ESTUDIO· El entorno laboral es principal problema al que se enfrentan los hombres para cuidar a sus hijos ·
Los varones dedican 157 horas al año al cuidar a sus hijos
· El informe patrocinado por la Fundación BBVA asegura que los jóvenes cuestionan el estereotipo de masculinidad y empiezan a demandar una paternidad responsable
Madrid, 2 jul. COLPISA, Alicia Hernández
Las nuevas generaciones de padres están cambiando su modo de afrontar el entorno familiar. Se destierran los roles diferenciados donde ella cuidaba del hogar y él se ocupaba de la economía doméstica, el reparto de tareas es la norma y se pasa de la figura autoritaria y distante del padre a una relación más afectiva con los hijos. Estas son algunas conclusiones del estudio ‘Los hombres jóvenes y la paternidad’ realizado por Inés Alberdi, catedrática de Sociología en la UCM y Pilar Escario, presidenta del Instituto de Investigación Social ADVIRA. El informe ha sido patrocinado por la Fundación BBVA.
Tras realizar alrededor de cien entrevistas en profundidad en varias capitales españolas, las autoras de esta investigación advierten que las empresas “deben entender que los hombres tienen igual derecho a la paternidad que las mujeres” y piden cambios para que pueda ser un “trabajador de primera fila” y compaginarlo con el disfrute del cuidado de los hijos.
El cambio de mentalidad en los hombres se está produciendo, pero el mayor problema se plantea a la hora de conciliar vida doméstica y trabajo. “Se les reprocha que pidan bajas por paternidad al entender que es algo para las mujeres”, dijo Alberdi. Estas trabas impiden el deseo de los españoles de conseguir un modelo familiar simétrico donde ambos progenitores tengan las mismas funciones. Tanto Alberdi como Escario proclamaron que la “igualdad de género implica el derecho de los hombres al disfrute de la paternidad”. En sus manos está su reivindicación.
Familias diferentes
Las autoras señalaron que la sociedad española ha sufrido enormes transformaciones en las últimas décadas, y aunque la familia se mantiene como institución fundamental, circunstancias como la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, las mejoras en el sistema educativo y el reconocimiento legal de la igualdad de género han transformado su estructura.
La diversidad en los tipos de familias es uno de los cambios más acusados. El hogar tradicional pierde terreno frente a las viviendas unipersonales, las monoparentales y aquellas donde aparecen parejas sin descendencia o en las que conviven personas del mismo sexo. Otro cambio importante es la prolongación de la convivencia con la familia de origen debido a las dificultades para acceder al trabajo y a la vivienda, que da como resultado la falta de entrenamiento doméstico de muchos jóvenes.
Ante estos hechos, la elección de ser padre supone un cambio fundamental en la transición de la pareja. “Ahora los hijos no son una consecuencia natural del matrimonio y se aplaza lo máximo el momento de tenerlos, además de negociar con la pareja esta decisión”, resaltó Alberdi.
Ambas investigadoras señalaron los cambios sufridos por el hombre que asume esta nueva estructura familiar. “Se suavizan las aristas profundas del machismo al establecer más relaciones con los hijos y se aprende a cuidar de otras personas”, señalaron. Aunque lo más importante, argumentaron, son las consecuencias más allá de la familia, pues “se puede romper con el modelo patriarcal tradicional”. Para Alberdi y Escario esto supondría un cambio fundamental que podría erradicar de la sociedad los estereotipos sexuales que tanto perjudican a las féminas.
Pero, sin duda, los grandes beneficiados de este cambio de mentalidad son los más pequeños de la casa, que al pasar más tiempo con ambos progenitores muestran un mejor desarrollo escolar y un comportamiento más saludable que cuando es sólo la madre la que se dedica a estas tareas.
Con todo, España aún se encuentra en un proceso de transición. Y es que aún los hombres dedican muchas menos horas al cuidado de los hijos que las mujeres y, cuando lo hacen, no es por iniciativa propia sino porque su pareja se lo pide. En concreto sólo dedican 157 horas al cuidado de su prole frente a las 561 horas anuales de ellas.
Padres más comprometidos
Las nuevas generaciones de padres ven obsoleto el prototipo paternal que, en su mayoría, tuvieron de modelo en la infancia. Rechazan la figura del progenitor distante y ausente en pro de uno más cercano, afectivo y presente en la vida de los hijos. Aunque estas conclusiones no se presentan de manera homogénea. Inés Alberdi y Pilar Escario aprecian rasgos distintivos de lo que podría ser una nueva tipología parental.
En primer modelo sería el del ‘padre intenso’ o maternales. En ellos priman los aspectos emocionales y están centrados en los cuidados del hijo. La aparición de éste en su vida supone un cambio radical y, en ocasiones, se desplaza a la madre a un lugar menos predominante. Por ello, puede dar lugar a la rivalidad con la maternidad.
El ‘padre adptativo’ es aquel menos entusiasta y que apoya lo que le dice su pareja. Aceptan las tareas asignadas por la cónyuge no por convicción propia, sino por la creencia de que los tiempos actuales lo requieren y que no pueden eludir ese rol de padres que aparece en la nueva sociedad. La adaptación es su premisa y comparten este comportamiento con la idea de que las mujeres son diferentes y que a ellas les corresponde ocuparse de la descendencia.
El ‘padre responsable’ o consciente aporta sus esfuerzos y asume su rol antes de nacer su descendencia. Está dispuesto a sacrificar sus horarios de trabajo y su tiempo de ocio para estar más tiempo en casa. Su interrelación con el hijo no es exclusiva ni excluyente de la madre, por lo que aparece una relación triangular muy equilibrada. Quieren repartir todo y disfrutar toso al cincuenta por ciento. Lo más importante de este tipo es el intercambio de papeles y la predisposición de adoptar un papel equivalente al de la mujer, que acercaría a la sociedad a la idea de la familia simétrica.
Escario y Alberdi aseguran que estos cambios no indican el fin de la figura del padre, sino lo contrario, al vislumbrar el mayor compromiso de los hombres en las funciones de la paternidad. colpisa
Los jóvenes empiezan a demandar una paternidad responsable con dificultades en su entorno laboral, según un estudio
MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) - Los hombres jóvenes empiezan a demandar una paternidad responsable, aunque este deseo se ve dificultado por las reacción adversa que se genera en su entorno laboral, según pone de manifiesto el estudio cualitativo 'Los hombres jóvenes y la paternidad', presentado hoy por la Fundación BBVA.
En todo caso, las autoras de este trabajo, las sociólogas Inés Alberdi y Pilar Escario, advirtieron de que esta actitud la mantiene una minoría de los hombres españoles aunque marca ya una nueva tendencia. Así, aseguran que las nuevas generaciones de padres están poniendo en cuestión el estereotipo de masculinidad asociado tradicionalmente a la fuerza y el poder, para empezar a ejercer una "paternidad sostenible".
En todo caso, advirtieron de que estos deseos y opiniones todavía no se han producido en la realidad porque es necesario un cambio en el comportamiento de los hombres así como en las instituciones económicas (empresa privada) y las administraciones públicas. "Los hombres tienen enormes dificultades en sus ambientes de trabajo --comentó Alberdi--. Se les reprocha mucho que se dediquen al cuidado de los hijos. Mucho más que a las mujeres".
No obstante, precisó que los varones están menos dispuestos a aceptar unas penalizaciones laborales que las mujeres asumen a cambio de su maternidad. "Están menos preparados para que la paternidad frene su carrera profesional", puntualizó. En definitiva, Alberdi aseguró que España está en una fase de transición en lo que se refiere a la estructura familiar y las relaciones internas de esta unidad que para consolidarse, requiere, en primer lugar, un cambio de comportamiento de los hombres.
El estudio está basado en entrevistas personales y 12 grupos de discusión celebrados en Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao. De las mismas, las autoras concluyen que existen tres variantes de padres "sostenibles": el "intenso", que vive con una "profunda emoción" la relación con el hijo; el "responsable", que quiere vivir equilibradamente con su pareja la relación con el hijo y dedicarle el 50 por ciento de su tiempo; y el "adaptativo", que se responsabiliza del cuidado de los hijos porque entiende que es de justicia y, básicamente, porque se lo pide su pareja.
Estos nuevos modelos de padres empiezan, según Escario, a suavizar "las aristas profundas del machismo" al establecer unos vínculos afectivos con los hijos desde que son bebés. En este sentido, ambas expertas apuntaron que un apoyo a este vínculo es la reciente Ley de Igualdad y el derecho de los padres a disfrutar de un permiso de paternidad de 15 días. Además, los hombres aprenden a cuidar de otro, algo para lo que no nunca antes habían sido educados, y se "deconstruye" la jerarquía familiar patriarcal de orden autoritario.
SOCIEDAD MENOS VIOLENTA.
"El cambio de identidad masculina está ayudando a socializar al hombre en nuevos roles que permiten albergar la esperanza de un escenario en el que la sociedad sea menos violenta", aventuró.
También supondrá un beneficio añadido para los hijos, que verán reforzada la presencia y atención paternal, mermada por la obligación de la madre de compatibilizar el trabajo con las responsabilidades familiares. Estos hijos son, según comentaron, más deseados que en el pasado gracias a la utilización de métodos anticonceptivos, que permiten a las parejas planear su paternidad. "El valor del hijo está en alza en la sociedad aunque se haya reducido drásticamente el número de hijos", explicó Alberdi.
En todo caso, en la sociedad española de todos los modelos mencionados el más numeroso, dentro de esta minoría, sería el "adaptativo" el hombre que colabora en el cuidado de los hijos porque así se lo piden.
Finalmente, para ilustrar el hecho de que la paternidad responsable es todavía una tendencia no traducida a la realidad recordaron algunos estudios cuantitativos. Así, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 2004, dos de cada tres españoles adultos y tres de cada cuatro jóvenes desean vivir en una familia de tipo igualitario, en el que el hombre y la mujer trabajen fuera de casa y se repartan por igual las tareas del hogar pero, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2004, los hombres sólo invierten 157 horas anuales al cuidado de los hijos mientras que las mujeres les dedican 561 horas al año. ep
Los varones dedican 157 horas al año al cuidar a sus hijos
· El informe patrocinado por la Fundación BBVA asegura que los jóvenes cuestionan el estereotipo de masculinidad y empiezan a demandar una paternidad responsable
Madrid, 2 jul. COLPISA, Alicia Hernández
Las nuevas generaciones de padres están cambiando su modo de afrontar el entorno familiar. Se destierran los roles diferenciados donde ella cuidaba del hogar y él se ocupaba de la economía doméstica, el reparto de tareas es la norma y se pasa de la figura autoritaria y distante del padre a una relación más afectiva con los hijos. Estas son algunas conclusiones del estudio ‘Los hombres jóvenes y la paternidad’ realizado por Inés Alberdi, catedrática de Sociología en la UCM y Pilar Escario, presidenta del Instituto de Investigación Social ADVIRA. El informe ha sido patrocinado por la Fundación BBVA.
Tras realizar alrededor de cien entrevistas en profundidad en varias capitales españolas, las autoras de esta investigación advierten que las empresas “deben entender que los hombres tienen igual derecho a la paternidad que las mujeres” y piden cambios para que pueda ser un “trabajador de primera fila” y compaginarlo con el disfrute del cuidado de los hijos.
El cambio de mentalidad en los hombres se está produciendo, pero el mayor problema se plantea a la hora de conciliar vida doméstica y trabajo. “Se les reprocha que pidan bajas por paternidad al entender que es algo para las mujeres”, dijo Alberdi. Estas trabas impiden el deseo de los españoles de conseguir un modelo familiar simétrico donde ambos progenitores tengan las mismas funciones. Tanto Alberdi como Escario proclamaron que la “igualdad de género implica el derecho de los hombres al disfrute de la paternidad”. En sus manos está su reivindicación.
Familias diferentes
Las autoras señalaron que la sociedad española ha sufrido enormes transformaciones en las últimas décadas, y aunque la familia se mantiene como institución fundamental, circunstancias como la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, las mejoras en el sistema educativo y el reconocimiento legal de la igualdad de género han transformado su estructura.
La diversidad en los tipos de familias es uno de los cambios más acusados. El hogar tradicional pierde terreno frente a las viviendas unipersonales, las monoparentales y aquellas donde aparecen parejas sin descendencia o en las que conviven personas del mismo sexo. Otro cambio importante es la prolongación de la convivencia con la familia de origen debido a las dificultades para acceder al trabajo y a la vivienda, que da como resultado la falta de entrenamiento doméstico de muchos jóvenes.
Ante estos hechos, la elección de ser padre supone un cambio fundamental en la transición de la pareja. “Ahora los hijos no son una consecuencia natural del matrimonio y se aplaza lo máximo el momento de tenerlos, además de negociar con la pareja esta decisión”, resaltó Alberdi.
Ambas investigadoras señalaron los cambios sufridos por el hombre que asume esta nueva estructura familiar. “Se suavizan las aristas profundas del machismo al establecer más relaciones con los hijos y se aprende a cuidar de otras personas”, señalaron. Aunque lo más importante, argumentaron, son las consecuencias más allá de la familia, pues “se puede romper con el modelo patriarcal tradicional”. Para Alberdi y Escario esto supondría un cambio fundamental que podría erradicar de la sociedad los estereotipos sexuales que tanto perjudican a las féminas.
Pero, sin duda, los grandes beneficiados de este cambio de mentalidad son los más pequeños de la casa, que al pasar más tiempo con ambos progenitores muestran un mejor desarrollo escolar y un comportamiento más saludable que cuando es sólo la madre la que se dedica a estas tareas.
Con todo, España aún se encuentra en un proceso de transición. Y es que aún los hombres dedican muchas menos horas al cuidado de los hijos que las mujeres y, cuando lo hacen, no es por iniciativa propia sino porque su pareja se lo pide. En concreto sólo dedican 157 horas al cuidado de su prole frente a las 561 horas anuales de ellas.
Padres más comprometidos
Las nuevas generaciones de padres ven obsoleto el prototipo paternal que, en su mayoría, tuvieron de modelo en la infancia. Rechazan la figura del progenitor distante y ausente en pro de uno más cercano, afectivo y presente en la vida de los hijos. Aunque estas conclusiones no se presentan de manera homogénea. Inés Alberdi y Pilar Escario aprecian rasgos distintivos de lo que podría ser una nueva tipología parental.
En primer modelo sería el del ‘padre intenso’ o maternales. En ellos priman los aspectos emocionales y están centrados en los cuidados del hijo. La aparición de éste en su vida supone un cambio radical y, en ocasiones, se desplaza a la madre a un lugar menos predominante. Por ello, puede dar lugar a la rivalidad con la maternidad.
El ‘padre adptativo’ es aquel menos entusiasta y que apoya lo que le dice su pareja. Aceptan las tareas asignadas por la cónyuge no por convicción propia, sino por la creencia de que los tiempos actuales lo requieren y que no pueden eludir ese rol de padres que aparece en la nueva sociedad. La adaptación es su premisa y comparten este comportamiento con la idea de que las mujeres son diferentes y que a ellas les corresponde ocuparse de la descendencia.
El ‘padre responsable’ o consciente aporta sus esfuerzos y asume su rol antes de nacer su descendencia. Está dispuesto a sacrificar sus horarios de trabajo y su tiempo de ocio para estar más tiempo en casa. Su interrelación con el hijo no es exclusiva ni excluyente de la madre, por lo que aparece una relación triangular muy equilibrada. Quieren repartir todo y disfrutar toso al cincuenta por ciento. Lo más importante de este tipo es el intercambio de papeles y la predisposición de adoptar un papel equivalente al de la mujer, que acercaría a la sociedad a la idea de la familia simétrica.
Escario y Alberdi aseguran que estos cambios no indican el fin de la figura del padre, sino lo contrario, al vislumbrar el mayor compromiso de los hombres en las funciones de la paternidad. colpisa
MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) - Los hombres jóvenes empiezan a demandar una paternidad responsable, aunque este deseo se ve dificultado por las reacción adversa que se genera en su entorno laboral, según pone de manifiesto el estudio cualitativo 'Los hombres jóvenes y la paternidad', presentado hoy por la Fundación BBVA.
En todo caso, las autoras de este trabajo, las sociólogas Inés Alberdi y Pilar Escario, advirtieron de que esta actitud la mantiene una minoría de los hombres españoles aunque marca ya una nueva tendencia. Así, aseguran que las nuevas generaciones de padres están poniendo en cuestión el estereotipo de masculinidad asociado tradicionalmente a la fuerza y el poder, para empezar a ejercer una "paternidad sostenible".
En todo caso, advirtieron de que estos deseos y opiniones todavía no se han producido en la realidad porque es necesario un cambio en el comportamiento de los hombres así como en las instituciones económicas (empresa privada) y las administraciones públicas. "Los hombres tienen enormes dificultades en sus ambientes de trabajo --comentó Alberdi--. Se les reprocha mucho que se dediquen al cuidado de los hijos. Mucho más que a las mujeres".
No obstante, precisó que los varones están menos dispuestos a aceptar unas penalizaciones laborales que las mujeres asumen a cambio de su maternidad. "Están menos preparados para que la paternidad frene su carrera profesional", puntualizó. En definitiva, Alberdi aseguró que España está en una fase de transición en lo que se refiere a la estructura familiar y las relaciones internas de esta unidad que para consolidarse, requiere, en primer lugar, un cambio de comportamiento de los hombres.
El estudio está basado en entrevistas personales y 12 grupos de discusión celebrados en Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao. De las mismas, las autoras concluyen que existen tres variantes de padres "sostenibles": el "intenso", que vive con una "profunda emoción" la relación con el hijo; el "responsable", que quiere vivir equilibradamente con su pareja la relación con el hijo y dedicarle el 50 por ciento de su tiempo; y el "adaptativo", que se responsabiliza del cuidado de los hijos porque entiende que es de justicia y, básicamente, porque se lo pide su pareja.
Estos nuevos modelos de padres empiezan, según Escario, a suavizar "las aristas profundas del machismo" al establecer unos vínculos afectivos con los hijos desde que son bebés. En este sentido, ambas expertas apuntaron que un apoyo a este vínculo es la reciente Ley de Igualdad y el derecho de los padres a disfrutar de un permiso de paternidad de 15 días. Además, los hombres aprenden a cuidar de otro, algo para lo que no nunca antes habían sido educados, y se "deconstruye" la jerarquía familiar patriarcal de orden autoritario.
SOCIEDAD MENOS VIOLENTA.
"El cambio de identidad masculina está ayudando a socializar al hombre en nuevos roles que permiten albergar la esperanza de un escenario en el que la sociedad sea menos violenta", aventuró.
También supondrá un beneficio añadido para los hijos, que verán reforzada la presencia y atención paternal, mermada por la obligación de la madre de compatibilizar el trabajo con las responsabilidades familiares. Estos hijos son, según comentaron, más deseados que en el pasado gracias a la utilización de métodos anticonceptivos, que permiten a las parejas planear su paternidad. "El valor del hijo está en alza en la sociedad aunque se haya reducido drásticamente el número de hijos", explicó Alberdi.
En todo caso, en la sociedad española de todos los modelos mencionados el más numeroso, dentro de esta minoría, sería el "adaptativo" el hombre que colabora en el cuidado de los hijos porque así se lo piden.
Finalmente, para ilustrar el hecho de que la paternidad responsable es todavía una tendencia no traducida a la realidad recordaron algunos estudios cuantitativos. Así, según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 2004, dos de cada tres españoles adultos y tres de cada cuatro jóvenes desean vivir en una familia de tipo igualitario, en el que el hombre y la mujer trabajen fuera de casa y se repartan por igual las tareas del hogar pero, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2004, los hombres sólo invierten 157 horas anuales al cuidado de los hijos mientras que las mujeres les dedican 561 horas al año. ep






