocer si la tienen que operar, o bien le colocan una escayola. Sus padres están indignados y reclaman una actuación urgente para que no se repita lo sucedido.
«Sabemos que llevaban una semana acosándola y esto hay que atajarlo» (RAMIRO M. O., padre de la niña agredida).
A la espera de solución para la escolarización
EN LA FAMILIA AFECTADA
Los padres de la niña agredida no están dispuestos a enviar a su hija de nuevo a clase hasta que se solucione el problema del presunto acoso y se evite de nuevo el reencuentro o confrontación de todas las partes implicadas. De hecho, la menor tiene pánico a revivir lo sucedido. Por eso, sus padres hacen una llamada a las autoridades para que se solucione este delicado problema. También esperan localizar y dar las gracias a los que ayudaron a su hija.
Educación remite una orden para la inspección
EN LA DIRECCIÓN PROVINCIAL
Ha pasado una semana desde que la estudiante de 13 años ha tenido que dejar las aulas. Desde entonces, su tutor ha llamado al domicilio familiar cada segundo día (ayer también) para interesarse por el estado de la menor y sólo un familiar de una de las presuntas agresoras.
Ayer, una hermana de la niña lesionada estuvo en la Dirección Provincial de Educación, en León, y desde aquí remitieron el caso para que la Inspección de Ponferrada se haga cargo del asunto. De momento, el caso no ha tenido repercusiones inmediatas en el centro.
«Me pegaron porque no tenían a quien vacilar, me decían a gritos»
La niña convaleciente, con su madre al lado, explicaba ayer el motivo de la agresión: «Me pegaron porque no tenían a quien vacilar, palabras textuales de ellas que me decían a gritos, y que no se me van a olvidar nunca». Se da la circunstancia que hace un año, con dos de las ahora presuntas agresoras, la niña se llevaba bien, y según dice, «supuestamente eran mis amigas». Sin embargo, todo cambia cuando llegó una tercera menor de su misma edad al instituto Iesve que, presuntamente, convenció a las otras dos para que recelarán de la ahora lesionada.
Al parecer, hacía una semana que la venían intimidando y precisamente el tutor de la clase de primero de la ESO a la que acude la agredida había dicho en el aula que si alguien se sentía acosado, que no dudara en darlo a conocer. De esta forma, según la versión de la niña afectada, sus compañeras, -que la habían amenazado si contaba algo-, pudieron pensar que se lo había dicho al profesor. Sin embargo, y según confesó a su madre, no fue así. «Yo no le dije nada al tutor», aseveró. Y apostillaba: «Tengo miedo de ir al colegio porque siguen amenazándome». Por lo visto, uno de sus primos fue increpado también y recibió amenazas. El padre de la menor lesionada espera que las autoridades educativas actúen. www.diariodeleon.es
La menor, que cursa con sus compañeras primero de la ESO, tiene rota la tibia, el peroné y el tobillo. | La estudiante de 13 años recibía presuntamente insultos en el recreo y cuando la lesionaron huía a donde trabaja su madre
«Sabemos que llevaban una semana acosándola y esto hay que atajarlo», asegura el padre de la niña agredida PONFERRADA 1 NOV. Tres niñas de 13 años, que cursan primero de la ESO en el Instituto Virgen de la Encina de Ponferrada, rompieron la tibia, el peroné y el tobillo de la pierna derecha a una de sus compañeras de clase, -de la misma edad-, en una agresión perpetrada a la salida del centro. |
La agresión tuvo lugar el pasado miércoles 25 de octubre. Según la versión de la lesionada y su familia, la adolescente había sido objeto de insultos y mofas en el recreo, y después de salir de clase, (a eso de las 14.20 horas), las tres compañeras del instituto volvieron a increparla en la calle y comenzaron a seguirla por las avenidas Gómez Núñez y Valdés hasta que llegó por la calle Alcón a la calle Ramón y Cajal. La niña iba cargada con una mochila a la espalda y, presuntamente, por dos ocasiones recibió agresión directa de las otras tres menores. La tiraron de los pelos y la empujaron. En una de esas refriegas, la agredida cayó hacia atrás y ya no se pudo levantar del suelo. Tenía rota la pierna derecha por tres puntos y también moratones en la cabeza.
Según relató a este diario, pidió auxilio a gritos. Fue así como dos personas mayores que pasaban por el lugar intervinieron en su defensa y las otras tres estudiantes, al ver lo sucedido, escaparon corriendo del lugar. La niña herida intentaba zafarse de las otras en dirección al lugar donde trabaja su madre. Uno de los mayores que la socorrió la cogió en sus brazos y la acercó hasta la céntrica cafetería San Remo, en la plaza República Argentina. Allí, en ese momento, se encontraban en el local dos médicos, los doctores Pablo Abad y Julián Justo. Los dos fueron los primeros en atender a la niña y se dieron cuenta de inmediato que tenía rota la pierna. Llamaron a una ambulancia y la trasladó al hospital. La menor tiene cita el 10 de noviembre en el centro para conocer si la tienen que operar, o bien le colocan una escayola. Sus padres están indignados y reclaman una actuación urgente para que no se repita lo sucedido.
«Sabemos que llevaban una semana acosándola y esto hay que atajarlo» (RAMIRO M. O., padre de la niña agredida).
A la espera de solución para la escolarización
EN LA FAMILIA AFECTADA
Los padres de la niña agredida no están dispuestos a enviar a su hija de nuevo a clase hasta que se solucione el problema del presunto acoso y se evite de nuevo el reencuentro o confrontación de todas las partes implicadas. De hecho, la menor tiene pánico a revivir lo sucedido. Por eso, sus padres hacen una llamada a las autoridades para que se solucione este delicado problema. También esperan localizar y dar las gracias a los que ayudaron a su hija.
Educación remite una orden para la inspección
EN LA DIRECCIÓN PROVINCIAL
Ha pasado una semana desde que la estudiante de 13 años ha tenido que dejar las aulas. Desde entonces, su tutor ha llamado al domicilio familiar cada segundo día (ayer también) para interesarse por el estado de la menor y sólo un familiar de una de las presuntas agresoras.
Ayer, una hermana de la niña lesionada estuvo en la Dirección Provincial de Educación, en León, y desde aquí remitieron el caso para que la Inspección de Ponferrada se haga cargo del asunto. De momento, el caso no ha tenido repercusiones inmediatas en el centro.
«Me pegaron porque no tenían a quien vacilar, me decían a gritos»
La niña convaleciente, con su madre al lado, explicaba ayer el motivo de la agresión: «Me pegaron porque no tenían a quien vacilar, palabras textuales de ellas que me decían a gritos, y que no se me van a olvidar nunca». Se da la circunstancia que hace un año, con dos de las ahora presuntas agresoras, la niña se llevaba bien, y según dice, «supuestamente eran mis amigas». Sin embargo, todo cambia cuando llegó una tercera menor de su misma edad al instituto Iesve que, presuntamente, convenció a las otras dos para que recelarán de la ahora lesionada.
Al parecer, hacía una semana que la venían intimidando y precisamente el tutor de la clase de primero de la ESO a la que acude la agredida había dicho en el aula que si alguien se sentía acosado, que no dudara en darlo a conocer. De esta forma, según la versión de la niña afectada, sus compañeras, -que la habían amenazado si contaba algo-, pudieron pensar que se lo había dicho al profesor. Sin embargo, y según confesó a su madre, no fue así. «Yo no le dije nada al tutor», aseveró. Y apostillaba: «Tengo miedo de ir al colegio porque siguen amenazándome». Por lo visto, uno de sus primos fue increpado también y recibió amenazas. El padre de la menor lesionada espera que las autoridades educativas actúen. www.diariodeleon.es







