La Junta de Castilla y León ordena su ingreso en un orfanato, mientras que la familia de acogida insiste en reclamar al pequeño
COLPISA José María Francisco 13 ABR. Valladolid
El sufrimiento del pequeño Diego –conocido como el ‘niño de El Royo’- no parece tener final. Tras ser apartado de la familia de acogida del municipio soriano de El Royo, Diego permanecía desde hace cuatro años en Salamanca junto a su madre biológica, Margarita Bernal. Sin embargo, la Junta de Castilla y León ha asumido, una vez más, la tutela del menor después de una resolución judicial en el que se constata la situación de desamparo en la que se encuentra Diego, que ya ha cumplido ocho años. La Administración autonómica ha tomado la decisión tras comprobarse que la madre de Diego, que padece una enfermedad mental, utilizaba a su hijo para pedir limosna. El absentismo escolar refleja su estado de abandono, motivo por el que la Junta decretó su ingreso en el centro de acogida María Dolores Pérez, un orfanato que no es nuevo para él, puesto que ya estuvo hace años en este establecimiento en plena disputa por su custodia.
Diego Lucas Bernal nació el 4 de enero de 1999 en Salamanca, pero a los pocos días ingresó en un centro de acogida porque los psiquiatras diagnosticaron que Margarita Bernal, de 44 años de edad, había sido declarada incapaz por padecer un trastorno bipolar, una enfermedad mental que causa cambios bruscos de ánimo. Por si fuera poco, su padre, Luis Lucas, padecía esquizofrenia. El progenitor se encuentra en la actualidad ingresado en el centro penitenciario psiquiátrico de Alicante cumpliendo una condena por incendiar su propia vivienda.
A los cinco meses, Diego fue trasladado a El Royo, donde residen Carlos de Francisco, de 39 años, y Raquel Gómez, de 37. El matrimonio, que esperaba una adopción desde hacía años, era muy feliz, aunque el régimen de tutela era de acogida o pre-adopción. El Juzgado de Instrucción número 6 de Salamanca decidió en 2000 separar a Diego de su familia de acogida. Fue entonces internado en un centro de menores de la capital charra para que pudiera estar cerca de su madre biológica. Después de permanecer unos meses con una hermana de Margarita Bernal, el juez dictó una sentencia en la que se determinó que el niño debía vivir con la madre, entre otros motivos, porque el contacto familiar sería beneficioso para su recuperación mental.
En los próximos días, según publica hoy ‘La Gaceta de Salamanca’, el Juzgado de Instrucción de Ciudad Rodrigo dictará un auto definitivo para determinar el futuro de Diego.
Fracaso en la tutela
La Asociación Pro Derechos del Niño (PRODENI) lamentó la situación creada por las resoluciones judiciales. José Luis Alonso, portavoz de la organización, se mostró muy duro con respecto a los efectos de las decisiones sobre la custodia y tutela: “Esto ha sido un fracaso total y absoluto del juez, por dictar las resoluciones, y de la Audiencia Provincial de Salamanca por ratificarlas”. Sin embargo, para Alonso lo más grave es que el asunto ha derivado en “una condena al propio niño, que ha sido maltratado y que se ha convertido otra vez en una víctima”.
A partir de ahora queda por saber cómo acogerán la noticia en El Royo, una pequeña población de 375 habitantes de la provincia de Soria que se movilizó con uñas y dientes para defender que Diego siguiera viviendo con Carlos y Raquel.
Unos meses antes de que el juzgado concediera la tutela definitiva a la progenitora, se produjo un episodio insólito: Margarita Bernal fue sorprendida en el metro de Madrid pidiendo limosna junto a su hijo. La decisión de la Junta de Castilla y León fue retirar al niño de la madre e internarle en un orfanato.
La reacción de la familia soriana fue muy clara: “Si a mí la Junta de Castilla y León me da la tutela del niño me voy enseguida a por él”, declaró Raquel Gómez, quien se mostró encantada con la posibilidad de recuperar al niño, que permaneció en El Royo durante 16 meses, hasta que cumplió los dos años de edad. “Yo no sé si de mayor será una eminencia, lo que sí puedo garantizar es que aquí va a ser un niño feliz”.
La Asociación Amigos de Diego reclamó “responsabilidades a todos los estamentos, comenzando por el juez, siguiendo por el fiscal de Salamanca y terminando por aquellos profesionales en los que encontró excusa para resolver en el sentido en que lo hizo”. colpisa
COLPISA José María Francisco 13 ABR. Valladolid
El sufrimiento del pequeño Diego –conocido como el ‘niño de El Royo’- no parece tener final. Tras ser apartado de la familia de acogida del municipio soriano de El Royo, Diego permanecía desde hace cuatro años en Salamanca junto a su madre biológica, Margarita Bernal. Sin embargo, la Junta de Castilla y León ha asumido, una vez más, la tutela del menor después de una resolución judicial en el que se constata la situación de desamparo en la que se encuentra Diego, que ya ha cumplido ocho años. La Administración autonómica ha tomado la decisión tras comprobarse que la madre de Diego, que padece una enfermedad mental, utilizaba a su hijo para pedir limosna. El absentismo escolar refleja su estado de abandono, motivo por el que la Junta decretó su ingreso en el centro de acogida María Dolores Pérez, un orfanato que no es nuevo para él, puesto que ya estuvo hace años en este establecimiento en plena disputa por su custodia.
Diego Lucas Bernal nació el 4 de enero de 1999 en Salamanca, pero a los pocos días ingresó en un centro de acogida porque los psiquiatras diagnosticaron que Margarita Bernal, de 44 años de edad, había sido declarada incapaz por padecer un trastorno bipolar, una enfermedad mental que causa cambios bruscos de ánimo. Por si fuera poco, su padre, Luis Lucas, padecía esquizofrenia. El progenitor se encuentra en la actualidad ingresado en el centro penitenciario psiquiátrico de Alicante cumpliendo una condena por incendiar su propia vivienda.
A los cinco meses, Diego fue trasladado a El Royo, donde residen Carlos de Francisco, de 39 años, y Raquel Gómez, de 37. El matrimonio, que esperaba una adopción desde hacía años, era muy feliz, aunque el régimen de tutela era de acogida o pre-adopción. El Juzgado de Instrucción número 6 de Salamanca decidió en 2000 separar a Diego de su familia de acogida. Fue entonces internado en un centro de menores de la capital charra para que pudiera estar cerca de su madre biológica. Después de permanecer unos meses con una hermana de Margarita Bernal, el juez dictó una sentencia en la que se determinó que el niño debía vivir con la madre, entre otros motivos, porque el contacto familiar sería beneficioso para su recuperación mental.
En los próximos días, según publica hoy ‘La Gaceta de Salamanca’, el Juzgado de Instrucción de Ciudad Rodrigo dictará un auto definitivo para determinar el futuro de Diego.
Fracaso en la tutela
La Asociación Pro Derechos del Niño (PRODENI) lamentó la situación creada por las resoluciones judiciales. José Luis Alonso, portavoz de la organización, se mostró muy duro con respecto a los efectos de las decisiones sobre la custodia y tutela: “Esto ha sido un fracaso total y absoluto del juez, por dictar las resoluciones, y de la Audiencia Provincial de Salamanca por ratificarlas”. Sin embargo, para Alonso lo más grave es que el asunto ha derivado en “una condena al propio niño, que ha sido maltratado y que se ha convertido otra vez en una víctima”.
A partir de ahora queda por saber cómo acogerán la noticia en El Royo, una pequeña población de 375 habitantes de la provincia de Soria que se movilizó con uñas y dientes para defender que Diego siguiera viviendo con Carlos y Raquel.
Unos meses antes de que el juzgado concediera la tutela definitiva a la progenitora, se produjo un episodio insólito: Margarita Bernal fue sorprendida en el metro de Madrid pidiendo limosna junto a su hijo. La decisión de la Junta de Castilla y León fue retirar al niño de la madre e internarle en un orfanato.
La reacción de la familia soriana fue muy clara: “Si a mí la Junta de Castilla y León me da la tutela del niño me voy enseguida a por él”, declaró Raquel Gómez, quien se mostró encantada con la posibilidad de recuperar al niño, que permaneció en El Royo durante 16 meses, hasta que cumplió los dos años de edad. “Yo no sé si de mayor será una eminencia, lo que sí puedo garantizar es que aquí va a ser un niño feliz”.
La Asociación Amigos de Diego reclamó “responsabilidades a todos los estamentos, comenzando por el juez, siguiendo por el fiscal de Salamanca y terminando por aquellos profesionales en los que encontró excusa para resolver en el sentido en que lo hizo”. colpisa

Peace





