Italia descubre el acoso escolar en internet
Cientos de imágenes de maltrato en la escuela llegan a los medios italianos a través de la Red
Ángel Villarino 30 ABR. ROMA
De no haber sido por la videocámara de un teléfono móvil y los recursos de internet, la historia de Francesca nunca hubiera salido del gimnasio de su colegio. Esta niña tímida e introvertida de 12 años sufrió hace algo más de un mes un caso de violencia escolar inaudito. Un grupo de compañeros, alumnos de su misma escuela, la obligaron a practicar una felación al jefe de la pandilla y lo grabaron todo con un teléfono móvil. En un gesto que demuestra la magnitud de su inconsciencia, catalogaron el abuso como «vídeo divertido» y así fue expuesto en una conocida página web durante algunos días, hasta que las autoridades italianas sacaron de circulación las imágenes y se decidieron a castigar a los agresores. Igual que ha ocurrido en otros países europeos, Italia descubre ahora en la Red que sus escuelas e institutos pueden llegar a ser lugares siniestros, donde los profesores y alumnos más débiles se ven sometidos a humillaciones y agresiones de todo tipo. Los expertos advierten de que las nuevas tecnologías no sólo funcionan como alarma, sino también como inductor de nuevas salvajadas.
Según el Observatorio Italiano de la Escuela, muchos de los abusos se ponen en práctica siguiendo la lógica de cualquier producto mediático: para ser grabados y difundidos. En los últimos meses se han publicado decenas de casos: amenazas con armas, agresiones a profesores, e incluso violaciones de grupo.
Ataques a maestros
En uno de los vídeos más famosos, una maestra se defiende como puede de una horda de pequeños salvajes, que la obligan a abandonar el aula entre sollozos, tras bombardearla con estuches, gomas de borrar e insultos. Otro profesor, titular en Sicilia, denunció recientemente que toda su familia había sido amenazada de muerte por parte de un grupo de sus alumnos, a los que él había suspendido en los exámenes parciales. Las amenazas también acabaron en internet. «Es el enésimo vídeo de una larga serie. Cada día encontramos uno nuevo», admitió Marcello La Bella, jefe de Policía de la localidad de Catania (Sicilia). En otro de los episodios más clamorosos, toda una clase de secundaria humilla y agrede a un muchacho discapacitado. Con una periodicidad casi diaria, los medios de comunicación italianos registran nuevas barbaridades y atemorizan a los padres. Está dejando incluso de ser noticia y, hoy por hoy, los periódicos nacionales sólo recogen los episodios más macabros.
Como respuesta a la alarma, el Gobierno ha puesto en marcha campañas para sensibilizar a los niños y sus familias, tratando de alejarlos de los «malos ejemplos» de la televisión y decretando algunas prohibiciones en las escuelas, como la de los teléfonos móviles, que hace algunos meses fueron vetados en las aulas para frenar la «espectacularización» del abuso. Con todo, desde el Ministerio de Educación, se intenta tranquilizar a los padres. «Es un fenómeno relevante desde el punto de vista cualitativo, pero irrelevante si pensamos en los ocho millones de estudiantes de los colegios», explicó recientemente el ministro de Educación, Publio Fioroni. Los medios de comunicación responden: «El acoso está por todos los sitios. Las familias se rebelan», titulaba recientemente el diario «La Stampa». Las asociaciones de padres también: «Queremos un control más estricto, la situación se nos está yendo de las manos. Tenemos miedo de llevar a los niños al colegio», protestaba un grupo de padres en Milán. Quejas que recoge la oposición de centro-derecha. «Los niños que cometen estos actos tienen que ser castigados con penas más severas. Es el único modo de frenar esto», exigía la diputada de Forza Italia, Isabella Bertolini.
Mientras el debate ha entrado de lleno en el Parlamento y ha sido identificado por la ciudadanía como uno de los 10 primeros problemas sociales del país, expertos y psicólogos educativos contextualizan y analizan el fenómeno. «Existe una falta de valores, de empatía y un exceso de malos ejemplos, en la televisión pero no sólo. Estos casos demuestran que muchos niños han perdido la noción de lo que está bien y lo que está mal y están más influenciados por la cultura del espectáculo que por los valores civiles más básicos. Su objetivo es conseguir un vídeo o una imagen que llame la atención y no son conscientes de estar cometiendo un delito. Así que no es un simple problema de disciplina, sino de educación y de modelos de conducta, en el sentido más amplio», explica la investigadora romana Alice Bianchi. larazon
Cientos de imágenes de maltrato en la escuela llegan a los medios italianos a través de la Red
Ángel Villarino 30 ABR. ROMA
De no haber sido por la videocámara de un teléfono móvil y los recursos de internet, la historia de Francesca nunca hubiera salido del gimnasio de su colegio. Esta niña tímida e introvertida de 12 años sufrió hace algo más de un mes un caso de violencia escolar inaudito. Un grupo de compañeros, alumnos de su misma escuela, la obligaron a practicar una felación al jefe de la pandilla y lo grabaron todo con un teléfono móvil. En un gesto que demuestra la magnitud de su inconsciencia, catalogaron el abuso como «vídeo divertido» y así fue expuesto en una conocida página web durante algunos días, hasta que las autoridades italianas sacaron de circulación las imágenes y se decidieron a castigar a los agresores. Igual que ha ocurrido en otros países europeos, Italia descubre ahora en la Red que sus escuelas e institutos pueden llegar a ser lugares siniestros, donde los profesores y alumnos más débiles se ven sometidos a humillaciones y agresiones de todo tipo. Los expertos advierten de que las nuevas tecnologías no sólo funcionan como alarma, sino también como inductor de nuevas salvajadas.
Según el Observatorio Italiano de la Escuela, muchos de los abusos se ponen en práctica siguiendo la lógica de cualquier producto mediático: para ser grabados y difundidos. En los últimos meses se han publicado decenas de casos: amenazas con armas, agresiones a profesores, e incluso violaciones de grupo.
Ataques a maestros
En uno de los vídeos más famosos, una maestra se defiende como puede de una horda de pequeños salvajes, que la obligan a abandonar el aula entre sollozos, tras bombardearla con estuches, gomas de borrar e insultos. Otro profesor, titular en Sicilia, denunció recientemente que toda su familia había sido amenazada de muerte por parte de un grupo de sus alumnos, a los que él había suspendido en los exámenes parciales. Las amenazas también acabaron en internet. «Es el enésimo vídeo de una larga serie. Cada día encontramos uno nuevo», admitió Marcello La Bella, jefe de Policía de la localidad de Catania (Sicilia). En otro de los episodios más clamorosos, toda una clase de secundaria humilla y agrede a un muchacho discapacitado. Con una periodicidad casi diaria, los medios de comunicación italianos registran nuevas barbaridades y atemorizan a los padres. Está dejando incluso de ser noticia y, hoy por hoy, los periódicos nacionales sólo recogen los episodios más macabros.
Como respuesta a la alarma, el Gobierno ha puesto en marcha campañas para sensibilizar a los niños y sus familias, tratando de alejarlos de los «malos ejemplos» de la televisión y decretando algunas prohibiciones en las escuelas, como la de los teléfonos móviles, que hace algunos meses fueron vetados en las aulas para frenar la «espectacularización» del abuso. Con todo, desde el Ministerio de Educación, se intenta tranquilizar a los padres. «Es un fenómeno relevante desde el punto de vista cualitativo, pero irrelevante si pensamos en los ocho millones de estudiantes de los colegios», explicó recientemente el ministro de Educación, Publio Fioroni. Los medios de comunicación responden: «El acoso está por todos los sitios. Las familias se rebelan», titulaba recientemente el diario «La Stampa». Las asociaciones de padres también: «Queremos un control más estricto, la situación se nos está yendo de las manos. Tenemos miedo de llevar a los niños al colegio», protestaba un grupo de padres en Milán. Quejas que recoge la oposición de centro-derecha. «Los niños que cometen estos actos tienen que ser castigados con penas más severas. Es el único modo de frenar esto», exigía la diputada de Forza Italia, Isabella Bertolini.
Mientras el debate ha entrado de lleno en el Parlamento y ha sido identificado por la ciudadanía como uno de los 10 primeros problemas sociales del país, expertos y psicólogos educativos contextualizan y analizan el fenómeno. «Existe una falta de valores, de empatía y un exceso de malos ejemplos, en la televisión pero no sólo. Estos casos demuestran que muchos niños han perdido la noción de lo que está bien y lo que está mal y están más influenciados por la cultura del espectáculo que por los valores civiles más básicos. Su objetivo es conseguir un vídeo o una imagen que llame la atención y no son conscientes de estar cometiendo un delito. Así que no es un simple problema de disciplina, sino de educación y de modelos de conducta, en el sentido más amplio», explica la investigadora romana Alice Bianchi. larazon







