QUITO Ecuador 30 ABR. elcomercio Andrés Morocho tiene 11 años y desde hace cinco aporta para el sustento de su familia. De lunes a viernes es lustrabotas durante las mañanas y en las tardes estudia en el sexto año de básica de la escuela Gonzalo Abad, de Quito.
Pero su actividad laboral no se queda en recorrer con el cajón de betunero la plaza de San Francisco o la Plaza Grande. Cada mes viaja con sus padres y cuatro hermanos a Latacunga. Allí la familia debe cosechar papas y productos de temporada que siembran en un pequeño terreno para contribuir en su sustento.
La actividad agrícola es la principal ocupación de los menores, contrariamente a lo que se piensa de que la mayoría de niños trabajadores está en las calles. La situación de este pequeño se replica en niños que viven en sectores rurales y urbano-marginales.
Así lo confirma Bladimir Chicaiza, oficial nacional del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT). “El 60 por ciento de los niños trabajadores en el Ecuador, de 779 000 registrados, trabaja en el sector agrícola”.
En el marco de la erradicación del trabajo infantil, uno de los cuatro temas que dirige la organización, está el Programa de Duración Determinada (PDD), que apoya esta tarea. Bajo ese esquema en el 2002 hubo una encuesta donde se identificaron seis formas de trabajo infantil extremas. Estas se dan en las bananeras, floriculturas, construcción, botaderos de basura, minería y explotación sexual y comercial infantil.
El programa que ejecuta el organismo internacional con entidades locales apunta a dos componentes. Primero establecer políticas públicas favorables para tratar el tema y la intervención con actividades específicas en sectores de alta incidencia de trabajo infantil. Además, se determinaron porcentajes de niños trabajadores (ver tabulado).
La gestión se profundizó en dos frentes: floricultoras con el aporte de Expoflores y en el tema bananero se creó un consorcio para establecer nexos con el sector y facilitar el acceso a la información.
Una segunda encuesta ya se aplicó bajo los mismos parámetros, para determinar si aumentaron o bajaron las cifras. Según Chicaiza, los resultados se conocerán en un mes.
La tarea se hace conjuntamente con organizaciones como el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CNNA). Desde ese organismo se ha hecho un trabajo de intermediación con organizaciones participantes e impulso de políticas públicas.
El proyecto comenzó en el 2003 y culminará en el 2008. Se invierten 4 millones de dólares de la OIT y más de 4 millones como contraparte nacional. www.elcomercio.com
Pero su actividad laboral no se queda en recorrer con el cajón de betunero la plaza de San Francisco o la Plaza Grande. Cada mes viaja con sus padres y cuatro hermanos a Latacunga. Allí la familia debe cosechar papas y productos de temporada que siembran en un pequeño terreno para contribuir en su sustento.
La actividad agrícola es la principal ocupación de los menores, contrariamente a lo que se piensa de que la mayoría de niños trabajadores está en las calles. La situación de este pequeño se replica en niños que viven en sectores rurales y urbano-marginales.
Así lo confirma Bladimir Chicaiza, oficial nacional del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT). “El 60 por ciento de los niños trabajadores en el Ecuador, de 779 000 registrados, trabaja en el sector agrícola”.
En el marco de la erradicación del trabajo infantil, uno de los cuatro temas que dirige la organización, está el Programa de Duración Determinada (PDD), que apoya esta tarea. Bajo ese esquema en el 2002 hubo una encuesta donde se identificaron seis formas de trabajo infantil extremas. Estas se dan en las bananeras, floriculturas, construcción, botaderos de basura, minería y explotación sexual y comercial infantil.
El programa que ejecuta el organismo internacional con entidades locales apunta a dos componentes. Primero establecer políticas públicas favorables para tratar el tema y la intervención con actividades específicas en sectores de alta incidencia de trabajo infantil. Además, se determinaron porcentajes de niños trabajadores (ver tabulado).
La gestión se profundizó en dos frentes: floricultoras con el aporte de Expoflores y en el tema bananero se creó un consorcio para establecer nexos con el sector y facilitar el acceso a la información.
Una segunda encuesta ya se aplicó bajo los mismos parámetros, para determinar si aumentaron o bajaron las cifras. Según Chicaiza, los resultados se conocerán en un mes.
La tarea se hace conjuntamente con organizaciones como el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (CNNA). Desde ese organismo se ha hecho un trabajo de intermediación con organizaciones participantes e impulso de políticas públicas.
El proyecto comenzó en el 2003 y culminará en el 2008. Se invierten 4 millones de dólares de la OIT y más de 4 millones como contraparte nacional. www.elcomercio.com







