Profesores y padres desaprueban el cambio de centro · Piden un trato específico a adolescentes con trastornos agresivos
Para profesoras como Maite Fernández, que lleva dieciocho años en el IES Carlos Casares, el "peregrinaje" de centro a centro no es la solución para una pequeña parte de alumnos conflictivos que necesitan un trato específico y que sufren trastornos de conducta: "Hay alumnos que suponen un problema para su entorno y para la clase en que se meten. Entre los niños de segundo y tercero de ESO suelen estar los más conflictivos". Para ella, el número de estudiantes por aula también es clave en esta problemática.
Nuevas medidas
Es necesario cambiar las medidas que se aplican, según la confederación de Asociacións de Nais e Pais de Alumnos de Vigo (COANPAS), que también cree que el traslado del alumno sólo beneficia cuando existe una pandilla conflictiva y se separa a los miembros, pero en el resto de los casos sólo sirve para "colgar el cartel al niño como futuro delincuente". La directora de la comisión de convivencia y necesidades educativas especiales de esta federación viguesa, Bertila Fernández, se refiere a niños con conflictos serios de agresividad que precisan apoyo y tratamiento, "pero también sería preciso crear centros de ayuda a la familia".
De los 410 expedientes disciplinarios que se abrieron a alumnos en la provincia de Pontevedra durante el curso pasado -casi la mitad de Galicia-, aproximadamente un centenar se aplicaron sobre alumnos de Vigo y en la inmensa mayoría cursaban primer ciclo de la ESO. Más de cuarenta en primero y segundo curso de la ESO, es decir, alumnos de 13 y 14 años, según la inspección de Educación.
Síntomas del estudiante que sufre acoso en las aulas
Los rasgos que definen el comportamiento de un niño que está siendo acosado o maltratado -no sólo en el entorno escolar- afectan, según estudios recientes, a su conducta y también al expediente académico. Se comporta de manera aletargada o torpe, tiene falta de retención memorística por la ansiedad, timidez o rebeldía, aislamiento, inseguridad y vergüenza a comportarse en público.
Es importante poder diferenciar al alumno violento y agresor del resto de "alumnos insultones, graciosillos, folloneros, indisciplinados o conflictivos", pero que no necesariamente deben verse involucrados en dinámicas bullying, dice el mismo estudio. Por ejemplo, el director del IES de O Coruxo, Andrés Crespo, reconoce que están muy encima de los alumnos para detectar posibles casos, pero por el momento ninguno de los expedientes que se han abierto son por esta problemática.
Los centros docentes cuentan con equipo de orientación y psicopedagogos, que a veces son los mismos que atienden a alumnos con necesidades educativas especiales. La dirección del IES do Castro insiste en que la situación es normal y sólo se dan "casos aislados" de violencia. FDV
Para profesoras como Maite Fernández, que lleva dieciocho años en el IES Carlos Casares, el "peregrinaje" de centro a centro no es la solución para una pequeña parte de alumnos conflictivos que necesitan un trato específico y que sufren trastornos de conducta: "Hay alumnos que suponen un problema para su entorno y para la clase en que se meten. Entre los niños de segundo y tercero de ESO suelen estar los más conflictivos". Para ella, el número de estudiantes por aula también es clave en esta problemática.
Nuevas medidas
Es necesario cambiar las medidas que se aplican, según la confederación de Asociacións de Nais e Pais de Alumnos de Vigo (COANPAS), que también cree que el traslado del alumno sólo beneficia cuando existe una pandilla conflictiva y se separa a los miembros, pero en el resto de los casos sólo sirve para "colgar el cartel al niño como futuro delincuente". La directora de la comisión de convivencia y necesidades educativas especiales de esta federación viguesa, Bertila Fernández, se refiere a niños con conflictos serios de agresividad que precisan apoyo y tratamiento, "pero también sería preciso crear centros de ayuda a la familia".
De los 410 expedientes disciplinarios que se abrieron a alumnos en la provincia de Pontevedra durante el curso pasado -casi la mitad de Galicia-, aproximadamente un centenar se aplicaron sobre alumnos de Vigo y en la inmensa mayoría cursaban primer ciclo de la ESO. Más de cuarenta en primero y segundo curso de la ESO, es decir, alumnos de 13 y 14 años, según la inspección de Educación.
Síntomas del estudiante que sufre acoso en las aulas
Los rasgos que definen el comportamiento de un niño que está siendo acosado o maltratado -no sólo en el entorno escolar- afectan, según estudios recientes, a su conducta y también al expediente académico. Se comporta de manera aletargada o torpe, tiene falta de retención memorística por la ansiedad, timidez o rebeldía, aislamiento, inseguridad y vergüenza a comportarse en público.
Es importante poder diferenciar al alumno violento y agresor del resto de "alumnos insultones, graciosillos, folloneros, indisciplinados o conflictivos", pero que no necesariamente deben verse involucrados en dinámicas bullying, dice el mismo estudio. Por ejemplo, el director del IES de O Coruxo, Andrés Crespo, reconoce que están muy encima de los alumnos para detectar posibles casos, pero por el momento ninguno de los expedientes que se han abierto son por esta problemática.
Los centros docentes cuentan con equipo de orientación y psicopedagogos, que a veces son los mismos que atienden a alumnos con necesidades educativas especiales. La dirección del IES do Castro insiste en que la situación es normal y sólo se dan "casos aislados" de violencia. FDV






