El problema del pandillerismo azota diariamente a varias ciudades del mundo y Juárez no es la excepción · Para combatir este problema, el Grupo Jaguares, encargado de la vigilancia en las escuelas, imparte cursos antipandillas a alumnos de primaria
Berenice Gaytán 15 ENE. CIUDAD JUAREZ México “Richi” es un adolescente que milita en el barrio “Bajo 13” que, con el afán de defender su territorio, junto a sus 20 compañeros se lanza sobre sus contrincantes con piedras, palos, tubos e incluso escopetas.
Aunque es propia de un pleito entre pandilleros, la escena es capturada con un celular por un miembro de la banda que, luego de terminar la riña, la muestra a todos los integrantes del grupo para festejar su hazaña y posteriormente subirla a Internet para que otros la vean.
Esta nueva costumbre de los jóvenes juarenses de grabar y observar peleas callejeras en el ciberespacio o en formato DVD, se percibe también en las calles del Centro de la ciudad, donde los videos de riñas se han convertido en los más solicitados por los clientes.
Estos combates “recreativos” para explotación comercial representan la última moda entre estudiantes de secundaria y preparatoria.
Además de grabar sus encuentros en el celular o con cámaras de video de mayor definición, los adolescentes acuden constantemente a diversos lugares para captar imágenes, tomar tips y aplicarlos en su vida diaria, sobre todo en las riñas contra pandillas contrincantes, indicaron autoridades y estudiosos de este tipo de conductas.
En algunos casos se trata de videos de calidad, repletos de escenas de riñas de mujeres, hombres en el suelo pegándose y otras modalidades de enfrentamientos físicos en las que los competidores inmovilizan a sus contrincantes con jalones de pelo, derribos, patadas y puñetazos en lugares públicos, explicó uno de los vendedores, que pidió reservar su identidad.
“La mayoría de los que vienen aquí a comprar son chavos de secundaria y prepa, pero también hombres, y principalmente piden combates entre mujeres”, mencionó.
Agregó que los videos de combates espontáneos provienen principalmente de Estados Unidos y llegan a la localidad acaparando las preferencias de los jóvenes.
Boxeo sin protección, backyard fighting (peleas de patio), enfrentamientos multitudinarios y pleitos callejeros de mujeres, hombres, niños y hasta de animales, están a la venta en DVD o en portales de Internet, explican los autores en los textos de las portadas.
Añaden que las películas son una fuente de aprendizaje adicional para evitar “consecuencias no deseadas” en situaciones de esta naturaleza.
En las riñas, las cámaras captan toda la violencia de la pelea callejera, en todos los ángulos posibles, para después hacer un montaje profesional, con repetición de los golpes “más interesantes”, se observa en uno de los videos.
“La mejor colección de peleas callejeras 1, 2 y 3”; “Tres grandes éxitos”; “Snuff y peleas de perros”; “Imágenes cabronas”; “Peleas callejeras segunda temporada”, son algunos de los títulos que están a la venta.
Aunque en las portadas se advierte que no son aptas para menores ni para personas enfermas, los videos siguen a la venta.
Y de esta facilidad para grabar las riñas se aprovechan “Richi” –quien omitió su verdadera identidad– y sus amigos.
“Nosotros estamos siempre aquí en la esquina, aquí llegan y nos avisan si vienen los de las otras pandillas y si es así pues les caemos, agarramos piedras, palos, tubos y sacamos las escopetas; en cuanto vemos a uno de nuestros rivales nos lanzamos sobre él, lo golpeamos y le quitamos la camisa pa’ que sepa qué barrio manda, nomás”, dijo.
Aseguró que él y sus amigos no han matado, que sólo defienden su territorio y el problema es nada más con los “Seis-ocho”, “Los Tiburones” y “Las Gangas”, que son las pandillas enemigas.
“Uriel” es su camarógrafo, quien por diversión graba las riñas “pa’ que se acuerden” sus contrincantes de lo que les pasó y de lo que ellos son capaces de hacer por defender su territorio.
Explicó que guarda las escenas violentas e incluso las sube a Internet, ya que para él y para sus compañeros de pandilla sólo se trata de divertirse.
“Richi” afirmó haber visto películas de riñas callejeras anteriormente y que “a lo mejor eso fue lo que le dio la idea a Uriel”.
Moda peligrosa
De acuerdo con la psicóloga Lizeth Alonso, catedrática de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), la conducta de menores y adultos que se identifican o adquieren estos videos se debe a una represión de sentimientos, principalmente de tristeza, que conducen al individuo a realizar otro tipo de actos para sacar todo lo que trae dentro, siendo la violencia el escape más común.
El problema del pandillerismo azota diariamente a varias ciudades del mundo y Juárez no es la excepción, explicó.
Agregó que en una sociedad que fomenta el consumo y la competencia, los jóvenes que no tienen esperanza de encontrar empleo o de tener éxito de otra forma, buscan la manera de sobrevivir y ser reconocidos a través de las bandas callejeras, lo que genera violencia, peleas, delitos e inseguridad, manifestó Alonso.
Alguien que guarda tristeza y anida coraje lo expresa a través de acciones violentas, apuntó.
“La venta de estos videos es una forma de violar la inocencia de los menores, ya que únicamente reciben información, lo que provoca que se rompa la burbuja de su mente y le den cabida a lo que están observando”, expresó.
Señaló que esto es consecuencia de una mala comunicación de los jóvenes con sus padres o con otros adultos en el hogar.
“No olvidemos que el hijo recrea todo lo que ven en sus padres”, apuntó.
Otra cuestión es que los adolescentes, incluso sabiendo que actúan de manera violenta no sólo contra ellos sino contra la sociedad, repiten esa conducta debido a que no encuentran otra forma de manifestar el coraje hacia sus padres, expuso.
La venta de películas de este tipo está a la orden del día, pero además existen sitios a los que cualquier persona tiene acceso a escenas de combates, como Internet, indicó.
Esos lugares, añadió, están al alcance de aquellos menores que sólo buscan una manera de sacar su coraje y a la vez de divertirse, sin importar las consecuencias.
Fenómeno inadvertido
De acuerdo con información de la Dirección de Comercio, no se ha detectado la comercialización de este tipo de artículos en ningún establecimiento comercial de la localidad.
El director de la dependencia municipal, Jaime Ricardo Martínez Anzúres, aseguró que en caso de ubicar la venta de DVDs de peleas callejeras, se procederá a decomisarlos.
Agregó que si el comerciante no cuenta con su permiso correspondiente, se hará acreedor a una sanción.
No obstante, dijo desconocer la venta de estas películas en el Centro, como lo constató El Diario.
El funcionario señaló que aunque las imágenes violentas que se observan en las películas pueden afectar la integridad de los menores, en la ley no existe un apartado que castigue a quienes las ofertan.
Es por eso que la Dirección de Comercio sólo se puede proceder al arresto en caso de que el video contenga imágenes pornográficas, manifestó.
De no ser así, el vendedor simplemente se hace acreedor al decomiso por venta de material “pirata”, además de una sanción en caso de que no cuente con permiso.
Una situación común
Por su parte, de enero a diciembre del 2006 la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) registró 10 mil 062 riñas en las que se vieron involucrados menores de edad.
Esta cifra se incrementó en un 43.45% ese año en comparación con el 2005, cuando se reportaron 7 mil 014 casos.
Un porcentaje considerable ocurrió en el exterior de los planteles educativos y en las colonias, dio a conocer Luz del Carmen Sosa Carrizosa, vocera de la corporación policiaca.
Agregó que la mayoría de los casos se deben a rencillas entre bandas.
Señaló que ahora los menores no sólo se pelean a golpes sino con armas hechizas que ellos mismos fabrican, que incluso pueden llegar a causar la muerte.
Una de las que han decomisado está hecha con un palo de escoba con clavos incrustados, explicó.
Señaló que para combatir este problema, el Grupo Jaguares, encargado de la vigilancia en las escuelas, imparte cursos antipandillas a alumnos de primaria.
No obstante, dijo que para terminar con la violencia y las riñas es necesario el esfuerzo conjunto tanto de la SSPM como el de los padres de familia y los planteles educativos.
Según estadísticas del Grupo Jaguares, de enero a noviembre del 2006 mil 280 menores fueron detenidos por pelear en el exterior de las instituciones educativas.
En enero se registraron 114, 79 en febrero, 134 en marzo, 131 en abril, 134 en mayo, 173 en junio, 106 en julio, 84 en agosto, 109 en septiembre, 114 en octubre y 102 en noviembre. diario.com.mx
Berenice Gaytán 15 ENE. CIUDAD JUAREZ México “Richi” es un adolescente que milita en el barrio “Bajo 13” que, con el afán de defender su territorio, junto a sus 20 compañeros se lanza sobre sus contrincantes con piedras, palos, tubos e incluso escopetas.
Aunque es propia de un pleito entre pandilleros, la escena es capturada con un celular por un miembro de la banda que, luego de terminar la riña, la muestra a todos los integrantes del grupo para festejar su hazaña y posteriormente subirla a Internet para que otros la vean.
Esta nueva costumbre de los jóvenes juarenses de grabar y observar peleas callejeras en el ciberespacio o en formato DVD, se percibe también en las calles del Centro de la ciudad, donde los videos de riñas se han convertido en los más solicitados por los clientes.
Estos combates “recreativos” para explotación comercial representan la última moda entre estudiantes de secundaria y preparatoria.
Además de grabar sus encuentros en el celular o con cámaras de video de mayor definición, los adolescentes acuden constantemente a diversos lugares para captar imágenes, tomar tips y aplicarlos en su vida diaria, sobre todo en las riñas contra pandillas contrincantes, indicaron autoridades y estudiosos de este tipo de conductas.
En algunos casos se trata de videos de calidad, repletos de escenas de riñas de mujeres, hombres en el suelo pegándose y otras modalidades de enfrentamientos físicos en las que los competidores inmovilizan a sus contrincantes con jalones de pelo, derribos, patadas y puñetazos en lugares públicos, explicó uno de los vendedores, que pidió reservar su identidad.
“La mayoría de los que vienen aquí a comprar son chavos de secundaria y prepa, pero también hombres, y principalmente piden combates entre mujeres”, mencionó.
Agregó que los videos de combates espontáneos provienen principalmente de Estados Unidos y llegan a la localidad acaparando las preferencias de los jóvenes.
Boxeo sin protección, backyard fighting (peleas de patio), enfrentamientos multitudinarios y pleitos callejeros de mujeres, hombres, niños y hasta de animales, están a la venta en DVD o en portales de Internet, explican los autores en los textos de las portadas.
Añaden que las películas son una fuente de aprendizaje adicional para evitar “consecuencias no deseadas” en situaciones de esta naturaleza.
En las riñas, las cámaras captan toda la violencia de la pelea callejera, en todos los ángulos posibles, para después hacer un montaje profesional, con repetición de los golpes “más interesantes”, se observa en uno de los videos.
“La mejor colección de peleas callejeras 1, 2 y 3”; “Tres grandes éxitos”; “Snuff y peleas de perros”; “Imágenes cabronas”; “Peleas callejeras segunda temporada”, son algunos de los títulos que están a la venta.
Aunque en las portadas se advierte que no son aptas para menores ni para personas enfermas, los videos siguen a la venta.
Y de esta facilidad para grabar las riñas se aprovechan “Richi” –quien omitió su verdadera identidad– y sus amigos.
“Nosotros estamos siempre aquí en la esquina, aquí llegan y nos avisan si vienen los de las otras pandillas y si es así pues les caemos, agarramos piedras, palos, tubos y sacamos las escopetas; en cuanto vemos a uno de nuestros rivales nos lanzamos sobre él, lo golpeamos y le quitamos la camisa pa’ que sepa qué barrio manda, nomás”, dijo.
Aseguró que él y sus amigos no han matado, que sólo defienden su territorio y el problema es nada más con los “Seis-ocho”, “Los Tiburones” y “Las Gangas”, que son las pandillas enemigas.
“Uriel” es su camarógrafo, quien por diversión graba las riñas “pa’ que se acuerden” sus contrincantes de lo que les pasó y de lo que ellos son capaces de hacer por defender su territorio.
Explicó que guarda las escenas violentas e incluso las sube a Internet, ya que para él y para sus compañeros de pandilla sólo se trata de divertirse.
“Richi” afirmó haber visto películas de riñas callejeras anteriormente y que “a lo mejor eso fue lo que le dio la idea a Uriel”.
Moda peligrosa
De acuerdo con la psicóloga Lizeth Alonso, catedrática de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), la conducta de menores y adultos que se identifican o adquieren estos videos se debe a una represión de sentimientos, principalmente de tristeza, que conducen al individuo a realizar otro tipo de actos para sacar todo lo que trae dentro, siendo la violencia el escape más común.
El problema del pandillerismo azota diariamente a varias ciudades del mundo y Juárez no es la excepción, explicó.
Agregó que en una sociedad que fomenta el consumo y la competencia, los jóvenes que no tienen esperanza de encontrar empleo o de tener éxito de otra forma, buscan la manera de sobrevivir y ser reconocidos a través de las bandas callejeras, lo que genera violencia, peleas, delitos e inseguridad, manifestó Alonso.
Alguien que guarda tristeza y anida coraje lo expresa a través de acciones violentas, apuntó.
“La venta de estos videos es una forma de violar la inocencia de los menores, ya que únicamente reciben información, lo que provoca que se rompa la burbuja de su mente y le den cabida a lo que están observando”, expresó.
Señaló que esto es consecuencia de una mala comunicación de los jóvenes con sus padres o con otros adultos en el hogar.
“No olvidemos que el hijo recrea todo lo que ven en sus padres”, apuntó.
Otra cuestión es que los adolescentes, incluso sabiendo que actúan de manera violenta no sólo contra ellos sino contra la sociedad, repiten esa conducta debido a que no encuentran otra forma de manifestar el coraje hacia sus padres, expuso.
La venta de películas de este tipo está a la orden del día, pero además existen sitios a los que cualquier persona tiene acceso a escenas de combates, como Internet, indicó.
Esos lugares, añadió, están al alcance de aquellos menores que sólo buscan una manera de sacar su coraje y a la vez de divertirse, sin importar las consecuencias.
Fenómeno inadvertido
De acuerdo con información de la Dirección de Comercio, no se ha detectado la comercialización de este tipo de artículos en ningún establecimiento comercial de la localidad.
El director de la dependencia municipal, Jaime Ricardo Martínez Anzúres, aseguró que en caso de ubicar la venta de DVDs de peleas callejeras, se procederá a decomisarlos.
Agregó que si el comerciante no cuenta con su permiso correspondiente, se hará acreedor a una sanción.
No obstante, dijo desconocer la venta de estas películas en el Centro, como lo constató El Diario.
El funcionario señaló que aunque las imágenes violentas que se observan en las películas pueden afectar la integridad de los menores, en la ley no existe un apartado que castigue a quienes las ofertan.
Es por eso que la Dirección de Comercio sólo se puede proceder al arresto en caso de que el video contenga imágenes pornográficas, manifestó.
De no ser así, el vendedor simplemente se hace acreedor al decomiso por venta de material “pirata”, además de una sanción en caso de que no cuente con permiso.
Una situación común
Por su parte, de enero a diciembre del 2006 la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) registró 10 mil 062 riñas en las que se vieron involucrados menores de edad.
Esta cifra se incrementó en un 43.45% ese año en comparación con el 2005, cuando se reportaron 7 mil 014 casos.
Un porcentaje considerable ocurrió en el exterior de los planteles educativos y en las colonias, dio a conocer Luz del Carmen Sosa Carrizosa, vocera de la corporación policiaca.
Agregó que la mayoría de los casos se deben a rencillas entre bandas.
Señaló que ahora los menores no sólo se pelean a golpes sino con armas hechizas que ellos mismos fabrican, que incluso pueden llegar a causar la muerte.
Una de las que han decomisado está hecha con un palo de escoba con clavos incrustados, explicó.
Señaló que para combatir este problema, el Grupo Jaguares, encargado de la vigilancia en las escuelas, imparte cursos antipandillas a alumnos de primaria.
No obstante, dijo que para terminar con la violencia y las riñas es necesario el esfuerzo conjunto tanto de la SSPM como el de los padres de familia y los planteles educativos.
Según estadísticas del Grupo Jaguares, de enero a noviembre del 2006 mil 280 menores fueron detenidos por pelear en el exterior de las instituciones educativas.
En enero se registraron 114, 79 en febrero, 134 en marzo, 131 en abril, 134 en mayo, 173 en junio, 106 en julio, 84 en agosto, 109 en septiembre, 114 en octubre y 102 en noviembre. diario.com.mx







