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miércoles, 18 de julio de 2007
La familia del menor de Vecindario asegura que el día de su efeméride «es uno de los peores»
. Feliz cumpleaños, más que nunca

. Dinosaurios, ninjas, castillos y monstruos

http://www.yeremivargas.com
antena3
http://www.antena3.com/losmasbuscados/...27808
Lara Carrascosa 18 de Julio de 2007
Las Palmas de Gran Canaria

Hoy, si nada hubiera cambiado, a Yeremi Vargas le esperaría una fiesta de cumpleaños en familia. Celebrarían el octavo aniversario del menor con un pastel, velas y regalos. Pero más de cuatro meses después de su desaparición, aún no se ha hallado ni rastro del niño.

Es uno de los peores días que vamos a tener, pero hay pasarlo».
Milagros Suárez, tía de Yeremi Vargas y portavoz familiar, se muestra casi exhausta al otro lado del teléfono. Asegura que todos están muy cansados, deprimidos, y que barajaron la posibilidad de realizar algún acto o manifestación para conmemorar el octavo cumpleaños del menor, pero que no pueden.

«Peso 48 kilos. He perdido 10 kilos desde que comenzó todo esto. La verdad es que no me encuentro con fuerzas», explica.

No olvidan. Milagros recupera vehemencia a la hora de afirmar que el caso de Yeremi Vargas no ha caído en el olvido. «Ahora hay menos programas en la televisión, ya no tenemos a las cámaras en la puerta de casa, pero para nosotros no ha cambiado nada».

La familia de Yeremi Vargas, el niño desaparecido en Vecindario el pasado 10 de marzo, sabe que la gente no ha perdido el interés ni la capacidad para solidarizarse con ellos. «Algunas personas vienen a buscar carteles del niño para renovarlos, se han puesto en contacto con nosotros para realizar una gala por Yeremi en Sardina...».
Tal vez lo más representativo es la producción de «40.000 carteles pequeños, tipo bolsillo» que ha realizado Insular Asistencia, según comenta Milagros Suárez. En esa especie de recordatorios se eliminado la palabra 'desaparecido' para sustituirla por un significativo «Te seguimos buscando».

La cara de Yeremi Vargas ha dado la vuelta a España, todos los cuerpos y fuerzas de seguridad cuentan con carteles del menor y los servicios policiales internacionales también están sobre la pista.

Los agentes de la Guardia Civil «están trabajando sin parar», opina la tía de Yeremi, que tiene fe en la profesionalidad y celo que está empleando el personal del instituto armado.

Desde hace meses, agentes de la Unidad Central Operativa (UCO), venidos desde Madrid, trabajan sobre el terreno en Vecindario. Como es habitual en los casos de largas desapariciones, los agentes de la UCO han vuelto sobre sus pasos.

Han vuelto a hablar con los familiares, con los vecinos, a recabar datos, a seguir varias líneas de investigación en el más absoluto de los secretos.

«La noticia ya ha caminado», dice Milagros Suárez, con la certeza de que todo el mundo conoce la cara de Yeremi. Y el hecho de que en la puerta de su casa en Los Llanos, Vecindario, ya no haya 20 periodistas apostados no lo consideran negativo. «Estábamos necesitando un descanso», explica.

Yeremi Vargas desapareció el pasado 10 de marzo, sobre las 13.30 horas, cuando jugaba en un solar cercano a la casa de sus abuelos maternos.

Desde ese mismo día, sus familiares difundieron la imagen del menor por los medios de comunicación y, pronto, la noticia se conoció a nivel nacional.

Toda la isla de Gran Canaria se solidarizó entonces con la familia y han repetido estas muestras de apoyo cuando han convocado una nueva manifestación.

Hoy, Yeremi, dónde quiera que esté, cumple ocho años. Si todo siguiera igual que antes del 10 de marzo, Yeremi sería un niño anónimo que abre los regalos con ilusión, arropado por su familia. Tal vez con la misma sonrisa pícara que muestra en los carteles. www.canarias7.es

  • Del Director Canarias7. Feliz cumpleaños, más que nunca

    Francisco Suárez Álamo
    Las Palmas de Gran Canaria


    Hoy es día de cumpleaños. Pero no habrá tarta, ni nadie que sople las velas, ni una piñata que romper ni unos regalos que abrir. Hoy es, también, un día para recordar el nacimiento de un niño, pero hacerlo seguro que lleva más dolor que felicidad a una familia que cada noche sabe que hay una cama sin ocupar y cada mañana alguien a quien no hay que despertar, ni prepararle el desayuno, ni llevarlo al colegio...

    Yeremi cumple hoy ocho años. Lo hace en manos de no sabemos quién y lo hace, en paralelo, en el recuerdo de una familia que llora por él. Es difícil imaginar qué puede pasar por la cabeza de esa madre, ese padre, esos abuelos, esos tíos... de todos esos seres que hemos visto una y mil veces repartiendo los carteles con la imagen risueña del niño, asistiendo a concentraciones, declarando con paciencia infinita ante las cámaras. Ponerse en su piel es algo que todos nos hemos planteado en algún momento pero al instante desistimos ante la constatación de que sólo pensar que un ser querido ha podido ser arrebatado, dispara las alarmas mentales y deriva en un estrés insufrible. Y si eso pasa con apenas plantearse la hipótesis del secuestro, imaginemos cómo están quienes sufren en sus carnes la ausencia forzada de Yeremi. Y no un día ni una semana, sino meses... muchos y largos meses.

    Por desgracia, hay otra familia que conoce a la perfección esa sensación. Dentro de semana y media se cumplirá otro triste aniversario: un año sin Sara Morales. Sara y Yeremi, Yeremi y Sara, se han convertido sin quererlo en hermanos de la desesperación. Sus familias están unidas por el dolor y alrededor suyo gira una sociedad que ha interiorizado sus nombres, que los ha hecho suyos en una suerte de íntima conexión entre los padres felices que pasean con sus hijos y esos padres derrotados por las circunstancias que siguen buscando a su hija y su niño desaparecidos.

    Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. No sabemos si quien inventó la frase había pasado por un trance tan cruel como el que sufren las familias de Sara y Yeremi. Ojalá el dicho sea verdad y tras la esperanza llegue la feliz noticia de que ambos han aparecido y están bien. Mientras eso sucede, y mientras los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil siguen haciendo su trabajo, sólo nos queda renunciar al olvido. Sara y Yeremi no pueden ser rostros estampados en carteles que se vuelven amarillentos y acaban por desaparecer de los escaparates. Tenerlos presentes es, probablemente, la mejor contribución a su búsqueda.

    Así, como regalo de cumpleaños para Yeremi, nada mejor que ese recuerdo. Y lo mismo para Sara.

    Hoy, por tanto, desconocido Yeremi que nos sonríes desde la ingenuidad de ese rostro impreso en miles de carteles, ¡feliz cumpleaños!. Hoy, más que nunca. canarias7

  • Primer cumpleaños sin Yeremi

    ERENA CALVO. LAS PALMAS.
    Cuatro meses. Cuatro larguísimos meses. Es el tiempo que lleva esperando la familia Vargas Suárez el regreso de su pequeño Yeremi. Hoy es su cumpleaños. Los sentimientos están a flor de piel. «Mantenemos la esperanza, pero hay momentos de mucho dolor en que lo único que piensas es en morirte», nos cuenta con voz entrecortada Milagros Suárez, la tía del niño.

    «Si no se lo hubieran llevado ya le habríamos comprado su tarta, con sus ocho velitas, y sus regalos». Aunque ahora el «mejor regalo que podemos tener todos, él y nosotros, es volver a estar juntos de nuevo». Milagros, que se convirtió en la portavoz de la familia desde el primer minuto de la desaparición del pequeño grancanario, no alcanza a comprender cómo «hay gente tan desalmada que puede robar, sin escrúpulos, a un niño tan pequeño; no merecen seguir viviendo». Desde entonces, desde que alguien se lo llevó del solar contiguo a su vivienda en Vecindario, no ha parado de batallar para que le devuelvan a su «Yeri». Ha perdido diez kilos en estos meses de larga espera. «No me importa, sólo veo el momento de recuperarlo».

    Estos días atrás, con la sombra del cumpleaños del niño planeando sobre la familia, «han sido especialmente duros». Pensaban salir con las motos, a las que también era aficionado el pequeño («le regalé una pequeñita hace unos meses»), a recorrer la isla con los carteles de «nuestro tesoro». Pero no hay fuerzas, la familia está rota.

    «Te parte el alma»

    Sus primos preguntan por él a cada momento. «Hay veces que se olvidan de que ha desaparecido, de que se lo han llevado». Álex, «el hijo de mi hermano, que siempre jugaba con Yeremi», entra muchas veces correteando a la casa llamándole a gritos, relata Milagros. «Te parte el alma».

    Su abuelo tampoco levanta cabeza. «Estas últimas semanas no paraba de recordar el cumpleaños de Yeremi del año pasado, que lo celebramos aquí en Vecindario todos juntos, fue una fiesta preciosa». Después «nos fuimos de vacaciones al sur de la isla, ¿qué vacaciones vamos a tener este año?».
    La relación de Yeremi con sus abuelos «es especial», explica Milagros. «Lo criaron desde pequeñito porque cuando mi hermana lo tuvo era muy joven». La tía lo tiene claro. «Si nos pusiéramos todos en fila india, cuando apareciese Yeremi seguro que se iría de cabeza a abrazar primero a mis padres». Mientras, una carta escrita por el pequeño es lo único a lo que puede aferrarse su abuelo.

    La escribió Yeremi para su cumpleaños o para las próximas Navidades. «Lo hizo en enero y pedía una caseta de madera para montarla en la azotea, con todos sus cacharritos y una cocinita; eso, y un tambor o una batería para poder tocar». Era su ilusión. Una ilusión escrita en letras infantiles que su abuelo besa todos los días mientras empaña con lágrimas el deseo de su nieto.

    «Cuatro meses son suficientes», se queja esta joven y fuerte mujer. Yeremi «lo está pasando peor que nosotros, seguro, porque es un chico muy tímido y no le gusta dormir fuera de su casa, es muy familiar». Los suyos sienten que está vivo, «no hay indicios de lo contrario», y dudan que haya salido de la isla.

    Las investigaciones -con el mayor despliegue en muchos años en el archipiélago- siguen su curso: «Nos están ayudando mucho». Para Milagros, «Yeremi sigue escondido en alguna casa de Gran Canaria, hay muchos rincones perdidos y es fácil que lo tengan retenido». El próximo día 4 de agosto celebrarán en su pueblo una gala benéfica para mantener vivo su recuerdo. «Espero que esté en casa mucho antes; entonces haremos una gran fiesta, la que nuestro niño merece».

    El pequeño grancanario cumple hoy ocho años.

    En su casa lo tienen claro: el mejor regalo para todos es que el niño aparezca y «que el desalmado que se lo llevó hace cuatro meses nos deje volver a abrazarle». ABC

  • Dinosaurios, ninjas, castillos y monstruos

    LAS PALMAS. Yeremi es un niño muy activo, le encanta jugar, dice su tía. Siempre estaba montándonse historias con sus primos y sus juguetes. Su preferido, «sobre todos los demás», es el de E.T., pero hay muchos más. «Le encantan los disfraces, tiene uno de ninja que le gusta muchísimo». Para cuando le recuperen y puedan celebrar su cumpleaños no faltarán las espadas, los dinosaurios y los castillos. «También le vuelven loco, como los monstruos y los guerreros». No hay duda. Todos serán para él, cuando vuelva a casa. Para su familia, «Yeri», como ellos le llaman cariñosamente, es su juguete favorito. Sólo quieren tenerlo de nuevo en Vecindario. Entonces, no le faltará nada. Y los monstruos, los de verdad, «se habrán alejado para siempre». ABC

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  • Bandera Blanca

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