ENTREVISTA· ELENA MARTÍN· Profesora titular de Psicología en UAM
Ofrece su visión acerca de la prevención y el tratamiento de los conflictos escolares que se sufren en todos los centros del Estado "sea cual sea su titularidad, pública o privada".
Pamplona 1/03/07. Elena Martín ofreció este miércoles una charla sobre Convivencia escolar Disrupción y currículo, enmarcada dentro del ciclo de conferencias: Convivencia escolar, Habilidades sociales y Resolución de conflictos , organizado por la Federación de Enseñanza de CCOO.
- ¿Qué situaciones se repiten más habitualmente en las aulas?
- En la actualidad, lo que más preocupa en los conflictos escolares es la disrupción. El hecho de que un niño no deje dar la clase como se debe merma y altera tanto la capacidad de trabajar del profesor, como la atención del resto de los alumnos. El resto de la violencia que puede sucederse en una clase son casos muy aislados, ya que rara vez un profesor pega a un alumno o viceversa, rara vez existe vandalismo, e incluso la violencia entre iguales también nos supone una situación extraña.
- ¿Cómo prevenirlas o solucionarlas?
- Se debe implantar desde la educación de padres, profesores, autoridades, e incluso instituciones, la idea del respeto. El concepto de la tolerancia entre ellos mismos, no sólo interpersonalmente sino de una manera global. Esto es fundamental, ya que en el futuro el niño va a ser padre, hermano, ciudadano... de modo que si no aprende esos conceptos en el colegio no lo conocerá nunca. Aunque no lo queramos ver, no lo aprenden.
- ¿Qué cuestiones son más complejas en cuanto a su tratamiento?
- No digo que sea una cadena de simple causalidad, son situaciones muy difíciles, sobre todo porque en la mayoría de las ocasiones no hay un consenso previo sobre qué es verdaderamente malo. Por ello, tenemos que crear unas normas base, que sean pocas, pero muy muy claras. Una vez configuradas debemos ceñirnos a ellas porque antes han sido consensuadas, debatidas y aceptadas.
- ¿Cuáles son los métodos, consensuados, más efectivos?
- Es simplista pensar que lo que aprenden los niños sólo lo aprenden en la escuela. Familias, padres, tutores deben comprometerse en una tarea común y sin alarmismos. Sin embargo, sí que es cierto que la escuela tiene responsabilidades. De hecho, es raro el centro que hoy no tiene un protocolo de convivencia en las aulas. Existen métodos, que no son únicos, ya que deben estar adaptados a cada situación. Por ejemplo, uno de los que mejor parece estar funcionado es el de el alumnos ayudantes. Está comprobadísimo que los niños le cuentan primero sus problemas a otros niños, por lo que debe aprovecharse este conocimiento para educar a uno de ellos y que éste en cierta manera pueda responsabilizarse, ejercer un papel de líder dentro del grupo y que se encargue del buen funcionamiento.
- ¿Cómo responsabilizar a un niño del buen funcionamiento de una clase?
- Para esto no existe una persona más o menos preparada, es una responsabilidad que se pone en la mano de un joven. Una persona que en cierta manera puede tener capacidades de líder o es líder en algún aspecto dentro del grupo, por ello el método consiste en aprovechar sus recursos en beneficio de todos, incluso su propio beneficio. Está comprobado que este niño desarrolla innumerables capacidades para desenvolverse con un mejor manejo dentro de la sociedad.
- ¿Aspectos que configuran esa educación?
- Se trata sobre todo de un enfoque más preventivo que sancionador. Debemos ocuparnos más de la planificación previa, de que no sucedan cosas, pero que si suceden sepamos como actuar ante ello. Tiene que haber un acuerdo previo entre todos los agentes educativos vinculados a la formación del niño.
- ¿En qué aspectos profesores y padres están más preocupados?
- En acabar con esto, aunque sin enfrentarse entre ellos. Sin embargo, ante esta cuestión, a pesar de que los padres no atacan a los profesores y no consideran que los profesores estén haciéndolo mal, los profesores sí piensan que las familias son excesivamente tolerantes. De hecho, son las propias familias quienes reconocen que faltan límites familiares. Antes había un excesivo autoritarismo, hoy hemos vivido un movimiento pendular hasta una conducta excesivamente permisiva. Hay una conciencia de regreso a retomar el centro con una educación más limitante, sin necesidad de grandes castigos.
- ¿Los problemas sociales o familiares se trasladan equiparablemente a las aulas?
- Si en casa hay problemas familiares se ven reflejados en clase, en el caso de que un niño o dos padres se hablen en un vocabulario inadecuado entre ellos puede provocar también un paralelismo en la comunicación escolar. En cuanto a los conflictos sociales, no lo sé, lo que si debe trasladarse son las cosas más buenas de la sociedad. Por ejemplo, establecer días de asamblea entre alumnos y profesores de una misma clase, así como el diálogo y el debate.
- Por otro lado, las familias a veces confían en un mejor control en los colegios privados.
- Los estudios hablan de un 50 a 50 en cuanto a violencia, aunque sí puede haber centros privados en los que haya un mayor control. De hecho, yo haría más una división de clases. La exclusión social dentro de un mismo centro es un problema más grave, que suele repetirse más en los públicos por haber más diferencias. NDN
Elena Martín es doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Profesora Titular en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.
Ofrece su visión acerca de la prevención y el tratamiento de los conflictos escolares que se sufren en todos los centros del Estado "sea cual sea su titularidad, pública o privada".
Pamplona 1/03/07. Elena Martín ofreció este miércoles una charla sobre Convivencia escolar Disrupción y currículo, enmarcada dentro del ciclo de conferencias: Convivencia escolar, Habilidades sociales y Resolución de conflictos , organizado por la Federación de Enseñanza de CCOO.
- ¿Qué situaciones se repiten más habitualmente en las aulas?
- En la actualidad, lo que más preocupa en los conflictos escolares es la disrupción. El hecho de que un niño no deje dar la clase como se debe merma y altera tanto la capacidad de trabajar del profesor, como la atención del resto de los alumnos. El resto de la violencia que puede sucederse en una clase son casos muy aislados, ya que rara vez un profesor pega a un alumno o viceversa, rara vez existe vandalismo, e incluso la violencia entre iguales también nos supone una situación extraña.
- ¿Cómo prevenirlas o solucionarlas?
- Se debe implantar desde la educación de padres, profesores, autoridades, e incluso instituciones, la idea del respeto. El concepto de la tolerancia entre ellos mismos, no sólo interpersonalmente sino de una manera global. Esto es fundamental, ya que en el futuro el niño va a ser padre, hermano, ciudadano... de modo que si no aprende esos conceptos en el colegio no lo conocerá nunca. Aunque no lo queramos ver, no lo aprenden.
- ¿Qué cuestiones son más complejas en cuanto a su tratamiento?
- No digo que sea una cadena de simple causalidad, son situaciones muy difíciles, sobre todo porque en la mayoría de las ocasiones no hay un consenso previo sobre qué es verdaderamente malo. Por ello, tenemos que crear unas normas base, que sean pocas, pero muy muy claras. Una vez configuradas debemos ceñirnos a ellas porque antes han sido consensuadas, debatidas y aceptadas.
- ¿Cuáles son los métodos, consensuados, más efectivos?
- Es simplista pensar que lo que aprenden los niños sólo lo aprenden en la escuela. Familias, padres, tutores deben comprometerse en una tarea común y sin alarmismos. Sin embargo, sí que es cierto que la escuela tiene responsabilidades. De hecho, es raro el centro que hoy no tiene un protocolo de convivencia en las aulas. Existen métodos, que no son únicos, ya que deben estar adaptados a cada situación. Por ejemplo, uno de los que mejor parece estar funcionado es el de el alumnos ayudantes. Está comprobadísimo que los niños le cuentan primero sus problemas a otros niños, por lo que debe aprovecharse este conocimiento para educar a uno de ellos y que éste en cierta manera pueda responsabilizarse, ejercer un papel de líder dentro del grupo y que se encargue del buen funcionamiento.
- ¿Cómo responsabilizar a un niño del buen funcionamiento de una clase?
- Para esto no existe una persona más o menos preparada, es una responsabilidad que se pone en la mano de un joven. Una persona que en cierta manera puede tener capacidades de líder o es líder en algún aspecto dentro del grupo, por ello el método consiste en aprovechar sus recursos en beneficio de todos, incluso su propio beneficio. Está comprobado que este niño desarrolla innumerables capacidades para desenvolverse con un mejor manejo dentro de la sociedad.
- ¿Aspectos que configuran esa educación?
- Se trata sobre todo de un enfoque más preventivo que sancionador. Debemos ocuparnos más de la planificación previa, de que no sucedan cosas, pero que si suceden sepamos como actuar ante ello. Tiene que haber un acuerdo previo entre todos los agentes educativos vinculados a la formación del niño.
- ¿En qué aspectos profesores y padres están más preocupados?
- En acabar con esto, aunque sin enfrentarse entre ellos. Sin embargo, ante esta cuestión, a pesar de que los padres no atacan a los profesores y no consideran que los profesores estén haciéndolo mal, los profesores sí piensan que las familias son excesivamente tolerantes. De hecho, son las propias familias quienes reconocen que faltan límites familiares. Antes había un excesivo autoritarismo, hoy hemos vivido un movimiento pendular hasta una conducta excesivamente permisiva. Hay una conciencia de regreso a retomar el centro con una educación más limitante, sin necesidad de grandes castigos.
- ¿Los problemas sociales o familiares se trasladan equiparablemente a las aulas?
- Si en casa hay problemas familiares se ven reflejados en clase, en el caso de que un niño o dos padres se hablen en un vocabulario inadecuado entre ellos puede provocar también un paralelismo en la comunicación escolar. En cuanto a los conflictos sociales, no lo sé, lo que si debe trasladarse son las cosas más buenas de la sociedad. Por ejemplo, establecer días de asamblea entre alumnos y profesores de una misma clase, así como el diálogo y el debate.
- Por otro lado, las familias a veces confían en un mejor control en los colegios privados.
- Los estudios hablan de un 50 a 50 en cuanto a violencia, aunque sí puede haber centros privados en los que haya un mayor control. De hecho, yo haría más una división de clases. La exclusión social dentro de un mismo centro es un problema más grave, que suele repetirse más en los públicos por haber más diferencias. NDN
Elena Martín es doctora en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Profesora Titular en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid.






