Los acusados forraron sacos con aluminio para eludir los detectores y trataron de llevarse una docena de videojuegos
C. MORÁN/GRANADA Pensaron en las alarmas, pero se olvidaron de las cámaras de seguridad, del 'gran hermano' que pretende verlo todo. La Fiscalía de Menores de Granada acusa a tres adolescentes de haber intentado robar, con bolsas anti alarma de confección casera, una docena de videojuegos y varios cedés en un hipermercado de la capital. El botín, según los tasadores oficiales, estaba valorado en casi 900 euros.
Los chavales lo intentaron, pero no lo lograron. Los vigilantes vieron a los acusados meter los objetos en los sacos a través del circuito cerrado de televisión y esa fue su perdición. Nada más atravesar la línea de cajas, fueron retenidos hasta que llegó la Policía y quedaron a disposición de la autoridad judicial.
Si no llega a ser por las cámaras, el truco habría funcionado. Las alarmas no chillaron. Las bolsas repletas de ingenios electrónicos pasaron delante de los detectores, pero éstos no se inmutaron.
Desde 2003
El secreto: un forro de papel de aluminio. Los cacos se habían tomado el trabajo de rellenar sus 'zurrones' con ese material, una treta que hace que enmudezcan las alarmas y es relativamente antigua, aunque sigue utilizándose por los ladrones especializados en zonas comerciales.
Esta modalidad de robo, que, al parecer, es de importación, comenzó a extenderse por España allá por el año 2003. Con las primeras detenciones -cayeron verdaderas bandas de diez o doce miembros que actuaban concertadamente-, se descubrió 'el pastel'. Aún así, el sistema no ha pasado de moda.
La Fiscalía pide que los menores de esta historia, en el caso de ser condenados, presten un servicio a la comunidad.
Se da la circunstancia de que una de las encausadas, a pesar de su corta edad, era madre cuando ocurrió el incidente, en el verano de 2005. De hecho, llevaba a su bebé en el carrito cuando fue detenida. En este sentido, el Ministerio Público proponer que su 'castigo' sea acudir a una escuela de padres.
La industria de la seguridad se ha esforzado y ya ha patentado alarmas que suenan aunque se topen con una barrera de aluminio. ideal.es
C. MORÁN/GRANADA Pensaron en las alarmas, pero se olvidaron de las cámaras de seguridad, del 'gran hermano' que pretende verlo todo. La Fiscalía de Menores de Granada acusa a tres adolescentes de haber intentado robar, con bolsas anti alarma de confección casera, una docena de videojuegos y varios cedés en un hipermercado de la capital. El botín, según los tasadores oficiales, estaba valorado en casi 900 euros.
Los chavales lo intentaron, pero no lo lograron. Los vigilantes vieron a los acusados meter los objetos en los sacos a través del circuito cerrado de televisión y esa fue su perdición. Nada más atravesar la línea de cajas, fueron retenidos hasta que llegó la Policía y quedaron a disposición de la autoridad judicial.
Si no llega a ser por las cámaras, el truco habría funcionado. Las alarmas no chillaron. Las bolsas repletas de ingenios electrónicos pasaron delante de los detectores, pero éstos no se inmutaron.
Desde 2003
El secreto: un forro de papel de aluminio. Los cacos se habían tomado el trabajo de rellenar sus 'zurrones' con ese material, una treta que hace que enmudezcan las alarmas y es relativamente antigua, aunque sigue utilizándose por los ladrones especializados en zonas comerciales.
Esta modalidad de robo, que, al parecer, es de importación, comenzó a extenderse por España allá por el año 2003. Con las primeras detenciones -cayeron verdaderas bandas de diez o doce miembros que actuaban concertadamente-, se descubrió 'el pastel'. Aún así, el sistema no ha pasado de moda.
La Fiscalía pide que los menores de esta historia, en el caso de ser condenados, presten un servicio a la comunidad.
Se da la circunstancia de que una de las encausadas, a pesar de su corta edad, era madre cuando ocurrió el incidente, en el verano de 2005. De hecho, llevaba a su bebé en el carrito cuando fue detenida. En este sentido, el Ministerio Público proponer que su 'castigo' sea acudir a una escuela de padres.
La industria de la seguridad se ha esforzado y ya ha patentado alarmas que suenan aunque se topen con una barrera de aluminio. ideal.es

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