ARCHIVO Debe pedir perdón cara a cara·
En medios judiciales se le llama proceso de reparación. Son los deberes que impone la Fiscalía al menor acusado de acosar a un compañero para hacer borrón y cuenta nueva de su error, cuando las circunstancias no han sido tan graves como para llegar a un juicio y a una sanción penal. Uno de los pasos, el primero, que debe dar el agresor es pedir perdón a su víctima.
Esa medida exige que tanto el acusado como el menor que sufrió la agresión deseen encontrarse cara a cara después del conflicto sufrido. Los responsables de estos programas de Mediación llaman a la víctima para preguntarle si está dispuesta a participar en ese proceso de reparación. Si acepta -algunos de los afectados este año rechazaron la proposición- se concierta la cita. El agresor y su víctima hablan y tratan de cerrar las heridas abiertas. En otras ocasiones, el acusado de bullying se compromete también a indemnizar al afectado por los daños que le haya podido causar. DV 18/11/06
Si el conflicto no está solucionado pero el menor reconoce su culpa intervienen los expertos en Mediación; se trata de un equipo de psicólogos que atiende a los implicados, valoran la situación y aconsejan una serie de acciones de reparación. A escolares vizcaínos denunciados por acoso se les llegó a imponer un tiempo de libertad vigilada, con varias obligaciones: acudir a terapias psicológicas, no acercarse a sus víctimas y realizar trabajos para la comunidad, como colaborar con una ONG los fines de semana.
Cuando el agresor no reconoce su culpa y el peligro permanece latente se llega a juicio. Tres o cuatro casos de los 16 atendidos por la Fiscalía acabarán ante los tribunales. Uno de los menores juzgado este año por una acusación de 'bullying' ha sido condenado a pasar ocho fines de semana de internamiento en un centro, además de afrontar un período de libertad vigilada. DV
En medios judiciales se le llama proceso de reparación. Son los deberes que impone la Fiscalía al menor acusado de acosar a un compañero para hacer borrón y cuenta nueva de su error, cuando las circunstancias no han sido tan graves como para llegar a un juicio y a una sanción penal. Uno de los pasos, el primero, que debe dar el agresor es pedir perdón a su víctima.
Esa medida exige que tanto el acusado como el menor que sufrió la agresión deseen encontrarse cara a cara después del conflicto sufrido. Los responsables de estos programas de Mediación llaman a la víctima para preguntarle si está dispuesta a participar en ese proceso de reparación. Si acepta -algunos de los afectados este año rechazaron la proposición- se concierta la cita. El agresor y su víctima hablan y tratan de cerrar las heridas abiertas. En otras ocasiones, el acusado de bullying se compromete también a indemnizar al afectado por los daños que le haya podido causar. DV 18/11/06
Si el conflicto no está solucionado pero el menor reconoce su culpa intervienen los expertos en Mediación; se trata de un equipo de psicólogos que atiende a los implicados, valoran la situación y aconsejan una serie de acciones de reparación. A escolares vizcaínos denunciados por acoso se les llegó a imponer un tiempo de libertad vigilada, con varias obligaciones: acudir a terapias psicológicas, no acercarse a sus víctimas y realizar trabajos para la comunidad, como colaborar con una ONG los fines de semana.
Cuando el agresor no reconoce su culpa y el peligro permanece latente se llega a juicio. Tres o cuatro casos de los 16 atendidos por la Fiscalía acabarán ante los tribunales. Uno de los menores juzgado este año por una acusación de 'bullying' ha sido condenado a pasar ocho fines de semana de internamiento en un centro, además de afrontar un período de libertad vigilada. DV






