El menor negó los hechos en la vista oral para dirimir el primer incidente
Según el fiscal, en el segundo suceso estampó a un docente contra la pared·
C. MORÁN Y M. V. COBO/GRANADA
Es una práctica habitual en la justicia de menores: la representante de la Fiscalía ofreció ayer un trato al chico: si se declaraba culpable, sería condenado por una mera falta. Pero el chaval no aceptó. Quería reivindicar su inocencia y hubo juicio. Eso sí, el Ministerio Público ya no iba a ser tan condescendiente y acusó al menor de un delito de atentado contra funcionario público por encararse con uno de los profesores de su antiguo instituto, ubicado en una localidad de la provincia. El procesado se enfrenta a una petición de pena de cien horas de prestaciones en beneficio de la comunidad.
La víctima declaró que riñó al estudiante por irrumpir en el aula diez minutos después del inicio de la clase. Luego, el profesor explicó al director lo sucedido y éste llamó a la madre para informarle. La mujer acudió al instituto para hablar con el responsable. Sin embargo, y según la acusación, durante la entrevista el chico corrió hacia el aula del profesor que le recriminó su actitud. Presuntamente, rompió el picaporte de la puerta para entrar e intentó agredir al maestro, pero otros alumnos lo impidieron.
El caso quedó visto para sentencia.
Notificar la expulsión
Se da la circunstancia de que este mismo chico tiene abierto un segundo expediente en la Fiscalía de Menores por unos hechos muy similares. Ambos sucesos ocurrieron en junio de 2005. Según el Ministerio Público, pocos días después del incidente que ayer se juzgó, el adolescente, presuntamente, agredió a otro docente del mismo centro escolar.
El chico, que había sido expulsado del instituto por el primer enfrentamiento, acudió con sus padres a una cita con el tutor. El profesor iba a comunicarle el cambio de colegio. De eso estaban hablando cuando, según el relato de la Fiscalía, el menor se abalanzó contra el docente y lo estampó contra la pared. El hombre cayó al suelo y sufrió contusiones.
Además, y debido al «miedo insuperable» que le produjo el ataque de su alumno, dejó de ir a su puesto de trabajo durante varias semanas.
Por su parte, el menor admitió que empujó al profesor en los pasillos del instituto, pero precisó que lo hizo para defender a su padre. El chaval creía, según declaró durante su comparecencia ante el Ministerio Público, que el docente iba a pegar a su progenitor y quiso evitarlo interponiéndose. La Fiscalía de Granada no le ha creído y va a a sentar por segunda vez en el banquillo al adolescente, al que considera responsable de un delito de lesiones. ideal.es
Según el fiscal, en el segundo suceso estampó a un docente contra la pared·
C. MORÁN Y M. V. COBO/GRANADA
Es una práctica habitual en la justicia de menores: la representante de la Fiscalía ofreció ayer un trato al chico: si se declaraba culpable, sería condenado por una mera falta. Pero el chaval no aceptó. Quería reivindicar su inocencia y hubo juicio. Eso sí, el Ministerio Público ya no iba a ser tan condescendiente y acusó al menor de un delito de atentado contra funcionario público por encararse con uno de los profesores de su antiguo instituto, ubicado en una localidad de la provincia. El procesado se enfrenta a una petición de pena de cien horas de prestaciones en beneficio de la comunidad.
La víctima declaró que riñó al estudiante por irrumpir en el aula diez minutos después del inicio de la clase. Luego, el profesor explicó al director lo sucedido y éste llamó a la madre para informarle. La mujer acudió al instituto para hablar con el responsable. Sin embargo, y según la acusación, durante la entrevista el chico corrió hacia el aula del profesor que le recriminó su actitud. Presuntamente, rompió el picaporte de la puerta para entrar e intentó agredir al maestro, pero otros alumnos lo impidieron.
El caso quedó visto para sentencia.
Notificar la expulsión
Se da la circunstancia de que este mismo chico tiene abierto un segundo expediente en la Fiscalía de Menores por unos hechos muy similares. Ambos sucesos ocurrieron en junio de 2005. Según el Ministerio Público, pocos días después del incidente que ayer se juzgó, el adolescente, presuntamente, agredió a otro docente del mismo centro escolar.
El chico, que había sido expulsado del instituto por el primer enfrentamiento, acudió con sus padres a una cita con el tutor. El profesor iba a comunicarle el cambio de colegio. De eso estaban hablando cuando, según el relato de la Fiscalía, el menor se abalanzó contra el docente y lo estampó contra la pared. El hombre cayó al suelo y sufrió contusiones.
Además, y debido al «miedo insuperable» que le produjo el ataque de su alumno, dejó de ir a su puesto de trabajo durante varias semanas.
Por su parte, el menor admitió que empujó al profesor en los pasillos del instituto, pero precisó que lo hizo para defender a su padre. El chaval creía, según declaró durante su comparecencia ante el Ministerio Público, que el docente iba a pegar a su progenitor y quiso evitarlo interponiéndose. La Fiscalía de Granada no le ha creído y va a a sentar por segunda vez en el banquillo al adolescente, al que considera responsable de un delito de lesiones. ideal.es






