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martes, 03 de abril de 2007
Agresión a Kateryna Zubkova
00:40 ·
MELBOURNE, AUSTRALIA, MARZO 31, 2007 (DPA)
La imagen del entrenador ucraniano maltratando a una joven nadadora, que además era su hija, durante el Mundial de natación en Melbourne consternó a televidentes de todo el mundo.
Los organizadores actuaron de inmediato y retiraron la acreditación a Mijail Zubkov, mientras Kateryna, de 18 años, fue examinada por un médico. Hoy la Federación Internacional de Natacion (FINA) decidió suspender al técnico por un periodo mínimo de seis años.
Desafortunadamente, el caso del entrenador ucraniano es sólo el último de una serie de hechos que implican a padres que se involucran demasiado en los logros deportivos de sus hijos.

Dos de los casos más resonantes de los últimos años son los de las tenistas Mary Pierce y Jelena Dokic.

Los comienzos de la carrera de Pierce son recordados más que por sus exitos deportivos por las acciones de su padre y su comportamiento violento. Sus arrebatos iban dirigidos directamente a su hija y a sus rivales. En alguna ocasión incluso gritó: "¡Mary, mata a la puta!"

Al principio de su carrera, la francesa, ganadora de dos Grand Slam, fue entrenada por su padre, pero luego obtuvo una orden restrictiva contra él después de que no pudiera soportar más su abuso, que incluía maltrato físico.

Sin embargo, esto no marcó el final de esta tumultuosa relación, ya que Jim Pierce le seguía reclamando el 25 por ciento de los ingresos que Mary obtenía como jugadora de tenis. Más tarde, ella le pagó medio millón de dólares para terminar el pleito y para que la dejara tranquila.

De una manera similar apareció en escena el serbio Damir Dokic, padre de Jelena y probablemente la única razón por la cual la prometedora carrera de la ex semifinalista de Wimbledon no prosperara, cayendo del puesto diez del ranking.

Dokic explotó cuando su hija dijo que quería jugar como australiana, tras lo cual el padre amenazó con tirar una bomba nuclear sobre Sydney y matar a un ciudadano australiano.

Más tarde, denunció que su hija fue secuestrada por su novio, algo que Jelena rechazó.

Ya la leyenda del tenis Martina Navratilova había advertido sobre el comportamiento de algunos padres: "Es una locura la manera en que algunos padres golpean a sus hijas cuando pierden algún partido".

Hay casos en los que la obsesión de un padre en el intento por ayudar a sus hijos en la búsqueda de la excelencia deportiva ha sido terrible.

A pesar de que las "cheerleaders" no practican un "verdadero" deporte, una madre estadounidense intentó contratar a un asesino a sueldo para matar a la madre de una muchacha que competía con su hija por un lugar en un grupo de animadoras.

Wanda Holloway creyó que si la madre de la rival de su hija era asesinada, la hija estaría demasiado compungida para competir. Cuando el plan fue descubierto, Hallowey fue detenida y sentenciada a quince años de prisión. Salió después de seis años.

Trágico es también el caso de las jóvenes tenistas francesas Maxime y Valentine Fauviau. Su padre, Christophe Fauviau, un coronel retirado, admitió haber drogado a algunos rivales de sus hijas, en un caso con consecuencias fatales.

Fauviau declaró a una corte francesa que puso sustancias en el agua de más de treinta rivales de sus hijas.

Una de las víctimas, un joven de 25 años, murió en un accidente automovilístico al quedarse dormido conduciendo a casa después del torneo, donde bebió el agua contaminada. Tras recibir ocho años de prisión por homicidio sin premeditación dijo a medios franceses que no podía imaginarse ser responsable de la muerte del tenista.

"Yo no podía manejar más este deporte viendo jugar a mis hijas. De algún modo, perdí la razón", señaló.

También el entrenador ucraniano Zubkov parece haber perdido la razón. Afortunadamente las cámaras de televisión tomaron las imágenes de su agresión y se espera que no termine de una manera tan drámatica como los casos de Dokic, Pierce, Holloway y Fauviau, entre otros. LV Mx

  • Ya la leyenda del tenis Martina Navratilova había advertido sobre el comportamiento de algunos padres: «Es una locura la manera en que algunos padres golpean a sus hijas cuando pierden algún partido», dijo la veterana campeona.

    Hay casos en los que la obsesión de un padre en el intento por ayudar a sus hijos en la búsqueda de la excelencia deportiva ha sido terrible. A pesar de que las cheerleaders no practican un verdadero deporte, una madre estadounidense intentó contratar a un asesino a sueldo para matar a la madre de una muchacha que competía con su hija por un lugar en un grupo de animadoras. Wanda Holloway creyó que si la madre de la rival de su hija era asesinada, la hija estaría demasiado compungida para competir. Cuando el plan fue descubierto, Hallowey fue detenida y sentenciada a quince años de prisión. Salió después de seis años.

    Trágico es también el caso de las jóvenes tenistas francesas Maxime y Valentine Fauviau. Su padre, Christophe, un coronel retirado, admitió haber drogado a algunos rivales de sus hijas, en un caso con consecuencias fatales. Fauviau declaró en un juicio que puso sustancias en el agua de más de treinta rivales de sus hijas. Una de las víctimas, de 25 años, murió en un accidente automovilístico al quedarse dormido conduciendo a casa después del torneo, donde bebió el agua contaminada. Fue castigado con ocho años de prisión por homicidio sin premeditación. LVDG

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