EDITORIAL PANORAMA ACTUAL · Valencia 28 ENE· Hipocresía sobre los menores
La preocupación que tienen desde algunos sectores de la sociedad y algunos estudios por cuantificar los datos sobre violencia escolar debería existir para otras lacras como el maltrato infantil. El profesor José Sanmartín ya lo advierte en una entrevista concedida a PANORAMA-ACTUAL.es, “mientras no hayan datos y cifras tratados con rigor, no se podrán desarrollar políticas preventivas”.
En repetidas ocasiones desde los medios de comunicación y con el altavoz de algunos estudiosos, se está dando la imagen de que en las aulas españolas y valencianas existen personas hiperviolentas, que tienen el golpe y el insulto como principal modo de hacer y de vivir. Sin embargo, el grueso de la juventud y de los menores no son así y hay datos que avalan esta cuestión. La violencia juvenil entre el año 2004 y 2005 descendió un cinco por ciento.
Por ello, es imprescindible que de la misma manera que los informadores y la sociedad civil se lanzan a la preocupación por el acoso escolar –problemática de la que, por cierto, sólo se registraron tres casos en toda la Comunitat Valenciana-, también tengan agallas para denunciar el maltrato infantil. Un menor nunca se podrá defender con su propia voz.
Así, profesionales como pediatras y docentes deben cumplir sus deberes y seguir de forma contundente todos los protocolos de actuación cuando se detecta un posible maltrato sobre el menor. El mirar hacia otro lado o el pensar que es labor de terceros, sólo contribuye a que más de 4.000 niños fueran atendidos en Valencia en el 2005 por algún tipo de dejación de sus padres.
La Administración central, por su parte, tiene que tener interés por erradicar esta lacra. Desde distintos ministerios se tiene que fomentar la creación de una plantilla única de obtención de datos. En caso contrario, se irán dando palos de ciego.
Además, la Generalitat con su apuesta por la Ley de la Protección de la Infancia que está apunto de entrar en Les Corts, debería consensuar con las plataformas dedicadas a esta materia que la figura del Comisonado del Menor –que recibirá el nombre de ‘Pare d´Orfens’,- sea independiente de la política. Los niños y los más jóvenes deben tener un altavoz incómodo para que los más sordos de la sociedad recuerden sus derechos. PA
La preocupación que tienen desde algunos sectores de la sociedad y algunos estudios por cuantificar los datos sobre violencia escolar debería existir para otras lacras como el maltrato infantil. El profesor José Sanmartín ya lo advierte en una entrevista concedida a PANORAMA-ACTUAL.es, “mientras no hayan datos y cifras tratados con rigor, no se podrán desarrollar políticas preventivas”.
En repetidas ocasiones desde los medios de comunicación y con el altavoz de algunos estudiosos, se está dando la imagen de que en las aulas españolas y valencianas existen personas hiperviolentas, que tienen el golpe y el insulto como principal modo de hacer y de vivir. Sin embargo, el grueso de la juventud y de los menores no son así y hay datos que avalan esta cuestión. La violencia juvenil entre el año 2004 y 2005 descendió un cinco por ciento.
Por ello, es imprescindible que de la misma manera que los informadores y la sociedad civil se lanzan a la preocupación por el acoso escolar –problemática de la que, por cierto, sólo se registraron tres casos en toda la Comunitat Valenciana-, también tengan agallas para denunciar el maltrato infantil. Un menor nunca se podrá defender con su propia voz.
Así, profesionales como pediatras y docentes deben cumplir sus deberes y seguir de forma contundente todos los protocolos de actuación cuando se detecta un posible maltrato sobre el menor. El mirar hacia otro lado o el pensar que es labor de terceros, sólo contribuye a que más de 4.000 niños fueran atendidos en Valencia en el 2005 por algún tipo de dejación de sus padres.
La Administración central, por su parte, tiene que tener interés por erradicar esta lacra. Desde distintos ministerios se tiene que fomentar la creación de una plantilla única de obtención de datos. En caso contrario, se irán dando palos de ciego.
Además, la Generalitat con su apuesta por la Ley de la Protección de la Infancia que está apunto de entrar en Les Corts, debería consensuar con las plataformas dedicadas a esta materia que la figura del Comisonado del Menor –que recibirá el nombre de ‘Pare d´Orfens’,- sea independiente de la política. Los niños y los más jóvenes deben tener un altavoz incómodo para que los más sordos de la sociedad recuerden sus derechos. PA






