CURSO UNED Pontevedra· 'El acoso escolar en las instituciones educativas: implicación familiar, comunitaria y social'
López Penide | Pontevedra
«En cierto modo no deberíamos sentir una gran alarma, pero sí una gran inquietud». De este modo, Antonio Medina, que ayer intervino en los cursos de verano de la UNED que concluyen hoy, valoró la situación actual con respecto al acoso escolar. Este catedrático definió este problema como una situación en la que «no existe el respeto profundo hacia otra persona y se le vulnera a nivel emocional, se le agrede físicamente o, sobre todo, se la ignora».
- ¿Cuál es su posición al respecto?
- Defiendo una pedagogía preventiva y una didáctica anticipadora al problema del acoso escolar. Debemos, toda la comunidad educativa y las familias, anticiparnos al acoso escolar que tenemos en los centros. Son centros profundamente multiculturales, muy complejos, y necesitamos que el profesorado aprenda a interpretar, anticipar y solucionar las relaciones humanas que acontecen en las aulas, que es una tarea casi tan importantes como la propia tarea instructiva.
- ¿Pero están preparados los docentes para este papel?
- No diría que el profesorado no está preparado, sino que es una situación compleja ante la que hemos sido, en muchos casos, desbordados. Lo importante ahora es que el profesorado aprenda a analizar su propia tarea, mejore cualitativamente la relación que tiene con cada uno de los estudiantes, con la clase como conjunto y con toda la comunidad educativa ligada a un entorno policultural como es el gallego. Nunca podemos darnos por satisfechos y asumir que muchas de las soluciones que veníamos aplicando en los últimos años probablemente ya no sirven.
- ¿Y como se conjuga esto con la evidente perdida de respeto que sufren los profesores?
- Creo que el profesor que es capaz de no renunciar y de actualizar su labor docente difícilmente pierde el respeto de los estudiantes. Lo que sucede es que clásicamente nuestros alumnos respetaban mucho más la figura del docente, por lo que, en cierto modo, hemos de trabajar más intensamente para que los estudiantes nos reconozcan y nosotros reconozcamos y respetemos a nuestros estudiantes. Hay que lograr que la familia y los propios estudiantes vuelvan a valorar la figura del docente. Hay que encontrar el equilibrio entre el respeto que nos ganamos, el que se nos debe y el que la comunidad educativa tiene que devolver.
- ¿Llegará el día en que, como en algunos países anglosajones o la vecina Francia, tengamos que colocar detectores de metales en los centros?
- Espero y deseo que el profesorado como equipo se anticipe a los problemas y no convirtamos a nuestras escuelas en escenarios de punición. Ahora estamos siendo desbordados por muchos problemas. Anticipémonos porque si no en dos años más puede ser que sea necesario tomar las medidas que se están tomando en otros países. LVDG
Antonio Medina Rivilla, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar. UNED.
/FOTO RAMÓN LEIRO, lavozdegalicia
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Un experto cree que una causa de la violencia escolar es la «empatía selectiva»
ABC/ SEVILLA. El profesor de la Universidad de Oviedo Juan Herrero, resaltó ayer en el marco de los cursos de verano organizados por la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, que una de las causas de la violencia en las aulas está en la «empatía selectiva» que se genera en determinados entornos, ya que «no se trata de que los jóvenes no hayan desarrollado la capacidad empática, sino de que no la aplican de la misma manera a todo el mundo», afirmó.
En declaraciones a Europa Press, Herrero explicó que «no se puede decir que todos los escolares agresivos carezcan de empatía, pues es muy probable que dispongan de esta capacidad pero que con algunas personas no la lleguen a utilizar porque el contexto social las ha marcado como víctimas».
«Las estadísticas demuestran que toda clase tiene su abusón y su víctima, a la que todos consideran como tal», sentenció Herrero. abc
Carmona SEVILLA 3/7/2007 El rector de la UPO y el alcalde de Carmona inauguran la V Edición de los cursos de Verano. Universidad Pablo de Olavide... +
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- ¿Cuál es su posición al respecto?
- Defiendo una pedagogía preventiva y una didáctica anticipadora al problema del acoso escolar. Debemos, toda la comunidad educativa y las familias, anticiparnos al acoso escolar que tenemos en los centros. Son centros profundamente multiculturales, muy complejos, y necesitamos que el profesorado aprenda a interpretar, anticipar y solucionar las relaciones humanas que acontecen en las aulas, que es una tarea casi tan importantes como la propia tarea instructiva.
- ¿Pero están preparados los docentes para este papel?
- No diría que el profesorado no está preparado, sino que es una situación compleja ante la que hemos sido, en muchos casos, desbordados. Lo importante ahora es que el profesorado aprenda a analizar su propia tarea, mejore cualitativamente la relación que tiene con cada uno de los estudiantes, con la clase como conjunto y con toda la comunidad educativa ligada a un entorno policultural como es el gallego. Nunca podemos darnos por satisfechos y asumir que muchas de las soluciones que veníamos aplicando en los últimos años probablemente ya no sirven.
- ¿Y como se conjuga esto con la evidente perdida de respeto que sufren los profesores?
- Creo que el profesor que es capaz de no renunciar y de actualizar su labor docente difícilmente pierde el respeto de los estudiantes. Lo que sucede es que clásicamente nuestros alumnos respetaban mucho más la figura del docente, por lo que, en cierto modo, hemos de trabajar más intensamente para que los estudiantes nos reconozcan y nosotros reconozcamos y respetemos a nuestros estudiantes. Hay que lograr que la familia y los propios estudiantes vuelvan a valorar la figura del docente. Hay que encontrar el equilibrio entre el respeto que nos ganamos, el que se nos debe y el que la comunidad educativa tiene que devolver.
- ¿Llegará el día en que, como en algunos países anglosajones o la vecina Francia, tengamos que colocar detectores de metales en los centros?
- Espero y deseo que el profesorado como equipo se anticipe a los problemas y no convirtamos a nuestras escuelas en escenarios de punición. Ahora estamos siendo desbordados por muchos problemas. Anticipémonos porque si no en dos años más puede ser que sea necesario tomar las medidas que se están tomando en otros países. LVDG
Antonio Medina Rivilla, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar. UNED.
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En declaraciones a Europa Press, Herrero explicó que «no se puede decir que todos los escolares agresivos carezcan de empatía, pues es muy probable que dispongan de esta capacidad pero que con algunas personas no la lleguen a utilizar porque el contexto social las ha marcado como víctimas».
«Las estadísticas demuestran que toda clase tiene su abusón y su víctima, a la que todos consideran como tal», sentenció Herrero. abc
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