GREGORIO BUSTAMANTE· 26 FEB.
Lo mejor que le ha podido pasar al anteproyecto de ley del alcohol tras la división social que ha originado el capítulo sobre el consumo de vino por los menores, es que haya vuelto, por una temporada, al cajón ministerial mientras se consensúa ese y otros epígrafes.
Los colegios de médicos (probablemente la asociación profesional más cualificada para opinar sobre la bondad de un proyecto de este tipo), junto a varias agrupaciones de padres de alumnos, han puesto el grito en el cielo y esperan que se serenen los ánimos tras la jornada electoral de mayo para volver con renovados bríos a apoyar el borrador. La ingestión de alcohol en adolescentes y jóvenes -cada vez a menor edad y no sólo durante el fin de semana-, es un problema viejo, difícil de resolver en la sociedad actual y que trasciende a la propia ley sobre el alcohol. De ahí la imperiosa necesidad de una norma pactada que regule, disuada e impida el consumo a determinadas edades.
Probablemente, los padres, educadores y los gobiernos central, autonómico y local sean-seamos igualmente responsables de los excesos -no sólo con el alcohol- de niños, adolescentes y jóvenes. Aprobar la nueva ley Salgado consensuada es fundamental; pero también lo es y en el mismo orden revisar con urgencia nuestro sistema educativo, modificar las relaciones familiares, dotar de espacios y fórmulas de entretenimiento a la infancia y a la juventud y, sobre todo, realizar una decidida, inteligente y continuada actuación política encaminada a dotar a los pequeños de mecanismos para lograr una progresiva superación humana individual. En casi todas las actuaciones, lamentablemente, suspendemos curso tras curso desde hace demasiados años. Ya es hora de empezar a aprobar nosotros también. LV
Lo mejor que le ha podido pasar al anteproyecto de ley del alcohol tras la división social que ha originado el capítulo sobre el consumo de vino por los menores, es que haya vuelto, por una temporada, al cajón ministerial mientras se consensúa ese y otros epígrafes.
Los colegios de médicos (probablemente la asociación profesional más cualificada para opinar sobre la bondad de un proyecto de este tipo), junto a varias agrupaciones de padres de alumnos, han puesto el grito en el cielo y esperan que se serenen los ánimos tras la jornada electoral de mayo para volver con renovados bríos a apoyar el borrador. La ingestión de alcohol en adolescentes y jóvenes -cada vez a menor edad y no sólo durante el fin de semana-, es un problema viejo, difícil de resolver en la sociedad actual y que trasciende a la propia ley sobre el alcohol. De ahí la imperiosa necesidad de una norma pactada que regule, disuada e impida el consumo a determinadas edades.
Probablemente, los padres, educadores y los gobiernos central, autonómico y local sean-seamos igualmente responsables de los excesos -no sólo con el alcohol- de niños, adolescentes y jóvenes. Aprobar la nueva ley Salgado consensuada es fundamental; pero también lo es y en el mismo orden revisar con urgencia nuestro sistema educativo, modificar las relaciones familiares, dotar de espacios y fórmulas de entretenimiento a la infancia y a la juventud y, sobre todo, realizar una decidida, inteligente y continuada actuación política encaminada a dotar a los pequeños de mecanismos para lograr una progresiva superación humana individual. En casi todas las actuaciones, lamentablemente, suspendemos curso tras curso desde hace demasiados años. Ya es hora de empezar a aprobar nosotros también. LV


martinnmorales, 21 FEB. ABC




