PREOCUPACIÓN · ESCUELA EN ALERTA - UN FENOMENO NACIONAL
Los conflictos que involucran a padres, alumnos y docentes son cada vez más graves, y aumentan en forma alarmante en todo el país· El ente provincial de prevención, creado por ley, está elaborando un protocolo de acción· Los casos de Buenos Aires.
· Especialistas de toda la provincia de Tucumán se unieron para hacer sus aportes a fin de elaborar un programa de prevención de la violencia
JUAN PABLO SANCHEZ NOLI 21 de Mayo de 2007 Tucumán AR.
Una preocupante combinación de bromas pesadas, robos a la salida de las escuelas, violencia "gangsteril" entre alumnos, agresiones contra docentes y episodios de discriminación recorren la geografía argentina. En Buenos Aires, hubo 14 chicos internados la semana pasada cuando a un gracioso, que aún no fue identificado, se le ocurrió arrojar gas pimienta en una escuela del barrio porteño de Belgrano. En Mendoza, el gremio docente denunció que cinco educadores fueron agredidos y amenazados de muerte por padres enfurecidos por las notas que les pusieron a sus hijos.
En Córdoba, una profesora de gimnasia sufrió traumatismo de cráneo, entre otras lesiones, causadas por patadas y golpes de puño cuando intentó separar a dos alumnos de 14 y 15 años que se peleaban en plena clase. La Defensoría del Pueblo de Buenos Aires inició 254 actuaciones por hechos de violencia en escuelas entre 2001 y 2006, y 17 presentaciones en lo que va de 2007.
Tucumán decidió hacerle frente a la violencia escolar cuando en 2005 creó, por ley Nº 7385, el Programa de Prevención de la Violencia Escolar. Para diseñarlo y planificarlo se nombró un equipo coordinador integrado por 12 instituciones y organismos. Griselda Vallejo, directora del Gabinete Pedagógico Interdisciplinario, que integra el comité, anticipó que en la primera semana de junio se reunirán las instituciones para hacer la programación del año. En tanto, Graciela Cárdenas, titular del INADI en Tucumán y también participante del equipo, dijo que el proyecto es “armar un comité de crisis para intervenir directamente en casos de violencia escolar, y armar un protocolo de acción. Anticipó que se trabajará sobre un mapa de las escuelas donde son más frecuentes los episodios de violencia. “La idea es involucrar a todos los factores; también intervendrá el Ministerio de Seguridad Ciudadana”, indicó. El equipo está integrado por el Servicio de Asistencia Social Escolar (SASE), supervisores, la UNT y la Unsta, un referente del programa Mediación Escolar y la Comisión Provincial de Padres, entre otros.
Tucumán no es una isla
El equipo interdisciplinario de ATEP recibe un promedio de siete denuncias semanales de casos de violencia en las aulas. Además, un relevamiento realizado el mes pasado entre 400 docentes tucumanos determinó que al 74% de los maestros lo que más le preocupa es la violencia escolar. Y un dato curioso: la mayor cantidad de casos denunciados sobre discriminación que recibe el INADI se producen en el ámbito escolar. En lo que va del año ya hubo seis, en los que se acusan a las escuelas de no intervenir en los conflictos, y a los docentes por “inacción” frente a esos problemas.
No hay cifras claras del aumento de la violencia escolar en Tucumán. El Gabinete Pedagógico Interdisciplinario dice que sólo el 3% de los casos que atiende se deben a la violencia. Pero de una cosa está segura Graciela Cárdenas: “se ha hecho más visible la violencia, y ya no es tanto verbal como física. Hay más golpes y amenazas”. www.lagaceta.com
Griselda Vallejo - Directora del Gabinete Pedagógico Interdisciplinario
“ Hay mucha violencia social. No sólo la escuela tiene que cambiar, sino también las condiciones de vida de la gente. Hay que hacer un trabajo integral, con la familia, y además con los docentes, porque ellos también maltratan a los chicos.”
No dejen que la bomba explote
Análisis. Por Magena Valentie - Redacción LA GACETA.
“Che, bolú”. “¡Qué hacés cabrón! ¡Qué hija de pu...! Hasta el lenguaje de los chicos (de los adultos y de la televisión) está lleno de agresividad. La violencia está en todas partes: en las calles, en el tránsito, en el maltrato a los jubilados... pero la escuela es el lugar donde se va a aprender, y eso la pone en un lugar de privilegio para intentar cambiar la sociedad.
Sin embargo, desde los sangrientos sucesos de Carmen de Patagones, el golpe, la cachetada y el grito le han seguido ganando terreno a la palabra. Algunas directoras todavía creen que pueden resolver las cosas “puertas adentro” y se enojan cuando los padres que no se sienten escuchados acuden a los medios de comunicación para denunciar casos de violencia. Tendrían que hacerle caso a la directora del Gabinete Psicopedagógico cuando les dice: “pidan ayuda, no dejen que la bomba explote”. LG
Denuncias cruzadas de madres y maestros
“A mi hija de 7 años un chico le pegó una patada en el estómago, y no me avisaron nada. Otro chico del mismo grado, que tiene 11 años, le pateó al profesor sus partes íntimas”, protestó Carola Sánchez, madre de una alumna del interior. “A mi hija le sacaron la uña del dedo meñique de un portazo y lo único que hizo la escuela fue ponerle hielo”, se quejó Adriana, otra madre. “Cuando me enteré de que la maestra los ‘chuschaban’ a los chicos, me fui y le aclaré: no quiero que nadie la manotee a mi hija”, contó Carina, en una escuela que visitó LA GACETA.
Las denuncias sobre hechos de violencia son cruzadas: chicos que pegan a sus compañeros, padres que amenazan a los docentes, maestros que maltratan a los niños y escuelas que no responden cuando la comunidad les plantea un problema.
Nuestro diario recorrió varias escuelas a pedido de padres que se comunicaron telefónicamente con LA GACETA, pero no siempre encontró apertura en los directores.
“Son discusiones de chicos, que los adultos sobredimensionan. La prensa está enfermando a la sociedad, nos está haciendo mucho daño”, se defendió Flor Tejeda de Aguilar, directora de una escuela de la capital, cuando LA GACETA la visitó por un caso de violencia.
Ruth Risso de Castro directora de una escuela de Alderetes reconoció que muchos de los problemas se producen por la mezcla de distintas edades en una misma aula. “La falta de asiento durante años produjo un ingreso tardío al sistema, de modo que hay muchos chicos con más de 8 años que están en 1er grado, conviviendo con niños de 6 años”, reconoció.
En todas estas escuelas el Inadi y el Gabinete Pedagógico dictan charlas para padres y docentes.
Piden y ofrecen ayuda
“MUCHOS CHICOS ya no quieren ir a la escuela por miedo a que les vuelvan a pegar”. (Una madre de la escuela Federalismo Argentino, de Alderetes)
“LA SOCIEDAD RECHAZA a los chicos que tienen sobreedad. La sociedad es expulsiva, porque los padres reclaman que a los más grandes se los saque del sistema, no quieren que estén con sus hijos más chicos, que están en la edad adecuada”. (Flor Tejeda de Aguilar)
“TENGO MIEDO. Me amenazaron varias veces y quiero que mi mamá me cambie de escuela. Me la tienen jurada. No sé por qué no me quieren; yo no les hice nada. Son un grupo y llevan navajas”. (Gisell, alumna del polimodal del Centro Educativo Comunitario Nº 87 de Villa Mariano Moreno)
“UNA MAMA le pegó una trompada a la directora del turno mañana (escuela Fortunata García) y se le produjo un desprendimiento de retina. A mí me empujaron, me insultaron. Todo esto pasó en la primera semana de clases de este año”, directora del Centro Educativo Comunitario Nº 87 de Villa Mariano Moreno), turno tarde.
ASESORAMIENTO se puede pedir al Gabinete Psicopedagógico de la Provincia (foto), con sede en el local escolar de José Colombres y Córdoba, primer piso, y teléfono 421 7464.
ATEP dispone de un equipo interdisciplinario en San Lorenzo 434, teléfono 4213090, integrado por: psicólogo, psicopedagogo, trabajador social, abogado y comunicadora social.
EL SERVICIO DE ASISTENCIA ESCOLAR (SASE), dirigido por Susana Tahuil de Sandoval, atiende casos de violencia. Su teléfono es 4306356.
SI EL AGRESOR ES UN NIÑO hay que llamar a los padres, informarles y efectuar un seguimiento del caso, dando participación a un equipo interdisciplinario que efectúe evaluaciones del estudiante y de su núcleo social y familiar. Si el agresor es un padre, se debe labrar un acta en la escuela y realizar inmediatamente una denuncia en la seccional policial correspondiente. (Equipo interdisciplinario de ATEP) LG
La barbarie está invadiendo los lugares menos esperados
Preocupan los casos de violencia escolar
Los establecimientos educativos van dejando de ser lugares donde la gente puede dejar tranquila a sus hijos.
SALTA, AR 21/MAY/07
Una serie de hechos de violencia e inseguridad ponen en jaque la concepción de la escuela como un ámbito en el que los argentinos pueden dejar a sus hijos con un aceptable grado de tranquilidad.
[...]
Gabinetes de psicopedagogos, reuniones de docentes e iniciativa de padres y autoridades, como los corredores de seguridad llamados "senderos seguros" implementados por el Gobierno porteño, son algunos de lo ámbitos y acciones con las que se intenta paliar la situación desde los estados provinciales y municipales.
En la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires se recibieron 254 actuaciones a raíz de reclamos o quejas por hechos de violencia en escuelas porteñas entre los años 2001 y 2006, lo que se suma a otras 17 presentaciones en lo que va de 2007.
Los casos que se presentan, según comentaron fuentes de esa oficina, son variados, y van desde una directora de un colegio de Belgrano que le cortó el pelo a una niña porque le molestaba la "trencita bahiana" que lucía, a los docentes de Bajo Flores que se quejan por la reiteración de robos que sufren.
En algunos ámbitos, el nivel de conflicto es tal que se llega a magnificar y llevar a los tribunales situaciones que antes pertenecían apenas al ámbito disciplinario.
Es el caso del alumno denunciado judicialmente por los padres de otro al que le dio un empujón en una discusión.
"Falta de diálogo"
No sólo los alumnos son los protagonistas de situaciones de enfrentamiento.
Una docente fue denunciada por "ningunear" en clase a un estudiante por su ascendencia boliviana u otra que justificó ante la denuncia de los padres de un chico, la pertinencia de golpear a los estudiantes en la cabeza con un libro.
Uno de los diagnósticos que hace la Defensoría, es la falta de "espacios para el diálogo" para resolver cuestiones conflictivas que sufren algunas escuelas.
En ese sentido, se trata de establecer si se implementaron o no en los establecimientos los "Sistemas Escolares de Convivencia", los espacios en los que participan directivos, docentes, alumnos y padres contemplados en la Ley 223. www.eltribunosalta.com.ar
Los conflictos que involucran a padres, alumnos y docentes son cada vez más graves, y aumentan en forma alarmante en todo el país· El ente provincial de prevención, creado por ley, está elaborando un protocolo de acción· Los casos de Buenos Aires.
· Especialistas de toda la provincia de Tucumán se unieron para hacer sus aportes a fin de elaborar un programa de prevención de la violencia
JUAN PABLO SANCHEZ NOLI 21 de Mayo de 2007 Tucumán AR.
Una preocupante combinación de bromas pesadas, robos a la salida de las escuelas, violencia "gangsteril" entre alumnos, agresiones contra docentes y episodios de discriminación recorren la geografía argentina. En Buenos Aires, hubo 14 chicos internados la semana pasada cuando a un gracioso, que aún no fue identificado, se le ocurrió arrojar gas pimienta en una escuela del barrio porteño de Belgrano. En Mendoza, el gremio docente denunció que cinco educadores fueron agredidos y amenazados de muerte por padres enfurecidos por las notas que les pusieron a sus hijos.
En Córdoba, una profesora de gimnasia sufrió traumatismo de cráneo, entre otras lesiones, causadas por patadas y golpes de puño cuando intentó separar a dos alumnos de 14 y 15 años que se peleaban en plena clase. La Defensoría del Pueblo de Buenos Aires inició 254 actuaciones por hechos de violencia en escuelas entre 2001 y 2006, y 17 presentaciones en lo que va de 2007.
Tucumán decidió hacerle frente a la violencia escolar cuando en 2005 creó, por ley Nº 7385, el Programa de Prevención de la Violencia Escolar. Para diseñarlo y planificarlo se nombró un equipo coordinador integrado por 12 instituciones y organismos. Griselda Vallejo, directora del Gabinete Pedagógico Interdisciplinario, que integra el comité, anticipó que en la primera semana de junio se reunirán las instituciones para hacer la programación del año. En tanto, Graciela Cárdenas, titular del INADI en Tucumán y también participante del equipo, dijo que el proyecto es “armar un comité de crisis para intervenir directamente en casos de violencia escolar, y armar un protocolo de acción. Anticipó que se trabajará sobre un mapa de las escuelas donde son más frecuentes los episodios de violencia. “La idea es involucrar a todos los factores; también intervendrá el Ministerio de Seguridad Ciudadana”, indicó. El equipo está integrado por el Servicio de Asistencia Social Escolar (SASE), supervisores, la UNT y la Unsta, un referente del programa Mediación Escolar y la Comisión Provincial de Padres, entre otros.
Tucumán no es una isla
El equipo interdisciplinario de ATEP recibe un promedio de siete denuncias semanales de casos de violencia en las aulas. Además, un relevamiento realizado el mes pasado entre 400 docentes tucumanos determinó que al 74% de los maestros lo que más le preocupa es la violencia escolar. Y un dato curioso: la mayor cantidad de casos denunciados sobre discriminación que recibe el INADI se producen en el ámbito escolar. En lo que va del año ya hubo seis, en los que se acusan a las escuelas de no intervenir en los conflictos, y a los docentes por “inacción” frente a esos problemas.
No hay cifras claras del aumento de la violencia escolar en Tucumán. El Gabinete Pedagógico Interdisciplinario dice que sólo el 3% de los casos que atiende se deben a la violencia. Pero de una cosa está segura Graciela Cárdenas: “se ha hecho más visible la violencia, y ya no es tanto verbal como física. Hay más golpes y amenazas”. www.lagaceta.com
Griselda Vallejo - Directora del Gabinete Pedagógico Interdisciplinario
“ Hay mucha violencia social. No sólo la escuela tiene que cambiar, sino también las condiciones de vida de la gente. Hay que hacer un trabajo integral, con la familia, y además con los docentes, porque ellos también maltratan a los chicos.”
No dejen que la bomba explote
Análisis. Por Magena Valentie - Redacción LA GACETA.
“Che, bolú”. “¡Qué hacés cabrón! ¡Qué hija de pu...! Hasta el lenguaje de los chicos (de los adultos y de la televisión) está lleno de agresividad. La violencia está en todas partes: en las calles, en el tránsito, en el maltrato a los jubilados... pero la escuela es el lugar donde se va a aprender, y eso la pone en un lugar de privilegio para intentar cambiar la sociedad.
Sin embargo, desde los sangrientos sucesos de Carmen de Patagones, el golpe, la cachetada y el grito le han seguido ganando terreno a la palabra. Algunas directoras todavía creen que pueden resolver las cosas “puertas adentro” y se enojan cuando los padres que no se sienten escuchados acuden a los medios de comunicación para denunciar casos de violencia. Tendrían que hacerle caso a la directora del Gabinete Psicopedagógico cuando les dice: “pidan ayuda, no dejen que la bomba explote”. LG
Denuncias cruzadas de madres y maestros
“A mi hija de 7 años un chico le pegó una patada en el estómago, y no me avisaron nada. Otro chico del mismo grado, que tiene 11 años, le pateó al profesor sus partes íntimas”, protestó Carola Sánchez, madre de una alumna del interior. “A mi hija le sacaron la uña del dedo meñique de un portazo y lo único que hizo la escuela fue ponerle hielo”, se quejó Adriana, otra madre. “Cuando me enteré de que la maestra los ‘chuschaban’ a los chicos, me fui y le aclaré: no quiero que nadie la manotee a mi hija”, contó Carina, en una escuela que visitó LA GACETA.
Las denuncias sobre hechos de violencia son cruzadas: chicos que pegan a sus compañeros, padres que amenazan a los docentes, maestros que maltratan a los niños y escuelas que no responden cuando la comunidad les plantea un problema.
Nuestro diario recorrió varias escuelas a pedido de padres que se comunicaron telefónicamente con LA GACETA, pero no siempre encontró apertura en los directores.
“Son discusiones de chicos, que los adultos sobredimensionan. La prensa está enfermando a la sociedad, nos está haciendo mucho daño”, se defendió Flor Tejeda de Aguilar, directora de una escuela de la capital, cuando LA GACETA la visitó por un caso de violencia.
Ruth Risso de Castro directora de una escuela de Alderetes reconoció que muchos de los problemas se producen por la mezcla de distintas edades en una misma aula. “La falta de asiento durante años produjo un ingreso tardío al sistema, de modo que hay muchos chicos con más de 8 años que están en 1er grado, conviviendo con niños de 6 años”, reconoció.
En todas estas escuelas el Inadi y el Gabinete Pedagógico dictan charlas para padres y docentes.
Piden y ofrecen ayuda
“MUCHOS CHICOS ya no quieren ir a la escuela por miedo a que les vuelvan a pegar”. (Una madre de la escuela Federalismo Argentino, de Alderetes)
“LA SOCIEDAD RECHAZA a los chicos que tienen sobreedad. La sociedad es expulsiva, porque los padres reclaman que a los más grandes se los saque del sistema, no quieren que estén con sus hijos más chicos, que están en la edad adecuada”. (Flor Tejeda de Aguilar)
“TENGO MIEDO. Me amenazaron varias veces y quiero que mi mamá me cambie de escuela. Me la tienen jurada. No sé por qué no me quieren; yo no les hice nada. Son un grupo y llevan navajas”. (Gisell, alumna del polimodal del Centro Educativo Comunitario Nº 87 de Villa Mariano Moreno)
“UNA MAMA le pegó una trompada a la directora del turno mañana (escuela Fortunata García) y se le produjo un desprendimiento de retina. A mí me empujaron, me insultaron. Todo esto pasó en la primera semana de clases de este año”, directora del Centro Educativo Comunitario Nº 87 de Villa Mariano Moreno), turno tarde.
ASESORAMIENTO se puede pedir al Gabinete Psicopedagógico de la Provincia (foto), con sede en el local escolar de José Colombres y Córdoba, primer piso, y teléfono 421 7464.
ATEP dispone de un equipo interdisciplinario en San Lorenzo 434, teléfono 4213090, integrado por: psicólogo, psicopedagogo, trabajador social, abogado y comunicadora social.
EL SERVICIO DE ASISTENCIA ESCOLAR (SASE), dirigido por Susana Tahuil de Sandoval, atiende casos de violencia. Su teléfono es 4306356.
SI EL AGRESOR ES UN NIÑO hay que llamar a los padres, informarles y efectuar un seguimiento del caso, dando participación a un equipo interdisciplinario que efectúe evaluaciones del estudiante y de su núcleo social y familiar. Si el agresor es un padre, se debe labrar un acta en la escuela y realizar inmediatamente una denuncia en la seccional policial correspondiente. (Equipo interdisciplinario de ATEP) LG
La barbarie está invadiendo los lugares menos esperados
Preocupan los casos de violencia escolar
Los establecimientos educativos van dejando de ser lugares donde la gente puede dejar tranquila a sus hijos.
SALTA, AR 21/MAY/07
Una serie de hechos de violencia e inseguridad ponen en jaque la concepción de la escuela como un ámbito en el que los argentinos pueden dejar a sus hijos con un aceptable grado de tranquilidad.
[...]
Gabinetes de psicopedagogos, reuniones de docentes e iniciativa de padres y autoridades, como los corredores de seguridad llamados "senderos seguros" implementados por el Gobierno porteño, son algunos de lo ámbitos y acciones con las que se intenta paliar la situación desde los estados provinciales y municipales.
En la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires se recibieron 254 actuaciones a raíz de reclamos o quejas por hechos de violencia en escuelas porteñas entre los años 2001 y 2006, lo que se suma a otras 17 presentaciones en lo que va de 2007.
Los casos que se presentan, según comentaron fuentes de esa oficina, son variados, y van desde una directora de un colegio de Belgrano que le cortó el pelo a una niña porque le molestaba la "trencita bahiana" que lucía, a los docentes de Bajo Flores que se quejan por la reiteración de robos que sufren.
En algunos ámbitos, el nivel de conflicto es tal que se llega a magnificar y llevar a los tribunales situaciones que antes pertenecían apenas al ámbito disciplinario.
Es el caso del alumno denunciado judicialmente por los padres de otro al que le dio un empujón en una discusión.
"Falta de diálogo"
No sólo los alumnos son los protagonistas de situaciones de enfrentamiento.
Una docente fue denunciada por "ningunear" en clase a un estudiante por su ascendencia boliviana u otra que justificó ante la denuncia de los padres de un chico, la pertinencia de golpear a los estudiantes en la cabeza con un libro.
Uno de los diagnósticos que hace la Defensoría, es la falta de "espacios para el diálogo" para resolver cuestiones conflictivas que sufren algunas escuelas.
En ese sentido, se trata de establecer si se implementaron o no en los establecimientos los "Sistemas Escolares de Convivencia", los espacios en los que participan directivos, docentes, alumnos y padres contemplados en la Ley 223. www.eltribunosalta.com.ar

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