ACÁ y ALLÁ · Esta forma de violencia incide en el rendimiento escolar de chicos de entre 11 y 17 años
Daniela Pasik 01 JUL 07 INTRAMED
Un alumno hostigado, en forma repetida y durante un tiempo prolongado, por otro que actúa como líder de un grupo sin que los adultos lleguen a enterarse. Esta forma de violencia incide en el rendimiento escolar de chicos de entre 11 y 17 años, provoca ausentismo, bajas notas y hasta abandono de los estudios.
Todos sufren: las víctimas y los victimarios. Los expertos aseguran que es el síntoma de una sociedad en crisis, donde la violencia es la regla y no la excepción.
El gordito de la clase del que todos se ríen en la hora de gimnasia. La flacucha de aparatos y anteojos a la que nadie invita a los cumpleaños. Un grupo de niños señalando con el dedo a un compañero que ya no quiere volver a clase. Cirilo Tamayo y Siracusa, aquellos bravucones de Señorita maestra, no fueron una ficción creada por Abel Santa Cruz. Existen desde siempre en cada escuela de la vida real. Y también están los Palmiro Caballasca, esos alumnos que sufren en silencio el maltrato de sus pares.
La traducción de bullying sería algo así como bravuconeo y es el nombre que se le da al fenómeno de acoso entre compañeros de estudios. “Es también llamado intimidación, hostigamiento, matonaje o bravuconada y, lamentablemente, se está convirtiendo en un tema acuciante de la realidad escolar en todo el mundo”, explica en un capítulo de su libro La comunicación con los padres el doctor Rolando Martiña, que también es miembro del equipo Programa Nacional de Convivencia Escolar del Ministerio de Educación de la Nación.
En diálogo con PERFIL, profundizó: “La violencia ocasional no es lo mismo que el bullying, que sucede entre pares y es similar al comportamiento mafioso. Es una subcultura de la que los adultos muchas veces ni se enteran. Lo más peligroso es que la víctima un día puede explotar, entonces va con un arma al colegio y protagoniza una tragedia como la de Carmen de Patagones”.
No hay cifras oficiales en nuestro país sobre este problema y, al respecto, desde el Ministerio de Educación porteño dicen que “el bullying es un atravesamiento de lo que pasa en la sociedad, por lo que habría que trabajar con los adultos para solucionarlo”. Guillerma Bottassi, a cargo del Programa de Asistencia Socioeducativa en las escuelas medias del Gobierno de la Ciudad, reconoce: “Por supuesto que hay situaciones de violencia entre pares”, pero agrega que “el colegio es una caja de resonancia de lo que pasa en la sociedad”.
La ley de la selva consiste en que el más fuerte se come al más débil y, más allá de cualquier buena intención, muchas veces el sistema colabora en contra. Aurora Ayciriex, maestra de sexto grado en una escuela pública enclavada en la frontera de Lugano 1 y 2, dice: “La violencia social está en todas partes. Incluso desde el Estado para conmigo y los chicos, cuando me hacen cargo de 39 pibes en un aula y, obviamente, no llego a profundizar todo lo que quisiera con cada uno”.
El paradigma lo muestra la telenovela infantil Patito Feo: no por nada es éxito de rating. Es algo que sucede cada día, silenciosamente y sin distinguir niveles socioeconómicos. “Con el auge de la comunicación, no se sabe si es que las cosas pasan más o se saben más. Los docentes, mayormente, no están en condiciones de afrontar este tipo de problema. Les faltan herramientas de todo tipo”, sentencia Martiña. intramed
relacionado
ESPAÑA. REPORTAJE
Bullying, el acoso en las aulas
Carlos Cabezas López 01 Julio 2007 ZARAGOZA
El acoso escolar, tambien conocido como bullying, se está convirtiendo poco a poco en uno de los mayores problemas en el ámbito educativo. Generalmente comienza entre los 11 y 17 años de edad, junto con los cambios de personalidad propios que se dan en la transición de la niñez a la pubertad y la adolescencia.
Actualmente, se calcula que alrededor de un 15% de los jovenes que oscilan entre esa edad han sido víctimas o agresores de sucesos de acoso escolar, que pueden derivar en graves consecuencias en la personalidad del alumno,
Según Dan Olweus, uno de los mayores investigadores de esta problemática, el acoso escolar se da cuando "un estudiante está expuesto, de forma reiterada y a lo largo de un tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes". Esto se da particularmente en la pubertad y temprana adolescencia, cuando los alumnos están en una edad de pleno crecimiento y formación de su identidad. Durante este cambio repentino en la vida de las personas, el acoso sufrido puede acarrear consecuencias nefastas para el individuo.
Generalmente, los agresores son personas con una fuerte falta de empatía, sin capacidad para ponerse en el lugar de sus victimas. Incluso tienen la convicción de que lo que hacen está bien y que es justo que la víctima sea acosada.
Son los clásicos matones de la clase que, aunque no tienen la aprobación de todos sus compañeros, terminan imponiendo su criterio. Muchas veces estos chicos tienen una relación bastante traumática con sus padres o han vivido situaciones familiares similares a las que luego ejercerán sobre sus compañeros.
La víctima, en cambio, suele ser mucho más difícil de precisar, aunque suelen ser niños tímidos, con poca capacidad comunicativa, que han sido sobreprotegidos y aun no saben desenvolverse socialmente con facilidad. Esta situación los pone en un marco de vulnerabilidad perfecto para sus agresores.
Es importante destacar la participación que tienen tanto los adultos como los compañeros pasivos de la agresión, con su indiferencia hacia lo que está ocurriendo. Muchos niños eligen callar o ignorar los ataques que sufren sus otros compañeros por diversas razones, permitiendo que esto continue sucediendo.
Los padres de los jóvenes, al considerar que lo que viven sus hijos es algo normal pueden terminar siendo tan culpables como los propios agresores, dejando que sus hijos sean víctimas o agresores sin tratarlo con la importancia que esto merece.
Fuentes médicas afirman que el acoso escolar, cuando es persistente y prolongado, puede causar problemas a corto plazo como pánico, tristeza profunda, inseguridad y una fuerte disminución de la autoestima. Pero también puede llegar a tener repercusión en la etapa adulta, afectando a las relaciones sociales de las personas y la confianza en sí mismos.
Diferentes tipos de bullying
Los diferentes tipos de agresiones que sufren los alumnos pueden dividirse en cuatro tipos principales.
Una de las más comunes son las intimidaciones verbales, que provienen de insultos, apodos o rumores difundidos entre los compañeros. También son típicas las intimidaciones de tipo psicológico, que constan de amenazas para lograr amedrentar a la victima, para conseguir algo o para forzarla a hacer algo que no quiere.
Son comunes dentro del acoso escolar las agresiones fisicas, ya sean directas (golpes o palizas) o indirectas (robos, rotura de materiales personales). Por último, quizás una de las maneras más graves de ejercer el bullying es mediante el aislamiento social, que consiste en apartar a la victima de las actividades que realizan sus compañeros, dejándolo de lado e ignorando su presencia.
Las agresiones racistas, el acoso sexual y la intimidación anónima mediante correos electrónicos o SMS son también varias de las modalidades más recientes que muchos alumnos utilizan para intimidar a sus compañeros.
Cifras alarmantes y graves consecuencias
Para tomar conciencia de la verdadera dimensión del problema, solo hay que fijarse en las estadísticas, según un sondeo nacional elaborado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, quince de cada cien alumnos de ESO sufren violencia en el sistema escolar.
Trasladando las estadísticas a la incidencia en las diversas actitudes que tendrían los jóvenes que padecen este problema, se estima que el reiterado sufrimiento de agresiones se relaciona con un mayor riesgo de sufrir trastornos psicológicos. Las consecuencias más directas del bullying se clasifican en tres tipos:
Esclares: Miedo y rechazo a ir a la escuela, produciendose una disminución del rendimiento y una mayor probabilidad de fracaso escolar.
Personales: Puede llegar ha afectar a su autoestima, a su conducta y a su apariencia física. Enfrentarse al bullying supone enfrentarse a una situación de estrés. Algunas víctimas generan síntomas psicosomáticos, ansiedad y depresión. En algunos casos también puede desencadenar reacciones agresivas y en casos extremos, ideas o intentos de suicidio.
Sociales: Pérdida de confianza en uno mismo y aislamiento. Pudiendo producir en un futuro dificultades para establecer relaciones sociales.
Según declaró el investigador Jorge Srabstein, director de la Clínica de Problemas Médicos Asociados con la Intimidación Escolar del Centro Médico Nacional Infantil de Washington, al diario argentino La Nación, "el acoso escolar entre alumnos es una epidemia silenciosa. En casos extremos, puede derivar incluso en la muerte tanto del chico hostigado como del hostigador", marcando claramente la gravedad de un problema para el cual no se avizoran soluciones claras y que puede provocar cuestiones como el ausentismo prolongado, las bajas notas o directamente el abandono de la escuela.
Como ya se ha visto, el bullying puede tener consecuencias nefastas, basta recordar el renombrado caso de la masacre de Columbine, donde Eric Harris y Dylan Klebold, dos adolescentes violentos despreciados por sus compañeros, asesinaron a 12 estudiantes, un profesor e hirieron a 24 personas más. www.casoabierto.com
Bibliografia:
La Nación.com. "La epidemia silenciosa del acoso escolar".[En línea].[Consultado:02-07-2007]. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=843205 .
STOP al Bullying. Disponible en: www.santurtzi.socioeducativo.org
Centro Reina Sofia para el estudio de la violencia. Disponible en: http://www.centroreinasofia.es
Daniela Pasik 01 JUL 07 INTRAMED
Un alumno hostigado, en forma repetida y durante un tiempo prolongado, por otro que actúa como líder de un grupo sin que los adultos lleguen a enterarse. Esta forma de violencia incide en el rendimiento escolar de chicos de entre 11 y 17 años, provoca ausentismo, bajas notas y hasta abandono de los estudios.
Todos sufren: las víctimas y los victimarios. Los expertos aseguran que es el síntoma de una sociedad en crisis, donde la violencia es la regla y no la excepción.
El gordito de la clase del que todos se ríen en la hora de gimnasia. La flacucha de aparatos y anteojos a la que nadie invita a los cumpleaños. Un grupo de niños señalando con el dedo a un compañero que ya no quiere volver a clase. Cirilo Tamayo y Siracusa, aquellos bravucones de Señorita maestra, no fueron una ficción creada por Abel Santa Cruz. Existen desde siempre en cada escuela de la vida real. Y también están los Palmiro Caballasca, esos alumnos que sufren en silencio el maltrato de sus pares.
La traducción de bullying sería algo así como bravuconeo y es el nombre que se le da al fenómeno de acoso entre compañeros de estudios. “Es también llamado intimidación, hostigamiento, matonaje o bravuconada y, lamentablemente, se está convirtiendo en un tema acuciante de la realidad escolar en todo el mundo”, explica en un capítulo de su libro La comunicación con los padres el doctor Rolando Martiña, que también es miembro del equipo Programa Nacional de Convivencia Escolar del Ministerio de Educación de la Nación.
En diálogo con PERFIL, profundizó: “La violencia ocasional no es lo mismo que el bullying, que sucede entre pares y es similar al comportamiento mafioso. Es una subcultura de la que los adultos muchas veces ni se enteran. Lo más peligroso es que la víctima un día puede explotar, entonces va con un arma al colegio y protagoniza una tragedia como la de Carmen de Patagones”.
No hay cifras oficiales en nuestro país sobre este problema y, al respecto, desde el Ministerio de Educación porteño dicen que “el bullying es un atravesamiento de lo que pasa en la sociedad, por lo que habría que trabajar con los adultos para solucionarlo”. Guillerma Bottassi, a cargo del Programa de Asistencia Socioeducativa en las escuelas medias del Gobierno de la Ciudad, reconoce: “Por supuesto que hay situaciones de violencia entre pares”, pero agrega que “el colegio es una caja de resonancia de lo que pasa en la sociedad”.
La ley de la selva consiste en que el más fuerte se come al más débil y, más allá de cualquier buena intención, muchas veces el sistema colabora en contra. Aurora Ayciriex, maestra de sexto grado en una escuela pública enclavada en la frontera de Lugano 1 y 2, dice: “La violencia social está en todas partes. Incluso desde el Estado para conmigo y los chicos, cuando me hacen cargo de 39 pibes en un aula y, obviamente, no llego a profundizar todo lo que quisiera con cada uno”.
El paradigma lo muestra la telenovela infantil Patito Feo: no por nada es éxito de rating. Es algo que sucede cada día, silenciosamente y sin distinguir niveles socioeconómicos. “Con el auge de la comunicación, no se sabe si es que las cosas pasan más o se saben más. Los docentes, mayormente, no están en condiciones de afrontar este tipo de problema. Les faltan herramientas de todo tipo”, sentencia Martiña. intramed
relacionado
ESPAÑA. REPORTAJE
Bullying, el acoso en las aulas
Carlos Cabezas López 01 Julio 2007 ZARAGOZA
El acoso escolar, tambien conocido como bullying, se está convirtiendo poco a poco en uno de los mayores problemas en el ámbito educativo. Generalmente comienza entre los 11 y 17 años de edad, junto con los cambios de personalidad propios que se dan en la transición de la niñez a la pubertad y la adolescencia.
Actualmente, se calcula que alrededor de un 15% de los jovenes que oscilan entre esa edad han sido víctimas o agresores de sucesos de acoso escolar, que pueden derivar en graves consecuencias en la personalidad del alumno,
Según Dan Olweus, uno de los mayores investigadores de esta problemática, el acoso escolar se da cuando "un estudiante está expuesto, de forma reiterada y a lo largo de un tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes". Esto se da particularmente en la pubertad y temprana adolescencia, cuando los alumnos están en una edad de pleno crecimiento y formación de su identidad. Durante este cambio repentino en la vida de las personas, el acoso sufrido puede acarrear consecuencias nefastas para el individuo.
Generalmente, los agresores son personas con una fuerte falta de empatía, sin capacidad para ponerse en el lugar de sus victimas. Incluso tienen la convicción de que lo que hacen está bien y que es justo que la víctima sea acosada.
Son los clásicos matones de la clase que, aunque no tienen la aprobación de todos sus compañeros, terminan imponiendo su criterio. Muchas veces estos chicos tienen una relación bastante traumática con sus padres o han vivido situaciones familiares similares a las que luego ejercerán sobre sus compañeros.
La víctima, en cambio, suele ser mucho más difícil de precisar, aunque suelen ser niños tímidos, con poca capacidad comunicativa, que han sido sobreprotegidos y aun no saben desenvolverse socialmente con facilidad. Esta situación los pone en un marco de vulnerabilidad perfecto para sus agresores.
Es importante destacar la participación que tienen tanto los adultos como los compañeros pasivos de la agresión, con su indiferencia hacia lo que está ocurriendo. Muchos niños eligen callar o ignorar los ataques que sufren sus otros compañeros por diversas razones, permitiendo que esto continue sucediendo.
Los padres de los jóvenes, al considerar que lo que viven sus hijos es algo normal pueden terminar siendo tan culpables como los propios agresores, dejando que sus hijos sean víctimas o agresores sin tratarlo con la importancia que esto merece.
Fuentes médicas afirman que el acoso escolar, cuando es persistente y prolongado, puede causar problemas a corto plazo como pánico, tristeza profunda, inseguridad y una fuerte disminución de la autoestima. Pero también puede llegar a tener repercusión en la etapa adulta, afectando a las relaciones sociales de las personas y la confianza en sí mismos.
Diferentes tipos de bullying
Los diferentes tipos de agresiones que sufren los alumnos pueden dividirse en cuatro tipos principales.
Una de las más comunes son las intimidaciones verbales, que provienen de insultos, apodos o rumores difundidos entre los compañeros. También son típicas las intimidaciones de tipo psicológico, que constan de amenazas para lograr amedrentar a la victima, para conseguir algo o para forzarla a hacer algo que no quiere.
Son comunes dentro del acoso escolar las agresiones fisicas, ya sean directas (golpes o palizas) o indirectas (robos, rotura de materiales personales). Por último, quizás una de las maneras más graves de ejercer el bullying es mediante el aislamiento social, que consiste en apartar a la victima de las actividades que realizan sus compañeros, dejándolo de lado e ignorando su presencia.
Las agresiones racistas, el acoso sexual y la intimidación anónima mediante correos electrónicos o SMS son también varias de las modalidades más recientes que muchos alumnos utilizan para intimidar a sus compañeros.
Cifras alarmantes y graves consecuencias
Para tomar conciencia de la verdadera dimensión del problema, solo hay que fijarse en las estadísticas, según un sondeo nacional elaborado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, quince de cada cien alumnos de ESO sufren violencia en el sistema escolar.
Trasladando las estadísticas a la incidencia en las diversas actitudes que tendrían los jóvenes que padecen este problema, se estima que el reiterado sufrimiento de agresiones se relaciona con un mayor riesgo de sufrir trastornos psicológicos. Las consecuencias más directas del bullying se clasifican en tres tipos:
Esclares: Miedo y rechazo a ir a la escuela, produciendose una disminución del rendimiento y una mayor probabilidad de fracaso escolar.
Personales: Puede llegar ha afectar a su autoestima, a su conducta y a su apariencia física. Enfrentarse al bullying supone enfrentarse a una situación de estrés. Algunas víctimas generan síntomas psicosomáticos, ansiedad y depresión. En algunos casos también puede desencadenar reacciones agresivas y en casos extremos, ideas o intentos de suicidio.
Sociales: Pérdida de confianza en uno mismo y aislamiento. Pudiendo producir en un futuro dificultades para establecer relaciones sociales.
Según declaró el investigador Jorge Srabstein, director de la Clínica de Problemas Médicos Asociados con la Intimidación Escolar del Centro Médico Nacional Infantil de Washington, al diario argentino La Nación, "el acoso escolar entre alumnos es una epidemia silenciosa. En casos extremos, puede derivar incluso en la muerte tanto del chico hostigado como del hostigador", marcando claramente la gravedad de un problema para el cual no se avizoran soluciones claras y que puede provocar cuestiones como el ausentismo prolongado, las bajas notas o directamente el abandono de la escuela.
Como ya se ha visto, el bullying puede tener consecuencias nefastas, basta recordar el renombrado caso de la masacre de Columbine, donde Eric Harris y Dylan Klebold, dos adolescentes violentos despreciados por sus compañeros, asesinaron a 12 estudiantes, un profesor e hirieron a 24 personas más. www.casoabierto.com
Bibliografia:
La Nación.com. "La epidemia silenciosa del acoso escolar".[En línea].[Consultado:02-07-2007]. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=843205 .
STOP al Bullying. Disponible en: www.santurtzi.socioeducativo.org
Centro Reina Sofia para el estudio de la violencia. Disponible en: http://www.centroreinasofia.es






