Un estudio del Sindic evidencia la radicalización del acoso escolar
E. Teruel, 8 ABR. ALICANTE
La incidencia de las agresiones físicas en los episodios de acoso escolar en la ESO de la Comunitat casi se ha cuadruplicado en seis años. El informe que recientemente hizo público la Sindicatura de Greuges señala que un 17,1% de las víctimas de maltrato en las aulas decía haber sufrido agresiones físicas, mientras que un anterior estudio de la Federación de Enseñanza de CC OO-PV y la Universidad de Valencia cifraba la frecuencia de estos actos en sólo un 4,8% de los casos.
La comparativa entre ambos informes, elaborados a partir de sendas encuestas en centros escolares de toda la Comunitat, muestra una radicalización de la violencia en las aulas, dado que aumentan de forma notable las formas de acoso más graves.
Así, mientras que las amenazas con armas eran casi testimoniales en 2000 - sólo el 0,7% de los encuestados decía haberlas sufrido - , seis años después su incidencia es ya del 2,7%. También se han cuadruplicado los insultos de tipo sexual, hasta el 8,7%, y los robos alcanzan el 16,1%o.
Exclusión social
Esta escalada también se deja sentir en las formas de acoso relacionadas con la exclusión social de la víctima, las más habituales. Los insultos y los comentarios despectivos se producen en un 46% de casos, superando a la tipología de «poner motes», que pasa del 37,2 al 39,5% en estos seis años. Otros métodos de marginación del individuo, como no permitirle participar en actividades conjuntas o directamente ignorarlo, aumentan también su frecuencia desde menos del 15% hasta niveles próximos al 25%. Uno de los autores del informe del año 2000, Ramón Martínez Céspedes, matiza que las comparaciones entre un estudio y otro «no son del todo exactas», dado que «el muestreo no era el mismo en ambos casos» , pero que, de cualquier modo, resulta obvio que «el índice de conflictividad en las aulas ha aumentado». Para el experto, miembro de CC OO, estos datos reflejan que «la Administración ha tardado mucho en dar respuesta» a esta problemática, dado que «en 2000 ya emplazábamos a la Generalitat a crear un observatorio» sobre esta cuestión, «que no se ha realizado». Martínez Céspedes cree que «la propia Conselleria de Educación debería haber medido el problema» y actuar con más contundencia. Al respecto, apela a una «tolerancia cero de agresiones físicas» y «un control más rápido de estas situaciones», mediante comisiones de disciplina. Pese a todo, recalca que en la Comunidad «no hay una tasa preocupante de alumnado violento», sino que su acción «impide el desarrollo de las clases» y, además, tiene un fuerte impacto mediático. L-emv
http://www.sindicdegreuges.gva.es/informes-f_c.htm - PDF 2.6 Mb - Anexos 5 PDFs
E. Teruel, 8 ABR. ALICANTE
La incidencia de las agresiones físicas en los episodios de acoso escolar en la ESO de la Comunitat casi se ha cuadruplicado en seis años. El informe que recientemente hizo público la Sindicatura de Greuges señala que un 17,1% de las víctimas de maltrato en las aulas decía haber sufrido agresiones físicas, mientras que un anterior estudio de la Federación de Enseñanza de CC OO-PV y la Universidad de Valencia cifraba la frecuencia de estos actos en sólo un 4,8% de los casos.
La comparativa entre ambos informes, elaborados a partir de sendas encuestas en centros escolares de toda la Comunitat, muestra una radicalización de la violencia en las aulas, dado que aumentan de forma notable las formas de acoso más graves.
Así, mientras que las amenazas con armas eran casi testimoniales en 2000 - sólo el 0,7% de los encuestados decía haberlas sufrido - , seis años después su incidencia es ya del 2,7%. También se han cuadruplicado los insultos de tipo sexual, hasta el 8,7%, y los robos alcanzan el 16,1%o.
Exclusión social
Esta escalada también se deja sentir en las formas de acoso relacionadas con la exclusión social de la víctima, las más habituales. Los insultos y los comentarios despectivos se producen en un 46% de casos, superando a la tipología de «poner motes», que pasa del 37,2 al 39,5% en estos seis años. Otros métodos de marginación del individuo, como no permitirle participar en actividades conjuntas o directamente ignorarlo, aumentan también su frecuencia desde menos del 15% hasta niveles próximos al 25%. Uno de los autores del informe del año 2000, Ramón Martínez Céspedes, matiza que las comparaciones entre un estudio y otro «no son del todo exactas», dado que «el muestreo no era el mismo en ambos casos» , pero que, de cualquier modo, resulta obvio que «el índice de conflictividad en las aulas ha aumentado». Para el experto, miembro de CC OO, estos datos reflejan que «la Administración ha tardado mucho en dar respuesta» a esta problemática, dado que «en 2000 ya emplazábamos a la Generalitat a crear un observatorio» sobre esta cuestión, «que no se ha realizado». Martínez Céspedes cree que «la propia Conselleria de Educación debería haber medido el problema» y actuar con más contundencia. Al respecto, apela a una «tolerancia cero de agresiones físicas» y «un control más rápido de estas situaciones», mediante comisiones de disciplina. Pese a todo, recalca que en la Comunidad «no hay una tasa preocupante de alumnado violento», sino que su acción «impide el desarrollo de las clases» y, además, tiene un fuerte impacto mediático. L-emv
http://www.sindicdegreuges.gva.es/informes-f_c.htm - PDF 2.6 Mb - Anexos 5 PDFs 





