TRiBUNA · PILAR SALARRULLANA · Niños prodigio
Logroño 13 Abr. Un juez ha dictado una sentencia por la que retira la patria potestad a la madre de una niña que en el trimestre anterior había faltado a la escuela sesenta días. Y no por estar enferma sino por algo mucho más importante para su futuro: por asistir a castings para actuar en películas, series o publicidad. El Estatuto de los Trabajadores, que prohíbe el trabajo antes de los 16 años, hace una excepción con los espectáculos públicos, pero esa excepción se está convirtiendo en algo tan habitual que el Defensor del Menor de Madrid ha llegado a proponer una ley que regule la situación.
Cuando los niños sólo eran niños, hasta las voces infantiles eran dobladas por mujeres. Los lectores de mi generación recordarán a Matilde Vilariño hablando por "Periquín", y a la mujer que aparecía en el escenario con un muñeco en los brazos, duro e inmóvil, envuelto en refajos, cuando la obra requería la presencia de un bebé. Eran ya jóvenes quienes pretendían trabajar en el teatro o en el cine. La frase "Mamá, quiero ser artista" provocaba un cataclismo familiar porque el mundo de la farándula estaba muy mal visto y lleno de peligros para una chica decente. Si persistía en su empeño, el padre acababa por inhibirse mientras que la madre se convertía en representante-carabina-modista-criada y aprendía a cerrar los ojos y a tapar escrúpulos si quien tiraba los tejos a su retoño era un empresario artístico, un aristócrata o un terrateniente.
Pero la cosa cambió. Empezó con la aparición de nuestros niños prodigio: Pablito, Marisol, Joselito, Rocío, Ana Belén. Y más tarde, los de las series: Verano azul, Farmacia de guardia o Médico de familia. Surgieron rumores, ciertos o no, de tratamientos hormonales para que no se desarrollaran y adquirieran formas de adulto. Y hoy son los padres quienes dicen "Hijo, quiero que seas artista." Y el niño y la niña comienzan un peregrinaje-calvario-martirio de la mano de mamá por los platós o de la de papá por los campos de deporte. En el mejor de los casos, subyace la pretensión de que el hijo se haga famoso y los llene de dinero. Y ya lo ven como un Bisbal, una Julia Roberts, un Brad Pitt, un Nadal, un Alonso o un Beckham, causando la admiración y envidia de familiares y vecinos. Y les someten a presiones y a esfuerzos que, con toda probabilidad, les llevarán al fracaso y a la frustración, cuando sólo deberían ser niños.
Bienvenidas sean todas las medidas que se tomen en este caso de explotación infantil. LR - nuevostiempos
Pilar Salarrullana blog >>http://blogs.larioja.com/nuevostiempos
Logroño 13 Abr. Un juez ha dictado una sentencia por la que retira la patria potestad a la madre de una niña que en el trimestre anterior había faltado a la escuela sesenta días. Y no por estar enferma sino por algo mucho más importante para su futuro: por asistir a castings para actuar en películas, series o publicidad. El Estatuto de los Trabajadores, que prohíbe el trabajo antes de los 16 años, hace una excepción con los espectáculos públicos, pero esa excepción se está convirtiendo en algo tan habitual que el Defensor del Menor de Madrid ha llegado a proponer una ley que regule la situación.
Cuando los niños sólo eran niños, hasta las voces infantiles eran dobladas por mujeres. Los lectores de mi generación recordarán a Matilde Vilariño hablando por "Periquín", y a la mujer que aparecía en el escenario con un muñeco en los brazos, duro e inmóvil, envuelto en refajos, cuando la obra requería la presencia de un bebé. Eran ya jóvenes quienes pretendían trabajar en el teatro o en el cine. La frase "Mamá, quiero ser artista" provocaba un cataclismo familiar porque el mundo de la farándula estaba muy mal visto y lleno de peligros para una chica decente. Si persistía en su empeño, el padre acababa por inhibirse mientras que la madre se convertía en representante-carabina-modista-criada y aprendía a cerrar los ojos y a tapar escrúpulos si quien tiraba los tejos a su retoño era un empresario artístico, un aristócrata o un terrateniente.
Pero la cosa cambió. Empezó con la aparición de nuestros niños prodigio: Pablito, Marisol, Joselito, Rocío, Ana Belén. Y más tarde, los de las series: Verano azul, Farmacia de guardia o Médico de familia. Surgieron rumores, ciertos o no, de tratamientos hormonales para que no se desarrollaran y adquirieran formas de adulto. Y hoy son los padres quienes dicen "Hijo, quiero que seas artista." Y el niño y la niña comienzan un peregrinaje-calvario-martirio de la mano de mamá por los platós o de la de papá por los campos de deporte. En el mejor de los casos, subyace la pretensión de que el hijo se haga famoso y los llene de dinero. Y ya lo ven como un Bisbal, una Julia Roberts, un Brad Pitt, un Nadal, un Alonso o un Beckham, causando la admiración y envidia de familiares y vecinos. Y les someten a presiones y a esfuerzos que, con toda probabilidad, les llevarán al fracaso y a la frustración, cuando sólo deberían ser niños.
Bienvenidas sean todas las medidas que se tomen en este caso de explotación infantil. LR - nuevostiempos
Pilar Salarrullana blog >>http://blogs.larioja.com/nuevostiempos





