Menos del 1% han tenido ideas de suicidio y ninguno ha conseguido consumarlo· Sin tratamiento la depresión multiplica por cuatro el riesgo de suicidio
AMÉRICA VALENZUELA 17 ABR. MADRID
Los peligros y beneficios del uso de antidepresivos en niños y adolescentes continúa perfilándose. Desde que en 2003 saltara la alarma porque el consumo de antidepresivos modernos parecía incremetar el riesgo de ideas o comportamientos suicidas entre esta población, vienen sucediéndose estudios, revisiones y metanálisis para obtener datos cada vez más precisos sobre la realidad de sus efectos.
Jeffrey A. Bridge y David A. Brent -de la Universidad Estatal de Ohio y de la Universidad de Pittsburgh (ambas en EEUU) respectivamente- y su equipo han revisado los ensayos clínicos sobre el uso de antidepresivos en población infantil para el tratamiento de la depresión mayor, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y otros trastornos de ansiedad. Es la primera vez que se evalúan los riesgos en la población infantil y juvenil en patologías diferentes a la depresión mayor.
En esta ocasión, los especialistas han incluido 27 estudios nuevos realizados en 2006 y que no se habían tenido en cuenta en otras revisiones y metanálisis anteriores. Todos son ensayos que comparan un fármaco antidepresivo con placebo en pacientes menores de 19 años. Quince estudios sobre el uso de antidepresivos para el tratamiento de la depresión mayor (con 3.430 pacientes), seis sobre TOC (718) y otros seis sobre otros trastornos de ansiedad (1.162).
Las conclusiones de los investigadores coinciden con las de la agencia que regula los fármacos en Estados Unidos (FDA), es decir, aumentan levemente el riesgo de pensamientos de suicidio pero no de forma significativa y no hay datos sobre suicidios consumados porque son muy raros. "Hemos encontrado evidencias de un pequeño incremento del riesgo de tener pensamientos suicidas y suicidios consumados", explican. Pero matizan que "menos del 1% de los niños que han tenido ideas de suicidio lo han intentado. Y ninguno ha conseguido consumarlo".
Eficaces para los trastornos de ansiedad
El metanálisis demostró que los antidepresivos son eficaces para los tres tipos de patologías que tuvieron en cuenta. "La mayor eficacia se observó para los trastornos de ansiedad (excluyendo al TOC), media para el TOC y modesta para la depresión mayor", explican los autores. Los adolescentes respondieron mejor que los niños a los antidepresivos tanto en los ensayos sobre ansiedad como en los de depresión, aunque los niños también mostraron un efecto positivo significativo.
Estos especialistas defienden el uso de los antidepresivos en niños y adolescentes. "Algunos pueden argumentar que cualquier riesgo de pensar o cometer suicidio no puede justificar el tratamiento con antidepresivos en niños y adolescentes. Sin embargo, nosotros pensamos que la fuerza de las evidencias presentadas aquí apoyan el uso prudente y bien monitorizado de los antidepresivos como tratamiento de primera línea", argumentan.
Aseguran que "el tratamiento debe elegirse entre el médico, la familia y el paciente". Además, debe ir acompañado de psicoterapia, y nunca basarse exclusivamente en la toma de fármacos. Debe vigilarse al paciente con atención, sobre todo en los primeros meses del tratamiento, que es cuando se ha observado el aumento de sentimientos suicidas.
Actualmente, el único antidepresivo permitido para tratar la depresión mayor en niños y adolescentes -en Estados Unidos y en la Unión Europea- es la fluoxetina (Prozac).
Los peligros de no tomar la medicación
Hace tres años, la agencia que regula los fármacos en Estados Unidos (FDA) decidió incluir una advertencia sobre este posible efecto secundario en el envase del tipo de antidepresivos que han generado la polémica, los inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS).
Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la medida ha conducido a un aumento del número de suicidios en adultos. Sin embargo, la razón es paradójica: los pacientes se medican menos o no se medican, lo que conduce al aumento de los suicidios consumados ya que la depresión multiplica por cuatro el riesgo de suicidio.
De hecho, la FDA está pensando en elaborar unas guías para informar a la población adulta para evitar que dejen de beneficiarse de estos fármacos que incorpore una explicación sobre los peligros de abandonar la medicación o evitar esta opción que ofrece la farmacología moderna. elmundo - intramed.net
Nuevos datos apoyan dar antidepresivos a los adolescentes
Tras la tempestad, un poco de calma. Un estudio respalda recetar Prozac en los jóvenes porque sus ventajas son mayores que el riesgo de sufrir ideas suicidas
PATRICIA MATEY Por cada una de las personas que se suicida también mueren, aunque en vida, muchos más: sus familiares y sus amigos. «El suicidio es un trágico problema de salud pública en todo el mundo. Se producen más fallecimientos por esta causa que por la suma de homicidios y guerras. Hay que adoptar con urgencia en todo el planeta medidas coordinadas y más enérgicas para evitar el número innecesario de víctimas».
Aunque satisfacer el ruego de Catherine Le Galès-Camus, subdirectora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las enfermedades no transmisibles y la salud mental, es una tarea complicada, al menos esta semana se publica un estudio que puede contribuir a paliar un poco el problema. La investigación determina que los beneficios de recetar antidepresivos de nueva generación (los inhibidores de la recaptación de la serotonina, como el Prozac) en niños y adolescentes superan al riesgo apuntado en varios trabajos de que su uso aumenta las ideaciones y los intentos suicidas.
Precisamente, este e'fecto secundario' descrito ha sido la razón de una larga polémica que desencadenó en 2003 que la FDA (la agencia estadounidense del medicamento) obligara a las compañías farmacéuticas fabricantes de estos medicamentos a advertir en sus prospectos de este peligro. El dictamen de esta organización fue secundado primero por la Agencia Europea del Medicamento y, posteriormente, por la española. No obstante, el nuevo trabajo, elaborado por investigadores del Instituto y Clínica Western de Psiquiatría de Niños y Adolescentes (Pittusburgh, EEUU) -en el que se incluyeron datos de siete estudios que el análisis previo de la FDA no había examinado-, determina que la terapia con antidepresivos es eficaz y segura y debe considerarse como parte del tratamiento de la depresión infatojuvenil.
SUICIDIOS
La conclusión es fruto de la revisión de un total de 27 trabajos publicados entre1988 y 2006. En ellos han estado involucrados 5.310 menores que consumieron ocho marcas de fármacos antidepresivos, todos ellos con el mismo principio activo. Mientras que en las conclusiones de la FDA se especificaba que dos de cada 100 menores medicados sufrían pensamientos suicidas, la nueva investigación reduce esta cantidad a sólo un menor.
Una de las dificultades de poder esclarecer con plena seguridad si realmente la culpa de estas ideaciones es de los fármacos reside en que la depresión, en sí misma, provoca estos pensamientos. Pese a ello, los autores concluyen tajantemente: «En comparación con el placebo, los antidepresivos son eficaces en la terapia de la depresión infantil y los trastornos de la ansiedad y tal vez sus efectos positivos sean mayores en estas últimas dolencias. Los beneficios de estos productos parece que son mucho mayores que el riesgo de ideación de suicidio o su consecución, que se advierte en sus prospectos».
Las primeras matizaciones a estas conclusiones las formulan los firmantes del estudio, que establecen que tal vez «esta comparación de ventajas y desventajas de los antidepresivos varía en función de para qué trastorno se indique el fármaco, la edad del paciente, si la enfermedad se hace crónica y de las propias condiciones en las que en su día se elaboraron los trabajos». La doctora Lola Moreno, de la Unidad de Psiquiatría del Adolescente del hospital madrileño Gregorio Marañón, cree que una de las razones por las que esta medicación se ha asociado a las ideas suicidas o los intentos de quitarse la vida se debe «a que, cuando el menor acude con depresión moderada o severa, está inhibido. Es decir, puede tener la ideación suicida, pero no la fuerza para cometerlo. A las dos semanas de tratamiento esta inhibición desaparece, pero no las ideas. Por ello, es muy importante que el paciente reciba un seguimiento y que la prescripción sea secundada por el psiquiatra experto en menores. Además se debe informar bien a los padres, para que, al menor síntoma de alerta, acudan a urgencias». Recuerda que «estos fármacos son eficaces tal y como lo demuestra el hecho de que estén contemplados en nuestras guías como primera opción en depresión severa y moderada». elmundo
AMÉRICA VALENZUELA 17 ABR. MADRID
Los peligros y beneficios del uso de antidepresivos en niños y adolescentes continúa perfilándose. Desde que en 2003 saltara la alarma porque el consumo de antidepresivos modernos parecía incremetar el riesgo de ideas o comportamientos suicidas entre esta población, vienen sucediéndose estudios, revisiones y metanálisis para obtener datos cada vez más precisos sobre la realidad de sus efectos.
Jeffrey A. Bridge y David A. Brent -de la Universidad Estatal de Ohio y de la Universidad de Pittsburgh (ambas en EEUU) respectivamente- y su equipo han revisado los ensayos clínicos sobre el uso de antidepresivos en población infantil para el tratamiento de la depresión mayor, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y otros trastornos de ansiedad. Es la primera vez que se evalúan los riesgos en la población infantil y juvenil en patologías diferentes a la depresión mayor.
En esta ocasión, los especialistas han incluido 27 estudios nuevos realizados en 2006 y que no se habían tenido en cuenta en otras revisiones y metanálisis anteriores. Todos son ensayos que comparan un fármaco antidepresivo con placebo en pacientes menores de 19 años. Quince estudios sobre el uso de antidepresivos para el tratamiento de la depresión mayor (con 3.430 pacientes), seis sobre TOC (718) y otros seis sobre otros trastornos de ansiedad (1.162).
Las conclusiones de los investigadores coinciden con las de la agencia que regula los fármacos en Estados Unidos (FDA), es decir, aumentan levemente el riesgo de pensamientos de suicidio pero no de forma significativa y no hay datos sobre suicidios consumados porque son muy raros. "Hemos encontrado evidencias de un pequeño incremento del riesgo de tener pensamientos suicidas y suicidios consumados", explican. Pero matizan que "menos del 1% de los niños que han tenido ideas de suicidio lo han intentado. Y ninguno ha conseguido consumarlo".
Eficaces para los trastornos de ansiedad
El metanálisis demostró que los antidepresivos son eficaces para los tres tipos de patologías que tuvieron en cuenta. "La mayor eficacia se observó para los trastornos de ansiedad (excluyendo al TOC), media para el TOC y modesta para la depresión mayor", explican los autores. Los adolescentes respondieron mejor que los niños a los antidepresivos tanto en los ensayos sobre ansiedad como en los de depresión, aunque los niños también mostraron un efecto positivo significativo.
Estos especialistas defienden el uso de los antidepresivos en niños y adolescentes. "Algunos pueden argumentar que cualquier riesgo de pensar o cometer suicidio no puede justificar el tratamiento con antidepresivos en niños y adolescentes. Sin embargo, nosotros pensamos que la fuerza de las evidencias presentadas aquí apoyan el uso prudente y bien monitorizado de los antidepresivos como tratamiento de primera línea", argumentan.
Aseguran que "el tratamiento debe elegirse entre el médico, la familia y el paciente". Además, debe ir acompañado de psicoterapia, y nunca basarse exclusivamente en la toma de fármacos. Debe vigilarse al paciente con atención, sobre todo en los primeros meses del tratamiento, que es cuando se ha observado el aumento de sentimientos suicidas.
Actualmente, el único antidepresivo permitido para tratar la depresión mayor en niños y adolescentes -en Estados Unidos y en la Unión Europea- es la fluoxetina (Prozac).
Los peligros de no tomar la medicación
Hace tres años, la agencia que regula los fármacos en Estados Unidos (FDA) decidió incluir una advertencia sobre este posible efecto secundario en el envase del tipo de antidepresivos que han generado la polémica, los inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS).
Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la medida ha conducido a un aumento del número de suicidios en adultos. Sin embargo, la razón es paradójica: los pacientes se medican menos o no se medican, lo que conduce al aumento de los suicidios consumados ya que la depresión multiplica por cuatro el riesgo de suicidio.
De hecho, la FDA está pensando en elaborar unas guías para informar a la población adulta para evitar que dejen de beneficiarse de estos fármacos que incorpore una explicación sobre los peligros de abandonar la medicación o evitar esta opción que ofrece la farmacología moderna. elmundo - intramed.net
Tras la tempestad, un poco de calma. Un estudio respalda recetar Prozac en los jóvenes porque sus ventajas son mayores que el riesgo de sufrir ideas suicidas
PATRICIA MATEY Por cada una de las personas que se suicida también mueren, aunque en vida, muchos más: sus familiares y sus amigos. «El suicidio es un trágico problema de salud pública en todo el mundo. Se producen más fallecimientos por esta causa que por la suma de homicidios y guerras. Hay que adoptar con urgencia en todo el planeta medidas coordinadas y más enérgicas para evitar el número innecesario de víctimas».
Aunque satisfacer el ruego de Catherine Le Galès-Camus, subdirectora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las enfermedades no transmisibles y la salud mental, es una tarea complicada, al menos esta semana se publica un estudio que puede contribuir a paliar un poco el problema. La investigación determina que los beneficios de recetar antidepresivos de nueva generación (los inhibidores de la recaptación de la serotonina, como el Prozac) en niños y adolescentes superan al riesgo apuntado en varios trabajos de que su uso aumenta las ideaciones y los intentos suicidas.
Precisamente, este e'fecto secundario' descrito ha sido la razón de una larga polémica que desencadenó en 2003 que la FDA (la agencia estadounidense del medicamento) obligara a las compañías farmacéuticas fabricantes de estos medicamentos a advertir en sus prospectos de este peligro. El dictamen de esta organización fue secundado primero por la Agencia Europea del Medicamento y, posteriormente, por la española. No obstante, el nuevo trabajo, elaborado por investigadores del Instituto y Clínica Western de Psiquiatría de Niños y Adolescentes (Pittusburgh, EEUU) -en el que se incluyeron datos de siete estudios que el análisis previo de la FDA no había examinado-, determina que la terapia con antidepresivos es eficaz y segura y debe considerarse como parte del tratamiento de la depresión infatojuvenil.
SUICIDIOS
La conclusión es fruto de la revisión de un total de 27 trabajos publicados entre1988 y 2006. En ellos han estado involucrados 5.310 menores que consumieron ocho marcas de fármacos antidepresivos, todos ellos con el mismo principio activo. Mientras que en las conclusiones de la FDA se especificaba que dos de cada 100 menores medicados sufrían pensamientos suicidas, la nueva investigación reduce esta cantidad a sólo un menor.
Una de las dificultades de poder esclarecer con plena seguridad si realmente la culpa de estas ideaciones es de los fármacos reside en que la depresión, en sí misma, provoca estos pensamientos. Pese a ello, los autores concluyen tajantemente: «En comparación con el placebo, los antidepresivos son eficaces en la terapia de la depresión infantil y los trastornos de la ansiedad y tal vez sus efectos positivos sean mayores en estas últimas dolencias. Los beneficios de estos productos parece que son mucho mayores que el riesgo de ideación de suicidio o su consecución, que se advierte en sus prospectos».
Las primeras matizaciones a estas conclusiones las formulan los firmantes del estudio, que establecen que tal vez «esta comparación de ventajas y desventajas de los antidepresivos varía en función de para qué trastorno se indique el fármaco, la edad del paciente, si la enfermedad se hace crónica y de las propias condiciones en las que en su día se elaboraron los trabajos». La doctora Lola Moreno, de la Unidad de Psiquiatría del Adolescente del hospital madrileño Gregorio Marañón, cree que una de las razones por las que esta medicación se ha asociado a las ideas suicidas o los intentos de quitarse la vida se debe «a que, cuando el menor acude con depresión moderada o severa, está inhibido. Es decir, puede tener la ideación suicida, pero no la fuerza para cometerlo. A las dos semanas de tratamiento esta inhibición desaparece, pero no las ideas. Por ello, es muy importante que el paciente reciba un seguimiento y que la prescripción sea secundada por el psiquiatra experto en menores. Además se debe informar bien a los padres, para que, al menor síntoma de alerta, acudan a urgencias». Recuerda que «estos fármacos son eficaces tal y como lo demuestra el hecho de que estén contemplados en nuestras guías como primera opción en depresión severa y moderada». elmundo

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