La desesperanza y indefensión desencadenan episodios violentos · El proyecto de la UMA analizará la conducta de niños en institutos de Secundaria y Bachillerato, así como en centros de reforma
José Luis López/ MÁLAGA
Que un adolescente en clase agreda a un profesor se ha convertido en una desagradable costumbre. La mayoría de los educadores de los centros se preguntan el motivo por el cual los niños entre 12 y 18 años tienen estas conductas. Para dar explicación a ello un equipo de investigación de la Universidad de Málaga estudia en profundidad los motivos, causas y factores que desencadenan estas conductas en adolescentes, para crear terapias que puedan prevenir la violencia.
Como punto de partida de este proyecto se encuentra el factor de la desesperanza; un sentimiento muy generalizado entre los adolescentes y que guarda relación con la depresión. Esta sensación se caracteriza por una visión de túnel, la ausencia de proyectos con ilusión, la resignación y el hastío de vivir que puede conducir al suicidio. Junto a esta visión negativa del futuro, la desesperanza consiste en experimentar indefensión; es decir, el propio individuo piensa que nada va a cambiar la situación en que se encuentra, que nadie puede ayudarle a sentirse mejor.
Tanto como la desesperanza ante el futuro como la indefensión pueden originar conductas violentas en el individuo. Por ello, los investigadores de la Universidad de Málaga estudiarán los episodios de agresividad en el adolescente para combatir el factor de la desesperanza.
Para detectar en el adolescente estos sentimientos, los expertos los evaluarán en Institutos de Enseñanza Obligatoria y centros de reforma. "Trabajamos con escalas de medida de evaluación para detectar en el adolescente la desesperanza y la depresión, entre otros factores desencadenantes de la violencia. Para ello también observamos a estos niños en el colegio durante el recreo y si es individuo es conflictivo, incluso lo tratamos directamente", explica Carmen Rodríguez Naranjo, investigadora principal del estudio.
Para determinar una conducta violenta hay que estudiar las causas por las cuales el adolescente tiene manifestaciones agresivas. Concretamente, es importante analizar una serie de reacciones en el individuo, por ejemplo, por qué no es empático, es decir,no le importan los sentimientos de los demás, o por qué es impulsivo en un momento dado. Estos factores hay que investigarlos a fondo, no son genéticos, el niño no ha nacido con ellos, los ha ido adquiriendo a lo largo de su infancia.
Así pues, una vez que se ha evaluado al niño, se estudian los posibles antecedentes desencadenantes. "Posiblemente, un alumno agresivo ha recibido violencia por parte de sus padres", afirma Rodríguez Naranjo. Sin embargo, la experta aclara que existen individuos en entornos familiares muy buenos, que han terminado por convertirse en adolescentes problemáticos por otros motivos como la depresiónoporagentes externos, entre los que estaría la mala influencia que el niño recibe de la televisión e Internet.
Las 6 horas de colegio que el niño pasa al día, no corrigen el influjo negativo que producen algunos agentesexternos en el adolescente. Por ello, es necesario explicar por qué en ciertas condiciones escolares es poco influenciado por el ambiente escolar y muy influenciado por otros factores externos. Para ofrecer respuestas útiles en este ámbito, la psicología ha de centrarse en los fenómenos sociales que más directamente contribuyen a las conductas violentas.
Esto sucede con la obligatoriedad de la enseñanza. Es muy difícil que un maestro o un psicólogo influya de manera positiva en un adolescente si se le obliga a hacer cosas que no responden en absoluto a sus propias motivaciones e intereses. El sentir una imposición no ayuda a eliminar en un individuo actitudes agresivas y violentas. Por esta razón, "el sistema educativo debe tener en cuenta las leyes de la conducta y hacer sentir a los individuos que tienen capacidad de elección. Si esto sucediera así, las terapias de intervención en un adolescente violento tendrían más éxito", concluye la experta. www.andaluciainvestiga.com
Maria Carmen Rodriguez Naranjo - Email.: r_naranjo@uma.es
http://www.uma.es/
José Luis López/ MÁLAGA
Que un adolescente en clase agreda a un profesor se ha convertido en una desagradable costumbre. La mayoría de los educadores de los centros se preguntan el motivo por el cual los niños entre 12 y 18 años tienen estas conductas. Para dar explicación a ello un equipo de investigación de la Universidad de Málaga estudia en profundidad los motivos, causas y factores que desencadenan estas conductas en adolescentes, para crear terapias que puedan prevenir la violencia.
Como punto de partida de este proyecto se encuentra el factor de la desesperanza; un sentimiento muy generalizado entre los adolescentes y que guarda relación con la depresión. Esta sensación se caracteriza por una visión de túnel, la ausencia de proyectos con ilusión, la resignación y el hastío de vivir que puede conducir al suicidio. Junto a esta visión negativa del futuro, la desesperanza consiste en experimentar indefensión; es decir, el propio individuo piensa que nada va a cambiar la situación en que se encuentra, que nadie puede ayudarle a sentirse mejor.
Tanto como la desesperanza ante el futuro como la indefensión pueden originar conductas violentas en el individuo. Por ello, los investigadores de la Universidad de Málaga estudiarán los episodios de agresividad en el adolescente para combatir el factor de la desesperanza.
Para detectar en el adolescente estos sentimientos, los expertos los evaluarán en Institutos de Enseñanza Obligatoria y centros de reforma. "Trabajamos con escalas de medida de evaluación para detectar en el adolescente la desesperanza y la depresión, entre otros factores desencadenantes de la violencia. Para ello también observamos a estos niños en el colegio durante el recreo y si es individuo es conflictivo, incluso lo tratamos directamente", explica Carmen Rodríguez Naranjo, investigadora principal del estudio.
Para determinar una conducta violenta hay que estudiar las causas por las cuales el adolescente tiene manifestaciones agresivas. Concretamente, es importante analizar una serie de reacciones en el individuo, por ejemplo, por qué no es empático, es decir,no le importan los sentimientos de los demás, o por qué es impulsivo en un momento dado. Estos factores hay que investigarlos a fondo, no son genéticos, el niño no ha nacido con ellos, los ha ido adquiriendo a lo largo de su infancia.
Así pues, una vez que se ha evaluado al niño, se estudian los posibles antecedentes desencadenantes. "Posiblemente, un alumno agresivo ha recibido violencia por parte de sus padres", afirma Rodríguez Naranjo. Sin embargo, la experta aclara que existen individuos en entornos familiares muy buenos, que han terminado por convertirse en adolescentes problemáticos por otros motivos como la depresiónoporagentes externos, entre los que estaría la mala influencia que el niño recibe de la televisión e Internet.
Las 6 horas de colegio que el niño pasa al día, no corrigen el influjo negativo que producen algunos agentesexternos en el adolescente. Por ello, es necesario explicar por qué en ciertas condiciones escolares es poco influenciado por el ambiente escolar y muy influenciado por otros factores externos. Para ofrecer respuestas útiles en este ámbito, la psicología ha de centrarse en los fenómenos sociales que más directamente contribuyen a las conductas violentas.
Esto sucede con la obligatoriedad de la enseñanza. Es muy difícil que un maestro o un psicólogo influya de manera positiva en un adolescente si se le obliga a hacer cosas que no responden en absoluto a sus propias motivaciones e intereses. El sentir una imposición no ayuda a eliminar en un individuo actitudes agresivas y violentas. Por esta razón, "el sistema educativo debe tener en cuenta las leyes de la conducta y hacer sentir a los individuos que tienen capacidad de elección. Si esto sucediera así, las terapias de intervención en un adolescente violento tendrían más éxito", concluye la experta. www.andaluciainvestiga.com
Maria Carmen Rodriguez Naranjo - Email.: r_naranjo@uma.es
http://www.uma.es/






