Yelainer, que fue localizada ayer, justo el día que cumplía 15 años, se escapó porque no quería ir al colegio debido a las burlas de algún compañero por su sordera.
JOSÉ VILLANUEVA. 28 NOV Huesca | Yelainer Medina Arévalo pudo soplar ayer las velas de la tarta de cumpleaños en su casa, rodeada de su familia, el mejor regalo en el día de su aniversario. Esta adolescente venezolana de 15 años residente en Huesca fue localizada a las ocho y media de la mañana en el rellano de un edificio de viviendas, el número 4 de la calle Santo Ángel de la Guardia, dos días después de su desaparición.
En este edificio ha permanecido casi 48 horas, sin apenas dormir y sin comer nada, aunque resguardada del frío. Han sido dos jornadas de sufrimiento para ella, de angustia para su familia, que colgó carteles con su fotografía por toda la ciudad, y de búsqueda por parte de la Policía Nacional, la Policía Local y la Guardia Civil.
La fuga, según explicó ayer su madre, Liliana Arévalo, se debe a que no quería ir al colegio. Yelainer sufre una deficiencia auditiva (lleva audífonos en los dos oídos) que le dificulta el habla. "Se fue de casa porque ella ha tenido problemas con algún niño o alguna niña en el colegio. Le dicen que habla mal y se lo ha tomado muy a pecho. Dice que se ríen de ella". La madre asegura que son comportamientos aislados, de hecho ayer varias amigas del instituto Lucas Mallada, donde cursa tercero de la ESO, fueron a verla a casa para mostrarle su cariño.
El pasado sábado Liliana le dijo que el lunes tenía que ir al colegio, "y ella se enfadó". La madre cree que al poco de fugarse "enseguida se debió dar cuenta de que había metido la pata, pero temía el castigo al regreso y no sabía cómo volver", añade.
La chica aprovechó que su familia se marchó el sábado al mediodía a Zaragoza para huir de casa. "Habíamos ido a comprar su regalo de cumpleaños, ella no quiso venir, y al regresar por la noche ya no estaba", cuenta su madre. Liliana supo desde el primer momento, y así lo admitió, que era una huida voluntaria, por la discusión que habían tenido y porque la chica se fue con su mochila y una chaqueta de punto con rayas de colores, su preferida. No se llevó dinero de su cartera, ni tampoco cogió el de la familia.
Junto a los trasteros
Afortunadamente, la aventura de esta adolescente ha tenido un final feliz. La encontraron ayer a primera hora en la escalera de los trasteros del edificio de la calle Santo Ángel de la Guarda.
Una amiga de su madre que vive en el inmueble había visto el domingo por la noche a una chica que estaba agachada, ocultando el rostro con los brazos. Pensó que era alguna vecina a la que no conocía que se había enfadado con sus padres y había salido del piso. "Mi amiga se enteró a la mañana siguiente de la fuga y enseguida llamó a mi marido", explica la madre. "Me ha dicho que en todo momento estuvo sola. Creo que eligió ese edificio de la calle Santo Ángel de la Guardia porque una vez fue allí conmigo a ver a mi amiga y se debía acordar".
Problemas en el colegio
Yelainer Medina además de asistir a clase en el instituto Lucas Mallada recibe tratamiento para su deficiencia auditiva en la Asociación de Hipoacúsicos Francisco de Sales de Huesca. Ahora Liliana quiera hablar con la psicóloga de la asociación y con los responsables del centro educativo de secundaria "para ver si pensamos entre todos alguna solución". La madre se apresura a comentar que "no puedo hablar mal del colegio, porque siempre han sido muy receptivos con nosotros, desde el primer momento, y han tratado de ayudarnos en lo que ellos han podido".
Liliana reconoce que Yelainer es una niña muy tímida, muy retraída", y "son edades muy difíciles". Ya ocurrió "algo parecido", dice la madre, durante el curso pasado, cuando estuvo unos meses en el colegio Santa Ana. La chica regresó a Venezuela, pero volvió en septiembre. "Ella estaba contenta al principio, nos habíamos hecho muchas ilusiones porque estaba muy feliz, y de la noche a la mañana no sabemos qué pudo pasar porque no me lo cuenta bien". Liliana quiere que los problemas en el colegio se arreglen para que pueda retomar las clases.
Hambrienta y con sueño
"Me temía lo peor, porque es una niña que nunca se separa de nosotros", dice la madre, más aliviada sabiendo que Yelainer ya está en casa en el día de su cumpleaños. Aunque no suele comer mucho, llegó hambrienta, después de estar dos días sin probar bocado, y con los ojos enrojecidos por la falta de sueño y el cansancio. Por la tarde ya se encontraba más tranquila, sobre todo tras recibir la visita de sus compañeras del instituto, que la animaron y la reconfortaron.
Las lágrimas del policía.
La familia de Yelainer Medina se muestra muy agradecida, con sus allegados, con la Policía y con la gente que los ha apoyado estos días aún sin conocerlos. "Todos en Huesca, mis amigos, mis vecinos, incluso personas que no nos conoce, se han volcado con nosotros", dice Liliana, casada con un oscense y que en la ciudad no tiene más familia que la de su marido. "Me he sentido muy arropada". Familiares y amigos buscaron por las estaciones de tren y autobús y colgaron carteles con la fotografía de Yelainer por toda la ciudad e incluso por los pueblos más cercanos. La Policía llamó al hospital y patrulló durante todo el fin de semana. "Nosotros no hemos dormido durante dos días buscándola, pero la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil pasaban, preguntaban, miraban..." Guarda un recuerdo especial de un agente con el que se abrazó al saber que su hija estaba bien. "Nos abrazamos los dos llorando, porque él también era padre". heraldo
JOSÉ VILLANUEVA. 28 NOV Huesca | Yelainer Medina Arévalo pudo soplar ayer las velas de la tarta de cumpleaños en su casa, rodeada de su familia, el mejor regalo en el día de su aniversario. Esta adolescente venezolana de 15 años residente en Huesca fue localizada a las ocho y media de la mañana en el rellano de un edificio de viviendas, el número 4 de la calle Santo Ángel de la Guardia, dos días después de su desaparición.
En este edificio ha permanecido casi 48 horas, sin apenas dormir y sin comer nada, aunque resguardada del frío. Han sido dos jornadas de sufrimiento para ella, de angustia para su familia, que colgó carteles con su fotografía por toda la ciudad, y de búsqueda por parte de la Policía Nacional, la Policía Local y la Guardia Civil.
La fuga, según explicó ayer su madre, Liliana Arévalo, se debe a que no quería ir al colegio. Yelainer sufre una deficiencia auditiva (lleva audífonos en los dos oídos) que le dificulta el habla. "Se fue de casa porque ella ha tenido problemas con algún niño o alguna niña en el colegio. Le dicen que habla mal y se lo ha tomado muy a pecho. Dice que se ríen de ella". La madre asegura que son comportamientos aislados, de hecho ayer varias amigas del instituto Lucas Mallada, donde cursa tercero de la ESO, fueron a verla a casa para mostrarle su cariño.
El pasado sábado Liliana le dijo que el lunes tenía que ir al colegio, "y ella se enfadó". La madre cree que al poco de fugarse "enseguida se debió dar cuenta de que había metido la pata, pero temía el castigo al regreso y no sabía cómo volver", añade.
La chica aprovechó que su familia se marchó el sábado al mediodía a Zaragoza para huir de casa. "Habíamos ido a comprar su regalo de cumpleaños, ella no quiso venir, y al regresar por la noche ya no estaba", cuenta su madre. Liliana supo desde el primer momento, y así lo admitió, que era una huida voluntaria, por la discusión que habían tenido y porque la chica se fue con su mochila y una chaqueta de punto con rayas de colores, su preferida. No se llevó dinero de su cartera, ni tampoco cogió el de la familia.
Junto a los trasteros
Afortunadamente, la aventura de esta adolescente ha tenido un final feliz. La encontraron ayer a primera hora en la escalera de los trasteros del edificio de la calle Santo Ángel de la Guarda.
Una amiga de su madre que vive en el inmueble había visto el domingo por la noche a una chica que estaba agachada, ocultando el rostro con los brazos. Pensó que era alguna vecina a la que no conocía que se había enfadado con sus padres y había salido del piso. "Mi amiga se enteró a la mañana siguiente de la fuga y enseguida llamó a mi marido", explica la madre. "Me ha dicho que en todo momento estuvo sola. Creo que eligió ese edificio de la calle Santo Ángel de la Guardia porque una vez fue allí conmigo a ver a mi amiga y se debía acordar".
Problemas en el colegio
Yelainer Medina además de asistir a clase en el instituto Lucas Mallada recibe tratamiento para su deficiencia auditiva en la Asociación de Hipoacúsicos Francisco de Sales de Huesca. Ahora Liliana quiera hablar con la psicóloga de la asociación y con los responsables del centro educativo de secundaria "para ver si pensamos entre todos alguna solución". La madre se apresura a comentar que "no puedo hablar mal del colegio, porque siempre han sido muy receptivos con nosotros, desde el primer momento, y han tratado de ayudarnos en lo que ellos han podido".
Liliana reconoce que Yelainer es una niña muy tímida, muy retraída", y "son edades muy difíciles". Ya ocurrió "algo parecido", dice la madre, durante el curso pasado, cuando estuvo unos meses en el colegio Santa Ana. La chica regresó a Venezuela, pero volvió en septiembre. "Ella estaba contenta al principio, nos habíamos hecho muchas ilusiones porque estaba muy feliz, y de la noche a la mañana no sabemos qué pudo pasar porque no me lo cuenta bien". Liliana quiere que los problemas en el colegio se arreglen para que pueda retomar las clases.
Hambrienta y con sueño
"Me temía lo peor, porque es una niña que nunca se separa de nosotros", dice la madre, más aliviada sabiendo que Yelainer ya está en casa en el día de su cumpleaños. Aunque no suele comer mucho, llegó hambrienta, después de estar dos días sin probar bocado, y con los ojos enrojecidos por la falta de sueño y el cansancio. Por la tarde ya se encontraba más tranquila, sobre todo tras recibir la visita de sus compañeras del instituto, que la animaron y la reconfortaron.
Las lágrimas del policía.
La familia de Yelainer Medina se muestra muy agradecida, con sus allegados, con la Policía y con la gente que los ha apoyado estos días aún sin conocerlos. "Todos en Huesca, mis amigos, mis vecinos, incluso personas que no nos conoce, se han volcado con nosotros", dice Liliana, casada con un oscense y que en la ciudad no tiene más familia que la de su marido. "Me he sentido muy arropada". Familiares y amigos buscaron por las estaciones de tren y autobús y colgaron carteles con la fotografía de Yelainer por toda la ciudad e incluso por los pueblos más cercanos. La Policía llamó al hospital y patrulló durante todo el fin de semana. "Nosotros no hemos dormido durante dos días buscándola, pero la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil pasaban, preguntaban, miraban..." Guarda un recuerdo especial de un agente con el que se abrazó al saber que su hija estaba bien. "Nos abrazamos los dos llorando, porque él también era padre". heraldo







