El colegio carece de cualquier tipo de iluminación nocturna
Hartos y muy preocupados. Directivos, profesores y padres del colegio de educación especial Profesor Sebastián Burgos, situado entre las pedanías valencianas del Saler y Pinedo, se sienten indefensos ante los continuos asaltos y destrozos que ha sufrido el centro en apenas cinco meses.
Isabel Olmos, 17 DIC. Valencia Por cuarta vez desde agosto, uno o varios desconocidos entraron la madrugada del viernes al sábado en la escuela y provocaron desperfectos en puertas y taquillas, además de llevarse numeroso material informático.
Como en anteriores ocasiones, los ladrones accedieron al edificio por las ventanas y sustrajeron ordenadores y material diverso que había en el despacho directivo y en el de los psicopedagogos y educadores. La ola de robos ha provocado que se hayan tenido que sustituir los recursos informáticos por máquinas más antiguas y que el trabajo realizado durante el curso se vaya al traste reiteradas veces.
La presidenta del AMPA del centro, Silvia Iglesias, afirma que «los profesionales y los padres del colegio están indignados y muy preocupados» ante esta situación.
La solitaria ubicación del colegio y la carencia de iluminación externa lo convierte en una presa fácil para los amantes de lo ajeno. La falta de vigilancia es tal, pese a las denuncias públicas efectuadas, que incluso hay trabajadores que sienten reparos a quedarse en su interior cuando oscurece.
Además, los ladrones cuentan con un margen de 20 a 30 minutos entre que suena la sirena y llega la policía, tiempo de sobra para asaltar el centro. Desde el AMPA se considera que la única solución es la presencia de un agente de seguridad durante la noche.
La comunidad educativa y los padres de los alumnos - desde los 3 a los 21 años de edad- esperan desde hace años que se ejecute el proyecto de un colegio nuevo, prometido por la Generalitat hace varios ejercicios. L-emv
Hartos y muy preocupados. Directivos, profesores y padres del colegio de educación especial Profesor Sebastián Burgos, situado entre las pedanías valencianas del Saler y Pinedo, se sienten indefensos ante los continuos asaltos y destrozos que ha sufrido el centro en apenas cinco meses.
Isabel Olmos, 17 DIC. Valencia Por cuarta vez desde agosto, uno o varios desconocidos entraron la madrugada del viernes al sábado en la escuela y provocaron desperfectos en puertas y taquillas, además de llevarse numeroso material informático.
Como en anteriores ocasiones, los ladrones accedieron al edificio por las ventanas y sustrajeron ordenadores y material diverso que había en el despacho directivo y en el de los psicopedagogos y educadores. La ola de robos ha provocado que se hayan tenido que sustituir los recursos informáticos por máquinas más antiguas y que el trabajo realizado durante el curso se vaya al traste reiteradas veces.
La presidenta del AMPA del centro, Silvia Iglesias, afirma que «los profesionales y los padres del colegio están indignados y muy preocupados» ante esta situación.
La solitaria ubicación del colegio y la carencia de iluminación externa lo convierte en una presa fácil para los amantes de lo ajeno. La falta de vigilancia es tal, pese a las denuncias públicas efectuadas, que incluso hay trabajadores que sienten reparos a quedarse en su interior cuando oscurece.
Además, los ladrones cuentan con un margen de 20 a 30 minutos entre que suena la sirena y llega la policía, tiempo de sobra para asaltar el centro. Desde el AMPA se considera que la única solución es la presencia de un agente de seguridad durante la noche.
La comunidad educativa y los padres de los alumnos - desde los 3 a los 21 años de edad- esperan desde hace años que se ejecute el proyecto de un colegio nuevo, prometido por la Generalitat hace varios ejercicios. L-emv







