La policía investiga por qué el menor huyó solo media hora antes del accidente El director de la Sagrada Familia asegura que el joven, natural de un pueblo de Burgos, «llevaba cuatro meses y nunca había tenido problemas de integración»
CRONOLOGÍA
22.30 horas
El joven burgalés Raúl Miguel D. L, de 15 años, desaparece del internado de la Sagrada Familia de la carretera de las Arcas Reales.
23.00 horas
Un tren de mercancías arrolla al alumno cerca del centro escolar. La policía comienza una investigación sobre lo ocurrido.
J. SANZ/ 25 ENE. VALLADOLID La Policía Nacional investiga las circunstancias que rodearon la muerte de un joven de tan solo 15 años que perdió la vida al ser arrollado por un tren de mercancías solo media hora después de que sus compañeros del internado en el que residía le echaran en falta en la noche del pasado martes.
El accidente ocurrió a las 23.00 horas a la altura del punto kilométrico 243,700 de la vía férrea que discurre entre la carretera de las Arcas Reales, donde se encuentra el internado, y la carretera de Rueda. Escasos metros llegó a recorrer el joven fallecido antes de que el tren de mercancías que efectuaba el trayecto entre Azuqueca y Bilbao se le llevara de calle sin que el maquinista llegara siquiera a verle sobre la vía.
«Era de noche y el conductor del convoy no sabe de donde salió la víctima», lamentaron ayer fuentes de Renfe. Lo que sí hizo fue detenerse nada más sentir el impacto y puso así fin a media hora de desesperada búsqueda por parte de los responsables del internado de la Sagrada Familia.
Los compañeros de habitación del fallecido y el hermano responsable de su custodia descubrieron que el alumno de tercero de la ESO había desaparecido «cuando se iban a meter en la cama». Eran las 22.30 horas y Raúl Miguel D. L. no estaba. «Comenzamos a buscarle por dentro y por fuera del edificio y enseguida avisamos a la policía para denunciar su desaparición», recordó ayer Jesús, el director del centro escolar ubicado en el kilómetro tres de la carretera de las Arcas Reales.
Los agentes apenas tardaron unos minutos en enterarse de lo ocurrido de boca del maquinista del tren de mercancías que acababa de arrollar al joven natural de la localidad burgalesa de Villalba de Duero. Comenzaba una investigación en la que los policías se centran en tratar de descubrir los motivos que llevaron al fallecido a huir del internado y a cruzar la vía -la falta de visibilidad impide saber con certeza si se trató de un suicidio- de noche.
Quizás su escaso conocimiento de la ciudad -acababa de llegar a principios de curso a la Sagrada Familia- le jugó una mala pasada a la hora de caminar en la oscuridad, si bien los policías no descartan aún ninguna hipótesis.
En este sentido, el responsable del colegio seminario de los Hermanos de la Sagrada Familia aclara que Raúl Miguel «llevaba cuatro meses con nosotros y nunca había tenido problemas de integración con sus compañeros». De hecho, añade, «nunca hemos notado nada raro en su comportamiento que nos lleve a pensar que lo ocurrido no sea otra cosa que un desgraciadísimo accidente de tren de causas inexplicables».
Sin denuncias
Nadie por ahora dice lo contrario y fuentes policiales señalaron ayer que en el Servicio de Menores no han recibido hasta la fecha ninguna «denuncia por acoso o por peleas en ese centro escolar».
El director del seminario, que se confesó «destrozado» por lo ocurrido, insistió en que «ningún profesor o compañero había visto nada que se saliera de lo normal» y afirmó que el alumno «tenía su grupo de amigos habitual y en apariencia no tenía problemas».
Lo mismo opinan en su pueblo, un municipio de 561 habitantes cercano a Aranda de Duero en el que destacaron que Raúl Miguel «era muy buen chico». Su iglesia parroquial acogerá a partir de las 12.00 horas de hoy el funeral. El cuerpo permanecerá hasta entonces en el tanatorio de Aranda, donde llegó a primera hora de la tarde de ayer después de que los forenses le practicaran la autopsia en el Instituto de Medicina Legal de la capital vallisoletana. NDC
Entrada principal del internado de la Sagrada Familia.
CRONOLOGÍA
22.30 horas
El joven burgalés Raúl Miguel D. L, de 15 años, desaparece del internado de la Sagrada Familia de la carretera de las Arcas Reales.
23.00 horas
Un tren de mercancías arrolla al alumno cerca del centro escolar. La policía comienza una investigación sobre lo ocurrido.
J. SANZ/ 25 ENE. VALLADOLID La Policía Nacional investiga las circunstancias que rodearon la muerte de un joven de tan solo 15 años que perdió la vida al ser arrollado por un tren de mercancías solo media hora después de que sus compañeros del internado en el que residía le echaran en falta en la noche del pasado martes.
El accidente ocurrió a las 23.00 horas a la altura del punto kilométrico 243,700 de la vía férrea que discurre entre la carretera de las Arcas Reales, donde se encuentra el internado, y la carretera de Rueda. Escasos metros llegó a recorrer el joven fallecido antes de que el tren de mercancías que efectuaba el trayecto entre Azuqueca y Bilbao se le llevara de calle sin que el maquinista llegara siquiera a verle sobre la vía.
«Era de noche y el conductor del convoy no sabe de donde salió la víctima», lamentaron ayer fuentes de Renfe. Lo que sí hizo fue detenerse nada más sentir el impacto y puso así fin a media hora de desesperada búsqueda por parte de los responsables del internado de la Sagrada Familia.
Los compañeros de habitación del fallecido y el hermano responsable de su custodia descubrieron que el alumno de tercero de la ESO había desaparecido «cuando se iban a meter en la cama». Eran las 22.30 horas y Raúl Miguel D. L. no estaba. «Comenzamos a buscarle por dentro y por fuera del edificio y enseguida avisamos a la policía para denunciar su desaparición», recordó ayer Jesús, el director del centro escolar ubicado en el kilómetro tres de la carretera de las Arcas Reales.
Los agentes apenas tardaron unos minutos en enterarse de lo ocurrido de boca del maquinista del tren de mercancías que acababa de arrollar al joven natural de la localidad burgalesa de Villalba de Duero. Comenzaba una investigación en la que los policías se centran en tratar de descubrir los motivos que llevaron al fallecido a huir del internado y a cruzar la vía -la falta de visibilidad impide saber con certeza si se trató de un suicidio- de noche.
Quizás su escaso conocimiento de la ciudad -acababa de llegar a principios de curso a la Sagrada Familia- le jugó una mala pasada a la hora de caminar en la oscuridad, si bien los policías no descartan aún ninguna hipótesis.
En este sentido, el responsable del colegio seminario de los Hermanos de la Sagrada Familia aclara que Raúl Miguel «llevaba cuatro meses con nosotros y nunca había tenido problemas de integración con sus compañeros». De hecho, añade, «nunca hemos notado nada raro en su comportamiento que nos lleve a pensar que lo ocurrido no sea otra cosa que un desgraciadísimo accidente de tren de causas inexplicables».
Sin denuncias
Nadie por ahora dice lo contrario y fuentes policiales señalaron ayer que en el Servicio de Menores no han recibido hasta la fecha ninguna «denuncia por acoso o por peleas en ese centro escolar».
El director del seminario, que se confesó «destrozado» por lo ocurrido, insistió en que «ningún profesor o compañero había visto nada que se saliera de lo normal» y afirmó que el alumno «tenía su grupo de amigos habitual y en apariencia no tenía problemas».
Lo mismo opinan en su pueblo, un municipio de 561 habitantes cercano a Aranda de Duero en el que destacaron que Raúl Miguel «era muy buen chico». Su iglesia parroquial acogerá a partir de las 12.00 horas de hoy el funeral. El cuerpo permanecerá hasta entonces en el tanatorio de Aranda, donde llegó a primera hora de la tarde de ayer después de que los forenses le practicaran la autopsia en el Instituto de Medicina Legal de la capital vallisoletana. NDC
Entrada principal del internado de la Sagrada Familia.







