El Gobierno francés quiere que los alumnos llamen de usted al profesor · Los docentes españoles afirman que emplean el 80 por ciento del tiempo lectivo en mandar callar a los alumnos - Familias, profesores y estudiantes reclaman al Gobierno español que «tome nota» de la propuesta francesa
. Los profesores afirman que ya ni siquiera pueden expulsar a los alumnos por utilizar el móvil en clase
C. Maza / E. Sanz 25/MAY/07 Madrid
El Gobierno francés quiere que los alumnos llamen de usted al profesor desde los cinco años y que se levanten cuando éste entre en el aula. Elvira se conformaría con que sus alumnos se sentaran cuando ella comienza su clase sin que le mandaran «a la mierda», literalmente. Elvira es una docente que, durante los últimos 10 años, ha trabajado en la escuela pública. Como ella, miles de profesores han perdido el respeto de los estudiantes , que en algunas ocasiones llegan incluso a escupir a los maestros.
«No quiero que me llamen de usted, tan sólo aspiro a que se establezcan normas y sanciones claras que sean aceptadas por todo el claustro. Ahora mismo ni siquiera existe un número de partes establecido para poder expulsar a un chico», explica.
Temor a ser arcaico
El vira, que asegura que los docentes se pasan el 80 por ciento del tiempo de su clase mandando callar, envidia al sistema francés por haber entendido que existe un problema.
«Quizá hayan apostado por unas medidas excesivas que incluso pueden generar rechazo, pero es muy loable que se quiera rescatar la autoridad, esa palabra que temes pronunciar para no ser tachada de arcaica», puntualiza. La propuesta de Nicolas Sarkozy no ha pasado inadvertida en el panorama educativo español. Las familias consideran que debiera ser un «revulsivo» para plantearse el estado de nuestro actual sistema. Los padres sugieren al Gobierno que «tome note», los propios estudiantes admiten que «el prohibir no es malo» y Anpe, el sindicato de los profesores, no sabe aún por qué la medida ha causado tanto revuelo cuando en escuelas públicas y privadas de Reino Unido e Italia «esto es normal».
Aunque también existen opiniones contrarias, entre las que se encuentran las del propio Ministerio de Educación. Según fuentes del departamento que dirige Mercedes Cabrera, cualquier medida que impulse el respeto al profesorado y por tanto la calidad del sistema educativo es aplaudida. Sin embargo, no creen que esta iniciativa, en sí misma y de forma aislada, sea suficiente para mejorar la convivencia.
Esta postura también es compartida por la Federación Española de Religiosos de Enseñanza. Su secretario general, Manuel de Castro, afirma que el problema de la falta de autoridad es «multidisciplinar» y se debe a la «permisividad» que caracteriza a la sociedad actual.
Por su parte, la presidenta de la Confederación de Colegios Concertados (CECE), Isabel Bazo, cree que si en España se empezasen a usar medidas similares, se adelantaría mucho más que con una asignatura impuesta que nada aporta en este sentido. Y es que la nueva materia de Educación para la Ciudadanía salió ayer a relucir una vez más. Mientras que desde Comisiones Obreras ven en este área una «herramientas perfecta» para solucionar el problema en las aulas, Profesionales por la Ética, asociación promotora de la objeción de conciencia, critican que propuestas como ésta -en alusión a la asignatura- en nada ayudan a la recuperación del papel de los profesores. Las familias también opinaron. Lola Abelló, representante de los padres de alumnos laicos, apuesta por otros métodos para que los maestros desarrollen las habilidades sociales que se adapten a los tiempos actuales. La Confederación Nacional Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos insistió, por su parte, en que la propuesta del gobierno francés es una «medida estupenda fuera de cualquier complejo estúpido». Su presidente, Luis Carbonel, apuntó que «cualquier iniciativa que el Gobierno tome en este sentido será bienvenida por cualquier familia que tenga sentido común». El debate está servido.
La medida no es suficiente Pascual
Fuentes del Ministerio de Educación consideran que las actuaciones para mejorar la educación y la convivencia escolar «deben ser de un calado mucho más profundo que el tratamiento protocolario entre alumnos y profesores» y, por lo tanto, no creen que esta iniciativa, en sí misma y de forma aislada, sea suficiente para la mejora del sistema educativo.
Devolver la autoridad
Ana Pastor, secretaria ejecutiva de Política Social del PP, afirma que el modelo del «facilísimo» impulsado por el Gobierno ha ayudado a perder el respeto al docente. Pastor apunta que la reforma de Francia es «amplia y ambiciosa» y contiene muchos elementos que el PP ya había anunciado para recuperar una autoridad que los maestros «nunca deberían haber perdido».
Una propuesta bien orientada El presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, cree que los símbolos no arreglan el problema de fondo. Aunque le parece que la medida adoptada en Francia va bien orientada, no es lo esencial. «Mediante una forma externa no se recupera el respeto». Asegura que «lo más importante es meter en la cabeza al profesor y al alumno sus papeles, pues no son colegas». larazón
. Los profesores afirman que ya ni siquiera pueden expulsar a los alumnos por utilizar el móvil en clase
C. Maza / E. Sanz 25/MAY/07 Madrid
El Gobierno francés quiere que los alumnos llamen de usted al profesor desde los cinco años y que se levanten cuando éste entre en el aula. Elvira se conformaría con que sus alumnos se sentaran cuando ella comienza su clase sin que le mandaran «a la mierda», literalmente. Elvira es una docente que, durante los últimos 10 años, ha trabajado en la escuela pública. Como ella, miles de profesores han perdido el respeto de los estudiantes , que en algunas ocasiones llegan incluso a escupir a los maestros.
«No quiero que me llamen de usted, tan sólo aspiro a que se establezcan normas y sanciones claras que sean aceptadas por todo el claustro. Ahora mismo ni siquiera existe un número de partes establecido para poder expulsar a un chico», explica.
Temor a ser arcaico
El vira, que asegura que los docentes se pasan el 80 por ciento del tiempo de su clase mandando callar, envidia al sistema francés por haber entendido que existe un problema.
«Quizá hayan apostado por unas medidas excesivas que incluso pueden generar rechazo, pero es muy loable que se quiera rescatar la autoridad, esa palabra que temes pronunciar para no ser tachada de arcaica», puntualiza. La propuesta de Nicolas Sarkozy no ha pasado inadvertida en el panorama educativo español. Las familias consideran que debiera ser un «revulsivo» para plantearse el estado de nuestro actual sistema. Los padres sugieren al Gobierno que «tome note», los propios estudiantes admiten que «el prohibir no es malo» y Anpe, el sindicato de los profesores, no sabe aún por qué la medida ha causado tanto revuelo cuando en escuelas públicas y privadas de Reino Unido e Italia «esto es normal».
Aunque también existen opiniones contrarias, entre las que se encuentran las del propio Ministerio de Educación. Según fuentes del departamento que dirige Mercedes Cabrera, cualquier medida que impulse el respeto al profesorado y por tanto la calidad del sistema educativo es aplaudida. Sin embargo, no creen que esta iniciativa, en sí misma y de forma aislada, sea suficiente para mejorar la convivencia.
Esta postura también es compartida por la Federación Española de Religiosos de Enseñanza. Su secretario general, Manuel de Castro, afirma que el problema de la falta de autoridad es «multidisciplinar» y se debe a la «permisividad» que caracteriza a la sociedad actual.
Por su parte, la presidenta de la Confederación de Colegios Concertados (CECE), Isabel Bazo, cree que si en España se empezasen a usar medidas similares, se adelantaría mucho más que con una asignatura impuesta que nada aporta en este sentido. Y es que la nueva materia de Educación para la Ciudadanía salió ayer a relucir una vez más. Mientras que desde Comisiones Obreras ven en este área una «herramientas perfecta» para solucionar el problema en las aulas, Profesionales por la Ética, asociación promotora de la objeción de conciencia, critican que propuestas como ésta -en alusión a la asignatura- en nada ayudan a la recuperación del papel de los profesores. Las familias también opinaron. Lola Abelló, representante de los padres de alumnos laicos, apuesta por otros métodos para que los maestros desarrollen las habilidades sociales que se adapten a los tiempos actuales. La Confederación Nacional Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos insistió, por su parte, en que la propuesta del gobierno francés es una «medida estupenda fuera de cualquier complejo estúpido». Su presidente, Luis Carbonel, apuntó que «cualquier iniciativa que el Gobierno tome en este sentido será bienvenida por cualquier familia que tenga sentido común». El debate está servido.
La medida no es suficiente Pascual
Fuentes del Ministerio de Educación consideran que las actuaciones para mejorar la educación y la convivencia escolar «deben ser de un calado mucho más profundo que el tratamiento protocolario entre alumnos y profesores» y, por lo tanto, no creen que esta iniciativa, en sí misma y de forma aislada, sea suficiente para la mejora del sistema educativo.
Devolver la autoridad
Ana Pastor, secretaria ejecutiva de Política Social del PP, afirma que el modelo del «facilísimo» impulsado por el Gobierno ha ayudado a perder el respeto al docente. Pastor apunta que la reforma de Francia es «amplia y ambiciosa» y contiene muchos elementos que el PP ya había anunciado para recuperar una autoridad que los maestros «nunca deberían haber perdido».
Una propuesta bien orientada El presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, cree que los símbolos no arreglan el problema de fondo. Aunque le parece que la medida adoptada en Francia va bien orientada, no es lo esencial. «Mediante una forma externa no se recupera el respeto». Asegura que «lo más importante es meter en la cabeza al profesor y al alumno sus papeles, pues no son colegas». larazón






