La Fiscalía acusa a una tercera joven de una persecución que obligó a la denunciante a dejar el centro educativo· La víctima soportó insultos, amenazas, golpes y robos, tenía miedo de ir a clase y cayó espectacularmente su rendimiento escolar
C. MORÁN 07/07/07 GRANADA
Las acusadas reconocen que hubo un incidente de escasa importancia entre ellas y la denunciante en el instituto -ubicado en una localidad de la provincia-, pero la Fiscalía lo ve de otra forma: según sus investigaciones, las procesadas hostigaron, presuntamente, a la víctima durante varias semanas. Incluso habrían llegado a encerrarla en una pista deportiva del centro educativo con el único objetivo de humillarla. Otra alumna acudió en su ayuda y la liberó.
Dos de las tres encausadas sumaban ocho expulsiones del instituto por faltas graves o muy graves (una tenía cinco de esas manchas en su expediente y la otra, tres).
Para el Ministerio Público, hay indicios suficientes para sentar en el banquillo a las tres menores y juzgarlas por la comisión de un supuesto delito contra la integridad moral -violencia habitual, psicológica o física, en el ámbito de las relaciones familiares y similares, que es la descripción en términos jurídicos del acoso escolar-.
Suspensos
La denunciante, cuya familia presentó una denuncia ante la Guardia Civil, aseguró que soportó insultos, amenazas, golpes y robos, y que tenía miedo de ir a clase.
Además, su rendimiento cayó espectacularmente: de aprobar todas las materias pasó a acumular suspensos. La familia de la víctima también estaba asustada. Sabían lo que pasaba y les daba pavor que la niña siguiera compartiendo instituto con las alumnas que, supuestamente, estaban martirizándola.
Alejamiento
De hecho, cuando acabó el curso, cambió de centro escolar para dejar atrás el calvario. La denunciante y su familia también reclamaron una orden de alejamiento para impedir que las sospechosas se acercaran a la perjudicada.
La Fiscalía solicita para cada una de las tres acusadas una pena de diez meses de libertad vigilada por un delito de acoso escolar. Durante ese tiempo y en caso de ser condenadas, deberán cumplir una serie de objetivos educativos y sociales. En caso contrario, podrían ser acusadas de desobediencia, lo que supondría un agravamiento de su situación procesal. Las defensas, en cambio, piden la absolución de sus patrocinadas al entender que no cometieron ningún delito. ideal
C. MORÁN 07/07/07 GRANADA
Las acusadas reconocen que hubo un incidente de escasa importancia entre ellas y la denunciante en el instituto -ubicado en una localidad de la provincia-, pero la Fiscalía lo ve de otra forma: según sus investigaciones, las procesadas hostigaron, presuntamente, a la víctima durante varias semanas. Incluso habrían llegado a encerrarla en una pista deportiva del centro educativo con el único objetivo de humillarla. Otra alumna acudió en su ayuda y la liberó.
Dos de las tres encausadas sumaban ocho expulsiones del instituto por faltas graves o muy graves (una tenía cinco de esas manchas en su expediente y la otra, tres).
Para el Ministerio Público, hay indicios suficientes para sentar en el banquillo a las tres menores y juzgarlas por la comisión de un supuesto delito contra la integridad moral -violencia habitual, psicológica o física, en el ámbito de las relaciones familiares y similares, que es la descripción en términos jurídicos del acoso escolar-.
Suspensos
La denunciante, cuya familia presentó una denuncia ante la Guardia Civil, aseguró que soportó insultos, amenazas, golpes y robos, y que tenía miedo de ir a clase.
Además, su rendimiento cayó espectacularmente: de aprobar todas las materias pasó a acumular suspensos. La familia de la víctima también estaba asustada. Sabían lo que pasaba y les daba pavor que la niña siguiera compartiendo instituto con las alumnas que, supuestamente, estaban martirizándola.
Alejamiento
De hecho, cuando acabó el curso, cambió de centro escolar para dejar atrás el calvario. La denunciante y su familia también reclamaron una orden de alejamiento para impedir que las sospechosas se acercaran a la perjudicada.
La Fiscalía solicita para cada una de las tres acusadas una pena de diez meses de libertad vigilada por un delito de acoso escolar. Durante ese tiempo y en caso de ser condenadas, deberán cumplir una serie de objetivos educativos y sociales. En caso contrario, podrían ser acusadas de desobediencia, lo que supondría un agravamiento de su situación procesal. Las defensas, en cambio, piden la absolución de sus patrocinadas al entender que no cometieron ningún delito. ideal






