PADRE CONDENADO A PRiSIÓN POR UN ZAPATILLAZO· En Alicante ·
El castigo físico está prohibido en la mayoría de los países vecinos · Sólo en Reino Unido está permitido dar un tortazo a los hijos, siempre que no deje marcas físicas
· En Italia, como en España, los profesores no pueden defenderse de sus alumnos
Madrid 9 Abr. La forma cómo reaccionan los padres al enfrentarse a los problemas o situaciones es el primer modelo de formación de los hijos. Por ello, los expertos apuestan por marcar los límites a los niños, enseñarles lo que está bien o mal en positivo y siempre dialogando, sin usar la violencia física.
Y es que a pesar de los llamamientos de Naciones Unidas y de los requerimientos del Comité Europeo de Derechos Sociales, el bofetón a los niños sigue siendo legal en algunos países europeos, como Reino Unido, donde está permitido siempre y cuando no deje marcas. Pero en Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Austria, Chipre, Letonia, Croacia, Alemania, Israel, Bélgica e Islandia han prohibido el castigo corporal como forma de educar o corregir a los menores.
El debate sobre el castigo corporal a los niños recobra actualidad con cierta regularidad en el Reino Unido, un país particularmente reacio a eliminarlo por completo a pesar de que hay ya una quincena larga de países que lo han hecho. El castigo corporal en las escuelas en tiempos de la famosa «disciplina inglesa» se prohibió en los colegios públicos en 1987 y no quedó abolido en todos los centros hasta 1999. Pero los padres mantuvieron el derecho de castigar físicamente a sus hijos.
Ese derecho fue preservado en la reforma legislativa del año pasado, aunque de manera muy limitada. Tras un intenso debate nacional entre partidarios y enemigos de la prohibición total, el pactista Blair se inclinó por mantener el derecho de los padres a dar un bofetón a los hijos, siempre que se hiciera con moderación y sin dejar marcas físicas de ningún tipo. «Creo que es una solución llena de sentido común», defendió entonces el primer ministro, temeroso de que una prohibición total causara una avalancha de denuncias contra los padres.
En Francia, al igual que en España, no existe una ley específica que impida los castigos corporales a los niños por parte de los padres. «Estos casos se examinan según la ley sobre el maltrato, que incluye el maltrato físico», explicó a LA RAZÓN Gaby Taub, una de las responsables de la Oficina del Defensor del Menor en París. «Un padre puede ser condenado por pegar a sus hijos, pero cada caso debe ser examinado individualmente», añadió. Un caso similar al ocurrido en Alicante (un juez ha impuesto tres meses y veintiún días de prisión y una orden de alejamiento de más de 15 meses a un hombre que pegó a su hija de 16 años con una zapatilla) se produjo el pasado año, cuando un instituto fue denunciado por los padres de un niño de 9 años, al que el tutor había dado una bofetada. El Tribunal Correccional de Orleans declaró inocente al acusado y consideró que había actuado «en los límites de la corrección».
A pesar de que los tribunales italianos tienen querencia por las sentencias impactantes, por el momento nadie ha ido a la cárcel por dar un bofetón a su hijo. En Italia, la legislación es similar a la española y son los jueces quienes, evaluando las determinadas circunstancias y atendiendo a criterios subjetivos, emiten sentencias que llaman a la polémica, como la del muchacho condenado recientemente por abusos sexuales tras besar sin su consentimiento, y por sorpresa, a su ex novia.
La carencia de mecanismos para mantener la disciplina sí que se acusa, sin embargo, en el área educativa. Como en España, los profesores italianos están atados de pies y manos a la hora de defenderse de sus alumnos. Los casos de agresiones contra los propios profesores cobran terreno en los medios del país y los maestros comparten opiniones parejas a las de los nuestros sobre el «estrés» que padecen en las escuelas.
Prohibido el castigo corporal
Suecia fue el primer país del mundo que prohibió toda forma de castigo físico contra los menores. En 1979 adicionó el Código de Paternidad y Guarda Crianza, indicando que los menores tienen derecho a ser cuidados, a estar seguros y a tener un buen desarrollo. Está prohibido también en Noruega y Dinamarca.
En estos tres países nórdicos existe la llamada «Barnevernet» (Protección de los niños), institución encargada de velar por los derechos de los menores, que puede retirar a los niños del hogar paterno si han sufrido algún castigo corporal aunque sólo sea un azote. En Suecia, se dan muchos casos de menores que usan la falsa denuncia cuando sus padres no les dan algún capricho. Hasta gritarles puede ser violencia psíquica. Pegar un cachete puede ser penado con multas e incluso la cárcel si es muy violento.
En el caso de Finlandia la abolición del castigo corporal formó parte de una reforma a la Ley de Menores y a la Ley de Familia; en 1989, el Parlamento de Austria aprobó una reforma a la Ley de Familia; y en Israel se abolió en 2000 toda forma de castigo corporal estableciendo en estos países que los menores no deben ser expuestos a un trato que atente contra su salud.
En Chipre no sólo protegen a los menores sino a cualquier miembro de la familia y la ley penaliza la violencia en el ámbito familiar. En Letonia y Croacia tienen una ley para proteger los derechos de los menores, prohibiéndose el trato cruel, la tortura y el castigo corporal, especificando el castigo en el ámbito familiar. También el Gobierno de Islandia declara ilegal el castigo corporal contra los niños en el ámbito familiar. En Alemania y en Bélgica, el castigo corporal y otras medidas humillantes están prohibidos, pero no especifican nada de la familia.larazon
Esta información ha sido elaborada por:
Javier Gómez, Ángel Villarino, Miguel Mielgo y Marta Torres.
ANTES El condenado a cárcel por pegar a su hija con una zapatilla recurre la sentencia...+
Un juez de lo Penal de Alicante ha impuesto tres meses y veintiún días de prisión y una orden de alejamiento de más de 15 meses a un hombre que pegó a su hija de 16 años con una zapatilla después de que ésta le diera una mala contestación.
El castigo físico está prohibido en la mayoría de los países vecinos · Sólo en Reino Unido está permitido dar un tortazo a los hijos, siempre que no deje marcas físicas
· En Italia, como en España, los profesores no pueden defenderse de sus alumnos
Madrid 9 Abr. La forma cómo reaccionan los padres al enfrentarse a los problemas o situaciones es el primer modelo de formación de los hijos. Por ello, los expertos apuestan por marcar los límites a los niños, enseñarles lo que está bien o mal en positivo y siempre dialogando, sin usar la violencia física.
Y es que a pesar de los llamamientos de Naciones Unidas y de los requerimientos del Comité Europeo de Derechos Sociales, el bofetón a los niños sigue siendo legal en algunos países europeos, como Reino Unido, donde está permitido siempre y cuando no deje marcas. Pero en Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Austria, Chipre, Letonia, Croacia, Alemania, Israel, Bélgica e Islandia han prohibido el castigo corporal como forma de educar o corregir a los menores.
El debate sobre el castigo corporal a los niños recobra actualidad con cierta regularidad en el Reino Unido, un país particularmente reacio a eliminarlo por completo a pesar de que hay ya una quincena larga de países que lo han hecho. El castigo corporal en las escuelas en tiempos de la famosa «disciplina inglesa» se prohibió en los colegios públicos en 1987 y no quedó abolido en todos los centros hasta 1999. Pero los padres mantuvieron el derecho de castigar físicamente a sus hijos.
Ese derecho fue preservado en la reforma legislativa del año pasado, aunque de manera muy limitada. Tras un intenso debate nacional entre partidarios y enemigos de la prohibición total, el pactista Blair se inclinó por mantener el derecho de los padres a dar un bofetón a los hijos, siempre que se hiciera con moderación y sin dejar marcas físicas de ningún tipo. «Creo que es una solución llena de sentido común», defendió entonces el primer ministro, temeroso de que una prohibición total causara una avalancha de denuncias contra los padres.
En Francia, al igual que en España, no existe una ley específica que impida los castigos corporales a los niños por parte de los padres. «Estos casos se examinan según la ley sobre el maltrato, que incluye el maltrato físico», explicó a LA RAZÓN Gaby Taub, una de las responsables de la Oficina del Defensor del Menor en París. «Un padre puede ser condenado por pegar a sus hijos, pero cada caso debe ser examinado individualmente», añadió. Un caso similar al ocurrido en Alicante (un juez ha impuesto tres meses y veintiún días de prisión y una orden de alejamiento de más de 15 meses a un hombre que pegó a su hija de 16 años con una zapatilla) se produjo el pasado año, cuando un instituto fue denunciado por los padres de un niño de 9 años, al que el tutor había dado una bofetada. El Tribunal Correccional de Orleans declaró inocente al acusado y consideró que había actuado «en los límites de la corrección».
A pesar de que los tribunales italianos tienen querencia por las sentencias impactantes, por el momento nadie ha ido a la cárcel por dar un bofetón a su hijo. En Italia, la legislación es similar a la española y son los jueces quienes, evaluando las determinadas circunstancias y atendiendo a criterios subjetivos, emiten sentencias que llaman a la polémica, como la del muchacho condenado recientemente por abusos sexuales tras besar sin su consentimiento, y por sorpresa, a su ex novia.
La carencia de mecanismos para mantener la disciplina sí que se acusa, sin embargo, en el área educativa. Como en España, los profesores italianos están atados de pies y manos a la hora de defenderse de sus alumnos. Los casos de agresiones contra los propios profesores cobran terreno en los medios del país y los maestros comparten opiniones parejas a las de los nuestros sobre el «estrés» que padecen en las escuelas.
Prohibido el castigo corporal
Suecia fue el primer país del mundo que prohibió toda forma de castigo físico contra los menores. En 1979 adicionó el Código de Paternidad y Guarda Crianza, indicando que los menores tienen derecho a ser cuidados, a estar seguros y a tener un buen desarrollo. Está prohibido también en Noruega y Dinamarca.
En estos tres países nórdicos existe la llamada «Barnevernet» (Protección de los niños), institución encargada de velar por los derechos de los menores, que puede retirar a los niños del hogar paterno si han sufrido algún castigo corporal aunque sólo sea un azote. En Suecia, se dan muchos casos de menores que usan la falsa denuncia cuando sus padres no les dan algún capricho. Hasta gritarles puede ser violencia psíquica. Pegar un cachete puede ser penado con multas e incluso la cárcel si es muy violento.
En el caso de Finlandia la abolición del castigo corporal formó parte de una reforma a la Ley de Menores y a la Ley de Familia; en 1989, el Parlamento de Austria aprobó una reforma a la Ley de Familia; y en Israel se abolió en 2000 toda forma de castigo corporal estableciendo en estos países que los menores no deben ser expuestos a un trato que atente contra su salud.
En Chipre no sólo protegen a los menores sino a cualquier miembro de la familia y la ley penaliza la violencia en el ámbito familiar. En Letonia y Croacia tienen una ley para proteger los derechos de los menores, prohibiéndose el trato cruel, la tortura y el castigo corporal, especificando el castigo en el ámbito familiar. También el Gobierno de Islandia declara ilegal el castigo corporal contra los niños en el ámbito familiar. En Alemania y en Bélgica, el castigo corporal y otras medidas humillantes están prohibidos, pero no especifican nada de la familia.larazon
Esta información ha sido elaborada por:
Javier Gómez, Ángel Villarino, Miguel Mielgo y Marta Torres.
ANTES El condenado a cárcel por pegar a su hija con una zapatilla recurre la sentencia...+
Un juez de lo Penal de Alicante ha impuesto tres meses y veintiún días de prisión y una orden de alejamiento de más de 15 meses a un hombre que pegó a su hija de 16 años con una zapatilla después de que ésta le diera una mala contestación.

Peace





