Un tercio de las víctimas que llegó al centro CAVAS de Cantabria sufrió abusos en la niñez·
Hay agresiones en la infancia silenciadas y sin un tratamiento adecuado
EFE/ 1 ABR. SANTANDER
Una de cada tres personas que acude al Centro de Atención Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) de Cantabria es un adulto que busca ayuda para superar las secuelas de los abusos que sufrió siendo niño sin que ni nadie de su entorno se diera cuenta de ello y lo denunciara, según los datos que aportó la presidenta de esa asociación, Eva Gómez.
Cavas recibió el año pasado 112 nuevos casos de delitos contra la libertad sexual. Setenta y siete (el 68%) corresponden a personas que denunciaban una agresión o abuso que acababan de sufrir, uno fue un adulto que lo padeció tiempo atrás, pero siendo mayor de edad, y 34 (el 30%) fueron adultos que relataban abusos en su infancia. Este centro, que desde hace años trabaja en dar asistencia a las víctimas y en concienciar a la sociedad sobre este tipo de delitos, llama la atención a las instituciones sobre la desprotección que sufren los menores que son víctimas y sobre la gran cantidad de abusos infantiles que pasan desapercibidos, según su experiencia.
Esos 34 casos de adultos que padecieron abusos siendo niños corresponden a situaciones de hace años que han acabado ahora en Cavas, porque los servicios de salud mental que atendían a esas personas descubrieron que sus problemas guardaban relación con agresiones de la infancia silenciadas y sin un tratamiento adecuado.
Eva Gómez aseguró que su asociación tiene constancia de que ese tipo de abusos a menores que no se denuncia se siguen produciendo, por lo que pidió una reflexión a las administraciones sobre qué puede estar fallando para que pasen desapercibidos, «porque los niños sí manifiestan sus problemas». El problema, dijo, no es de falta de sensibilidad en la sociedad, que sí es sensible a los malos tratos a los niños y, sobre todo, a los abusos sexuales. «El problema reside», sostiene Gómez, «en que nadie tiene claro lo que hay que hacer», por falta de formación y de protocolos adecuados en servicios públicos que sí podrían sospechar que un niño es víctima de abusos, como la red educativa.
Gómez instó por ello a las instituciones públicas a poner en marcha entre el personal de los centros de enseñanza programas de formación sobre cómo detectar que un niño sufre abusos, qué hacer en esos casos y a quién acudir, siguiendo el ejemplo que lo que ha hecho Servicio Cántabro de Salud (SCS) en sus centros sanitarios. eDM
Eva Gómez, presidenta de Cavas.
>>http://www.violacion.org/donde/default.html#cantabria
Hay agresiones en la infancia silenciadas y sin un tratamiento adecuado
EFE/ 1 ABR. SANTANDER
Una de cada tres personas que acude al Centro de Atención Víctimas de Agresiones Sexuales (CAVAS) de Cantabria es un adulto que busca ayuda para superar las secuelas de los abusos que sufrió siendo niño sin que ni nadie de su entorno se diera cuenta de ello y lo denunciara, según los datos que aportó la presidenta de esa asociación, Eva Gómez.
Cavas recibió el año pasado 112 nuevos casos de delitos contra la libertad sexual. Setenta y siete (el 68%) corresponden a personas que denunciaban una agresión o abuso que acababan de sufrir, uno fue un adulto que lo padeció tiempo atrás, pero siendo mayor de edad, y 34 (el 30%) fueron adultos que relataban abusos en su infancia. Este centro, que desde hace años trabaja en dar asistencia a las víctimas y en concienciar a la sociedad sobre este tipo de delitos, llama la atención a las instituciones sobre la desprotección que sufren los menores que son víctimas y sobre la gran cantidad de abusos infantiles que pasan desapercibidos, según su experiencia.
Esos 34 casos de adultos que padecieron abusos siendo niños corresponden a situaciones de hace años que han acabado ahora en Cavas, porque los servicios de salud mental que atendían a esas personas descubrieron que sus problemas guardaban relación con agresiones de la infancia silenciadas y sin un tratamiento adecuado.
Eva Gómez aseguró que su asociación tiene constancia de que ese tipo de abusos a menores que no se denuncia se siguen produciendo, por lo que pidió una reflexión a las administraciones sobre qué puede estar fallando para que pasen desapercibidos, «porque los niños sí manifiestan sus problemas». El problema, dijo, no es de falta de sensibilidad en la sociedad, que sí es sensible a los malos tratos a los niños y, sobre todo, a los abusos sexuales. «El problema reside», sostiene Gómez, «en que nadie tiene claro lo que hay que hacer», por falta de formación y de protocolos adecuados en servicios públicos que sí podrían sospechar que un niño es víctima de abusos, como la red educativa.
Gómez instó por ello a las instituciones públicas a poner en marcha entre el personal de los centros de enseñanza programas de formación sobre cómo detectar que un niño sufre abusos, qué hacer en esos casos y a quién acudir, siguiendo el ejemplo que lo que ha hecho Servicio Cántabro de Salud (SCS) en sus centros sanitarios. eDM
Eva Gómez, presidenta de Cavas.
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