La madre denuncia «la mala praxis» del fiscal de Menores de Zamora, que archivó el caso sin oír a la pequeña·
M. J. PASCUAL/ZAMORA
L. S. R., de 11 años, se ha pasado el último mes de clase en el colegio Arias Gonzalo de Zamora mirando hacia atrás por miedo a recibir un disparo. El pasado 24 de mayo la pequeña sufrió el impacto de una bola de plástico a escasos centímetros del ojo. El proyectil fue disparado por un compañero suyo, G. A. Z., que estaba sentado en el pupitre de al lado, a muy poca distancia de la niña, y que tenía una pistola de aire comprimido que solo puede adquirirse por mayores de 16 años y que, al parecer, no era la primera vez que el escolar llevaba al colegio.
La niña presentaba en la parte superior del pómulo una pequeña laceración, como la quemadura de un cigarrillo. «Desde el centro se ha tratado en todo momento de quitar importancia al incidente y dicen que la responsabilidad no es suya, sino de los padres del niño. También nos dijeron que no era necesario ir a urgencias». Rosa Rodríguez llevó a su hija al médico. Tras el examen y las radiografías se comprobó que la lesión era superficial y que no había afectado al hueso ni al órgano ocular. Al día siguiente presentó la denuncia y el parte de lesiones en la Comisaría. Como los días pasaban y no recibía llamada alguna de la Fiscalía de Menores, se presentó allí el 19 de junio, donde las funcionarias le informaron verbalmente de que el asunto se había archivado porque el presunto agresor tiene menos de 14 años.
«Desprecio»
Entonces decidió pedir cita con el fiscal y el 26 de junio acudió al despacho. La madre de la niña está especialmente indignada con el trato recibido por el fiscal de Menores, Pedro Sánchez de la Parra, «por su actitud de desprecio y su negativa a dar cualquier explicación, con lo que mi hija no solo ha sido víctima de una agresión con pistola, sino también del mal hacer, de la mala praxis de la Justicia a través de este fiscal, que ha archivado el asunto sin oír a la víctima o a sus representantes, sin tomar medidas de protección, sin investigar la procedencia de la pistola y sin haber solicitado la intervención del forense para el examen físico y psicológico de la niña». Rodríguez, entonces, presentó una queja contra el fiscal en los mismos juzgados y acudió a la Oficina de Atención a Víctimas de Delitos donde, recuerda con estupor, le dijeron que tenía «demasiadas expectativas en la Justicia». Para esta madre, «lo peor es que te hacen sentir culpable y la impotencia que te genera, porque hay una total impunidad y piensas en que la próxima vez puede ocurrir algo más grave y no va a pasar nada porque el niño tiene menos de 14 años». NC
M. J. PASCUAL/ZAMORA
L. S. R., de 11 años, se ha pasado el último mes de clase en el colegio Arias Gonzalo de Zamora mirando hacia atrás por miedo a recibir un disparo. El pasado 24 de mayo la pequeña sufrió el impacto de una bola de plástico a escasos centímetros del ojo. El proyectil fue disparado por un compañero suyo, G. A. Z., que estaba sentado en el pupitre de al lado, a muy poca distancia de la niña, y que tenía una pistola de aire comprimido que solo puede adquirirse por mayores de 16 años y que, al parecer, no era la primera vez que el escolar llevaba al colegio.
EL SUCESO
Disparo: La menor recibió el disparo de la pistola de aire comprimido en clase, cuando ningún profesor se encontraba presente en el aula.
Denuncia: La madre denunció lo ocurrido en Comisaría después del examen médico de la pequeña, que presentaba una pequeña laceración a un par de centímetros del ojo.
Fiscalía: La Fiscalía de Menores archivó el asunto.
La niña presentaba en la parte superior del pómulo una pequeña laceración, como la quemadura de un cigarrillo. «Desde el centro se ha tratado en todo momento de quitar importancia al incidente y dicen que la responsabilidad no es suya, sino de los padres del niño. También nos dijeron que no era necesario ir a urgencias». Rosa Rodríguez llevó a su hija al médico. Tras el examen y las radiografías se comprobó que la lesión era superficial y que no había afectado al hueso ni al órgano ocular. Al día siguiente presentó la denuncia y el parte de lesiones en la Comisaría. Como los días pasaban y no recibía llamada alguna de la Fiscalía de Menores, se presentó allí el 19 de junio, donde las funcionarias le informaron verbalmente de que el asunto se había archivado porque el presunto agresor tiene menos de 14 años.
«Desprecio»
Entonces decidió pedir cita con el fiscal y el 26 de junio acudió al despacho. La madre de la niña está especialmente indignada con el trato recibido por el fiscal de Menores, Pedro Sánchez de la Parra, «por su actitud de desprecio y su negativa a dar cualquier explicación, con lo que mi hija no solo ha sido víctima de una agresión con pistola, sino también del mal hacer, de la mala praxis de la Justicia a través de este fiscal, que ha archivado el asunto sin oír a la víctima o a sus representantes, sin tomar medidas de protección, sin investigar la procedencia de la pistola y sin haber solicitado la intervención del forense para el examen físico y psicológico de la niña». Rodríguez, entonces, presentó una queja contra el fiscal en los mismos juzgados y acudió a la Oficina de Atención a Víctimas de Delitos donde, recuerda con estupor, le dijeron que tenía «demasiadas expectativas en la Justicia». Para esta madre, «lo peor es que te hacen sentir culpable y la impotencia que te genera, porque hay una total impunidad y piensas en que la próxima vez puede ocurrir algo más grave y no va a pasar nada porque el niño tiene menos de 14 años». NC







