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viernes, 01 de junio de 2007
Save The Children trae a España a Kim Phuc, la niña de la fotografía sobre Vietnam que ganó el Pulitzer y se convirtió en un icono

Hace 35 años...

Kim Phuc, ayer en Madrid.
· Pide al mundo que se utilice su fotografía para luchar por la paz y los derechos de los niños
MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS)
La vietnamita Kim Phuc, que aparece de niña en la célebre fotografía sobre el bombardeo estadounidense con napalm, en la guerra que asoló su país entre 1958 y 1975, prestó hoy su testimonio en Madrid en favor de la última campaña de Save The Children que, con el título 'Reescribamos el futuro' persigue la escolarización de todos los niños, especialmente, de aquellos que viven en países en conflicto.

La instantánea, tomada el 9 de junio de 1972 por el fotógrafo Nick Út y galardonada con los premios World Press Photo y Pulitzer, vuelve hoy a convertirse en un símbolo del sufrimiento de los niños en la guerra y, tal y como declaró su protagonista, una herramienta para no olvidar que "la situación de conflicto continúa afectando a la gente de hoy".

No en vano, desde 1990, el 80% de las víctimas civiles de guerra han sido mujeres
y niños, y, en la última década, dos millones de menores fueron asesinados, seis millones resultaron heridos y otros veinte tuvieron que abandonar sus casas. Una situación que se agrava teniendo en cuenta que la mayoría de los conflictos tienen una duración superior a diez años, lo que priva a estos niños de toda su infancia.

Según denuncia Save The Children, existen en el mundo 39 millones de niños que no reciben educación porque viven en países inmersos en una guerra, pese a que una formación adecuada podría protegerles de males derivados de ella como las minas antipersona o los reclutamientos. Por eso, la ONG se ha impuesto el objetivo de proporcionar educación a ocho millones de ellos antes de 2010.

Para ello, hace falta más ayuda. La ONG recuerda que "los que más urgentemente necesitan protección (...) son los que menos apoyo reciben de la comunidad internacional" y asevera que "los países donantes están fallando a los niños que viven en países frágiles afectados por conflictos armados (CAF's) al no proporcionar suficiente ayuda para su educación".

La organización explica en su campaña que la comunidad internacional destina para estos 39 millones de niños un 33% de su ayuda al desarrollo, mientras que el resto de países de renta baja reciben un 67% de los fondos algo que para Save The Children "no debería ser así" porque "los niños están pagando el precio por las guerras de los adultos".

España, por ejemplo, destina a educación en países de renta media cerca del 80% de sus fondos de cooperación, a los países de renta baja envía menos de un 20% y a los países afectados por conflictos armados el porcentaje no llega al 10%. Una situacoón similar ocurre con el reparto de fondos del resto de países donantes. Austria, por ejemplo, emplea casi la totalidad de sus ayudas en países de renta media y en los CAF's contribuye con menos del 5%.

Esto es así porque la mayor parte de los Estados ricos consideran "muy arriesgado" enviar fondos a países que están en guerra pero, siempre según Save The Children, en realidad ya lo están haciendo pero no para invertir en educación ya que el 43% de lo que reciben los países en guerra se destina "a mejorar el Gobierno y la sociedad civil".

Por todo ello, la organización ha publicado una serie de recomendaciones a los países donantes que parten de aumentar las ayudas predecibles y de larga duración, especialmente la destinada a educación básica y a la iniciativa 'Vía Rápida' (que moviliza fondos para aplicar el programa 'Educación Para Todos') orientada a los países de renta baja y los CAF's.

UN TESTIMONIO DE VIDA.

En un acto de presentación conducido por el periodista Iñaki Gabilondo, Phuc narró la historia que hay detrás de aquella fotografía que la próxima semana cumplirá 35 años, el testimonio de "una fotografía que es un símbolo de la guerra" y el de una vida "símbolo de amor, esperanza y perdón".

La que fuera la niña de Vietnam habló sobre las 17 operaciones que tuvo que afrontar para recuperarse de los efectos del napalm, el "dolor terrible" que sufrió los primeros años y el que aún está presente. Explicó al auditorio cómo huyó de la Administración vietnamita que quiso convertirla en un mito, se doctoró en Medicina y tras declararse desertora, se casó y se instaló en Canadá.

Desde allí hoy viaja por todo el mundo explicando su testimonio para apoyar iniciativas relacionadas con el apoyo a los niños de países en conflicto y recaudar fondos para la fundación que ella misma puso en marcha y que lleva su nombre. ep

Kim Phuc
  • La 'imagen' de la guerra de Vietman, de visita en España
    "Mi foto es un símbolo de la guerra, pero mi vida es un símbolo de amor, esperanza y el perdón"


    EFE | MADRID La niña fotografiada desnuda huyendo de un bombardeo en la guerra de Vietnam, Kim Phuc, ha tomado el control de la foto que durante muchos años le esclavizó, y que la oblogó a ser utilizada como propaganda por el Gobierno de su país, para trabajar por la paz y ayudar a los niños que se ven envueltos en conflictos armados.

    "Mi foto es un símbolo de la guerra, pero mi vida es un símbolo de amor, esperanza y perdón", aseguró Kim Phuc, en castellano y con una amplia sonrisa en la boca que no perdió a lo largo de su intervención en un acto, al que acudió invitada por Save the Children, dentro de la campaña 'Reescribamos el futuro'.

    Cuando se cumplen 35 años de esta imagen que ilustra el impacto de los conflictos armados en los niños, ella, uno de los cinco niños que huyen y gritan de dolor tras el bombardeo con napalm del ejército norteamericano sobre una aldea de Vietnam, viaja por el mundo para cambiar el mensaje y recabar ayuda para su Fundación.

    "Cuando vean a esa pequeña niña, corriendo, gritando y llorando, no piensen que llora por miedo y dolor, mirarla de nuevo porque llora por la paz", esta quiero que sea la fotografía, señala Phuc, embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.

    Esta mujer, que vive en Canadá junto a su marido y dos hijos, tenía nueve años cuando sufrió las consecuencias de los 1.200 grados de temperatura que alcanza este explosivo, que le provocó quemaduras de tercer grado en el 65% de su cuerpo y que ha tendido que ser intervenida en 17 ocasiones.

    Reclamo para la prensa

    "Cuando salí del hospital, quería estudiar mucho para ser médico, pero el Gobierno vietnamita decidió buscarme para convertirme en símbolo de la guerra. Iban a buscarme a la escuela para llevarme a entrevistas y yo quería que me dejaran sola para estudiar", relata Kim Phuc, que cierra continuamente los ojos para recordar.

    "Crecí en una localidad al sur de Vietnam, era feliz, jugaba con mis amigos, iba en bicicleta a la escuela, vivía en una casa con pequeños árboles frutales y un patio con animales. Me sentía segura y amada y, antes de la guerra, nunca tuve miedo", explica, "hasta que los soldados golpearon la puerta y entonces conocí el miedo".

    De esta experiencia, Kin Phuc extrae varias lecciones, según explica, como la ser fuerte, conocer la importancia del amor o la de la educación para superar los obstáculos, y las utiliza para ayudar, a través de su Fundación, a niños que, igual que ella, son víctimas de la guerra y la violencia.
    "Vivir en la guerra me hizo conocer el valor de la paz; vivir bajo el control del gobierno me hizo conocer el valor de la libertad; vivir el dolor me hizo ver el valor de las personas para curar; vivir la pobreza, a valorar el hecho de tener cosas, y lo más importante, el haber tenido odio, me ayudó a conocer el valor de la fe y el poder del perdón", concluye.
    Durante el acto, Alberto Soteres, de Save the Children, explicó que la campaña "Reescribamos el futuro" pretende contribuir a la educación de ocho millones de niños, que viven en situaciones de conflicto armados, hasta el 2010.
    Esta organización recordó que de los 77 millones de niños que hay en el mundo sin escolarizar, 39 viven en países en guerra. ideal.es

  • Kim Phuc, de víctima del napalm a embajadora de la paz
    “El perdón es más poderoso que cualquier arma”, asegura “la niña de la foto” que conmovió al mundo.
    . Su imagen corriendo despavorida y abrasada en Vietnam en 1972 es un poderoso símbolo contra la guerra.


    Madrid, 31 may. (COLPISA, Miguel Lorenci). Logró superar el odio y perdonar. Convertir la experiencia más horripilante y dolorosa de su vida en la más positiva. Pasar de víctima de la guerra y sus horrores a embajadora de la Paz y la reconciliación. Kim Phuc, la cría vietnamita que con sólo 9 años corría despavorida, desnuda y abrasada por el napalm en una foto que conmovió al mudo hace 35 años, es hoy una madre feliz y una mujer comprometida con la Paz y la infancia.
    De la mano de Save The Children y en apoyo a su campaña ‘Reescribamos el futuro’, Phuc ha llegado España para explicar que es posible convertir el odio en amor y dar educación y un futuro a ocho millones de críos castigados por la guerra. Que el perdón es un arma muy poderosa “más que el napalm y que cualquiera arma del mundo”, y que es tan necesario como el aire que respiramos.
    Ataviada con un vistoso y cerrado vestido de gasa malva y con flores blancas y amarillas que cubre sus terribles cicatrices, en el dulce español que aprendió en Cuba, apoyada en el amor de su marido y sus dos hijos de 9 y 13 años, Kim Phuc explica en España como cambió su vida aquella fatídica jornada del 8 de junio de 1972. El dái que conoció el miedo.
    Un instante que congeló para la historia Huynnh Cong ‘Nick’ Út, el mismo fotógrafo vietnamita que le salvó la vida tras tomar la fotografía que le daría el Pulitzer y que se ha convertido en un de los más poderosos alegatos contra la guerra del muy violento siglo XX. Una imagen que está en la memoria colectiva universal y que marcó el principio del fin de la guerra de Vietnam.
    Aquel día de hace 35 años Phan Thi Kim Phuc se había refugiado con toda su familia en un templo de su pueblo. Las bombas de napalm estadounidenses lo convirtieron en segundos un infierno a 1.200 grados centígrados. Kim Phuc recuerda con nitidez cómo vio “desaparecer” a varios de sus familiares, cómo su ropa se volatilizó, y cómo fue presa “de un dolor inimaginable” que le impulsó a correr despavorida.
    Casi todo su cuerpo, salvo la cara y las manos, quedó abrasado. En un hospital de Saigón pasó 14 meses más muerta que viva. Ha soportado 17 operaciones. Con terribles cicatrices y dolores que aún persisten, luchó por la vida y soñó con convertirse en médico “para devolver cuanto me habían dado”. Esa fue su dolorosa segunda vida.

    Otra pesadilla

    Pero su sueño se tornó en otra pesadilla. La autoridades comunistas de Vietnam la sacaron de la facultad y la exhibieron por el mundo como “la niña de la foto”. La convirtieron en un símbolo de la propaganda comunita. Con 19 años se veía a sí misma como un victima crónica y deseaba la muerte. Pero un golpe de suerte, la clemencia del primer ministro vietnamita, le permitió viajar a Cuba y concluir en la isla su carrera de medicina.
    Ahí comienza la tercera vida de Kim. Una vida en la que prima la sonrisa, el amor, la esperanza y el perdón, las razones que esgrime ahora para vivir y viajar por todo el mundo con su nítido mensaje de paz. Hoy vive con su esposo Bui Hy Tian y sus dos hijos en Canadá, donde logró asilo político tras su boda en 1992.
    Cuatro años después viajó a Washington y conoció a uno de los pilotos que bombardeó su pueblo y mató a parte de su familia. Sollozando ante miles de veteranos, logró expresar públicamente su perdón y se convirtió en un símbolo mundial de la reconciliación.
    No fue un camino de rosas, como explica Kim, hoy embajadora de buena voluntad de la UNESCO y al frente de una fundación en pro de la infancia castigada por la guerra, “Perdonar no es fácil, pero lo logré” se ufana. “No culpo a nadie ni albergo odio en mi corazón. Pedí a Dios que me enseñara como perdonar y lo logré cuando recé por mis enemigos” dice esta delicada mujer que no dejó nunca de hacerse una pregunta: “¿por qué a mí?”. “Vivir la guerra me mostró el valor de la paz. Vivir bajo el control del gobierno vietnamita me enseñó el valor de libertad, y padecer tanto dolor me hizo valorar la felicidad”. “Una vida de odio me llevó a conocer el valor del perdón”. “El napalm es muy poderoso, pero la fe y el perdón lo son más” resume.

    Sin olvidos

    Kim perdona sin olvidar y quiere decir al mundo que el perdón, además de posible, es necesario “Si la niña de la foto aprendió a perdonar, cualquier ser humano puede hacerlo. Mi vida demuestra que el perdón es más poderoso que cualquier arma de mundo”, insiste.
    No oculta que también odió su famosa foto, que se le hizo insoportable. “Durante años esa foto me controló. Pero comprendí que, si no podía escapar de ella, podría trabajar con ella por la paz. La acepté como un poderoso regalo y ahora es una gran herramienta para mi verdadera causa: plantar la semilla de la paz”.
    “Mi foto es un símbolo de la guerra pero mi vida lo es de amor, esperanza y perdón” sostiene ahora. “Cuando vean a esa niña de la foto corriendo y gritando, no piensen que llora por miedo y dolor. Llora Por la paz” concluye risueña. colpisa


    +FOTO supra >>Kim Phuc, este jueves en Madrid. (701 x 800 píxeles>

    Idea http://www.savethechildren.es/

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