Alternativas a la violencia escolar | Cuando los propios alumnos son los pacificadores en clase
El Concello tiene en funcionamiento un programa de formación de profesores, alumnos y padres para que hagan de mediadores en los conflictos que pueden surgir en los centros
Ángel Paniagua | 15 Nov. Lugo Lugo cuenta desde hace poco más de un año con un programa que forma a alumnos, profesores y padres para que medien en los conflictos que pueden surgir en los centros escolares. En él participan cinco institutos de educación secundaria (IES) y un colegio de infantil y primaria (CEIP). Lo financia el Concello con 12.000 euros a través de las concejalías de Educación y Benestar Social.
El programa arrancó el año pasado. La iniciativa surgió en el IES Leiras Pulpeiro. Allí llevaban tiempo trabajando en la mediación en conflictos y los problemas de la violencia escolar, y decidieron pedir ayuda al Concello para editar algunos materiales. La concejala de Educación, Dolores Vieiro, se interesó por el proyecto del instituto y decidió adaptarlo para ampliarlo a todo el municipio. El encargado de coordinarlo es el orientador escolar de ese centro, Manuel Blanco.
Equipos negociadores
Básicamente, consiste en formar a los profesores para que éstos trabajen con los alumnos y con los padres. Así, se intenta constituir equipos de mediación para que intervengan cuando haya una situación de tensión entre varias personas. Estos grupos los pueden formar los propios alumnos, o los docentes, los padres o el personal que trabaja en los centros pero no da clase.
Por ejemplo, dos estudiantes están a punto de pelearse por el motivo que sea; entonces los mediadores tienen que empezar a funcionar. Se trata de que cada una de las partes en conflicto elija a un mediador para solucionar la situación. Este mediador es una especie de portavoz o negociador que, al no estar implicado, tiene la cabeza mucho más fría para poder llegar a buen puerto. Pero no imponen nada, sino que hacen de puente entre las dos partes. Estas personas intermedias son alumnos.
El Concello ofrece el programa a los centros escolares. Después imparte los cursos a los profesores. A esa formación también pueden acceder los docentes cuyos centros no se inscribieron en el programa, aunque tienen preferencia los que sí lo hicieron.
Manuel Blanco dice que el proyecto «pretende servir de base aos centros educativos e a toda a comunidade educativa para mellorar a convivencia». Además de la formación, el Concello aporta materiales para difundir e implantar el programa, como dípticos, carteles, etc. Se intenta facilitar el intercambio entre los centros, ya que varios editan material propio, como guías sobre maltrato escolar para los alumnos y para las familias.
Con los padres se tratan temas de actualidad, como puede ser el maltrato escolar. Los docentes aseguran que su papel es fundamental.
Poca violencia en Lugo
Con todo, Manuel Blanco reconoce que el problema de la violencia en los centros lucenses tiene un «nivel moi baixo comparado con outros sitios».
Blanco se inspiró, sobre todo, en las experiencias del catedrático de la Universidade de A Coruña Xesús Rodríguez Jares. Éste ya había puesto en marcha un programa similar en Vigo en los años 2000 a 2003, con el nombre de Aprender a convivir . LVDG
El Concello tiene en funcionamiento un programa de formación de profesores, alumnos y padres para que hagan de mediadores en los conflictos que pueden surgir en los centros
Ángel Paniagua | 15 Nov. Lugo Lugo cuenta desde hace poco más de un año con un programa que forma a alumnos, profesores y padres para que medien en los conflictos que pueden surgir en los centros escolares. En él participan cinco institutos de educación secundaria (IES) y un colegio de infantil y primaria (CEIP). Lo financia el Concello con 12.000 euros a través de las concejalías de Educación y Benestar Social.
El programa arrancó el año pasado. La iniciativa surgió en el IES Leiras Pulpeiro. Allí llevaban tiempo trabajando en la mediación en conflictos y los problemas de la violencia escolar, y decidieron pedir ayuda al Concello para editar algunos materiales. La concejala de Educación, Dolores Vieiro, se interesó por el proyecto del instituto y decidió adaptarlo para ampliarlo a todo el municipio. El encargado de coordinarlo es el orientador escolar de ese centro, Manuel Blanco.
Equipos negociadores
Básicamente, consiste en formar a los profesores para que éstos trabajen con los alumnos y con los padres. Así, se intenta constituir equipos de mediación para que intervengan cuando haya una situación de tensión entre varias personas. Estos grupos los pueden formar los propios alumnos, o los docentes, los padres o el personal que trabaja en los centros pero no da clase.
Por ejemplo, dos estudiantes están a punto de pelearse por el motivo que sea; entonces los mediadores tienen que empezar a funcionar. Se trata de que cada una de las partes en conflicto elija a un mediador para solucionar la situación. Este mediador es una especie de portavoz o negociador que, al no estar implicado, tiene la cabeza mucho más fría para poder llegar a buen puerto. Pero no imponen nada, sino que hacen de puente entre las dos partes. Estas personas intermedias son alumnos.
El Concello ofrece el programa a los centros escolares. Después imparte los cursos a los profesores. A esa formación también pueden acceder los docentes cuyos centros no se inscribieron en el programa, aunque tienen preferencia los que sí lo hicieron.
Manuel Blanco dice que el proyecto «pretende servir de base aos centros educativos e a toda a comunidade educativa para mellorar a convivencia». Además de la formación, el Concello aporta materiales para difundir e implantar el programa, como dípticos, carteles, etc. Se intenta facilitar el intercambio entre los centros, ya que varios editan material propio, como guías sobre maltrato escolar para los alumnos y para las familias.
Con los padres se tratan temas de actualidad, como puede ser el maltrato escolar. Los docentes aseguran que su papel es fundamental.
Poca violencia en Lugo
Con todo, Manuel Blanco reconoce que el problema de la violencia en los centros lucenses tiene un «nivel moi baixo comparado con outros sitios».
Blanco se inspiró, sobre todo, en las experiencias del catedrático de la Universidade de A Coruña Xesús Rodríguez Jares. Éste ya había puesto en marcha un programa similar en Vigo en los años 2000 a 2003, con el nombre de Aprender a convivir . LVDG






