Es una sátira macabra sobre las familias en las que el niño es un rey todopoderoso
“He escrito un libro emocionalmente complicado”, aseguró una autora que no es condescendiente ni con los padres ni con los hijos
Barcelona, 2 jul. COLPISA, P. Soto
Ser madre no siempre es una ganga y hasta puede resultar terriblemente duro. Lionel Shriver (Carolina del Norte, Estados Unidos, 1957) reflexiona sobre las dificultades que entraña la maternidad y el tener que soportar la crueldad infantil en la novela 'Tenemos que hablar de Kevin' (Anagrama).
La escritora norteamericana afincada en Londres aborda con elegancia y también con contundencia la historia de una mujer de clase media, Eva, autora y editora de guías de viajes, quien lleva una vida feliz. Casada desde hace años con un fotógrafo publicitario decide, ya cerca de los 40 años, tener un hijo. La mujer opta por la maternidad en un acto de amor. Fruto de esta decisión largamente meditada nace Kevin. El recién nacido es un bebé difícil que no quiere comer y tortura los oídos de sus padres con sus llantos. Hasta parece rechazar a su madre. Con el paso del tiempo, el niño se convertirá en el terror de las niñeras y posteriormente en un adolescente violento y perturbado. Kevin detesta la belleza y adora la maldad.
Dos días antes de cumplir los 16 años demostrará que también es un asesino. Kevin siempre ha sido un enigma para su madre, que nunca pudo quererlo realmente, pero, sin embargo, al final de la novela Eva dice que esperará al monstruo de su hijo a que salga de la cárcel.
Sátira macabra
‘Tenemos que hablar de Kevin’ es una sátira un tanto macabra sobre las familias en las que el niño es un rey todopoderoso, egocéntrico y hasta sádico y los padres, unos pobres bufones que dicen amén a todo lo que diga la criatura. Eva asume que ser madre no siempre significa ser feliz. "Aceptar que la maternidad no es sinónimo de felicidad supone una forma inteligente de asumirla", señaló Lionel Shriver durante la presentación de su novela en Barcelona.
Aseguró que su libro “no es un tratado contra la maternidad, porque esto sería una cosa muy ridícula y rozaría en la misantropía”, sino “una historia sobre las dificultades que tenemos los seres humanos para amar y la distancia que existe entre lo que de verdad sentimos hacia nuestros hijos y nuestra familia y lo que estamos dispuestos a admitir”. La novelista, que vive en pareja pero no tiene hijos, admitió que el libro, que se estructura en forma de cartas escritas por Eva a su esposo, resulta “duro y emocionalmente complicado”. La autora no es condescendiente ni con los padres ni con los hijos. Tampoco es políticamente correcta, pues carga contra los mitos de la maternidad y la familia. “Me gusta escribir sobre las cosas que me interesan y no escribir lo mismo que los demás”, destacó.
¿Innato a adquirido?
“¿Kevin ya es malo y despiadado al nacer o se va haciendo malo con el paso del tiempo?”, preguntó Lionel Shriver. La escritora norteamericana y autora de siete obra literarias puso de manifiesto que “esta es la pregunta clave que se tiene que hacer cada lector de la novela; luego, que cada uno responda lo que le parezca más adecuado".
La escritora no quiso dar una respuesta cerrada al enigma de la maldad humana, pero consideró que "alguna cosa tendrán que ver los padres y el conjunto de la sociedad con la crueldad y la violencia de algunos hijos, que en países occidentales como Estados Unidos se manifiesta en muchos casos en forma de matanzas perpetradas por jóvenes y adolescentes en centros escolares y lugares públicos".
En Estados Unidos esta violencia y maldad se debe, según dijo, a dos grandes factores, “el elevado número de personas que tienen armas en sus casas y que somos una sociedad que ha perdido el miedo a la crueldad y a la que ya no le importa la vergüenza". Shriver matizó que en su novela "no es el relato sobre matanzas, sino una reflexión sobre unos personajes y sus cuestiones existenciales". La autora reivindicó “una mirada irónica” ante las desgracias, porque “el humor es lo único que nos permite aguantar en este mundo”. colpisa
http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_663
Tenemos que hablar de Kevin
Shriver, Lionel
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin. Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad. Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.
ISBN 978-84-339-7444-0
Nº de páginas 616
Colección Panorama de narrativas
Traducción Javier Calzada
Editorial Anagrama
“He escrito un libro emocionalmente complicado”, aseguró una autora que no es condescendiente ni con los padres ni con los hijos
Barcelona, 2 jul. COLPISA, P. Soto
Ser madre no siempre es una ganga y hasta puede resultar terriblemente duro. Lionel Shriver (Carolina del Norte, Estados Unidos, 1957) reflexiona sobre las dificultades que entraña la maternidad y el tener que soportar la crueldad infantil en la novela 'Tenemos que hablar de Kevin' (Anagrama).
La escritora norteamericana afincada en Londres aborda con elegancia y también con contundencia la historia de una mujer de clase media, Eva, autora y editora de guías de viajes, quien lleva una vida feliz. Casada desde hace años con un fotógrafo publicitario decide, ya cerca de los 40 años, tener un hijo. La mujer opta por la maternidad en un acto de amor. Fruto de esta decisión largamente meditada nace Kevin. El recién nacido es un bebé difícil que no quiere comer y tortura los oídos de sus padres con sus llantos. Hasta parece rechazar a su madre. Con el paso del tiempo, el niño se convertirá en el terror de las niñeras y posteriormente en un adolescente violento y perturbado. Kevin detesta la belleza y adora la maldad.
Dos días antes de cumplir los 16 años demostrará que también es un asesino. Kevin siempre ha sido un enigma para su madre, que nunca pudo quererlo realmente, pero, sin embargo, al final de la novela Eva dice que esperará al monstruo de su hijo a que salga de la cárcel.
Sátira macabra
‘Tenemos que hablar de Kevin’ es una sátira un tanto macabra sobre las familias en las que el niño es un rey todopoderoso, egocéntrico y hasta sádico y los padres, unos pobres bufones que dicen amén a todo lo que diga la criatura. Eva asume que ser madre no siempre significa ser feliz. "Aceptar que la maternidad no es sinónimo de felicidad supone una forma inteligente de asumirla", señaló Lionel Shriver durante la presentación de su novela en Barcelona.
Aseguró que su libro “no es un tratado contra la maternidad, porque esto sería una cosa muy ridícula y rozaría en la misantropía”, sino “una historia sobre las dificultades que tenemos los seres humanos para amar y la distancia que existe entre lo que de verdad sentimos hacia nuestros hijos y nuestra familia y lo que estamos dispuestos a admitir”. La novelista, que vive en pareja pero no tiene hijos, admitió que el libro, que se estructura en forma de cartas escritas por Eva a su esposo, resulta “duro y emocionalmente complicado”. La autora no es condescendiente ni con los padres ni con los hijos. Tampoco es políticamente correcta, pues carga contra los mitos de la maternidad y la familia. “Me gusta escribir sobre las cosas que me interesan y no escribir lo mismo que los demás”, destacó.
¿Innato a adquirido?
“¿Kevin ya es malo y despiadado al nacer o se va haciendo malo con el paso del tiempo?”, preguntó Lionel Shriver. La escritora norteamericana y autora de siete obra literarias puso de manifiesto que “esta es la pregunta clave que se tiene que hacer cada lector de la novela; luego, que cada uno responda lo que le parezca más adecuado".
La escritora no quiso dar una respuesta cerrada al enigma de la maldad humana, pero consideró que "alguna cosa tendrán que ver los padres y el conjunto de la sociedad con la crueldad y la violencia de algunos hijos, que en países occidentales como Estados Unidos se manifiesta en muchos casos en forma de matanzas perpetradas por jóvenes y adolescentes en centros escolares y lugares públicos".
En Estados Unidos esta violencia y maldad se debe, según dijo, a dos grandes factores, “el elevado número de personas que tienen armas en sus casas y que somos una sociedad que ha perdido el miedo a la crueldad y a la que ya no le importa la vergüenza". Shriver matizó que en su novela "no es el relato sobre matanzas, sino una reflexión sobre unos personajes y sus cuestiones existenciales". La autora reivindicó “una mirada irónica” ante las desgracias, porque “el humor es lo único que nos permite aguantar en este mundo”. colpisa
http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_663
Tenemos que hablar de Kevin
Shriver, Lionel
Eva es autora y editora de guías de viaje para gente tan urbana y feliz como ella. Casada desde hace años con Franklin, un fotógrafo de publicidad, decide, con muchas dudas, cerca de los cuarenta años, tener un hijo. Y el producto de tan indecisa decisión será Kevin. Pero casi desde el comienzo, nada se parece a los mitos familiares de la clase media urbana y feliz. Eva siente que Franklin se ha apoderado de su maternidad, convirtiéndola en el mero contenedor del hijo por nacer. Y Kevin es el típico bebé difícil, que tortura con sus llantos, que no quiere comer. Se convertirá en el terror de las niñeras, en un adolescente terrible, en el antihéroe a quien sólo le interesa la belleza de la maldad. Al llegar la sangrienta, mortífera epifanía de Kevin, dos días antes de cumplir los dieciséis años, el niño es un enigma para su madre.
ISBN 978-84-339-7444-0
Nº de páginas 616
Colección Panorama de narrativas
Traducción Javier Calzada
Editorial Anagrama







