LA ASOCIACIÓN GALLEGA DE JUGADORES DE AZAR YA TRATA A MENORES ADICTOS A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS· Un estudio destaca el "gran auge" de éstas y otras dependencias, como a los videojuegos y las compras.
"Son chicos que no pueden tener el móvil desconectado; que presentan niveles de ansiedad altos; que han perdido amigos; que arriesgan su estabilidad escolar usando el teléfono incluso dentro de clase y que no dudan en robar dinero a sus padres para recargar la tarjeta", describe Juan Lamas, director terapéutico de la Asociación Gallega de Jugadores de Azar (Agaja). Este colectivo, con sede en Vigo, asiste en la actualidad a siete menores adictos al móvil o a Internet. "Antes era raro tratar a un menor, pero en los últimos años se está viendo un aumento considerable por la llegada de las nuevas tecnologías", advierte.
Y es que estas adicciones, denominadas comportamentales, han cogido "un gran auge", según revela el Estudio Epidemiológico sobre Drogodependencias y otras Adicciones en Jóvenes de 14 a 21 anos del área de Vigo, elaborado el pasado año por la Facultad de Psicología da Universidade de Santiago de Compostela a petición del Concello vigués.
Fuerza
Aunque en el informe se destaca la baja incidencia entre los adolescentes de una dependencia clásica como es la de los juegos de azar (ludopatía), se hace incidencia en que, como contrapartida, otras irrumpen con "gran fuerza". Y no sólo se cita Internet o el móvil: también se destaca la compra compulsiva o los videojuegos.
"En todas ellas el ocio y el tiempo libre juegan un papel fundamental, junto a la disponibilidad de dinero y a una sociedad que facilita, y en muchos casos potencia, consumos excesivos que en un porcentaje de las personas se convierten en adictivas", consta en el estudio.
En el caso del teléfono, su uso entre los adolescentes está cada vez más extendido. De hecho, un móvil de última generación es uno de los regalos más esperados en comuniones y cumpleaños. Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que casi el 46% de los niños de entre 11 y 14 años disponen de uno, es decir, cerca de un millón de personas. Otro informe apunta que el 34% de los menores gastan entre 12 y 20 euros al mes en el móvil.
Las características de los adolescentes adictos a las nuevas tecnologías son similares a las de los adultos ludópatas.
"Hay mente fantasiosa, miedo al fracaso, autoestima baja, inmadurez, sensación de falso control, aislamiento social...", relata el director terapéutico de Agaja. Pero existe al menos una diferencia clave: no disponen de tanto dinero. "Los juegos de azar suponen mayor destrucción económica; aquí hay más desgaste de horas de sueño o problemas de absentismo escolar", concluye. www.farodevigo.es
>> www.agaja.org
"Son chicos que no pueden tener el móvil desconectado; que presentan niveles de ansiedad altos; que han perdido amigos; que arriesgan su estabilidad escolar usando el teléfono incluso dentro de clase y que no dudan en robar dinero a sus padres para recargar la tarjeta", describe Juan Lamas, director terapéutico de la Asociación Gallega de Jugadores de Azar (Agaja). Este colectivo, con sede en Vigo, asiste en la actualidad a siete menores adictos al móvil o a Internet. "Antes era raro tratar a un menor, pero en los últimos años se está viendo un aumento considerable por la llegada de las nuevas tecnologías", advierte.
Y es que estas adicciones, denominadas comportamentales, han cogido "un gran auge", según revela el Estudio Epidemiológico sobre Drogodependencias y otras Adicciones en Jóvenes de 14 a 21 anos del área de Vigo, elaborado el pasado año por la Facultad de Psicología da Universidade de Santiago de Compostela a petición del Concello vigués.
Fuerza
Aunque en el informe se destaca la baja incidencia entre los adolescentes de una dependencia clásica como es la de los juegos de azar (ludopatía), se hace incidencia en que, como contrapartida, otras irrumpen con "gran fuerza". Y no sólo se cita Internet o el móvil: también se destaca la compra compulsiva o los videojuegos.
"En todas ellas el ocio y el tiempo libre juegan un papel fundamental, junto a la disponibilidad de dinero y a una sociedad que facilita, y en muchos casos potencia, consumos excesivos que en un porcentaje de las personas se convierten en adictivas", consta en el estudio.
En el caso del teléfono, su uso entre los adolescentes está cada vez más extendido. De hecho, un móvil de última generación es uno de los regalos más esperados en comuniones y cumpleaños. Las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que casi el 46% de los niños de entre 11 y 14 años disponen de uno, es decir, cerca de un millón de personas. Otro informe apunta que el 34% de los menores gastan entre 12 y 20 euros al mes en el móvil.
Las características de los adolescentes adictos a las nuevas tecnologías son similares a las de los adultos ludópatas.
"Hay mente fantasiosa, miedo al fracaso, autoestima baja, inmadurez, sensación de falso control, aislamiento social...", relata el director terapéutico de Agaja. Pero existe al menos una diferencia clave: no disponen de tanto dinero. "Los juegos de azar suponen mayor destrucción económica; aquí hay más desgaste de horas de sueño o problemas de absentismo escolar", concluye. www.farodevigo.es
>> www.agaja.org





