El caso está pendiente de sentencia La Fiscalía de Menores pide para el acusado siete fines de semana de internamiento · El chaval está acusado de acosar al docente
C. MORÁN Y J. R. VILLALBA/GRANADALos profesores también pueden ser víctimas de acoso escolar, de esos alumnos que se transforman en matones y llevan el terror a las aulas. Incluso el asedio puede prolongarse en el tiempo y continuar cuando el chaval en cuestión ya ha abandonado los estudios. Estos episodios de 'bulliyng' -que es la denominación anglosajona del acoso escolar- son, aparentemente, atípicos, poco habituales, raros... Pero se dan.
El tribunal de Menores número 1 de Granada ha juzgado a un chaval que, presuntamente, sometió a uno de sus antiguos profesores a una intermitente persecución psicológica -amenazas, vejaciones...- que no se detuvo a pesar de que ya no compartían centro escolar.
Así las cosas, se produjo un incidente que colmó la paciencia del maestro. La víctima y el supuesto acosador coincidieron en una calle de una localidad costera de la provincia. Según el relato de la Fiscalía de Menores, el chico llamó la atención del que había sido su maestro y, acto seguido, se bajó los pantalones y le enseñó el culo, una situación «humillante» para el maestro. Además, y siempre según la acusación pública -que tras la vista oral del juicio no sólo no modificó su relato sino que pidió una pena más severa para el joven-, gritó a la víctima que le iba a «cortar la cabeza» y profirió insultos contra el docente, que, harto del asedio, presentó una denuncia ante la Guardia Civil.
Integridad moral
Para el Ministerio Público, está violenta conducta es constitutiva de un presunto delito contra la integridad moral (violencia habitual, psicológica o física, en el ámbito de las relaciones familiares y similares, que es la descripción judicial del acoso escolar). En este sentido, solicita para el chaval una condena de internamiento de siete fines de semana.
La defensa solicitó la libre absolución del muchacho.
Según quedó de manifiesto en el juicio, el chaval no sólo había tenido problemas con el denunciante: también se había enfrentado a otros profesores durante su etapa de estudiante.
El afectado también declaró en una ocasión que, en un incidente anterior, el encausado había azuzado a su perro para que le atacase, si bien, finalmente decidió no plantear una denuncia.
El caso está pendiente de sentencia.
Agresión a un profesor
El Juzgado de Menores 1 de Granada verá en las próximas semanas el primer caso de una supuesta agresión de un alumno a un profesor, una conducta que tampoco es demasiado habitual: lo desgraciadamente normal es que sean los familiares los que ataquen a los docentes.
El chico en cuestión, que había sido expulsado del instituto en el que estudiaba, acudió con sus padres a una cita con el tutor. El profesor iba a comunicarle el cambio de colegio. Entones, y según el relato de la Fiscalía, el menor se abalanzó contra el docente y lo estampó contra la pared. El hombre cayó al suelo y sufrió contusiones y una depresión.
El chaval está acusado de un presunto delito de lesiones. ideal.es
C. MORÁN Y J. R. VILLALBA/GRANADALos profesores también pueden ser víctimas de acoso escolar, de esos alumnos que se transforman en matones y llevan el terror a las aulas. Incluso el asedio puede prolongarse en el tiempo y continuar cuando el chaval en cuestión ya ha abandonado los estudios. Estos episodios de 'bulliyng' -que es la denominación anglosajona del acoso escolar- son, aparentemente, atípicos, poco habituales, raros... Pero se dan.
El tribunal de Menores número 1 de Granada ha juzgado a un chaval que, presuntamente, sometió a uno de sus antiguos profesores a una intermitente persecución psicológica -amenazas, vejaciones...- que no se detuvo a pesar de que ya no compartían centro escolar.
Así las cosas, se produjo un incidente que colmó la paciencia del maestro. La víctima y el supuesto acosador coincidieron en una calle de una localidad costera de la provincia. Según el relato de la Fiscalía de Menores, el chico llamó la atención del que había sido su maestro y, acto seguido, se bajó los pantalones y le enseñó el culo, una situación «humillante» para el maestro. Además, y siempre según la acusación pública -que tras la vista oral del juicio no sólo no modificó su relato sino que pidió una pena más severa para el joven-, gritó a la víctima que le iba a «cortar la cabeza» y profirió insultos contra el docente, que, harto del asedio, presentó una denuncia ante la Guardia Civil.
Integridad moral
Para el Ministerio Público, está violenta conducta es constitutiva de un presunto delito contra la integridad moral (violencia habitual, psicológica o física, en el ámbito de las relaciones familiares y similares, que es la descripción judicial del acoso escolar). En este sentido, solicita para el chaval una condena de internamiento de siete fines de semana.
La defensa solicitó la libre absolución del muchacho.
Según quedó de manifiesto en el juicio, el chaval no sólo había tenido problemas con el denunciante: también se había enfrentado a otros profesores durante su etapa de estudiante.
El afectado también declaró en una ocasión que, en un incidente anterior, el encausado había azuzado a su perro para que le atacase, si bien, finalmente decidió no plantear una denuncia.
El caso está pendiente de sentencia.
Agresión a un profesor
El Juzgado de Menores 1 de Granada verá en las próximas semanas el primer caso de una supuesta agresión de un alumno a un profesor, una conducta que tampoco es demasiado habitual: lo desgraciadamente normal es que sean los familiares los que ataquen a los docentes.
El chico en cuestión, que había sido expulsado del instituto en el que estudiaba, acudió con sus padres a una cita con el tutor. El profesor iba a comunicarle el cambio de colegio. Entones, y según el relato de la Fiscalía, el menor se abalanzó contra el docente y lo estampó contra la pared. El hombre cayó al suelo y sufrió contusiones y una depresión.
El chaval está acusado de un presunto delito de lesiones. ideal.es






