El Programa llegará a unos 600 jóvenes de tercero de ESO
Para evitar el uso de la violencia y el vandalismo como forma de expresar sus frustraciones y sus miedos
ANA GONZÁLEZ 14 MAR. GRANADA
Doce psicólogos, pedagogos y orientadores de calle trabajarán en 15 sesiones con los jóvenes de los centros más conflictivos de la provincia en un plan de prevención del vandalismo que llegará a unos 600 jóvenes de tercero de ESO. Baza, Guadix, Loja, Motril, Órgiva, Pinos Puente, Iznalloz y Granada serán los enclaves en los que se pondrá en marcha el proyecto con el objetivo de evitar que utilicen la violencia y el vandalismo como forma de expresar sus frustraciones y sus miedos.
El proyecto se basa en la elaboración de talleres que abordarán la resolución de conflictos, las habilidades sociales, el autocontrol emocional y la autoestima, y trabajarán con un manual práctico para que hagan suyos valores positivos. Miguel Ángel Caballero, director técnico del plan, insiste en que es muy importante trabajar con los jóvenes y pasar mucho tiempo con ellos para acompañarlos en su proceso de formación y maduración. "Quienes forman parte de este plan han vivido en sus propias carnes muchas de estas experiencias de violencia, vandalismo y marginación así que se convierten en jóvenes que educan a otros jóvenes", dice Caballero.
La idea es que los profesionales se acerquen a los jóvenes con su mismo lenguaje y su estilo para convertir a los líderes negativos en positivos, de forma que éstos hagan el trabajo de reforma del clima del aula y del resto de compañeros. "Educadores, padres y fuerzas del orden chocan cada día contra el muro generacional que les separa de los jóvenes, siendo incapaces de crear planes de actuación que permitan una comunicación intensa con este estrato social", argumenta Caballero.
Para que el trabajo dé sus frutos el plan contempla también la implicación de los profesores y padres en el proyecto. "En las entrevistas que hemos mantenido con los directores de los centros ellos nos han ido diciendo cuáles son los grupos más problemáticos y, previamente, durante el verano hicimos un análisis de las plazas y las calles más conflictivas de la ciudad", asegura el director técnico del proyecto.
Entre los centros participantes se encuentra el IES Alcrebite de Baza, el Montes Orientales de Iznalloz, el IES Alpujarra de Órgiva, el Moraima de Loja, el Martín Recuerda de Motril, el Acci de Guadiz, el Cerro de los Infantes de Pinos Puente y el Alhambra y La Paz de la capital.
El director técnico del plan de prevención de vandalismo y el coordinador provincial del Instituto Andaluz de la Juventud, Higinio Almagro, dejan claro que estas conductas vandálicas no se pueden extrapolar a toda la juventud pero que es un fenómeno que existe y que hay que atajar ya que esos brotes violentos en la juventud pueden derivar en conductas agresivas cuando se hacen adultos.
En su análisis Caballero destaca el interés de analizar el comportamiento de estos jóvenes. "Cuando se reúnen estos grupos durante las primeras horas hablan, en las siguientes dos horas empiezan a fumar cannabis y a partir de la quinta o sexta hora juntos ya empiezan a darle patadas a los bancos y a destrozar el mobiliario urbano", asegura el director técnico del plan de prevención de vandalismo, quien reconoce que hay algunos centros como el instituto La Paz de la zona Norte en el que los alumnos tienen que pasar antes de entrar a las aulas por un detector de metales. DGH
Para evitar el uso de la violencia y el vandalismo como forma de expresar sus frustraciones y sus miedos
ANA GONZÁLEZ 14 MAR. GRANADA
Doce psicólogos, pedagogos y orientadores de calle trabajarán en 15 sesiones con los jóvenes de los centros más conflictivos de la provincia en un plan de prevención del vandalismo que llegará a unos 600 jóvenes de tercero de ESO. Baza, Guadix, Loja, Motril, Órgiva, Pinos Puente, Iznalloz y Granada serán los enclaves en los que se pondrá en marcha el proyecto con el objetivo de evitar que utilicen la violencia y el vandalismo como forma de expresar sus frustraciones y sus miedos.
El proyecto se basa en la elaboración de talleres que abordarán la resolución de conflictos, las habilidades sociales, el autocontrol emocional y la autoestima, y trabajarán con un manual práctico para que hagan suyos valores positivos. Miguel Ángel Caballero, director técnico del plan, insiste en que es muy importante trabajar con los jóvenes y pasar mucho tiempo con ellos para acompañarlos en su proceso de formación y maduración. "Quienes forman parte de este plan han vivido en sus propias carnes muchas de estas experiencias de violencia, vandalismo y marginación así que se convierten en jóvenes que educan a otros jóvenes", dice Caballero.
La idea es que los profesionales se acerquen a los jóvenes con su mismo lenguaje y su estilo para convertir a los líderes negativos en positivos, de forma que éstos hagan el trabajo de reforma del clima del aula y del resto de compañeros. "Educadores, padres y fuerzas del orden chocan cada día contra el muro generacional que les separa de los jóvenes, siendo incapaces de crear planes de actuación que permitan una comunicación intensa con este estrato social", argumenta Caballero.
Para que el trabajo dé sus frutos el plan contempla también la implicación de los profesores y padres en el proyecto. "En las entrevistas que hemos mantenido con los directores de los centros ellos nos han ido diciendo cuáles son los grupos más problemáticos y, previamente, durante el verano hicimos un análisis de las plazas y las calles más conflictivas de la ciudad", asegura el director técnico del proyecto.
Entre los centros participantes se encuentra el IES Alcrebite de Baza, el Montes Orientales de Iznalloz, el IES Alpujarra de Órgiva, el Moraima de Loja, el Martín Recuerda de Motril, el Acci de Guadiz, el Cerro de los Infantes de Pinos Puente y el Alhambra y La Paz de la capital.
El director técnico del plan de prevención de vandalismo y el coordinador provincial del Instituto Andaluz de la Juventud, Higinio Almagro, dejan claro que estas conductas vandálicas no se pueden extrapolar a toda la juventud pero que es un fenómeno que existe y que hay que atajar ya que esos brotes violentos en la juventud pueden derivar en conductas agresivas cuando se hacen adultos.
En su análisis Caballero destaca el interés de analizar el comportamiento de estos jóvenes. "Cuando se reúnen estos grupos durante las primeras horas hablan, en las siguientes dos horas empiezan a fumar cannabis y a partir de la quinta o sexta hora juntos ya empiezan a darle patadas a los bancos y a destrozar el mobiliario urbano", asegura el director técnico del plan de prevención de vandalismo, quien reconoce que hay algunos centros como el instituto La Paz de la zona Norte en el que los alumnos tienen que pasar antes de entrar a las aulas por un detector de metales. DGH







