EDITORIAL DE EL UNIVERSAL · Ironías del Día del Niño·
¿Feliz día del niño? Para Juan Manuel, Marlo y Ricardo no será placentero este día, ya que se ven obligados a trabajar de noche para poder comer
MÉXICO 30 de abril de 2007
Junto al problema del desempleo que México padece, coexiste una población infantil que labora para sobrevivir y ayudar a alimentar a su familia. No pretendemos amargar el Día del Niño, sino reflexionar sobre aquellos a quienes su realidad les arrebata la inocencia infantil. Esto no debe aceptarse como resultado de la pobreza presente, sino plantearse como una responsabilidad para rescatar el futuro del país.
En campos, industrias y servicios del México del siglo XXI se evocan imágenes de explotación laboral infantil propias de la Inglaterra del siglo XIX, retratada por Oliver Twist, en los descarnados relatos de Charles Dickens.
Uno de cada cinco niños mexicanos hoy tiene que trabajar. Muchos residen en áreas de la mayor marginación, sin los servicios básicos de salud, educación y vivienda. Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca y Puebla son los estados de la pobreza para todos, pero para 6.4 millones de niños de estos y otros estados de la República menos rezagados, el trabajo es tan cotidiano y tan duro como para sus padres.
De Oaxaca emigran niños menores de 15 años para trabajar como braceros en las cosechas de legumbres en Sinaloa. Otros laboran en los talleres de calzado de León, Guanajuato, en ensamble y limpieza con pegamentos y solventes, sin usar mascarillas ni guantes.
En los supermercados del DF, entidad que estima en más de 100 mil el número de niños trabajadores, los empacadores de mercancía, los cerillos, son contratados sin sueldo, sólo con el derecho de recibir propinas de los clientes.
Son niños que contribuyen al gasto familiar, por lo que el problema tiene hondas raíces sociales y económicas, y no podrá ser resuelto con llamados a cumplir la ley que prohíbe ya emplearlos. Tampoco se soluciona con medidas legislativas, aunque sea indispensable promoverlas para que cuando menos, ante lo inevitable, los pequeños sean tratados con justicia y consideración.
La Organización Internacional del Trabajo tiene probado que el trabajo infantil entorpece la educación de los menores, afecta su desarrollo integral, pone en riesgo su salud y su vida, y atenta contra su dignidad humana. Difícil eludir que el pleno disfrute de esa etapa fundamental de la vida, la infancia, no puede darse en las condiciones en las que muchos mexicanos sobreviven. Su trabajo interfiere igualmente muchas veces con la oportunidad de una formación educativa.
La lección de los países desarrollados -que no nacieron así, sino establecieron políticas públicas, económicas y sociales, conducentes a mejorar la distribución de oportunidades y el bienestar- es que conviene regular y combinar las jornadas para que trabajo y estudio sean complementarios.
Como lo demostró la revolución industrial primero, y ahora lo refrenda la revolución del conocimiento, los niños que sean marginados de la preparación por el exiguo beneficio, que no se puede negar produce su trabajo presente, serán, en el futuro, los adultos que no lograrán empleo más allá de la subsistencia.
Dejarlos atrás, obviar que hay que ayudarlos a ellos, pero también a sus familias para interrumpir el círculo de la pobreza, es responsabilidad de todos los integrantes de una nación que no puede resignarse a la pérdida de la sonrisa de millones de sus niños. www.eluniversal.com.mx
¿Feliz día del niño?
Para Juan Manuel, Marlo y Ricardo no será placentero este día, ya que se ven obligados a trabajar de noche para poder comer
El Universal / 30 ABR. Podría estar en casa con su familia ocupado en labores propias de su edad, pero Juan Manuel pasa las noches en vela, en el estacionamiento de una plaza comercial donde -de las 21:00 horas a la una de la mañana- limpia parabrisas y ayuda a la gente a cargar sus bolsas con víveres. La mitad de lo que gana lo entrega a su madre, quien debe enfrentar sola la manutención de tres hijos.
Este pequeño, de 13 años, sabe que trabajar no es una actividad legalmente permitida para los niños, por eso -desde hace seis- se ha refugiado en la clandestinidad de la noche e integrado a los alrededor de 100 mil menores que, según el INEGI, laboran en la capital.
Todos los días, al concluir sus clases de quinto grado de primaria, se desplaza de Martín Carrera al estacionamiento de la plaza comercial para colocarse en las casetas de cobro y solicitar a los automovilistas unas monedas a cambio de un "trapazo".
Su mamá también trabaja y uno de sus hermanos, de 14 años, comparte su misma actividad; el otro, de 16, es "fletero" en la avenida Centenario.
En su actividad diaria Juan Manuel se hizo amigo de Marlo, un niño de 14 años que cursa el primer grado de secundaria y que hace una semana se inició en la limpieza de parabrisas.
Por ahora, él es el único sustento de su hogar: "Estoy con mi mamá, pero ella no trabaja, está mala de la columna y mi hermano de 16 a veces se va a colar o en lo que le den trabajo".
En el estacionamiento Marlo percibe 60 pesos diarios en promedio, 30 de los cuales los entrega de forma directa a su madre.
Junto con él trabaja Ricardo, un pequeño de 10 años que todas las noches viaja de Ecatepec a la ciudad de México y sortea la vigilancia de la plaza comercial para poder obtener las monedas que le permitirán volver cada día a su casa y cumplir con el material que le pide su maestra.
"En la mañana están unos policías de color azul y no dejan ponerse o luego no dejan los de las casetas", comenta mientras coloca las manos en las bolsas de su pantalón y recuerda que en una ocasión tuvo que quedarse a dormir en un auto abandonado, porque no completó para el pasaje de regreso a su casa.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la actividad que realizan Juan Manuel, Marlo y Ricardo tiene su origen en la pobreza y así lo señala el convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, de 1999, que considera como solución a largo plazo, un crecimiento económico sostenido.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) coincide en ello y considera que "el problema del trabajo infantil y la exclusión educativa debe ser planteado de manera integral, atendiendo a dimensiones de tipo económico, cultural, sicológico y geográfico".
Según el estudio Trabajo infantil y asistencia a la escuela en el Distrito Federal 2000-2004, realizado por este organismo internacional, de los casi 2 millones de niños de entre cinco y 17 años que hay en la ciudad de México, 175 mil 920 abandonaron la escuela y de ellos 42 mil 447 lo hicieron por falta de dinero o porque tenían que trabajar.
El documento señala que de los 115 mil 604 niños de entre 12 y 17 años con empleo, 38 mil 72 trabajan más de 48 horas a la semana y que 59.4% de la Población Económicamente Activa (PEA) infantil -74 mil 559- es asalariada, lo que significa que labora a cambio de un sueldo fijo y un 23.4%, esto es 29 mil 395, es considerado trabajador familiar sin pago.
Los datos del análisis de Unicef revelan que aproximadamente nueve de cada 100 niños de 12 a 17 años (11 mil 607) económicamente activos trabajan a destajo, comisión o porcentaje, mientras que sólo 3.2% labora por su cuenta propia.
De estos últimos, destaca que 86.9% no estudia, igual que 80.3% de los que tienen sueldo fijo y 58.2% de los que laboran a destajo, por comisión o porcentaje.
Los resultados del estudio establecen que los menores de la ciudad trabajan en promedio 35 horas a la semana, aunque son las niñas las que dedican más tiempo a esta actividad: 37, mientras los niños destinan 34. El Universal / www.dossierpolitico.com/
Poco que celebrar en Día del Niño en México
México, 30 abr (PL) La violencia empaña hoy las celebraciones por el Día del Niño en México, nación donde más del 50 por ciento de los menores carece de las más elementales condiciones de vida y educación.
Estadísticas del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) refieren que de los 52 millones de mexicanos que viven en la pobreza, 24,7 millones son menores de edad, y un millón de ellos padece desnutrición.
De acuerdo con datos oficiales, 16 mil niños y niñas se prostituyen diariamente en este país, 80 por ciento de los cuales tienen entre 10 y 14 años, lo que les coloca en un lamentable estado de indefensión.
La falta de educación es otro factor que atenta contra el futuro de la infancia mexicana, pues según UNICEF, poco más de dos millones de chicos entre cinco y 14 años de edad no asisten a la escuela, en su mayoría indígenas y migrantes.
El más reciente informe gubernamental de Violencia y Salud denunció el alto nivel de tolerancia existente, pues los castigos físicos y el maltrato verbal constituyen prácticas cotidianas que gozan de niveles altos de aceptación, incluso en las escuelas.
Según el documento, el problema puede ser mayor, ya que existe un alto subregistro de casos de maltrato cuyas lesiones son catalogadas como accidentales en los centros de salud, sin que se inicien investigaciones.
UNICEF advierte que junto a Estados Unidos y Portugal, México tiene el mayor número de niños muertos por maltrato, a razón de dos menores de 14 años fallecidos cada día a consecuencia de la violencia familiar y la delincuencia. www.prensalatina.com.mx/pgh ls
Deserción escolar, detonante de la delincuencia
Sin estudios de secundaria, el 71.08% de los menores infractores en el DF en 2006
EDUARDO GALVEZ 30 ABRL. MÉXICO La deserción escolar a nivel secundaria es uno de los principales factores que tienen en común los menores de edad que incurren en actos delictivos, pues 71.08 por ciento de los adolescentes no mayores de 18 años que ingresaron al Consejo de Menores del Distrito Federal durante 2006 no concluyó dichos estudios.
De los tres mil 978 infantes que fueron remitidos al consejo el año pasado en la ciudad de México, según cifras dadas a conocer por la Secretaría de Seguridad Pública federal, el mayor porcentaje de ellos, 21.8 por ciento, registró un nivel de estudios de sexto año de primaria, por lo que no ingresaron ni siquiera a la educación media, mientras que 19.32 por ciento cursó hasta el tercer año de secundaria; 14.43, hasta segundo y 15.53 no pasó del primero.
Al respecto, Daniel Ponce Vázquez, director de Educación y Promoción de los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del DF (CDHDF), aseveró que los factores detonantes de la delincuencia juvenil son, en efecto, la deserción escolar, la desintegración y violencia familiar y las condiciones de marginalidad y pobreza en la que se encuentra la niñez en México.
De hecho, un estudio del gobierno del Distrito Federal y la Unicef, realizado el año pasado, reveló que en la capital del país 13 por ciento de los niños de cinco a 19 años de edad se encuentran fuera del sistema escolar.
Por otro lado, las estadísticas demuestran también que 25 por ciento de los menores que fueron privados de su libertad por delinquir ya lo habían hecho anteriormente. En ese sentido, Ponce Vázquez cuestionó la eficiencia de los sistemas de readaptación social, pues dijo, más que reintegrarlos a la sociedad, "los marca, los estigmatiza".
"Los expertos hablan mucho de la readaptación o reintegración social, pero sólo es un mito, pero esos centros mas bien son de contención, pues se dan violaciones a los derechos de los muchachos, y salen aprendiendo más violencia". Lo ideal sería que los menores pudieran sentirse socialmente útiles, integrándolos a programas de trabajo con comunidades en las que podrían sentirse partícipes de la vida en sociedad, aseguró.
Asimismo, se observa en el documento, la edad en que comúnmente los menores inciden en actos delictivos es entre los 16 y 17 años; durante el año pasado, 67.72 por ciento de los jóvenes que ingresaron al Consejo de Menores capitalino tenían esta edad.
Por otra parte, las delegaciones con mayor número de infantes privados de su libertad son la Cuauhtémoc, con 40.65 por ciento; seguida por Iztapalapa con 13.58 por ciento y Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza con 8.92 y 7.29 por ciento, respectivamente.
En lo que va de este año, según reporta la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, ya han sido detenidos por delitos de alto impacto social 838 menores de edad, de los cuales 545 incurrieron en robo a transeúnte, y 181 en posesión de droga, los cuales fueron remitidos a las agencias del Ministerio Público especializadas en menores para ser procesados. www.jornada.unam.mx
¿Feliz día del niño? Para Juan Manuel, Marlo y Ricardo no será placentero este día, ya que se ven obligados a trabajar de noche para poder comer
MÉXICO 30 de abril de 2007
Junto al problema del desempleo que México padece, coexiste una población infantil que labora para sobrevivir y ayudar a alimentar a su familia. No pretendemos amargar el Día del Niño, sino reflexionar sobre aquellos a quienes su realidad les arrebata la inocencia infantil. Esto no debe aceptarse como resultado de la pobreza presente, sino plantearse como una responsabilidad para rescatar el futuro del país.
En campos, industrias y servicios del México del siglo XXI se evocan imágenes de explotación laboral infantil propias de la Inglaterra del siglo XIX, retratada por Oliver Twist, en los descarnados relatos de Charles Dickens.
Uno de cada cinco niños mexicanos hoy tiene que trabajar. Muchos residen en áreas de la mayor marginación, sin los servicios básicos de salud, educación y vivienda. Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca y Puebla son los estados de la pobreza para todos, pero para 6.4 millones de niños de estos y otros estados de la República menos rezagados, el trabajo es tan cotidiano y tan duro como para sus padres.
De Oaxaca emigran niños menores de 15 años para trabajar como braceros en las cosechas de legumbres en Sinaloa. Otros laboran en los talleres de calzado de León, Guanajuato, en ensamble y limpieza con pegamentos y solventes, sin usar mascarillas ni guantes.
En los supermercados del DF, entidad que estima en más de 100 mil el número de niños trabajadores, los empacadores de mercancía, los cerillos, son contratados sin sueldo, sólo con el derecho de recibir propinas de los clientes.
Son niños que contribuyen al gasto familiar, por lo que el problema tiene hondas raíces sociales y económicas, y no podrá ser resuelto con llamados a cumplir la ley que prohíbe ya emplearlos. Tampoco se soluciona con medidas legislativas, aunque sea indispensable promoverlas para que cuando menos, ante lo inevitable, los pequeños sean tratados con justicia y consideración.
La Organización Internacional del Trabajo tiene probado que el trabajo infantil entorpece la educación de los menores, afecta su desarrollo integral, pone en riesgo su salud y su vida, y atenta contra su dignidad humana. Difícil eludir que el pleno disfrute de esa etapa fundamental de la vida, la infancia, no puede darse en las condiciones en las que muchos mexicanos sobreviven. Su trabajo interfiere igualmente muchas veces con la oportunidad de una formación educativa.
La lección de los países desarrollados -que no nacieron así, sino establecieron políticas públicas, económicas y sociales, conducentes a mejorar la distribución de oportunidades y el bienestar- es que conviene regular y combinar las jornadas para que trabajo y estudio sean complementarios.
Como lo demostró la revolución industrial primero, y ahora lo refrenda la revolución del conocimiento, los niños que sean marginados de la preparación por el exiguo beneficio, que no se puede negar produce su trabajo presente, serán, en el futuro, los adultos que no lograrán empleo más allá de la subsistencia.
Dejarlos atrás, obviar que hay que ayudarlos a ellos, pero también a sus familias para interrumpir el círculo de la pobreza, es responsabilidad de todos los integrantes de una nación que no puede resignarse a la pérdida de la sonrisa de millones de sus niños. www.eluniversal.com.mx
Para Juan Manuel, Marlo y Ricardo no será placentero este día, ya que se ven obligados a trabajar de noche para poder comer
El Universal / 30 ABR. Podría estar en casa con su familia ocupado en labores propias de su edad, pero Juan Manuel pasa las noches en vela, en el estacionamiento de una plaza comercial donde -de las 21:00 horas a la una de la mañana- limpia parabrisas y ayuda a la gente a cargar sus bolsas con víveres. La mitad de lo que gana lo entrega a su madre, quien debe enfrentar sola la manutención de tres hijos.
Este pequeño, de 13 años, sabe que trabajar no es una actividad legalmente permitida para los niños, por eso -desde hace seis- se ha refugiado en la clandestinidad de la noche e integrado a los alrededor de 100 mil menores que, según el INEGI, laboran en la capital.
Todos los días, al concluir sus clases de quinto grado de primaria, se desplaza de Martín Carrera al estacionamiento de la plaza comercial para colocarse en las casetas de cobro y solicitar a los automovilistas unas monedas a cambio de un "trapazo".
Su mamá también trabaja y uno de sus hermanos, de 14 años, comparte su misma actividad; el otro, de 16, es "fletero" en la avenida Centenario.
En su actividad diaria Juan Manuel se hizo amigo de Marlo, un niño de 14 años que cursa el primer grado de secundaria y que hace una semana se inició en la limpieza de parabrisas.
Por ahora, él es el único sustento de su hogar: "Estoy con mi mamá, pero ella no trabaja, está mala de la columna y mi hermano de 16 a veces se va a colar o en lo que le den trabajo".
En el estacionamiento Marlo percibe 60 pesos diarios en promedio, 30 de los cuales los entrega de forma directa a su madre.
Junto con él trabaja Ricardo, un pequeño de 10 años que todas las noches viaja de Ecatepec a la ciudad de México y sortea la vigilancia de la plaza comercial para poder obtener las monedas que le permitirán volver cada día a su casa y cumplir con el material que le pide su maestra.
"En la mañana están unos policías de color azul y no dejan ponerse o luego no dejan los de las casetas", comenta mientras coloca las manos en las bolsas de su pantalón y recuerda que en una ocasión tuvo que quedarse a dormir en un auto abandonado, porque no completó para el pasaje de regreso a su casa.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la actividad que realizan Juan Manuel, Marlo y Ricardo tiene su origen en la pobreza y así lo señala el convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, de 1999, que considera como solución a largo plazo, un crecimiento económico sostenido.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) coincide en ello y considera que "el problema del trabajo infantil y la exclusión educativa debe ser planteado de manera integral, atendiendo a dimensiones de tipo económico, cultural, sicológico y geográfico".
Según el estudio Trabajo infantil y asistencia a la escuela en el Distrito Federal 2000-2004, realizado por este organismo internacional, de los casi 2 millones de niños de entre cinco y 17 años que hay en la ciudad de México, 175 mil 920 abandonaron la escuela y de ellos 42 mil 447 lo hicieron por falta de dinero o porque tenían que trabajar.
El documento señala que de los 115 mil 604 niños de entre 12 y 17 años con empleo, 38 mil 72 trabajan más de 48 horas a la semana y que 59.4% de la Población Económicamente Activa (PEA) infantil -74 mil 559- es asalariada, lo que significa que labora a cambio de un sueldo fijo y un 23.4%, esto es 29 mil 395, es considerado trabajador familiar sin pago.
Los datos del análisis de Unicef revelan que aproximadamente nueve de cada 100 niños de 12 a 17 años (11 mil 607) económicamente activos trabajan a destajo, comisión o porcentaje, mientras que sólo 3.2% labora por su cuenta propia.
De estos últimos, destaca que 86.9% no estudia, igual que 80.3% de los que tienen sueldo fijo y 58.2% de los que laboran a destajo, por comisión o porcentaje.
Los resultados del estudio establecen que los menores de la ciudad trabajan en promedio 35 horas a la semana, aunque son las niñas las que dedican más tiempo a esta actividad: 37, mientras los niños destinan 34. El Universal / www.dossierpolitico.com/
México, 30 abr (PL) La violencia empaña hoy las celebraciones por el Día del Niño en México, nación donde más del 50 por ciento de los menores carece de las más elementales condiciones de vida y educación.
Estadísticas del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) refieren que de los 52 millones de mexicanos que viven en la pobreza, 24,7 millones son menores de edad, y un millón de ellos padece desnutrición.
De acuerdo con datos oficiales, 16 mil niños y niñas se prostituyen diariamente en este país, 80 por ciento de los cuales tienen entre 10 y 14 años, lo que les coloca en un lamentable estado de indefensión.
La falta de educación es otro factor que atenta contra el futuro de la infancia mexicana, pues según UNICEF, poco más de dos millones de chicos entre cinco y 14 años de edad no asisten a la escuela, en su mayoría indígenas y migrantes.
El más reciente informe gubernamental de Violencia y Salud denunció el alto nivel de tolerancia existente, pues los castigos físicos y el maltrato verbal constituyen prácticas cotidianas que gozan de niveles altos de aceptación, incluso en las escuelas.
Según el documento, el problema puede ser mayor, ya que existe un alto subregistro de casos de maltrato cuyas lesiones son catalogadas como accidentales en los centros de salud, sin que se inicien investigaciones.
UNICEF advierte que junto a Estados Unidos y Portugal, México tiene el mayor número de niños muertos por maltrato, a razón de dos menores de 14 años fallecidos cada día a consecuencia de la violencia familiar y la delincuencia. www.prensalatina.com.mx/pgh ls
Sin estudios de secundaria, el 71.08% de los menores infractores en el DF en 2006
EDUARDO GALVEZ 30 ABRL. MÉXICO La deserción escolar a nivel secundaria es uno de los principales factores que tienen en común los menores de edad que incurren en actos delictivos, pues 71.08 por ciento de los adolescentes no mayores de 18 años que ingresaron al Consejo de Menores del Distrito Federal durante 2006 no concluyó dichos estudios.
De los tres mil 978 infantes que fueron remitidos al consejo el año pasado en la ciudad de México, según cifras dadas a conocer por la Secretaría de Seguridad Pública federal, el mayor porcentaje de ellos, 21.8 por ciento, registró un nivel de estudios de sexto año de primaria, por lo que no ingresaron ni siquiera a la educación media, mientras que 19.32 por ciento cursó hasta el tercer año de secundaria; 14.43, hasta segundo y 15.53 no pasó del primero.
Al respecto, Daniel Ponce Vázquez, director de Educación y Promoción de los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del DF (CDHDF), aseveró que los factores detonantes de la delincuencia juvenil son, en efecto, la deserción escolar, la desintegración y violencia familiar y las condiciones de marginalidad y pobreza en la que se encuentra la niñez en México.
De hecho, un estudio del gobierno del Distrito Federal y la Unicef, realizado el año pasado, reveló que en la capital del país 13 por ciento de los niños de cinco a 19 años de edad se encuentran fuera del sistema escolar.
Por otro lado, las estadísticas demuestran también que 25 por ciento de los menores que fueron privados de su libertad por delinquir ya lo habían hecho anteriormente. En ese sentido, Ponce Vázquez cuestionó la eficiencia de los sistemas de readaptación social, pues dijo, más que reintegrarlos a la sociedad, "los marca, los estigmatiza".
"Los expertos hablan mucho de la readaptación o reintegración social, pero sólo es un mito, pero esos centros mas bien son de contención, pues se dan violaciones a los derechos de los muchachos, y salen aprendiendo más violencia". Lo ideal sería que los menores pudieran sentirse socialmente útiles, integrándolos a programas de trabajo con comunidades en las que podrían sentirse partícipes de la vida en sociedad, aseguró.
Asimismo, se observa en el documento, la edad en que comúnmente los menores inciden en actos delictivos es entre los 16 y 17 años; durante el año pasado, 67.72 por ciento de los jóvenes que ingresaron al Consejo de Menores capitalino tenían esta edad.
Por otra parte, las delegaciones con mayor número de infantes privados de su libertad son la Cuauhtémoc, con 40.65 por ciento; seguida por Iztapalapa con 13.58 por ciento y Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza con 8.92 y 7.29 por ciento, respectivamente.
En lo que va de este año, según reporta la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, ya han sido detenidos por delitos de alto impacto social 838 menores de edad, de los cuales 545 incurrieron en robo a transeúnte, y 181 en posesión de droga, los cuales fueron remitidos a las agencias del Ministerio Público especializadas en menores para ser procesados. www.jornada.unam.mx







