Múgica recuerda violencia contemporánea se empieza combatir en casa y escuela· La estadística indica que se ha detenido el avance del problema, pero estamos muy lejos de erradicarlo por completo
Entre 1999 y 2006, periodo de tiempo que media entre los dos informes elaborados por la institución del Defensor del Pueblo sobre la violencia en las aulas, 'las estadísticas invitan a pensar que se ha detenido el avance del problema, lo cual es un logro nada desdeñable, pero en absoluto se ha eliminado', dijo.
Esas cifras 'no deben conducirnos a un engañoso optimismo y hacernos perder de vista la realidad, ya que aún nos encontramos muy lejos de erradicar por completo esa conducta', añadió acerca de un descenso de los casos que achacó al establecimiento de 'políticas prohibitivas' y a la 'tensión' institucional sobre el asunto.
El Defensor del Pueblo, durante su intervención, constató una 'clara disminución del maltrato' dentro del ámbito escolar en lo que a las incidencias más frecuentes y menos graves se refiere como son los insultos, la exclusión entre iguales, la agresión física indirecta y el acoso por razón de sexo.
El abuso de poder entre iguales, el 'matonismo', como así lo denominó, es el fenómeno más extendido, donde las nuevas tecnologías de la comunicación también han jugado un destacado papel como instrumento de agresión, principalmente a través de los teléfonos móviles e internet (correo electrónico y 'chat').
El perfil del violento, explicó Múgica, es el de un varón matriculado en los últimos cursos de Educación Primaria, principalmente niñas en el caso del maltrato verbal, que no difiere en exceso ni por el tamaño del centro educativo, ni por su titularidad, ni su ubicación en una determinada comunidad autónoma.
El alumnado inmigrante se declara ignorado en una proporción que duplica la de sus compañeros nativos o autóctonos y se ha producido un progresivo incremento de la sensibilización social hacia la lacra de la violencia en las aulas, continuó Múgica acerca de una realidad que en los últimos años ha generado análisis e investigaciones, así como la puesta en marcha de propuestas y líneas de solución.
Enrique Múgica, en declaraciones a los periodistas, situó en la 'falta de respeto' el origen de numerosos episodios de violencia, se mostró partidario de eliminar el 'tuteo' en las aulas y sugirió su sustitución por el 'usted' en la relación entre estudiante y profesor.
Terra Actualidad - EFE
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Así por ejemplo, en el caso de un estudiante madrileño que recibía constantes abusos por parte de un grupo de compañeros de origen inmigrante, que presentaban un desfase curricular importante y un grave rechazo del entorno escolar, el centro optó por poner en marcha un grupo específico de compensación educativa, entre cuyos objetivos se encontraba el desarrollo de capacidades y habilidades relacionadas con la convivencia, el respeto y la solidaridad, la mejora de las relaciones interpersonales basadas en el respeto mutuo y en la consideración positiva de la diversidad de opiniones, creencias e intereses.
No actuó con igual diligencia, en opinión del Defensor del Pueblo, un centro ubicado en una localidad cercana a la ciudad de Madrid ante los insultos y vejaciones que sufrían dos hermanas por parte de un numeroso grupo de alumnos. El padre de las niñas denunció ante el Defensor del Pueblo que el centro no tomara ninguna medida de sanción contra los autores de las agresiones. El Defensor instó a la intervención de la inspección educativa para que valorara en un informe la actuación del centro. Finalmente, la inspección determinó que los insultos sistemáticos de que habían sido objeto las alumnas no podían estimarse constitutivos de acoso escolar porque este concepto "no se extendería a las agresiones reiteradas cuando las mismas son de carácter verbal".
Tampoco está de acuerdo el Defensor del Pueblo con el informe de inspección realizado por un caso de acoso verbal en un centro de la comunidad madrileña en donde, como solución al conflicto, se había instado a los alumnos agresores a evitar cualquier contacto con la niña agredida. La exclusión social, estima el Defensor del Pueblo, nunca puede ser una solución para un problema de acoso, siendo lo más recomendable procesos de resolución de conflictos entre iguales, mucho más eficaces desde el punto de vista pedagógico.
El análisis de estas y otras conductas similares le ha permitido al Defensor del Pueblo constatar que en muchas ocasiones los alumnos tienen miedo a reconocer las agresiones a las que están siendo sometidos en los centros educativos. En uno de los casos más graves, sólo después de que los alumnos agresores siguieran a la víctima hasta su casa, entraran en la misma empleando amenazas y fuerza física y sustrajeran distintos objetos, el alumno agredido no fue capaz de confesarle la situación a la que estaba siendo sometido desde hacía meses a sus padres.
Es significativo que muchos más niños se reconozcan como agresores de los que se confiesan víctimas. Para evitar que el alumno llegue a convertirse en un maltratador es fundamental la prevención de este tipo de conductas, como también lo es que exista un clima social y una conciencia personal y colectiva de rechazo a la violencia.
Entre 1999 y 2006, periodo de tiempo que media entre los dos informes elaborados por la institución del Defensor del Pueblo sobre la violencia en las aulas, 'las estadísticas invitan a pensar que se ha detenido el avance del problema, lo cual es un logro nada desdeñable, pero en absoluto se ha eliminado', dijo.
Esas cifras 'no deben conducirnos a un engañoso optimismo y hacernos perder de vista la realidad, ya que aún nos encontramos muy lejos de erradicar por completo esa conducta', añadió acerca de un descenso de los casos que achacó al establecimiento de 'políticas prohibitivas' y a la 'tensión' institucional sobre el asunto.
El Defensor del Pueblo, durante su intervención, constató una 'clara disminución del maltrato' dentro del ámbito escolar en lo que a las incidencias más frecuentes y menos graves se refiere como son los insultos, la exclusión entre iguales, la agresión física indirecta y el acoso por razón de sexo.
El abuso de poder entre iguales, el 'matonismo', como así lo denominó, es el fenómeno más extendido, donde las nuevas tecnologías de la comunicación también han jugado un destacado papel como instrumento de agresión, principalmente a través de los teléfonos móviles e internet (correo electrónico y 'chat').
El perfil del violento, explicó Múgica, es el de un varón matriculado en los últimos cursos de Educación Primaria, principalmente niñas en el caso del maltrato verbal, que no difiere en exceso ni por el tamaño del centro educativo, ni por su titularidad, ni su ubicación en una determinada comunidad autónoma.
El alumnado inmigrante se declara ignorado en una proporción que duplica la de sus compañeros nativos o autóctonos y se ha producido un progresivo incremento de la sensibilización social hacia la lacra de la violencia en las aulas, continuó Múgica acerca de una realidad que en los últimos años ha generado análisis e investigaciones, así como la puesta en marcha de propuestas y líneas de solución.
Enrique Múgica, en declaraciones a los periodistas, situó en la 'falta de respeto' el origen de numerosos episodios de violencia, se mostró partidario de eliminar el 'tuteo' en las aulas y sugirió su sustitución por el 'usted' en la relación entre estudiante y profesor.
Terra Actualidad - EFE
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Así por ejemplo, en el caso de un estudiante madrileño que recibía constantes abusos por parte de un grupo de compañeros de origen inmigrante, que presentaban un desfase curricular importante y un grave rechazo del entorno escolar, el centro optó por poner en marcha un grupo específico de compensación educativa, entre cuyos objetivos se encontraba el desarrollo de capacidades y habilidades relacionadas con la convivencia, el respeto y la solidaridad, la mejora de las relaciones interpersonales basadas en el respeto mutuo y en la consideración positiva de la diversidad de opiniones, creencias e intereses.
No actuó con igual diligencia, en opinión del Defensor del Pueblo, un centro ubicado en una localidad cercana a la ciudad de Madrid ante los insultos y vejaciones que sufrían dos hermanas por parte de un numeroso grupo de alumnos. El padre de las niñas denunció ante el Defensor del Pueblo que el centro no tomara ninguna medida de sanción contra los autores de las agresiones. El Defensor instó a la intervención de la inspección educativa para que valorara en un informe la actuación del centro. Finalmente, la inspección determinó que los insultos sistemáticos de que habían sido objeto las alumnas no podían estimarse constitutivos de acoso escolar porque este concepto "no se extendería a las agresiones reiteradas cuando las mismas son de carácter verbal".
Tampoco está de acuerdo el Defensor del Pueblo con el informe de inspección realizado por un caso de acoso verbal en un centro de la comunidad madrileña en donde, como solución al conflicto, se había instado a los alumnos agresores a evitar cualquier contacto con la niña agredida. La exclusión social, estima el Defensor del Pueblo, nunca puede ser una solución para un problema de acoso, siendo lo más recomendable procesos de resolución de conflictos entre iguales, mucho más eficaces desde el punto de vista pedagógico.
El análisis de estas y otras conductas similares le ha permitido al Defensor del Pueblo constatar que en muchas ocasiones los alumnos tienen miedo a reconocer las agresiones a las que están siendo sometidos en los centros educativos. En uno de los casos más graves, sólo después de que los alumnos agresores siguieran a la víctima hasta su casa, entraran en la misma empleando amenazas y fuerza física y sustrajeran distintos objetos, el alumno agredido no fue capaz de confesarle la situación a la que estaba siendo sometido desde hacía meses a sus padres.
Es significativo que muchos más niños se reconozcan como agresores de los que se confiesan víctimas. Para evitar que el alumno llegue a convertirse en un maltratador es fundamental la prevención de este tipo de conductas, como también lo es que exista un clima social y una conciencia personal y colectiva de rechazo a la violencia.









