ENTREVSITA ·MANUEL MEDINA · JEFE DE LA UNIDAD DE PROGRAMAS EDUCATIVOS· DIRECCIÓN PROVINCIAL de PALENCIA
Manuel Medina reconoce que existen conflictos, pero insiste en la labor de prevención para evitarlos
J. OLANO/ 22 DIC. PALENCIA Manuel Medina* reconoce que existen casos fundamentalmente en tercer ciclo de Primaria y primer ciclo de Secundaria, pero que en Palencia son contados.
-¿Qué es el acoso escolar?
-El acoso escolar es un tipo de maltrato entre iguales, que también se conoce como 'bullying', que tiene que tener unas ciertas características para que sea tal. Tiene que haber un acosador o varios y un acosado o varias víctimas, con un desequilibrio de fuerzas entre ambos. Uno ejerce poder sobre el otro, si bien puede ser físico o psicológico. El primero se suele dar más entre los chicos, mientras que el emocional se corresponde más con las chicas. Y también tiene que ser una situación repetida para que sea acoso.
-¿Hay más casos ahora o son más visibles?
-Es un tema muy complejo y con muchas facetas. Es un fenómeno que ha existido siempre, pero hoy en día la sociedad está más sensibilizada hacia todo tipo de violencia. Y eso se traduce en que estos casos dejan de ser invisibles como eran antes, pero no es que existan en mayor medida.
-¿Se confunde el acoso con los conflictos entre compañeros?
-Es importante saber que en las escuelas hay violencia, pero no es un fenómeno exclusivo del ámbito educativo, donde se reproduce lo que hay en la sociedad. Los niños también piensan a veces que la violencia es la mejor manera de resolver un conflicto, y entonces es cuando empieza a haber problemas. La violencia puede ser de muchos tipos, no solo entre iguales sino de alumnos a profesores o viceversa. El mismo hecho de obligar a los niños a ir al colegio porque es su deber puede suponer ejercer un tipo de violencia sobre ellos, y a veces responden ante eso saltándose las normas, provocando situaciones de indisciplina.
-¿Por qué las familias temen siempre que su hijo sea el acosado, no el acosador?
-Las familias nunca piensan que su hijo puede ser un acosador e incluso lo rechazan cuando ocurre. Por otro lado, es lógico que los padres quieran para los suyos la mayor situación de seguridad, que es una garantía que deben buscar la escuela y la familia, pero eso no quiere decir que tengan que pensar en ello de forma obsesiva. A la más mínima intuición de que algo puede estar pasando, deben hablar con el centro, pero no ir a la policía o a los juzgados. No debemos permitir que exista ni un solo caso, pero tampoco tenemos que permitir que estas cosas tomen una dimensión que no es la adecuada. El maltrato entre iguales es invisible en el 85% de los casos para las familias y para la escuela. Los niños acosados lo dicen antes a otros compañeros, pero en un porcentaje mínimo lo hacen en casa o a los profesores.
-Entonces surge una mayor dificultad para detectar estos casos, ya que los escolares no suelen intervenir cuando son testigos de una agresión...
-Hay cuatro partes que intervienen en una situación de maltrato. Está la víctima y el acosador, pero también aparece el observador y el adulto. De los espectadores se dice que es quien no interviene, pero yo creo que cuando no interviene está tomando parte. Pero esto es algo que nos viene heredado de nuestro comportamiento en la sociedad. Lo que hay que hacer es tratar de llevar a esos chicos a que tomen conciencia de que deben actuar.
-¿Qué magnitud tienen los casos de acoso?
-Existen, no cabe duda pero se pueden contar con los dedos de una mano. El Observatorio de la Convivencia Escolar reveló que en el 2005, con 350.000 alumnos en Castilla y León, se registraron 11.000 incidencias por trimestre, de las que solo 3.000 fueron problemas entre alumnos. De ellas, la mayoría (el 27%) fueron de un perfil bajo, es decir conflictos menores de relaciones entre iguales. El 7% fueron conflictos con posible intimidación, pero al final lo que se considera acoso escolar se redujo al 0,004% de todos ellos, con 15 casos de media por trimestre en toda la comunidad.
-¿Cómo responden los centros?
-En todos los centros educativos de Palencia existen planes de convivencia, que lo que pretenden es mejorar la situación de convivencia del centro, crear un clima favorable para el trabajo en la escuela, que es formar. Cuando hay un adecuado clima escolar, el proceso de enseñanza y aprendizaje en los centros tienen más calidad. En todos los centros hay o va a haber un coordinador de convivencia, y procedimientos para que en caso de que se perciba un caso de acoso, se pongan en marcha todas las medidas necesarias para resolver el problema.
-¿Están funcionando esas medidas?
-Evidentemente, lo lógico es que el acosador cambie de centro y el acosado gane en seguridad, pero las medidas no se reducen a resolver el problema, sino a prevenirlo. Yo estoy a favor de la intervención, pero debe hacerse cuando es necesaria. En el 99% de los casos lo que hay que hacer es prevenir, que se hace sobre temas de pensamiento, conducta y sentimientos. A un niño o adolescente se le puede enseñar a relacionarse con los demás y a tener habilidades sociales, a ser más asertivo, a que pueda resolver conflictos de una forma democrática, y en eso trabajan los centros.
-¿Los profesores están muy preocupados?
-Sí, están preocupados, pero trabajan para que la escuela sea un sitio seguro. El trabajo debe estar coordinado con la familia, y los padres deben asumir su rol, educar a sus hijos, que no es solo mandarles a la escuela, hay que educarles para vivir en sociedad. NDC
Manuel Medina, ayer durante la entrevista en la Dirección Provincial de Educación.
* Como jefe de la Unidad de Programas Educativos de la Dirección Provincial de Educación, conoce muy bien el programa de convivencia en los centros. Arrancó en 1999 y la iniciativa se ha extendido casi a todos los centros educativos de Palencia. Manuel Medina, profesor de Intervención Sociocomunitaria, ha participado esta semana en unas jornadas de atención a la infancia organizadas por el Ayuntamiento de Palencia para hablar del acoso escolar.
Manuel Medina reconoce que existen conflictos, pero insiste en la labor de prevención para evitarlos
J. OLANO/ 22 DIC. PALENCIA Manuel Medina* reconoce que existen casos fundamentalmente en tercer ciclo de Primaria y primer ciclo de Secundaria, pero que en Palencia son contados.
-¿Qué es el acoso escolar?
-El acoso escolar es un tipo de maltrato entre iguales, que también se conoce como 'bullying', que tiene que tener unas ciertas características para que sea tal. Tiene que haber un acosador o varios y un acosado o varias víctimas, con un desequilibrio de fuerzas entre ambos. Uno ejerce poder sobre el otro, si bien puede ser físico o psicológico. El primero se suele dar más entre los chicos, mientras que el emocional se corresponde más con las chicas. Y también tiene que ser una situación repetida para que sea acoso.
-¿Hay más casos ahora o son más visibles?
-Es un tema muy complejo y con muchas facetas. Es un fenómeno que ha existido siempre, pero hoy en día la sociedad está más sensibilizada hacia todo tipo de violencia. Y eso se traduce en que estos casos dejan de ser invisibles como eran antes, pero no es que existan en mayor medida.
-¿Se confunde el acoso con los conflictos entre compañeros?
-Es importante saber que en las escuelas hay violencia, pero no es un fenómeno exclusivo del ámbito educativo, donde se reproduce lo que hay en la sociedad. Los niños también piensan a veces que la violencia es la mejor manera de resolver un conflicto, y entonces es cuando empieza a haber problemas. La violencia puede ser de muchos tipos, no solo entre iguales sino de alumnos a profesores o viceversa. El mismo hecho de obligar a los niños a ir al colegio porque es su deber puede suponer ejercer un tipo de violencia sobre ellos, y a veces responden ante eso saltándose las normas, provocando situaciones de indisciplina.
-¿Por qué las familias temen siempre que su hijo sea el acosado, no el acosador?
-Las familias nunca piensan que su hijo puede ser un acosador e incluso lo rechazan cuando ocurre. Por otro lado, es lógico que los padres quieran para los suyos la mayor situación de seguridad, que es una garantía que deben buscar la escuela y la familia, pero eso no quiere decir que tengan que pensar en ello de forma obsesiva. A la más mínima intuición de que algo puede estar pasando, deben hablar con el centro, pero no ir a la policía o a los juzgados. No debemos permitir que exista ni un solo caso, pero tampoco tenemos que permitir que estas cosas tomen una dimensión que no es la adecuada. El maltrato entre iguales es invisible en el 85% de los casos para las familias y para la escuela. Los niños acosados lo dicen antes a otros compañeros, pero en un porcentaje mínimo lo hacen en casa o a los profesores.
-Entonces surge una mayor dificultad para detectar estos casos, ya que los escolares no suelen intervenir cuando son testigos de una agresión...
-Hay cuatro partes que intervienen en una situación de maltrato. Está la víctima y el acosador, pero también aparece el observador y el adulto. De los espectadores se dice que es quien no interviene, pero yo creo que cuando no interviene está tomando parte. Pero esto es algo que nos viene heredado de nuestro comportamiento en la sociedad. Lo que hay que hacer es tratar de llevar a esos chicos a que tomen conciencia de que deben actuar.
-¿Qué magnitud tienen los casos de acoso?
-Existen, no cabe duda pero se pueden contar con los dedos de una mano. El Observatorio de la Convivencia Escolar reveló que en el 2005, con 350.000 alumnos en Castilla y León, se registraron 11.000 incidencias por trimestre, de las que solo 3.000 fueron problemas entre alumnos. De ellas, la mayoría (el 27%) fueron de un perfil bajo, es decir conflictos menores de relaciones entre iguales. El 7% fueron conflictos con posible intimidación, pero al final lo que se considera acoso escolar se redujo al 0,004% de todos ellos, con 15 casos de media por trimestre en toda la comunidad.
-¿Cómo responden los centros?
-En todos los centros educativos de Palencia existen planes de convivencia, que lo que pretenden es mejorar la situación de convivencia del centro, crear un clima favorable para el trabajo en la escuela, que es formar. Cuando hay un adecuado clima escolar, el proceso de enseñanza y aprendizaje en los centros tienen más calidad. En todos los centros hay o va a haber un coordinador de convivencia, y procedimientos para que en caso de que se perciba un caso de acoso, se pongan en marcha todas las medidas necesarias para resolver el problema.
-¿Están funcionando esas medidas?
-Evidentemente, lo lógico es que el acosador cambie de centro y el acosado gane en seguridad, pero las medidas no se reducen a resolver el problema, sino a prevenirlo. Yo estoy a favor de la intervención, pero debe hacerse cuando es necesaria. En el 99% de los casos lo que hay que hacer es prevenir, que se hace sobre temas de pensamiento, conducta y sentimientos. A un niño o adolescente se le puede enseñar a relacionarse con los demás y a tener habilidades sociales, a ser más asertivo, a que pueda resolver conflictos de una forma democrática, y en eso trabajan los centros.
-¿Los profesores están muy preocupados?
-Sí, están preocupados, pero trabajan para que la escuela sea un sitio seguro. El trabajo debe estar coordinado con la familia, y los padres deben asumir su rol, educar a sus hijos, que no es solo mandarles a la escuela, hay que educarles para vivir en sociedad. NDC
Manuel Medina, ayer durante la entrevista en la Dirección Provincial de Educación.
* Como jefe de la Unidad de Programas Educativos de la Dirección Provincial de Educación, conoce muy bien el programa de convivencia en los centros. Arrancó en 1999 y la iniciativa se ha extendido casi a todos los centros educativos de Palencia. Manuel Medina, profesor de Intervención Sociocomunitaria, ha participado esta semana en unas jornadas de atención a la infancia organizadas por el Ayuntamiento de Palencia para hablar del acoso escolar.







