Los hechos juzgados se remontan a octubre de 2004 cuando en Jaén las familias de nueve menores, de entre 5 y 11 años, interpusieron una denuncia
Los niños sufren secuelas psíquicas importantes
JAÉN 25 ENE. La Audiencia de Jaén ha condenado a 90 años y tres meses de prisión a Joaquín S. L., de 33 años, que fue juzgado la semana pasada por agresiones y abusos sexuales contra nueve menores en Campillo del Río (Jaén). El condenado, natural de Sebastián de los Ballesteros (Córdoba), es responsable de cuatro delitos de agresión sexual, por los que le imponen 53 años; otros cinco de abuso sexual, por los que le condenan a 34 años; y otros cuatro de exhibición de material pornográfico que suponen tres años y tres meses de internamiento penitenciario.
En concepto de responsabilidad civil, el condenado deberá abonar una indemnización total para los nueve menores que asciende a 786.000 euros. También se le prohíbe acercarse o comunicarse con alguno de los menores o residir en Campillo del Río durante 65 años.
Joaquín S. L., que negó durante el juicio su implicación, llegó a Campillo del Río como empleado de una atracción de feria, donde les ofrecía gratuitamente fichas a los menores. Tras la feria, se instaló en el pueblo y, desde el mes de junio y hasta que fue detenido el 15 de octubre de 2004, mantuvo relaciones sexuales con estos nueve menores. La sentencia destaca el daño psicológico que sufren los menores. elpais
Noventa años de cárcel por abusar de nueve menores
Los niños de entre 5 y 11 años sufren secuelas psíquicas importantes
El condenado no podrá volver a pisar Campillo ni trabajar con chavales
J. E. P./JAÉN La Sección Tercera de la Audiencia de Jaén ha condenado a 90 años y 3 meses de cárcel a Joaquín S.L., de 33 años y natural de San Sebastián de los Ballesteros (Córdoba), por agredir y abusar sexualmente de nueve menores de Campillo del Río. Además también ha sido condenado a varios delitos de exhibición de material pornográfico a menores. Pese a lo elevado de la condena, Joaquín S. L., no llegará a cumplir más de 20 años en prisión, que es el tope de encarcelamiento permitido por el sistema penitenciario español para este tipo de delitos.
El Tribunal ha impuesto también a Joaquín 65 años de prohibición de entrada y residencia en Campillo del Río, y el pago de 786.00 euros de indemnización a los nueve menores. Además, se le prohíbe ejercer como feriante o cualquier otra profesión que pudiera tener relación con menores durante el tiempo de la condena.
Judicialmente el caso está ya cerrado. Aunque nueve niños de entre 5 y 11 años tendrán que superar para el resto de sus vidas secuelas como «sentimientos de vergüenza y estigmatización, agresividad, hostilidad, rechazo al contacto físico, pensamientos recurrentes sobre los hechos, ansiedad, miedo, confusión y miedo sobre su identidad sexual y estrés postraumático, tristeza o apatía».
Veracidad de los niños
Los hechos juzgados se remontan a octubre de 2004 cuando las familias de nueve menores, de entre 5 y 11 años, interpusieron una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Torreblascopedro después de que los niños apuntaran al acusado como la persona que había abusado de ellos. Los menores relataron entonces, y así lo reafirmaron el día del juicio, cómo cuando acudían al piso del acusado eran sometidos a toda una amplia gama de prácticas sexuales en las que se incluía la penetración, la felación y la masturbación. La sentencia indica que en el relato de los menores ante el tribunal -por videoconferencia- aparecen «detalles de imposible fabulación» y palabras pronunciadas con «verosimilitud y firmeza», por lo que se les concede credibilidad.
El detenido, feriante de profesión, llegó a Campillo del Río a mediados de mayo de 2004 y decidió quedarse en el municipio, donde se alquiló una vivienda y comenzó a salir con una chica cuyo hermano pequeño ha sido una de las víctimas de los abusos. Aunque era habitual verlo rodeado de niños, nada hacía sospechar hasta que el hijo de la propietaria de la vivienda donde residía el acusado le contó a su madre lo que Joaquín hacía con él y con otros menores a los que llegaba a intimidar para que se sometieran a sus deseos. ideal

Los niños sufren secuelas psíquicas importantes
JAÉN 25 ENE. La Audiencia de Jaén ha condenado a 90 años y tres meses de prisión a Joaquín S. L., de 33 años, que fue juzgado la semana pasada por agresiones y abusos sexuales contra nueve menores en Campillo del Río (Jaén). El condenado, natural de Sebastián de los Ballesteros (Córdoba), es responsable de cuatro delitos de agresión sexual, por los que le imponen 53 años; otros cinco de abuso sexual, por los que le condenan a 34 años; y otros cuatro de exhibición de material pornográfico que suponen tres años y tres meses de internamiento penitenciario.
En concepto de responsabilidad civil, el condenado deberá abonar una indemnización total para los nueve menores que asciende a 786.000 euros. También se le prohíbe acercarse o comunicarse con alguno de los menores o residir en Campillo del Río durante 65 años.
Joaquín S. L., que negó durante el juicio su implicación, llegó a Campillo del Río como empleado de una atracción de feria, donde les ofrecía gratuitamente fichas a los menores. Tras la feria, se instaló en el pueblo y, desde el mes de junio y hasta que fue detenido el 15 de octubre de 2004, mantuvo relaciones sexuales con estos nueve menores. La sentencia destaca el daño psicológico que sufren los menores. elpais
Noventa años de cárcel por abusar de nueve menores
Los niños de entre 5 y 11 años sufren secuelas psíquicas importantes
El condenado no podrá volver a pisar Campillo ni trabajar con chavales
J. E. P./JAÉN La Sección Tercera de la Audiencia de Jaén ha condenado a 90 años y 3 meses de cárcel a Joaquín S.L., de 33 años y natural de San Sebastián de los Ballesteros (Córdoba), por agredir y abusar sexualmente de nueve menores de Campillo del Río. Además también ha sido condenado a varios delitos de exhibición de material pornográfico a menores. Pese a lo elevado de la condena, Joaquín S. L., no llegará a cumplir más de 20 años en prisión, que es el tope de encarcelamiento permitido por el sistema penitenciario español para este tipo de delitos.
El Tribunal ha impuesto también a Joaquín 65 años de prohibición de entrada y residencia en Campillo del Río, y el pago de 786.00 euros de indemnización a los nueve menores. Además, se le prohíbe ejercer como feriante o cualquier otra profesión que pudiera tener relación con menores durante el tiempo de la condena.
Judicialmente el caso está ya cerrado. Aunque nueve niños de entre 5 y 11 años tendrán que superar para el resto de sus vidas secuelas como «sentimientos de vergüenza y estigmatización, agresividad, hostilidad, rechazo al contacto físico, pensamientos recurrentes sobre los hechos, ansiedad, miedo, confusión y miedo sobre su identidad sexual y estrés postraumático, tristeza o apatía».
Veracidad de los niños
Los hechos juzgados se remontan a octubre de 2004 cuando las familias de nueve menores, de entre 5 y 11 años, interpusieron una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil de Torreblascopedro después de que los niños apuntaran al acusado como la persona que había abusado de ellos. Los menores relataron entonces, y así lo reafirmaron el día del juicio, cómo cuando acudían al piso del acusado eran sometidos a toda una amplia gama de prácticas sexuales en las que se incluía la penetración, la felación y la masturbación. La sentencia indica que en el relato de los menores ante el tribunal -por videoconferencia- aparecen «detalles de imposible fabulación» y palabras pronunciadas con «verosimilitud y firmeza», por lo que se les concede credibilidad.
El detenido, feriante de profesión, llegó a Campillo del Río a mediados de mayo de 2004 y decidió quedarse en el municipio, donde se alquiló una vivienda y comenzó a salir con una chica cuyo hermano pequeño ha sido una de las víctimas de los abusos. Aunque era habitual verlo rodeado de niños, nada hacía sospechar hasta que el hijo de la propietaria de la vivienda donde residía el acusado le contó a su madre lo que Joaquín hacía con él y con otros menores a los que llegaba a intimidar para que se sometieran a sus deseos. ideal







