>>INFORME· El Síndic de Greuges reclama una disciplina "justa; ni excesiva, ni ausente"· Uno de cada cinco alumnos catalanes asegura que ha padecido burlas o golpes·
El Síndic dice que la salida del centro de la víctima no debe ser la única solución
El informe de Rafael Ribó al Parlament solicita más recursos para la detección y mediación en los casos de bullying escolar, pese a que considera que es minoritario
Josep Playà Maset 20/12/2006 Barcelona| El bullying es un fenómeno minoritario en los centros educativos catalanes, pero preocupa. Así lo advierte el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, quien en un informe extraordinario entregado ayer al Parlament ha reclamado más recursos para la detección, la mediación y la intervención inmediata en el acoso escolar. También entre los alumnos se detecta una mayor concienciación e incluso ellos piden a los profesores una mayor autoridad en estos supuestos de violencia escolar.
El estudio del Síndic de Greuges incluye una encuesta a 1.200 alumnos de primero y cuarto de ESO de nueve centros de secundaria. Los resultados indican que este fenómeno no tiene la dimensión que otros estudios le han dado. Aproximadamente hay un 5% de encuestados que reconocen que a menudo o siempre sufren agresiones por parte de compañeros y otro 16% los recibe de vez en cuando. Casi el 80% del alumnado asegura que nunca le han pegado. Por el contrario se detecta una violencia verbal más intensa. Así resulta que hay un 15% que dice que le insultan o ridiculizan a menudo o siempre y un 44%, a veces. De manera recíproca, un 11% de los alumnos asegura haber insultado o hablado mal de un compañero y un 51% que lo ha hecho algunas veces.
Las sanciones en los centros escolares son percibidas como desequilibradas por los jóvenes. Existe la sensación de que se penalizan cuestiones menores como la falta de puntualidad, el comer chicle o llevar mp3, que responderían más a una censura de conductas típicamente juveniles. Por el contrario, se considera que no se castigan igual las agresiones y son los propios alumnos los que las reclaman. El informe dice que "el desarrollo de una autoridad justa (ni excesiva ni ausente)" debe contribuir a mejorar las relaciones de convivencia. En las conclusiones se recomienda "otorgar a la disciplina en el aula el valor instrumental que le corresponde" y "establecer las normas mínimas imprescindibles para la buena marcha del grupo". El mismo Síndic reconoció ayer que el alumnado "reclama un profesorado próximo y con autoridad", pero al mismo tiempo coherente.
De la encuesta no se desprenden diferencias entre el comportamiento de los alumnos de los centros públicos y de los privados. En cambio, el grado de agresividad es más alto entre los chicos. En ellas, el problema se centra más en los insultos o las vejacions verbales, aunque también se detecta que actúan en algunos casos como público, reforzando y legitimando la actuación de ellos. Algunas también desempeñan el papel de incitadoras de agresiones.
Aunque los datos del Síndic se alejan de otros estudios que hablaban de que uno de cada cuatro alumnos había sufrido bullying,se detecta una minimización del fenomeno ya que los escolares interpretan determinados comportamientos como un juego o simples bromas. En la encuesta hay jóvenes que califican de juego el rondo o la bullida,una actividad que hacen en el patio y a la salida del colegio consistente en rodear a un compañero y darle patadas y golpes. Otra práctica es la de dar collejas y grabarlo con el móvil. A su modo de ver, no pretenden hacer daño y sólo lo hacen para castigar a los chuletas, que consideran tontos por su actitud. Estos malostratos, invisibles para ellos, y un código no escrito de silencio, para no ser tachados de chivatos, dificultan la detección del bullying.
Cuando se preguntó a los alumnos por las opciones que escogerían en caso de observar un caso de posible acoso, el 45% optó por alternativas de pasividad antes que pasar por chivato. Dentro de ese porcentaje, un 14% señaló que son cosas que "pasan con el tiempo".
La Unitat de Suport a la Convivència Escolar, creada por el Departament d´Educació el curso pasado, ha recibido y ha atendido sólo 386 casos durante los últimos meses. La oficina del Síndic de Greuges ha intervenido en 27 casos también de bullying.Pero estas quejas y la creciente sensibilización social han sido suficientes para empujar al Síndic a elaborar este informe, realizado en paralelo con otro del Defensor del Pueblo del País Vasco.
Xavier Bonal, adjunto de infancia del Síndic, explicó que "comienzan a observarse en algunos centros recursos de diálogo y mediación". También señaló que la solución más habitual tras los casos de bullying es el cambio de centro por parte de la víctima, ya que la familia no tiene paciencia para seguir el protocolo de actuación pero tampoco le convence porque considera que deberían marcharse los agresores.
Además de la dotación de los recursos necesarios para formación de profesores, el informe demanda que se promuevan los programas de mejora de la convivencia que ya han elaborado otros centros educativos, además de seguir su evolución y evaluar sus resultados. Otro de los puntos que Ribó quiso recalcar fue la implicación del alumno en la elaboración de normas y gestión de ciertos tipos de conflictos, a través de más tutorías individualizadas, que también favorecen la comunicación entre docentes y estudiantes.
Por último, como recomendación destacada, el Síndic pide que se garantice la "observación y supervisión en los espacios no lectivos", ya sea el patio, el comedor o el transporte. También demanda que se "agoten todas las alternativas antes de la vía judicial". lavanguardia.es
PDF>>Convivencia y conflictos en los centros educativos (informe del Síndic
http://www.sindic.cat/infants/ - http://www.sindic.cat/
USCE >>http://www.xtec.net/innovacio/convivencia/usce.htm
El Síndic dice que la salida del centro de la víctima no debe ser la única solución
El informe de Rafael Ribó al Parlament solicita más recursos para la detección y mediación en los casos de bullying escolar, pese a que considera que es minoritario
Josep Playà Maset 20/12/2006 Barcelona| El bullying es un fenómeno minoritario en los centros educativos catalanes, pero preocupa. Así lo advierte el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, quien en un informe extraordinario entregado ayer al Parlament ha reclamado más recursos para la detección, la mediación y la intervención inmediata en el acoso escolar. También entre los alumnos se detecta una mayor concienciación e incluso ellos piden a los profesores una mayor autoridad en estos supuestos de violencia escolar.
El estudio del Síndic de Greuges incluye una encuesta a 1.200 alumnos de primero y cuarto de ESO de nueve centros de secundaria. Los resultados indican que este fenómeno no tiene la dimensión que otros estudios le han dado. Aproximadamente hay un 5% de encuestados que reconocen que a menudo o siempre sufren agresiones por parte de compañeros y otro 16% los recibe de vez en cuando. Casi el 80% del alumnado asegura que nunca le han pegado. Por el contrario se detecta una violencia verbal más intensa. Así resulta que hay un 15% que dice que le insultan o ridiculizan a menudo o siempre y un 44%, a veces. De manera recíproca, un 11% de los alumnos asegura haber insultado o hablado mal de un compañero y un 51% que lo ha hecho algunas veces.
Las sanciones en los centros escolares son percibidas como desequilibradas por los jóvenes. Existe la sensación de que se penalizan cuestiones menores como la falta de puntualidad, el comer chicle o llevar mp3, que responderían más a una censura de conductas típicamente juveniles. Por el contrario, se considera que no se castigan igual las agresiones y son los propios alumnos los que las reclaman. El informe dice que "el desarrollo de una autoridad justa (ni excesiva ni ausente)" debe contribuir a mejorar las relaciones de convivencia. En las conclusiones se recomienda "otorgar a la disciplina en el aula el valor instrumental que le corresponde" y "establecer las normas mínimas imprescindibles para la buena marcha del grupo". El mismo Síndic reconoció ayer que el alumnado "reclama un profesorado próximo y con autoridad", pero al mismo tiempo coherente.
De la encuesta no se desprenden diferencias entre el comportamiento de los alumnos de los centros públicos y de los privados. En cambio, el grado de agresividad es más alto entre los chicos. En ellas, el problema se centra más en los insultos o las vejacions verbales, aunque también se detecta que actúan en algunos casos como público, reforzando y legitimando la actuación de ellos. Algunas también desempeñan el papel de incitadoras de agresiones.
Aunque los datos del Síndic se alejan de otros estudios que hablaban de que uno de cada cuatro alumnos había sufrido bullying,se detecta una minimización del fenomeno ya que los escolares interpretan determinados comportamientos como un juego o simples bromas. En la encuesta hay jóvenes que califican de juego el rondo o la bullida,una actividad que hacen en el patio y a la salida del colegio consistente en rodear a un compañero y darle patadas y golpes. Otra práctica es la de dar collejas y grabarlo con el móvil. A su modo de ver, no pretenden hacer daño y sólo lo hacen para castigar a los chuletas, que consideran tontos por su actitud. Estos malostratos, invisibles para ellos, y un código no escrito de silencio, para no ser tachados de chivatos, dificultan la detección del bullying.
Cuando se preguntó a los alumnos por las opciones que escogerían en caso de observar un caso de posible acoso, el 45% optó por alternativas de pasividad antes que pasar por chivato. Dentro de ese porcentaje, un 14% señaló que son cosas que "pasan con el tiempo".
La Unitat de Suport a la Convivència Escolar, creada por el Departament d´Educació el curso pasado, ha recibido y ha atendido sólo 386 casos durante los últimos meses. La oficina del Síndic de Greuges ha intervenido en 27 casos también de bullying.Pero estas quejas y la creciente sensibilización social han sido suficientes para empujar al Síndic a elaborar este informe, realizado en paralelo con otro del Defensor del Pueblo del País Vasco.
Xavier Bonal, adjunto de infancia del Síndic, explicó que "comienzan a observarse en algunos centros recursos de diálogo y mediación". También señaló que la solución más habitual tras los casos de bullying es el cambio de centro por parte de la víctima, ya que la familia no tiene paciencia para seguir el protocolo de actuación pero tampoco le convence porque considera que deberían marcharse los agresores.
Además de la dotación de los recursos necesarios para formación de profesores, el informe demanda que se promuevan los programas de mejora de la convivencia que ya han elaborado otros centros educativos, además de seguir su evolución y evaluar sus resultados. Otro de los puntos que Ribó quiso recalcar fue la implicación del alumno en la elaboración de normas y gestión de ciertos tipos de conflictos, a través de más tutorías individualizadas, que también favorecen la comunicación entre docentes y estudiantes.
Por último, como recomendación destacada, el Síndic pide que se garantice la "observación y supervisión en los espacios no lectivos", ya sea el patio, el comedor o el transporte. También demanda que se "agoten todas las alternativas antes de la vía judicial". lavanguardia.es
PDF>>Convivencia y conflictos en los centros educativos (informe del Síndic
http://www.sindic.cat/infants/ - http://www.sindic.cat/
USCE >>http://www.xtec.net/innovacio/convivencia/usce.htm






