ENCUESTA del Consejo Escolar de Andalucía
El 35 por ciento de los alumnos y el 40 por ciento de los profesores considera que los actos violentos se han mantenido en los últimos años
GRANADA 12/08/2007 C. RODRÍGUEZ
El primer golpe que se produce en las aulas es sólo la culminación de una serie de hechos en cadena que desembocan en la agresión de un alumno a otro. El aislamiento, las amenazas, los rumores y los insultos verbales son algunas de las fases que preceden o acompañan a los actos de violencia escolar. Actos, por ejemplo, que en el caso de los insultos y las agresiones verbales entre compañeros son habituales para el 20 por ciento de los alumnos granadinos.
La cifra se desgrana de la última encuesta que el Consejo Escolar de Andalucía realizó para conocer con detalle la visión que de la convivencia en los centros tienen los diferentes miembros de la comunidad educativa durante 2006. El informe, en el que aparecen los puntos de vista de alumnos, profesores, padres de alumnos y del equipo directivo, entre otros, se refleja como aspecto positivo que la concienciación educativa ante este tema crece entre la comunidad educativa, pero aún así, el 35 por ciento de los alumnos y el 40 por ciento de los profesores considera que los actos violentos se han mantenido en los últimos años.
La profundidad de la encuesta, sin embargo, ofrece detalles reveladores que la Consejería de Educación puede tomar en cuenta a la hora de establecer medidas concretas y correctivas en los centros y de paso servir como "plus" a la eficacia del decreto de la convivencia y el papel del Observatorio de la violencia escolar durante el próximo curso. ¿Y dónde se pueden tomar medidas? Primero, en los lugares de agresión. El 43,1 por ciento de los alumnos encuestados reconoce que habitualmente los altercados se registran en los patios. Los alrededores del centro, según el 37,4 por ciento de los encuestados, seguidos por las aulas en un 21,3 y los pasillos en un 17, 4 por ciento son los puntos negros en los que se registran estos sucesos. Por otro lado, aunque la intención de erradicar la violencia en las aulas sea positiva, un 26,8 por ciento de los escolares aseguran que han sido testigo de "ánimos al agresor y agresores" durante estos conflictos. Aunque del mismo modo, apuntan que en un 21 por ciento de los casos han intentado mediar en los conflictos y el 24 por ciento reconocen avisar al profesor para que solvente la situación.
Por su parte, los profesores, a pesar de que reconozcan que se avance lentamente en el tema, de 550 encuestados, 364, el 66,6 por ciento valora que el clima de convivencia que percibe en su centro es bueno. De las diferentes acciones engrosadas dentro de la violencia escolar son las agresiones verbales, con un 24 por ciento, las más comunes. En cuanto a las medidas a las que recurren para tratar de solventar el problema, una de las frecuentes es la de hablar con los implicados antes de tomar cualquier decisión y posteriormente, informar a la familia.
El último vértice importante en este problema son los padres. Los progenitores también tienen la misma sensación de que los conflictos en el aula se han mantenido durante los últimos años, en un 45 por ciento. Valoran, del mismo modo, la actitud del docente en este aspecto de mantener una comunicación efectiva entre los alumnos y los padres para erradicar la violencia. En lo que sí coinciden todos los miembros de la comunidad educativa es que con diálogo, sanciones y programas piloto, hay que trabajar duro para lograr la tolerancia "cero" en este tema. DGH
El 35 por ciento de los alumnos y el 40 por ciento de los profesores considera que los actos violentos se han mantenido en los últimos años
GRANADA 12/08/2007 C. RODRÍGUEZ
El primer golpe que se produce en las aulas es sólo la culminación de una serie de hechos en cadena que desembocan en la agresión de un alumno a otro. El aislamiento, las amenazas, los rumores y los insultos verbales son algunas de las fases que preceden o acompañan a los actos de violencia escolar. Actos, por ejemplo, que en el caso de los insultos y las agresiones verbales entre compañeros son habituales para el 20 por ciento de los alumnos granadinos.
La cifra se desgrana de la última encuesta que el Consejo Escolar de Andalucía realizó para conocer con detalle la visión que de la convivencia en los centros tienen los diferentes miembros de la comunidad educativa durante 2006. El informe, en el que aparecen los puntos de vista de alumnos, profesores, padres de alumnos y del equipo directivo, entre otros, se refleja como aspecto positivo que la concienciación educativa ante este tema crece entre la comunidad educativa, pero aún así, el 35 por ciento de los alumnos y el 40 por ciento de los profesores considera que los actos violentos se han mantenido en los últimos años.
La profundidad de la encuesta, sin embargo, ofrece detalles reveladores que la Consejería de Educación puede tomar en cuenta a la hora de establecer medidas concretas y correctivas en los centros y de paso servir como "plus" a la eficacia del decreto de la convivencia y el papel del Observatorio de la violencia escolar durante el próximo curso. ¿Y dónde se pueden tomar medidas? Primero, en los lugares de agresión. El 43,1 por ciento de los alumnos encuestados reconoce que habitualmente los altercados se registran en los patios. Los alrededores del centro, según el 37,4 por ciento de los encuestados, seguidos por las aulas en un 21,3 y los pasillos en un 17, 4 por ciento son los puntos negros en los que se registran estos sucesos. Por otro lado, aunque la intención de erradicar la violencia en las aulas sea positiva, un 26,8 por ciento de los escolares aseguran que han sido testigo de "ánimos al agresor y agresores" durante estos conflictos. Aunque del mismo modo, apuntan que en un 21 por ciento de los casos han intentado mediar en los conflictos y el 24 por ciento reconocen avisar al profesor para que solvente la situación.
Por su parte, los profesores, a pesar de que reconozcan que se avance lentamente en el tema, de 550 encuestados, 364, el 66,6 por ciento valora que el clima de convivencia que percibe en su centro es bueno. De las diferentes acciones engrosadas dentro de la violencia escolar son las agresiones verbales, con un 24 por ciento, las más comunes. En cuanto a las medidas a las que recurren para tratar de solventar el problema, una de las frecuentes es la de hablar con los implicados antes de tomar cualquier decisión y posteriormente, informar a la familia.
El último vértice importante en este problema son los padres. Los progenitores también tienen la misma sensación de que los conflictos en el aula se han mantenido durante los últimos años, en un 45 por ciento. Valoran, del mismo modo, la actitud del docente en este aspecto de mantener una comunicación efectiva entre los alumnos y los padres para erradicar la violencia. En lo que sí coinciden todos los miembros de la comunidad educativa es que con diálogo, sanciones y programas piloto, hay que trabajar duro para lograr la tolerancia "cero" en este tema. DGH






