ENTREVISTA ·José Miguel Martínez González del Campo· JUEZ de MENORES, JAEN
Hay casos de agresiones de alumnos a profesores y otros que empiezan a despuntar como el acoso escolar
A veces viene disfrazado y se clasifican como incidentes puntuales. Al investigar, hay algo más que lo puntual
NOEMÍ GONZÁLEZ 09/04/07 JEREZ
- Desde el pasado mes de febrero se han introducido cambios en la Ley del Menor, ¿en qué consisten tales modificaciones?
-Fundamentalmente se ha endurecido la ley, que estaba funcionando bastante bien. Pero está de moda el "populismo punitivo" y, de vez en cuando, se produce un hecho de cierta gravedad los medios de comunicación y los medios interesados empiezan a levantar una ola de protestas diciendo que hay una situación de impunidad acerca de los menores respecto de los delitos que cometen. Consideran que para evitar esas situaciones hay que aumentar la importancia de las medidas que imponemos.
-¿En qué se traducen esos cambios en el trabajo en el juzgado?
-Por ejemplo, de ocho años de internamiento como tope máximo para casos muy graves, se ha pasado a diez. Las medidas son más duras en caso de que el menor actúe en bandas y así atajar ese tipo de fenómenos de las grandes ciudades. Además, se alargan los plazos de medidas cautelares, que antes eran tres meses prorrogables a tres más a la espera de juicio, y ahora son seis, prorrogables a nueve. Esto es el reconocimiento del fracaso absoluto de la Administración de Justicia en resolver los problemas que tiene. Si hay que alargar una medida cautelar hasta nueve meses es porque no hemos sido capaces de celebrar un juicio en ese periodo de tiempo. Porque las medidas cautelares son una solución de emergencia, pero las situaciones excepcionales se convierten en normales. Se puede dar la paradoja de que esas medidas cautelares se prolonguen más que las impuestas posteriormente en sentencia. Lo que se debería es de dotar de medios a la Administración de Justicia para que pudiera resolver estas situaciones y celebrar los juicios sin dilaciones.
-Y en el juzgado, ¿cómo va el ritmo de los juicios?
-Pues hacemos unos quince juicios a la semana. Se cumple con el plazo de seis meses y creo no se ha pasado en ninguno. Pero somos dos partes, está la Fiscalía que instruye y el juzgado, que juzga. Hay veces en los que la instrucción se puede complicar por distintas causas como en casos de lesiones o de droga, donde el forense tiene que ver a los supuestos lesionados y en el segundo, hay que hacer un análisis de la sustancia y se tarda unos seis meses.
-Algunos ciudadanos víctimas de delitos supuestamente cometidos por menores pidieron que la Ley del Menor fuera más dura. ¿Los cambios vienen por esa razón?
-Se dice que la sociedad lo pide, pero no se ve cómo se mide ese clamor social. Esto sirve a los políticos porque este populismo vende y eso hace que el Código Penal cada vez se extienda más. Todos los problemas sociales y políticos se tratan de resolver con el Código Penal, cuando hay determinadas conductas que se podrían resolver mejor como infracciones administrativas. Se está criminalizando todo y, por eso, se tienen que atascar los juzgados necesariamente. Por ejemplo, una pelea de dos niñas que se insultan y se tiran del pelo que llega aquí, cuando ahí cobraría importancia la mediación y así evitar que esto llegue al juzgado.
-¿Qué tipos de delitos son los que se están viendo en el juzgado?
-Hay muchos delitos contra la propiedad, bien sean robos con fuerza, "tirones", así como de robo de uso de coches o motos. Se dan muchas lesiones por peleas, de hecho, hay una agresividad entre los jóvenes sorprendente, sobre todo, en ciudades como Sanlúcar. Van surgiendo otros delitos como los malos tratos en el ámbito doméstico, ya sea menores que agreden a sus padres y en la faceta contra la mujer. Esos casos van creciendo, primero se empieza con las agresiones verbales y luego llegan las físicas. Luego hay algunos casos de agresiones de alumnos a profesores y otros que empiezan a despuntar como el acoso escolar, aunque a veces viene disfrazado y se clasifican más como incidentes puntuales. Luego se empieza a investigar y uno se convence de que hay algo más que lo puntual. Quizá sería importante que la administración empezara a poner coto al desarrollo de estas conductas, antes que el problema sea mayor. Conviene pensar más en prevención y educación.
- ¿Se cumplen las medidas impuestas a los menores?
- Tenemos dificultades para cumplir ciertas medidas. Los internamientos se cumplen y la libertad vigilada se empieza a cumplir ya, pero hay niños que no colaboran y los padres tampoco. Al menor siempre se le oye a la hora de imponer una medida, se le pregunta. La mayoría acepta los hechos y eso es más positivo que imponer una medida a la fuerza. Los mayores problemas los tenemos en las medidas de trabajo en beneficio de la comunidad, que hasta ahora no se están cumpliendo. En el año pasado sólo se cumplió uno. Hace un mes la Junta ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Jerez, pero se puede colaborar con ONGs, por ejemplo. Hasta ahora no hay convenio con el de Sanlúcar y creo que tampoco lo hay con ayuntamientos de la Sierra. DDJ
El magistrado, en su despacho del juzgado donde trabaja a diario. /FOTO, Manuel Aranda
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Un año de libertad vigilada para un menor que maltrató a su novia
N. GONZÁLEZ 13 de Abril JEREZ. El Juzgado de Menores de la ciudad ha impuesto a un joven una medida de un año de libertad vigilada por un delito de lesiones, que tenía como principal víctima a la que era su pareja en el momento de los hechos, sucedidos en el verano pasado. Por aquel entonces el castigado contaba con diecisiete años de edad.
La agresión a la que era entonces su pareja se produjo en el transcurso de una discusión. Días antes de la misma un amigo del joven que ha sido expedientado le comentó que su novia, con la que llevaba una relación de casi un año, le había sido infiel, tal y como se recoge en la sentencia. Por este motivo, según se especifica en los antecedentes de hecho, mantuvo esa riña en el curso de la cual cogió del pelo a la joven, la tiró al suelo y luego le propinó un puñetazo. Acto seguido, el entonces menor, que ya ha cumplido la mayoría de edad, cogió las llaves de la moto de su por aquella fecha novia y las arrojó al interior del Recreo de las Cadenas. Como consecuencia de la agresión la joven sufrió policontusiones que no requirieron tratamiento médico alguno para que sanasen.
El juez considera que los hechos en cuestión suponen un delito de lesiones del artículo 153.1 del Código Penal. Hay que destacar que al joven expedientado se le imputaba además una falta de daños, que fue retirada con carácter previo por parte del Ministerio Fiscal. La sentencia, dictada por el magistrado José Miguel Martínez González del Campo ya es firme. Además del año de libertad vigilada se le ha prohibido al castigado aproximarse a menos de trescientos metros de la perjudicada. DDJ
Hay casos de agresiones de alumnos a profesores y otros que empiezan a despuntar como el acoso escolar
A veces viene disfrazado y se clasifican como incidentes puntuales. Al investigar, hay algo más que lo puntual
NOEMÍ GONZÁLEZ 09/04/07 JEREZ
- Desde el pasado mes de febrero se han introducido cambios en la Ley del Menor, ¿en qué consisten tales modificaciones?
-Fundamentalmente se ha endurecido la ley, que estaba funcionando bastante bien. Pero está de moda el "populismo punitivo" y, de vez en cuando, se produce un hecho de cierta gravedad los medios de comunicación y los medios interesados empiezan a levantar una ola de protestas diciendo que hay una situación de impunidad acerca de los menores respecto de los delitos que cometen. Consideran que para evitar esas situaciones hay que aumentar la importancia de las medidas que imponemos.
-¿En qué se traducen esos cambios en el trabajo en el juzgado?
-Por ejemplo, de ocho años de internamiento como tope máximo para casos muy graves, se ha pasado a diez. Las medidas son más duras en caso de que el menor actúe en bandas y así atajar ese tipo de fenómenos de las grandes ciudades. Además, se alargan los plazos de medidas cautelares, que antes eran tres meses prorrogables a tres más a la espera de juicio, y ahora son seis, prorrogables a nueve. Esto es el reconocimiento del fracaso absoluto de la Administración de Justicia en resolver los problemas que tiene. Si hay que alargar una medida cautelar hasta nueve meses es porque no hemos sido capaces de celebrar un juicio en ese periodo de tiempo. Porque las medidas cautelares son una solución de emergencia, pero las situaciones excepcionales se convierten en normales. Se puede dar la paradoja de que esas medidas cautelares se prolonguen más que las impuestas posteriormente en sentencia. Lo que se debería es de dotar de medios a la Administración de Justicia para que pudiera resolver estas situaciones y celebrar los juicios sin dilaciones.
-Y en el juzgado, ¿cómo va el ritmo de los juicios?
-Pues hacemos unos quince juicios a la semana. Se cumple con el plazo de seis meses y creo no se ha pasado en ninguno. Pero somos dos partes, está la Fiscalía que instruye y el juzgado, que juzga. Hay veces en los que la instrucción se puede complicar por distintas causas como en casos de lesiones o de droga, donde el forense tiene que ver a los supuestos lesionados y en el segundo, hay que hacer un análisis de la sustancia y se tarda unos seis meses.
-Algunos ciudadanos víctimas de delitos supuestamente cometidos por menores pidieron que la Ley del Menor fuera más dura. ¿Los cambios vienen por esa razón?
-Se dice que la sociedad lo pide, pero no se ve cómo se mide ese clamor social. Esto sirve a los políticos porque este populismo vende y eso hace que el Código Penal cada vez se extienda más. Todos los problemas sociales y políticos se tratan de resolver con el Código Penal, cuando hay determinadas conductas que se podrían resolver mejor como infracciones administrativas. Se está criminalizando todo y, por eso, se tienen que atascar los juzgados necesariamente. Por ejemplo, una pelea de dos niñas que se insultan y se tiran del pelo que llega aquí, cuando ahí cobraría importancia la mediación y así evitar que esto llegue al juzgado.
-¿Qué tipos de delitos son los que se están viendo en el juzgado?
-Hay muchos delitos contra la propiedad, bien sean robos con fuerza, "tirones", así como de robo de uso de coches o motos. Se dan muchas lesiones por peleas, de hecho, hay una agresividad entre los jóvenes sorprendente, sobre todo, en ciudades como Sanlúcar. Van surgiendo otros delitos como los malos tratos en el ámbito doméstico, ya sea menores que agreden a sus padres y en la faceta contra la mujer. Esos casos van creciendo, primero se empieza con las agresiones verbales y luego llegan las físicas. Luego hay algunos casos de agresiones de alumnos a profesores y otros que empiezan a despuntar como el acoso escolar, aunque a veces viene disfrazado y se clasifican más como incidentes puntuales. Luego se empieza a investigar y uno se convence de que hay algo más que lo puntual. Quizá sería importante que la administración empezara a poner coto al desarrollo de estas conductas, antes que el problema sea mayor. Conviene pensar más en prevención y educación.
- ¿Se cumplen las medidas impuestas a los menores?
- Tenemos dificultades para cumplir ciertas medidas. Los internamientos se cumplen y la libertad vigilada se empieza a cumplir ya, pero hay niños que no colaboran y los padres tampoco. Al menor siempre se le oye a la hora de imponer una medida, se le pregunta. La mayoría acepta los hechos y eso es más positivo que imponer una medida a la fuerza. Los mayores problemas los tenemos en las medidas de trabajo en beneficio de la comunidad, que hasta ahora no se están cumpliendo. En el año pasado sólo se cumplió uno. Hace un mes la Junta ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Jerez, pero se puede colaborar con ONGs, por ejemplo. Hasta ahora no hay convenio con el de Sanlúcar y creo que tampoco lo hay con ayuntamientos de la Sierra. DDJ
El magistrado, en su despacho del juzgado donde trabaja a diario. /FOTO, Manuel Aranda
relacionado
Un año de libertad vigilada para un menor que maltrató a su novia
N. GONZÁLEZ 13 de Abril JEREZ. El Juzgado de Menores de la ciudad ha impuesto a un joven una medida de un año de libertad vigilada por un delito de lesiones, que tenía como principal víctima a la que era su pareja en el momento de los hechos, sucedidos en el verano pasado. Por aquel entonces el castigado contaba con diecisiete años de edad.
La agresión a la que era entonces su pareja se produjo en el transcurso de una discusión. Días antes de la misma un amigo del joven que ha sido expedientado le comentó que su novia, con la que llevaba una relación de casi un año, le había sido infiel, tal y como se recoge en la sentencia. Por este motivo, según se especifica en los antecedentes de hecho, mantuvo esa riña en el curso de la cual cogió del pelo a la joven, la tiró al suelo y luego le propinó un puñetazo. Acto seguido, el entonces menor, que ya ha cumplido la mayoría de edad, cogió las llaves de la moto de su por aquella fecha novia y las arrojó al interior del Recreo de las Cadenas. Como consecuencia de la agresión la joven sufrió policontusiones que no requirieron tratamiento médico alguno para que sanasen.
El juez considera que los hechos en cuestión suponen un delito de lesiones del artículo 153.1 del Código Penal. Hay que destacar que al joven expedientado se le imputaba además una falta de daños, que fue retirada con carácter previo por parte del Ministerio Fiscal. La sentencia, dictada por el magistrado José Miguel Martínez González del Campo ya es firme. Además del año de libertad vigilada se le ha prohibido al castigado aproximarse a menos de trescientos metros de la perjudicada. DDJ

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