Su hijo, que cumple mañana 18 años, comenzó a sufrir el acoso escolar desde muy niño, con cuatro años
Levante-EMV, Valencia El mismo día que su hijo cumple 18 años, mañana viernes, Juan Vicente Torres ha decidido realizar una huelga de hambre «como regalo» de cumpleaños, asegura, y para denunciar lo que él considera falta de protección de diversas instituciones públicas valenciana hacia los derechos del menor; un calvario que comenzó con un supuesto acoso escolar.
Su penúltima intentona ha sido enviar un escrito a la sindicatura de agravios, de la que tampoco espera ninguna alternativa a su desesperación, comenta. De ahí, ha pasado a la decisión de la huelga, en la que sólo ingerirá líquidos.
De esta forma, quiere «recuperar a mi hijo, que lo han convertido en un enfermo mental, en una persona antisocial, a través del acoso escolar» , indica.
En una carta, dirigida al chico, adicto a las drogas, le explica que «tu no tienes la culpa, por ello cada minuto de tu mayoría de edad estaré en huelga de hambre hasta lograr que te reconozcan tus derechos humanos, a una terapia, reinserción social y educativa» .
En declaraciones a Levante-EMV , Juan Vicente Torres aseguró que hace seis meses que no ve a su hijo, que a veces le ha robado e, incluso, lo ha tirado de casa porque «cada vez que le veía me daba cuenta de lo que la Administración ha hecho con él» , pero lo que quiere es «su reinserción social». Hijo único, comenzó a sufrir el acoso escolar desde muy niño, con cuatro años, «Sus compañeros le decían "Batiste, culo triste" y le arrinconaban» , explica. Desde entonces, que comenzó con una denuncia al consejo escolar de un colegio de la ciudad de Valencia, ha sido un ir y venir con papeles y escritos a instituciones y organizaciones.
Este padre desolado afirma que ha intentado defender los derechos del menor en el ámbito educativo (escuela, dirección territorial, director general) o ante los servicios sociales y la Conselleria de Bienestar Social.
También desde el ámbito judicial, como la Fiscalía de Menores, juzgados, presentando denuncias en comisarías, en despachos de abogados, así como tratamientos psicoanalíticos. « Y nada. He tenido que denunciarlos. No te hemos podido disfrutar» se queja. L-emv
Levante-EMV, Valencia El mismo día que su hijo cumple 18 años, mañana viernes, Juan Vicente Torres ha decidido realizar una huelga de hambre «como regalo» de cumpleaños, asegura, y para denunciar lo que él considera falta de protección de diversas instituciones públicas valenciana hacia los derechos del menor; un calvario que comenzó con un supuesto acoso escolar.
Su penúltima intentona ha sido enviar un escrito a la sindicatura de agravios, de la que tampoco espera ninguna alternativa a su desesperación, comenta. De ahí, ha pasado a la decisión de la huelga, en la que sólo ingerirá líquidos.
De esta forma, quiere «recuperar a mi hijo, que lo han convertido en un enfermo mental, en una persona antisocial, a través del acoso escolar» , indica.
En una carta, dirigida al chico, adicto a las drogas, le explica que «tu no tienes la culpa, por ello cada minuto de tu mayoría de edad estaré en huelga de hambre hasta lograr que te reconozcan tus derechos humanos, a una terapia, reinserción social y educativa» .
En declaraciones a Levante-EMV , Juan Vicente Torres aseguró que hace seis meses que no ve a su hijo, que a veces le ha robado e, incluso, lo ha tirado de casa porque «cada vez que le veía me daba cuenta de lo que la Administración ha hecho con él» , pero lo que quiere es «su reinserción social». Hijo único, comenzó a sufrir el acoso escolar desde muy niño, con cuatro años, «Sus compañeros le decían "Batiste, culo triste" y le arrinconaban» , explica. Desde entonces, que comenzó con una denuncia al consejo escolar de un colegio de la ciudad de Valencia, ha sido un ir y venir con papeles y escritos a instituciones y organizaciones.
Este padre desolado afirma que ha intentado defender los derechos del menor en el ámbito educativo (escuela, dirección territorial, director general) o ante los servicios sociales y la Conselleria de Bienestar Social.
También desde el ámbito judicial, como la Fiscalía de Menores, juzgados, presentando denuncias en comisarías, en despachos de abogados, así como tratamientos psicoanalíticos. « Y nada. He tenido que denunciarlos. No te hemos podido disfrutar» se queja. L-emv






