«Potencialmente, todos los trabajos son estresantes»· «En La Rioja no se puede hablar de violencia, pero sí de indisciplina», asegura Luis Dorado, de FETE-UGT
La secretaria del SATSE, Celia López, reconoce que «es difícil abstraerse»
SERGIO CUESTA/ 19 MAR. LOGROÑO
La motivación para desempeñar un trabajo puede ir acompañada de una dosis 'positiva' de estrés, pero ésta se vuelve negativa cuando las exigencias superan las aptitudes. En el nivel máximo de nocividad se sitúa el síndrome de 'Burn-out' (quemados, literalmente). Muchos son los profesionales que aseguran haber pasado alguna vez por esa situación de estrés inaguantable y perjudicial para la propia salud. No obstante, hay dos profesiones que, por el entorno en el que se desarrollan, parecen ser más propensas a las situaciones límite: los docentes deben convivir con niños y los sanitarios, con enfermos.
Una encuesta realizada por la Federación de Enseñanza del sindicato Comisiones Obreras destaca cuatro factores de riesgo psicosocial: el exceso de exigencias psicológicas, la falta de influencia y desarrollo en el trabajo, la ausencia de apoyo social y las escasas compensaciones.
«Esta es una de las profesiones que más bajas laborales sufre. La razón la encuentro en la actual sociedad, en la que el profesor ha perdido su tradicional autoridad», opina Luis Dorado, secretario general de UGT-Rioja en materia de enseñanza.
«Aunque en La Rioja no se puede hablar de violencia hacia los profesionales, sí que sufren indisciplina y desorden. La situación tiene difícil solución. Los padres han desplazado la misión de educar exclusivamente a la escuela y no se sienten responsables. Nosotros solos no podemos contrarrestar los impulsos de la calle y de la televisión. La sociedad debe concienciarse y la ley tiene que respaldar nuestra autoridad», solicita Dorado.
El grado de implicación tiene mucho que ver con el estrés. Si para un profesor (sobre todo, si es novato) resulta complicado abstraerse del entorno, para un sanitario quizá lo sea más aún. «Habitualmente se trabaja con estrés, porque tratas con seres humanos y te afecta lo que les pase», reconoce Celia López, secretaria autonómica del SATSE (sindicato de enfermería). «En concreto, yo trabajo en pediatría y esta situación es más radical. Con el niño sufres y sonríes. De todos modos, cuando eliges esta profesión, sabes a lo que te enfrentas. Con años de experiencia puedes lograr abstraerte, pero es difícil», admite.
Los cambios afectan
La reciente apertura del nuevo Hospital San Pedro es la última causa de estrés entre los profesionales. «Ahora te enfrentas a espacios más amplios, que aún no conoces y dispones de menos tiempo», apunta. Con ella coincide Inmaculada Ballesteros, secretaria autonómica del SAE (Sindicato de las Auxiliares de Enfermería). «El traslado al San Pedro es como empezar de cero; te cambian los pacientes, la ubicación de las cosas. Y sí, los actuales pasillos son el doble de grandes».
Ella lleva cuatro años al frente del sindicato «peleando» por cambiar la situación de las auxiliares de enfermería, función que ha desempeñado otros veinte años, y «volveré a ejercer en el futuro». «Buscamos una determinación de nuestras funciones, que no están muy claras; una subida de nivel; y una persona en dirección que nos represente», pide.
«Aunque lógicamente el humor de las personas cambia mucho cuando se sufre una enfermedad, hay pacientes que te hacen creer que vale la pena dedicarte a este trabajo», atestigua Ballesteros. eCD
ERNESTO ESTEBAN, PSICÓLOGO
«Potencialmente, todos los trabajos son estresantes»
Aunque «el estrés no es una enfermedad», según este psicólogo, que añade que si se sufre intensa y continuadamente puede derivar en problemas de salud, «como la ansiedad o incluso la depresión».
-¿Hay trabajadores más propensos que otros a sufrir estrés?
-Todos los trabajos son potencialmente estresantes. Afecta el entorno y la persona; más que la persona, su motivación. En ésta influye el sueldo, la vocación por ese empleo, la personalidad y las habilidades y estrategias con que se afrontan las obligaciones laborales.
-Pero, ¿no son algunos oficios más estresantes?
-Creo que hay muchos tópicos en cuanto a este tema. Siempre se habla de trabajos que requieren fuerza física, los de atención al público, trabajos de noche o a turnos, o en los que hay mal ambiente. Es cierto que exigen un mayor nivel de activación, pero influye mucho la motivación.
-¿El estrés puede aparecer en cualquier puesto de empleo?
-Todos los trabajos son potencialmente estresantes, sí. Un trabajo de ocho horas, que esté bien pagado, puede resultar estresante para una persona que hace siempre lo mismo y no le gusta; baja su motivación y ese trabajo se convierte en estresante. No obstante, es verdad que si trabajas más de diez horas sufres más estrés.
-¿El estrés en la docencia es también un tópico?
-Personalmente creo que, aparte de las dificultades que entraña trabajar con niños, es un trabajo vocacional; te tiene gustar. Hay ciertos trabajos que requieren vocación, aparte de formación y estrategia. No quiero decir que con vocación se evite el estrés, pero habrá menos posibilidades de sufrirlo. Se verá a los niños como una posibilidad de crecer profesionalmente y no como una dificultad.
-¿Alguna recomendación?
-Todo depende de la persona y del trabajo en particular, pero sí, existen una serie de recomendaciones generales.
Controlar la carga
-Por ejemplo...
-Facilitar una descripción clara del trabajo a realizar, para evitar ambigüedades; las tareas han de ser compatibles con las cualidades del individuo; se debe controlar la carga de trabajo; establecer una rotación de tareas y funciones en trabajos monótonos; proporcionar el tiempo necesario para desarrollar la tarea satisfactoriamente; favorecer el control de las situaciones; explicar la función (valía) de cada uno dentro de una empresa; conceder horarios laborales que permitan atender las obligaciones sociales y familiares; evitar ambigüedades contractuales; y fomentar la participación y la comunicación del trabajador.
-Confiando en que la empresa considere estas premisas, ¿qué debe hacer el empleado?
-Tiene que formarse para potenciar sus cualidades de trabajo, que tiene que ver con la capacidad de control sobre las situaciones.
-¿Antes había tanto estrés o es esta nueva sociedad la culpable?
-Yo creo que hay más estrés ahora. Antes trabajaba una persona en el núcleo familiar y sustentaba a todos. Ahora, para pagar la hipoteca o sacar los hijos adelante, trabaja el matrimonio. Hay más tareas que atender.
-Menos tiempo, en definitiva.
-Antes, el que salía de trabajar, descansaba. Ahora trabajan los dos y se reparten las tareas. Se descansa menos, hay menos ocio.
-Y el estrés se contagia...
-Si una persona viene estresada del trabajo, necesita a alguien que le escuche. Como trabajan ambos, la comunicación no es la mejor. Hay menos tiempo.
«El estrés físico se va acumulando»
«El ruido provoca pérdidas de audición con el paso de los años, ya que el estrés físico es acumulable. La gente joven no lo nota, pero en esta fábrica, en la que la pirámide de edad es muy alta, los efectos son evidentes y visibles», denuncia una trabajadora de una empresa ubicada en La Rioja, que prefiere ampararse en el anonimato.
«Nos sugieren el uso de tapones, pero sólo amortiguan los efectos del ruido. Legalmente están permitidos 80 decibelios, pero hay zonas en las que se sobrepasan los 90», añade esta empleada con más de 30 años de experiencia en el mismo entorno laboral.
«La luz artificial, las vibraciones o los cambios de turno también desgastan. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) aconseja que los mayores de 45 años no hagamos turnos de noche, pero aquí eso no se tiene en cuenta (uno de sus horarios es de madrugada)», afirma. «Además, el trabajo es igual cada día y nos obliga a hacer movimientos muy repetitivos, que conllevan un desgaste físico importante. Se producen muchas depresiones, pero se encubren», concluye. eCD
La secretaria del SATSE, Celia López, reconoce que «es difícil abstraerse»
SERGIO CUESTA/ 19 MAR. LOGROÑO
La motivación para desempeñar un trabajo puede ir acompañada de una dosis 'positiva' de estrés, pero ésta se vuelve negativa cuando las exigencias superan las aptitudes. En el nivel máximo de nocividad se sitúa el síndrome de 'Burn-out' (quemados, literalmente). Muchos son los profesionales que aseguran haber pasado alguna vez por esa situación de estrés inaguantable y perjudicial para la propia salud. No obstante, hay dos profesiones que, por el entorno en el que se desarrollan, parecen ser más propensas a las situaciones límite: los docentes deben convivir con niños y los sanitarios, con enfermos.
Una encuesta realizada por la Federación de Enseñanza del sindicato Comisiones Obreras destaca cuatro factores de riesgo psicosocial: el exceso de exigencias psicológicas, la falta de influencia y desarrollo en el trabajo, la ausencia de apoyo social y las escasas compensaciones.
«Esta es una de las profesiones que más bajas laborales sufre. La razón la encuentro en la actual sociedad, en la que el profesor ha perdido su tradicional autoridad», opina Luis Dorado, secretario general de UGT-Rioja en materia de enseñanza.
«Aunque en La Rioja no se puede hablar de violencia hacia los profesionales, sí que sufren indisciplina y desorden. La situación tiene difícil solución. Los padres han desplazado la misión de educar exclusivamente a la escuela y no se sienten responsables. Nosotros solos no podemos contrarrestar los impulsos de la calle y de la televisión. La sociedad debe concienciarse y la ley tiene que respaldar nuestra autoridad», solicita Dorado.
El grado de implicación tiene mucho que ver con el estrés. Si para un profesor (sobre todo, si es novato) resulta complicado abstraerse del entorno, para un sanitario quizá lo sea más aún. «Habitualmente se trabaja con estrés, porque tratas con seres humanos y te afecta lo que les pase», reconoce Celia López, secretaria autonómica del SATSE (sindicato de enfermería). «En concreto, yo trabajo en pediatría y esta situación es más radical. Con el niño sufres y sonríes. De todos modos, cuando eliges esta profesión, sabes a lo que te enfrentas. Con años de experiencia puedes lograr abstraerte, pero es difícil», admite.
Los cambios afectan
La reciente apertura del nuevo Hospital San Pedro es la última causa de estrés entre los profesionales. «Ahora te enfrentas a espacios más amplios, que aún no conoces y dispones de menos tiempo», apunta. Con ella coincide Inmaculada Ballesteros, secretaria autonómica del SAE (Sindicato de las Auxiliares de Enfermería). «El traslado al San Pedro es como empezar de cero; te cambian los pacientes, la ubicación de las cosas. Y sí, los actuales pasillos son el doble de grandes».
Ella lleva cuatro años al frente del sindicato «peleando» por cambiar la situación de las auxiliares de enfermería, función que ha desempeñado otros veinte años, y «volveré a ejercer en el futuro». «Buscamos una determinación de nuestras funciones, que no están muy claras; una subida de nivel; y una persona en dirección que nos represente», pide.
«Aunque lógicamente el humor de las personas cambia mucho cuando se sufre una enfermedad, hay pacientes que te hacen creer que vale la pena dedicarte a este trabajo», atestigua Ballesteros. eCD
ERNESTO ESTEBAN, PSICÓLOGO
MENOS DESCANSO. Ernesto Esteban considera que el tiempo de ocio ha disminuido. | «Hay muchos tópicos sobre este asunto, pero hay ciertos empleos, como la docencia, que requieren vocación además de formación»
«El estrés laboral puede aparecer cuando las exigencias del entorno de trabajo superan la capacidad de una persona para hacerlas frente o mantenerlas bajo control», asegura Ernesto Esteban. |
-¿Hay trabajadores más propensos que otros a sufrir estrés?
-Todos los trabajos son potencialmente estresantes. Afecta el entorno y la persona; más que la persona, su motivación. En ésta influye el sueldo, la vocación por ese empleo, la personalidad y las habilidades y estrategias con que se afrontan las obligaciones laborales.
-Pero, ¿no son algunos oficios más estresantes?
-Creo que hay muchos tópicos en cuanto a este tema. Siempre se habla de trabajos que requieren fuerza física, los de atención al público, trabajos de noche o a turnos, o en los que hay mal ambiente. Es cierto que exigen un mayor nivel de activación, pero influye mucho la motivación.
-¿El estrés puede aparecer en cualquier puesto de empleo?
-Todos los trabajos son potencialmente estresantes, sí. Un trabajo de ocho horas, que esté bien pagado, puede resultar estresante para una persona que hace siempre lo mismo y no le gusta; baja su motivación y ese trabajo se convierte en estresante. No obstante, es verdad que si trabajas más de diez horas sufres más estrés.
-¿El estrés en la docencia es también un tópico?
-Personalmente creo que, aparte de las dificultades que entraña trabajar con niños, es un trabajo vocacional; te tiene gustar. Hay ciertos trabajos que requieren vocación, aparte de formación y estrategia. No quiero decir que con vocación se evite el estrés, pero habrá menos posibilidades de sufrirlo. Se verá a los niños como una posibilidad de crecer profesionalmente y no como una dificultad.
-¿Alguna recomendación?
-Todo depende de la persona y del trabajo en particular, pero sí, existen una serie de recomendaciones generales.
Controlar la carga
-Por ejemplo...
-Facilitar una descripción clara del trabajo a realizar, para evitar ambigüedades; las tareas han de ser compatibles con las cualidades del individuo; se debe controlar la carga de trabajo; establecer una rotación de tareas y funciones en trabajos monótonos; proporcionar el tiempo necesario para desarrollar la tarea satisfactoriamente; favorecer el control de las situaciones; explicar la función (valía) de cada uno dentro de una empresa; conceder horarios laborales que permitan atender las obligaciones sociales y familiares; evitar ambigüedades contractuales; y fomentar la participación y la comunicación del trabajador.
-Confiando en que la empresa considere estas premisas, ¿qué debe hacer el empleado?
-Tiene que formarse para potenciar sus cualidades de trabajo, que tiene que ver con la capacidad de control sobre las situaciones.
-¿Antes había tanto estrés o es esta nueva sociedad la culpable?
-Yo creo que hay más estrés ahora. Antes trabajaba una persona en el núcleo familiar y sustentaba a todos. Ahora, para pagar la hipoteca o sacar los hijos adelante, trabaja el matrimonio. Hay más tareas que atender.
-Menos tiempo, en definitiva.
-Antes, el que salía de trabajar, descansaba. Ahora trabajan los dos y se reparten las tareas. Se descansa menos, hay menos ocio.
-Y el estrés se contagia...
-Si una persona viene estresada del trabajo, necesita a alguien que le escuche. Como trabajan ambos, la comunicación no es la mejor. Hay menos tiempo.
«El estrés físico se va acumulando»
«El ruido provoca pérdidas de audición con el paso de los años, ya que el estrés físico es acumulable. La gente joven no lo nota, pero en esta fábrica, en la que la pirámide de edad es muy alta, los efectos son evidentes y visibles», denuncia una trabajadora de una empresa ubicada en La Rioja, que prefiere ampararse en el anonimato.
«Nos sugieren el uso de tapones, pero sólo amortiguan los efectos del ruido. Legalmente están permitidos 80 decibelios, pero hay zonas en las que se sobrepasan los 90», añade esta empleada con más de 30 años de experiencia en el mismo entorno laboral.
«La luz artificial, las vibraciones o los cambios de turno también desgastan. La OIT (Organización Internacional del Trabajo) aconseja que los mayores de 45 años no hagamos turnos de noche, pero aquí eso no se tiene en cuenta (uno de sus horarios es de madrugada)», afirma. «Además, el trabajo es igual cada día y nos obliga a hacer movimientos muy repetitivos, que conllevan un desgaste físico importante. Se producen muchas depresiones, pero se encubren», concluye. eCD







