Advierten de que el hostigamiento es uno de los principales desencadenantes y alertan del uso de la red para incentivar y hacer apología de esta enfermedad
SYLVIA ESCRIBANO 11 FEB. ALICANTE Internet es una de las vías que han encontrado las adolescentes con anorexia para intercambiar sus comportamientos contra la comida y establecer peligrosos retos con otras enfermas. La jefa de Psiquiatría del Hospital de San Juan, María Angustias Oliveras, asegura que ha detectado estas prácticas entre algunas de las jóvenes que han ingresado en la Unidad de Trastornos de la Alimentación de este centro - la única pública en toda la provincia - y alerta del riesgo que suponen en la agudización de esta patología entre las chicas más vulnerables o en las fases iniciales. Ante el auge de las páginas y chats de estas características, considera que debería incrementarse el control sobre las nuevas tecnologías para erradicar estos usos. En el comienzo de la enfermedad uno de los factores determinantes es el entorno de la joven y, sobre todo, sus relaciones en el centro escolar. Por ello, el psiquiatra encargado temporalmente de esta unidad, Tomás J. Cantó, explica que «las agresiones encubiertas en la escuela están detrás de la insatisfacción que desencadena la anorexia en muchas adolescentes». Por ello, considera que, aunque en los centros se está trabajando en la prevención de estas conductas alimentarias sería conveniente incidir en la eliminación del acoso entre compañeros. Al igual que Oliveras considera que «las páginas que hacen apología de la enfermedad deberían estar más perseguidas, porque suponen un delito contra la salud pública». A este llamamiento se une la psiquiatra Auxiliadora Javaloyes, quien indica que detrás de estas web «suelen estar pacientes crónicas que trasladan sus normas a las adolescentes en una fase temprana de la enfermedad y las inducen a seguir sus conductas».
Esta última psiquiatra es directora de la unidad de Salud Mental del Niño y el Adolescente de la Cínica Mediterránea de Neurociencias, que también cuenta con una unidad para el tratamiento de la anorexia y la bulimia. Según indica, las pacientes con estas enfermedades «suelen ser personas muy inteligentes, que quieren controlarlo todo. En los casos de hostigamiento por parte de los compañeros de escuela «se vuelven vulnerables y magnifican el problema». Por ello, concluye que un ambiente escolar difícil puede ser «el caldo de cultivo y un factor precipitante» para desarrollar esta enfermedad en muchos casos.
Para ella, es necesario que la prevención y control de estas conductas comience cuanto antes, pues «estas patologías aparecen en edades cada vez más tempranas y se detectan cuadros de anorexia en niñas de 9 y 10 años». Además, asevera que «la evolución de estos casos supone una cronificación hasta la etapa adulta con consecuencias graves y con una mortalidad que sigue estando en el 5% de casos». María Angustias Oliveras explica que no es una enfermedad nueva, pero el «boom» de casos se produjo a partir de los años 90 y afirma que en la actualidad «comienza a tener tintes de epidemia». Por ese motivo, incide en la necesidad de frenar la aparición de nuevos casos y de incentivar la prevención desde la infancia. También considera clave la formación de los padres para ayudar a que sus hijos no desarrollen estos trastornos y controlar el modelo de delgadez que impera en la sociedad como sinónimo de belleza extrema.
Como confirma el doctor Cantó, el 95% de los casos de anorexia se dan en mujeres «que suelen debutar en la adolescencia temprana». El mayor riesgo para padecer esta enfermedad es, según este facultativo, el hacer régimen. Asevera que «no hay nadie que no haya comenzado así». En su opinión es «la vulnerabilidad biológica la que induce a hacer dieta y a estar insatisfecho», lo que se convierte en el principal factor de riesgo para padecer esta patología.
Así, considera esencial «invertir en salud mental infantil y adolescente para que estén satisfechos» y de esta forma frenar los casos de trastornos alimentarios. Para que esto ocurra es importante que los padres «sepan como manejar a sus hijos y aprendan que es mejor dares halagos». También es necesario «cambiar el modelo de sociedad para que el ideal de felicidad no pase por estar delgado». Al respecto, indica que uno de los problemas es que al asumir este ideal de delgadez aumenta el número de personas que quieren hacer dieta y, por lo tanto, lo hace el riesgo de padecer esta enfermedad. DI
María Angustias Oliveras, jefa de Psiquiatría de San Juan
SYLVIA ESCRIBANO 11 FEB. ALICANTE Internet es una de las vías que han encontrado las adolescentes con anorexia para intercambiar sus comportamientos contra la comida y establecer peligrosos retos con otras enfermas. La jefa de Psiquiatría del Hospital de San Juan, María Angustias Oliveras, asegura que ha detectado estas prácticas entre algunas de las jóvenes que han ingresado en la Unidad de Trastornos de la Alimentación de este centro - la única pública en toda la provincia - y alerta del riesgo que suponen en la agudización de esta patología entre las chicas más vulnerables o en las fases iniciales. Ante el auge de las páginas y chats de estas características, considera que debería incrementarse el control sobre las nuevas tecnologías para erradicar estos usos. En el comienzo de la enfermedad uno de los factores determinantes es el entorno de la joven y, sobre todo, sus relaciones en el centro escolar. Por ello, el psiquiatra encargado temporalmente de esta unidad, Tomás J. Cantó, explica que «las agresiones encubiertas en la escuela están detrás de la insatisfacción que desencadena la anorexia en muchas adolescentes». Por ello, considera que, aunque en los centros se está trabajando en la prevención de estas conductas alimentarias sería conveniente incidir en la eliminación del acoso entre compañeros. Al igual que Oliveras considera que «las páginas que hacen apología de la enfermedad deberían estar más perseguidas, porque suponen un delito contra la salud pública». A este llamamiento se une la psiquiatra Auxiliadora Javaloyes, quien indica que detrás de estas web «suelen estar pacientes crónicas que trasladan sus normas a las adolescentes en una fase temprana de la enfermedad y las inducen a seguir sus conductas».
Esta última psiquiatra es directora de la unidad de Salud Mental del Niño y el Adolescente de la Cínica Mediterránea de Neurociencias, que también cuenta con una unidad para el tratamiento de la anorexia y la bulimia. Según indica, las pacientes con estas enfermedades «suelen ser personas muy inteligentes, que quieren controlarlo todo. En los casos de hostigamiento por parte de los compañeros de escuela «se vuelven vulnerables y magnifican el problema». Por ello, concluye que un ambiente escolar difícil puede ser «el caldo de cultivo y un factor precipitante» para desarrollar esta enfermedad en muchos casos.
Para ella, es necesario que la prevención y control de estas conductas comience cuanto antes, pues «estas patologías aparecen en edades cada vez más tempranas y se detectan cuadros de anorexia en niñas de 9 y 10 años». Además, asevera que «la evolución de estos casos supone una cronificación hasta la etapa adulta con consecuencias graves y con una mortalidad que sigue estando en el 5% de casos». María Angustias Oliveras explica que no es una enfermedad nueva, pero el «boom» de casos se produjo a partir de los años 90 y afirma que en la actualidad «comienza a tener tintes de epidemia». Por ese motivo, incide en la necesidad de frenar la aparición de nuevos casos y de incentivar la prevención desde la infancia. También considera clave la formación de los padres para ayudar a que sus hijos no desarrollen estos trastornos y controlar el modelo de delgadez que impera en la sociedad como sinónimo de belleza extrema.
Como confirma el doctor Cantó, el 95% de los casos de anorexia se dan en mujeres «que suelen debutar en la adolescencia temprana». El mayor riesgo para padecer esta enfermedad es, según este facultativo, el hacer régimen. Asevera que «no hay nadie que no haya comenzado así». En su opinión es «la vulnerabilidad biológica la que induce a hacer dieta y a estar insatisfecho», lo que se convierte en el principal factor de riesgo para padecer esta patología.
Así, considera esencial «invertir en salud mental infantil y adolescente para que estén satisfechos» y de esta forma frenar los casos de trastornos alimentarios. Para que esto ocurra es importante que los padres «sepan como manejar a sus hijos y aprendan que es mejor dares halagos». También es necesario «cambiar el modelo de sociedad para que el ideal de felicidad no pase por estar delgado». Al respecto, indica que uno de los problemas es que al asumir este ideal de delgadez aumenta el número de personas que quieren hacer dieta y, por lo tanto, lo hace el riesgo de padecer esta enfermedad. DI
María Angustias Oliveras, jefa de Psiquiatría de San Juan
Peace





