Avilés 3 Dic. Vacuna contra la violencia escolar
El lema es «Familia en la escuela, escuela familiar y escuela para la ciudadanía en el mundo», y se trata de un «modelo integrado de gestión de la convivencia» que comienza a ponerse en marcha este curso en el Colegio Santo Ángel, con el objetivo de formar a ciudadanos y de prevenir la violencia escolar. «No hay que negar que también se debe sancionar y abrir expedientes disciplinarios, que parece que es lo que todo el mundo reclama; pero acentuamos la dimensión preventiva de la convivencia», explica José Pérez, coordinador general del programa.
El objetivo es, en definitiva, «enseñar a la gente a que aprenda a convivir». No se trata de dar un barniz, sino que los responsables del centro se proponen hacer una revisión general de todos los engranajes de la institución para mejorar la calidad de la educación y mejorar, de ese modo, la convivencia.
La idea viene dada por diversos factores. Por una parte está el hecho de que las consejerías regionales de Educación empezaran a elaborar decretos relativos a la convivencia en las escuelas. Por otra, los cambios sociales. Se tuvo en cuenta también la filosofía del sistema educativo del colegio, que proviene de Don Bosco. «Aunque la realidad es que en el centro, de momento, no ha habido conflictos de mediana ni alta intensidad, como mucho alguna pelea o algún robo», asegura el docente.
Los profesores son el eje en torno al que pivota el modelo integrado de convivencia, con la ayuda insustituible del resto de protagonistas: familia, alumnos y entorno social. El modelo pretende actuar en una serie relacionada de elementos, analizar la convivencia y que de ahí surjan los planes de reforma.
Los responsables han previsto once ámbitos de actuación, que comienzan por un mejor conocimiento del alumnado y de la institución escolar, actuar en el currículo para revisar las metodologías del aula, esmerarse en atender la diversidad y mejorar de ese modo la convivencia. El colegio prepara un programa de orientación y acción tutorial y un buen programa de actividades complementarias y extraescolares.
Otra medida que se pondrá en marcha es aumentar el protagonismo del alumnado en la toma de decisiones, activando la creación de una junta de delegados, que hasta ahora no existía, y que incluso podría participar en las reuniones de evaluación. También se potenciarán las asambleas de aula, para recoger críticas, aportaciones y sugerencias que se puedan elevar a los órganos competentes.
Dice Pérez que también se comenzarán a reelaborar las normas de convivencia del centro y el resultado final estará consensuado por familia, profesores y alumnos. «Si las normas son de mutuo acuerdo, serán mejor cumplidas», considera.
Espacios de conflicto
En cuanto a los espacios escolares, hay puntos fuertes para los conflictos, como son pasillos, escaleras y esquinas de los patios, junto a las propias aulas. Y para eso hay en marcha proyectos para personalizar y humanizar los espacios, centrándose en su limpieza y adorno, con plantas y paneles. Se pretende, asimismo, diversificar las zonas de juego e incentivarlo, para que no decaiga o se haga más violento. Otro punto es la apertura del centro a la comunidad, para lo que no se parte de cero, ya que ya están en marcha grupos formativos, movimiento scout y de deporte.
El responsable del modelo lamenta que se constata, en general, un desencuentro entre la familia y los centros educativos: «Es urgente una alianza educativa. Por eso queremos una mayor presencia de la familia en la escuela, y que coopere en la función educadora». En opinión de José Pérez, gran parte de la culpa de la actual divergencia son los modelos de políticas liberales de mercado, que han hecho que la familia se comportase como cliente. «Pero no puede sólo exigir, también tiene unas obligaciones», añade.
La filosofía del Santo Ángel es que la convivencia también se enseña, y por eso se irá incluyendo a través del currículo y de actividades complementarias. El trabajo estará referido a la personalidad sociológica, social y moral de los miembros de la comunidad escolar. «Sin la vertiente moral lo demás no funcionaría, porque las personas nos guiamos por principios, no por habilidades», considera Pérez.
Por último, la dimensión de mediación. Se concentra en torno al tratamiento pacífico de los conflictos, con equipos de mediación. Los conflictos, si los hay, se tratarán con ese sistema, aunque si los implicados lo rechazan habría que recurrir a la vía punitiva de sanción e incluso a los expedientes, pero el objetivo es no tener que llegar ahí: «Sabemos que los expedientes tienen que existir, porque la violencia no puede quedar impune».
Con todo, ¿y la asignatura de Educación para la Ciudadanía? «Es fundamental», concluye el docente. lne.es
>> http://web.educastur.princast.es/conc/stoangeldelaguarda/
'Modelo integrado de convivencia' desarrolla el centro hasta 2009
El lema es «Familia en la escuela, escuela familiar y escuela para la ciudadanía en el mundo», y se trata de un «modelo integrado de gestión de la convivencia» que comienza a ponerse en marcha este curso en el Colegio Santo Ángel, con el objetivo de formar a ciudadanos y de prevenir la violencia escolar. «No hay que negar que también se debe sancionar y abrir expedientes disciplinarios, que parece que es lo que todo el mundo reclama; pero acentuamos la dimensión preventiva de la convivencia», explica José Pérez, coordinador general del programa.
El objetivo es, en definitiva, «enseñar a la gente a que aprenda a convivir». No se trata de dar un barniz, sino que los responsables del centro se proponen hacer una revisión general de todos los engranajes de la institución para mejorar la calidad de la educación y mejorar, de ese modo, la convivencia.
La idea viene dada por diversos factores. Por una parte está el hecho de que las consejerías regionales de Educación empezaran a elaborar decretos relativos a la convivencia en las escuelas. Por otra, los cambios sociales. Se tuvo en cuenta también la filosofía del sistema educativo del colegio, que proviene de Don Bosco. «Aunque la realidad es que en el centro, de momento, no ha habido conflictos de mediana ni alta intensidad, como mucho alguna pelea o algún robo», asegura el docente.
Los profesores son el eje en torno al que pivota el modelo integrado de convivencia, con la ayuda insustituible del resto de protagonistas: familia, alumnos y entorno social. El modelo pretende actuar en una serie relacionada de elementos, analizar la convivencia y que de ahí surjan los planes de reforma.
Los responsables han previsto once ámbitos de actuación, que comienzan por un mejor conocimiento del alumnado y de la institución escolar, actuar en el currículo para revisar las metodologías del aula, esmerarse en atender la diversidad y mejorar de ese modo la convivencia. El colegio prepara un programa de orientación y acción tutorial y un buen programa de actividades complementarias y extraescolares.
Otra medida que se pondrá en marcha es aumentar el protagonismo del alumnado en la toma de decisiones, activando la creación de una junta de delegados, que hasta ahora no existía, y que incluso podría participar en las reuniones de evaluación. También se potenciarán las asambleas de aula, para recoger críticas, aportaciones y sugerencias que se puedan elevar a los órganos competentes.
Dice Pérez que también se comenzarán a reelaborar las normas de convivencia del centro y el resultado final estará consensuado por familia, profesores y alumnos. «Si las normas son de mutuo acuerdo, serán mejor cumplidas», considera.
Espacios de conflicto
En cuanto a los espacios escolares, hay puntos fuertes para los conflictos, como son pasillos, escaleras y esquinas de los patios, junto a las propias aulas. Y para eso hay en marcha proyectos para personalizar y humanizar los espacios, centrándose en su limpieza y adorno, con plantas y paneles. Se pretende, asimismo, diversificar las zonas de juego e incentivarlo, para que no decaiga o se haga más violento. Otro punto es la apertura del centro a la comunidad, para lo que no se parte de cero, ya que ya están en marcha grupos formativos, movimiento scout y de deporte.
El responsable del modelo lamenta que se constata, en general, un desencuentro entre la familia y los centros educativos: «Es urgente una alianza educativa. Por eso queremos una mayor presencia de la familia en la escuela, y que coopere en la función educadora». En opinión de José Pérez, gran parte de la culpa de la actual divergencia son los modelos de políticas liberales de mercado, que han hecho que la familia se comportase como cliente. «Pero no puede sólo exigir, también tiene unas obligaciones», añade.
La filosofía del Santo Ángel es que la convivencia también se enseña, y por eso se irá incluyendo a través del currículo y de actividades complementarias. El trabajo estará referido a la personalidad sociológica, social y moral de los miembros de la comunidad escolar. «Sin la vertiente moral lo demás no funcionaría, porque las personas nos guiamos por principios, no por habilidades», considera Pérez.
Por último, la dimensión de mediación. Se concentra en torno al tratamiento pacífico de los conflictos, con equipos de mediación. Los conflictos, si los hay, se tratarán con ese sistema, aunque si los implicados lo rechazan habría que recurrir a la vía punitiva de sanción e incluso a los expedientes, pero el objetivo es no tener que llegar ahí: «Sabemos que los expedientes tienen que existir, porque la violencia no puede quedar impune».
Con todo, ¿y la asignatura de Educación para la Ciudadanía? «Es fundamental», concluye el docente. lne.es
>> http://web.educastur.princast.es/conc/stoangeldelaguarda/
'Modelo integrado de convivencia' desarrolla el centro hasta 2009







